Hey, hasta pronto
Todo termina, o empieza, diciendo adiós. Me despido de un montón de gente. Mucha gente. Tanta, que pierdo la cuenta y de alguna me despido incluso varias veces. Si recapitulo, de hecho, caigo en la cuenta de que llevo un mes despidiéndome o de que, curiosamente, me despido de gente a la que llevo años sin ver, o de personas que acabo de conocer o apenas conozco. Cierro los ojos. Me veo a mí misma hablando de mí y diciendo todo eso que voy a hacer y que no pienso repetir porque, joder, ya estoy cansada.
Lo cierto es que aún no me he ido, aunque, a veces, hago ya mentalmente la maleta y en ocasiones me he hasta montado en el avión y éste se ha estrellado contra cualquier símbolo de la identidad americana. (En mis sueños, me estrello contra mí misma, contra la Casa Blanca o convierto el océano Atlántico en una tumba azul). En cualquier caso lo que más digo es adiós. Y en lo que más pienso es en cuánto os estoy ya echando de menos a todos.
Confesaré lo siguiente. Todo lo que he dicho para justificar este viaje es mentira. No tengo la más zorra idea de por qué me voy ni espero encontrar nada concreto allí. No sé qué te habré dicho a ti concretamente. Quizás algo del TOEFL, de mil cursos o de la increíble experiencia que puede ser. Bien, rectifico. Aún no sé por qué me voy y quizás no lo descubra pronto ni tarde. Hey, quizás no lo descubra nunca.
Más cosas. Echaré de menos los árboles de la calle Argumosa, el pasillo de mi casa de Augusto Figueroa, el último metro de las dos de la mañana en la línea verde y la imagen de Tirso de Molina desde el ático de la Casa de Granada.
Lo cierto es que aún no me he ido, aunque, a veces, hago ya mentalmente la maleta y en ocasiones me he hasta montado en el avión y éste se ha estrellado contra cualquier símbolo de la identidad americana. (En mis sueños, me estrello contra mí misma, contra la Casa Blanca o convierto el océano Atlántico en una tumba azul). En cualquier caso lo que más digo es adiós. Y en lo que más pienso es en cuánto os estoy ya echando de menos a todos.
Confesaré lo siguiente. Todo lo que he dicho para justificar este viaje es mentira. No tengo la más zorra idea de por qué me voy ni espero encontrar nada concreto allí. No sé qué te habré dicho a ti concretamente. Quizás algo del TOEFL, de mil cursos o de la increíble experiencia que puede ser. Bien, rectifico. Aún no sé por qué me voy y quizás no lo descubra pronto ni tarde. Hey, quizás no lo descubra nunca.
Más cosas. Echaré de menos los árboles de la calle Argumosa, el pasillo de mi casa de Augusto Figueroa, el último metro de las dos de la mañana en la línea verde y la imagen de Tirso de Molina desde el ático de la Casa de Granada.
Comentario:
buen viaaaaajeee!!!
Comentario:
Como tú estoy empezando... Y
te invito a visitar mi Blog... PULSA Y GRACIAS... http://blogs.ya.com/ruta-69