En el puño de la mano
Ayer Allison, la niña que además de vigilar, cuido, me dijo llanamente:
-I don't want you to leave, I want you to stay here forever.
Y Ray, uno de sus amiguitos, coreó la guisa:
-Yes, I don't want a new babysitter, I like you! -caramba, Ray, que soy la chacha de Allison, no la tuya.
-Yes, I like you too -siguió Allison.
Y me han repetido que les gusto una y mil veces más y aunque sé que sólo querían complacerme para que saltara con ellos en la cama elástica, he de admitir que me dejaron con una sonrisa de oreja a oreja y la baba chorreando por la barbilla, vamos, que lo lograron los muy pillos y luego, of course, saltamos en la cama elástica.
-I don't want you to leave, I want you to stay here forever.
Y Ray, uno de sus amiguitos, coreó la guisa:
-Yes, I don't want a new babysitter, I like you! -caramba, Ray, que soy la chacha de Allison, no la tuya.
-Yes, I like you too -siguió Allison.
Y me han repetido que les gusto una y mil veces más y aunque sé que sólo querían complacerme para que saltara con ellos en la cama elástica, he de admitir que me dejaron con una sonrisa de oreja a oreja y la baba chorreando por la barbilla, vamos, que lo lograron los muy pillos y luego, of course, saltamos en la cama elástica.





