El chico de la UPS
Ahora que yo me voy y mi familia de acogida se sale del programa aupair (se han buscado una nanny colombiana muy straigh con pinta de poner a Samuel derecho en un plisplás), Betty y Jeremías, los papás, han usado el dinero remanente en la mejor chacha para un niño (tras la nintendo y la tele por cable), una gran cama elástica que ocupa toda la backyard y que tiene a medio vecindario encantado, menos a las vecinitas rusas, curiosamente, que se acercan siempre preocupadas por la seguridad de esa jauría confusa de críos.
-Don't you think it's dangerous?
Claro que es dangerous, precisamente ahí está la gracia, en la posibilidad de partirte el cráneo contra tu vecino.
-Of course not -les digo.
Pero ayer fue aún mejor, porque la tribu de niños de dos casas más allá de Wisteria Lane no vino, y por tanto tampoco su mamá californiana, y una de las viejitas rusas se nos acercó a Allison y a mí en petit comité y soltó que a ella lo que le preocupa es si es healthy, sano, saludable. Y Allison allí, dando botes cual canguro australiano.
-I beg you pardon? {¿Mande?]
-You know, It may not be the healthier activity for a girl [ya sabes, a lo mejor no es la actividad más saludable para una niña] -me dijo la rusa.
-For a girl??? -y algo debió de ver en mi cara porque se calló y al minuto se fue.
Oh, ma'am, nada más torpe que equivocarse con la audiencia.
Hora y media más tarde: Ayer, que me sentí diabla y malvada, era el día en que la amiga salvadoreña planeaba invitar a un café al muchacho imberbe de la UPS en North Avenue. Allí estábamos en el mostrador del servicio postal, yo muerta de curiosidad (cejas levantadas a la altura de la planta octava) y la pobre chica increíblemente seria, esto es, increíblemente nerviosa.
-Ahora -le decía-, acércate ahora.
-No, gordita, no puedo.
-Gordita tú y tu tía, acércate ahora.
-Ay que no.
Y le di patadas y la empujé, pero echó a correr y cuando a la altura del blockbuster I catched up with her, logré detenerla pero no tranquilizarla porque era glándula sudorípora toda ella y sus piernas la esencia del temblor, y la chica casi que desfallecía y se tuvo que sentar porque no podía tenerse en pie y su camiseta estaba completamente empapada de sudor, sus manos frías, su corazón en la boca, al borde del desmayo, ya te digo.
Y yo me morí de ternura, pero no de piedad porque cuando el muchacho agraciado salió a la puerta a fumarse un piti, lo asalté, ven acá, apo, que mi amiga quiere hablarte, y allá que cogí al Kevin de los tres pelos de la barba y se lo planté a la salvadoreña, todo estupor, y los dejé solos y me fui, que ya está bien de tanto nervio, vergüenza y tontería, he dicho. Pobre amor de guanaquita, dar conmigo.
-Don't you think it's dangerous?
Claro que es dangerous, precisamente ahí está la gracia, en la posibilidad de partirte el cráneo contra tu vecino.
-Of course not -les digo.
Pero ayer fue aún mejor, porque la tribu de niños de dos casas más allá de Wisteria Lane no vino, y por tanto tampoco su mamá californiana, y una de las viejitas rusas se nos acercó a Allison y a mí en petit comité y soltó que a ella lo que le preocupa es si es healthy, sano, saludable. Y Allison allí, dando botes cual canguro australiano.
-I beg you pardon? {¿Mande?]
-You know, It may not be the healthier activity for a girl [ya sabes, a lo mejor no es la actividad más saludable para una niña] -me dijo la rusa.
-For a girl??? -y algo debió de ver en mi cara porque se calló y al minuto se fue.
Oh, ma'am, nada más torpe que equivocarse con la audiencia.
-Ahora -le decía-, acércate ahora.
-No, gordita, no puedo.
-Gordita tú y tu tía, acércate ahora.
-Ay que no.
Y le di patadas y la empujé, pero echó a correr y cuando a la altura del blockbuster I catched up with her, logré detenerla pero no tranquilizarla porque era glándula sudorípora toda ella y sus piernas la esencia del temblor, y la chica casi que desfallecía y se tuvo que sentar porque no podía tenerse en pie y su camiseta estaba completamente empapada de sudor, sus manos frías, su corazón en la boca, al borde del desmayo, ya te digo.
Y yo me morí de ternura, pero no de piedad porque cuando el muchacho agraciado salió a la puerta a fumarse un piti, lo asalté, ven acá, apo, que mi amiga quiere hablarte, y allá que cogí al Kevin de los tres pelos de la barba y se lo planté a la salvadoreña, todo estupor, y los dejé solos y me fui, que ya está bien de tanto nervio, vergüenza y tontería, he dicho. Pobre amor de guanaquita, dar conmigo.
Comentario:
Ele, ahí tu buena obra del día, celestina¡¡ jajajajajaja
Bien hecho, coñes, pabernosmatao¡
Lo de "It may not be the healthier activity for a girl" pues psé, qué vas a esperar de unas ancianitas rusas? perdónalas que no saben lo que dicen... jajajajajajajaja
Bien hecho, coñes, pabernosmatao¡
Lo de "It may not be the healthier activity for a girl" pues psé, qué vas a esperar de unas ancianitas rusas? perdónalas que no saben lo que dicen... jajajajajajajaja
Comentario:
uouo, espero que nos cuentes el desenlace de la historia... !!!





