ESPECIAL PERSONAJES ENTRAñABLES (1)
De todas las peluquerías fashion de este pueblo decidí ir a la de la señora Curtis, que es una mujer de edad imprecisa y diámetro insuperable. La señora Curtis me lavó el pelo con una sola mano (con la otra sostenía el teléfono inalámbrico), me puso una toalla encima de la cabeza mientras hacía bromas que yo no comprendía y comenzó a dar voces cuando entró la señora Bryant para ponerse el tinte del mes.
La primera vez que la vi pensé que al final Lady Di pudo escapar del túnel y tenía una identidad secreta aquí, en este pueblo cualquiera del Condado de la Unión, con hijos bastardos y un marido con recursos. Luego, ya me he acostumbrado y sé que de lunes a viernes me la voy a cruzar a las 8:41 am por Chestnut Avenue y voy a mirarla y pensar que después de todo parece feliz.
Al lollipop man del cole de Samuel le gusta llevar shorts y chubasquero a la vez. En invierno, además, se ponía un gorrito como el de Ignatius Reilly y casi que lo imaginabas con el carrito de hotdogs por el viejo Plymouth rumiando para sus adentros.
Cuando Allison te pide tener un playdate con un amigo hay que tener muy claro que con Stuart, Allison hace sus deberes y se ríe un montón, con Donovan hace actividades manuales y con Daisy compite por todo. Tambien está el pequeño Marlboro (su nombre original es de ciudad, aunque a mí me recuerda al de una tabacalera ibérica), que está enamorado de ella y se pone celoso del aire.
La puerta de su casa, como las del resto, está siempre abierta. Yo suelo entrar y gritar "Margaret, are you there?" y sé que puedes encontrarte a cualquiera, desde Misses V. (la profe-diosa de Allison), hasta uno de esos artistas ñoños de New Jersey, un grupo de niños del vecindario o alguna de sus mamás en proceso de divorcio. Algunos fines de semana me quedo con sus niños (la pequeña Julia, [léase Yulia], Daisy y Ray) y gano pelas extras.