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Cuando tu pasión se convierte en tu profesión
Roberto Cueto, Guido Cortell y Asier Aranzubia son tres profesores de Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid. Cada uno es de una ciudad diferente. Cada uno terminó en esta universidad por una circunstancia distinta. Cada uno tiene una forma diferente de dar clase. Pero les une una cosa: su cercanía y "buen rollo" con los alumnos. Les descubrimos un poco más en esta entrevista.


Asier Aranzubia

¿Cuándo y cómo empezó tu pasión por el cine?

Roberto Cueto: Desde que tengo uso de razón. Cuando era muy pequeño era una cosa que enseguida me cautivó. Era una época en la que además no había tanta posibilidad de cine como ahora. Había dos canales de televisión nada más, que ponían tres o cuatro películas a la semana. No había vídeo, lógicamente. También por eso era también una cosa más preciada, más valorada, porque veías muy poco cine, y lo tenías más mitificado. En el colegio donde yo iba nos ponían películas los sábados. Yo intentaba ir al cine todo lo que podía. Cuando eres pequeño y no tienes dinero, ir a ver una película era un acontecimiento. Yo creo que eso lo que me enganchó. Y desde entonces, primero como aficionado, y después empecé a escribir sobre cine. Lo que era mi pasión de toda la vida, se convirtió en mi profesión. Es una pasión más emocional que sentimental.

Guido Cortell: Desde que era pequeño y veía las películas en la tele. Yo tengo el recuerdo de un ciclo de cine antiguo que hacían cuando era muy niño en la televisión. Luego, en el colegio donde yo estudiaba pusieron El hombre tranquilo, de John Ford, tenía yo 9 años, quizás. No sé si ese es el punto que me hizo decidirme por el cine, pero sé que lo recuerdo con impacto.

Asier Aranzubia: Hasta que empecé la universidad, en el año 90, era un espectador convencional. Luego, en la carrera, me empecé a dar cuenta de que el cine me interesaba mucho. La carrera de Periodismo no me gustaba, así que me pasaba los días en la Biblioteca de la Universidad de Lejona (País Vasco) leyendo sobre cine y viendo películas, en vez de ir a clase. Podía llegar a ver cuatro o cinco películas todos los días.


¿Tus estudios fueron relacionados con el cine?

R.C.: No. Me planteé hacer imagen. Pero mucha gente que estaba estudiando Imagen me dijo que tampoco era muy recomendable. Así que hice Filología Hispánica. Me especialicé en Literatura. Y la literatura y el cine tienen muchos puntos en contacto. No perdí el contacto con el cine en ningún momento, y seguía siendo muy cinéfilo, mientras estudiaba la carrera. Luego me empecé a dedicar al periodismo cinematográfico. Trabajé en revistas de televisión, y luego pasé a revistas de cine, como Fotogramas. Y este año me he pasado a la enseñanza, aunque lo sigo compatibilizando con la escritura.

G.C.: Sí. En el instituto me metí en una asociación cultural de Puzol, en Valencia. Entregué un corto que había hecho con 14 años, muy cutre, de ciencia-ficción. Allí decidí que me venía a Madrid a estudiar algo relacionado con el cine. Luego estuve en una escuela privada de cine. Y después estudié Comunicación Audiovisual en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense.

A.A.: No. Estudié Periodismo y en toda la carrera sólo vi una asignatura de cine, en quinto, y era optativa. Después hice un doctorado sobre cine español, y la tesis sobre Serrano de Osma, un cineasta madrileño de los años cuarenta y cincuenta. Mi tesis, que se va a publicar ahora en Filmoteca Española, va a servir para recuperar la figura de este cineasta.


Roberto Cueto

¿Hace cuánto das clase en la Universidad Carlos III de Madrid?¿Qué asignaturas das?¿Has dado clases en más Universidades?

R.C.: Este es mi primer año en esta universidad. Doy Teoría y Crítica del Cine y Televisión Contemporánea en el campus de Getafe, y Fundamentos de la Comunicación Audiovisual en el campus de Colmenarejo. He dado Cursos de Verano y conferencias en la Universidad del País Vasco, en la de Pamplona y en la de Castellón. Doy clases también en la ECAM (Escuela de Cine de Madrid), y también he dado clase en la Escuela de Cine de BCN.

G.C: Yo estoy en esta Facultad desde el primer día que pusieron la primera piedra, es decir, hace tres años. Fui el primer contratado. De hecho, yo soy la persona que ha grabado las imágenes de la construcción del edificio, que fue para lo que me contrataron primero. Luego me contrataron de asociado, para el Taller de Televisión. Desde noviembre de 2004 soy profesor ayudante en las asignaturas de Guión y he dado Televisión Informativa. Mi primera experiencia académica fue ayudando en unas sustituciones en la Mississipi Southern University de Madrid. Luego di clase en la SEK de Segovia. de sustituto del profesor de prácticas de Realización e Iluminación.

A.A.: Este es el primer año que doy clase. Doy Teorías de la Comunicación Audiovisual y Teorías de la Comunicación Mediática.


¿Por qué decidiste dar clase en la Universidad Carlos III de Madrid?

R.C.: No fue una decisión meditada, si no que fue viniendo. Yo descubrí que me lo pasaba muy bien dar clase. El contacto con la gente me gusta mucho. Me interesa saber como reaccionan los alumnos ante una película.
Aparte, cuando terminé la carrera, estuve dando un año clases de literatura. Y la docencia no me daba ningún miedo. Descubrí que era una cosa que me gusta mucho. Me gusta el cine, y hablar de ello. Descubres a la gente cosas que tu has visto. Y esa capacidad de transmitirlo es una sensación que me encanta. La docencia es compartir con la gente lo que a ti te gusta, lo que a ti te interesa.

G.C.: Había tenido que dejar la parte más física del cine por una lesión de rodilla. Me quedé desconcertado y sin dinero. Me ofrecieron esto y vi que era una buena oportunidad. Como en el 2001 había probado en la SEK y me había gustado, decidí retomarlo. A mí dar clase me gusta.

A.A.: La salida más lógica, y la única para alguien que ha hecho una tesis doctoral es dedicarse a la docencia en la Universidad. Intenté sacar provecho a lo que había hecho. Como mi currículum apuntaba a ese sitio que me daba tanto miedo, esto es, la tarima, no me quedó más remedio que aceptarlo y empezar a hacerlo.


¿Cambiarías tu trabajo actual por cualquier otro?

R.C.: Cambiaría mi trabajo actual por retirarme millonario. Pero por otro no. Yo me lo paso muy bien haciendo esto. Es una suerte estar haciendo lo que te gusta. Ahora mismo no lo cambiaría. Siempre aspiras a ganar más y trabajar menos. Pero si te gusta tu trabajo, eso se nota, transmites entusiasmo. Yo intento que se note que a mí me gusta lo que hago.

G.C.: Yo si hubiera podido seguir trabajando en el cine, lo seguiría haciendo. Pero físicamente ya ha sido imposible. Intento estar a gusto con lo que tengo en cada momento. Luego la vida proveerá.

A.A.: Nunca entraba dentro de mis objetivos dar clase, por la sencilla razón de que hablar en público me da un pánico terrible. Pero hacer una tesis doctoral solo tiene sentido para dar clases. No sirve para nada más. Me tocó tragarme todo ese miedo escénico. Pero ahora no me gustaría hacer otro trabajo, porque al final he descubierto que lo que verdaderamente me gusta es esto. En estos cuatro meses, me he dado cuenta de que puedo conectar con la gente, tengo algunas cosas que contar (tampoco muchas) que le pueden interesar a la gente. A largo plazo, y poco a poco, acabaré haciendo las cosas bastante bien.


Guido Cortell


¿Qué gratificaciones te da este trabajo?

R.C.: Te obliga a salir a la calle. Dedicarte al cine como crítico o estudioso te aísla bastante. Antes de trabajar en la universidad, yo trabajaba en mi casa. Es peligroso ese aislamiento. La universidad te permite salir al mundo y estar en contacto con la gente joven, y ves que hay otras formas de comprender las cosas que no son las de tu época.

G.C.: Enseñando se aprende. Yo soy muy sociable, y me gusta la relación con la gente. Como cojo cariño a los alumnos, si veo que van entrando en los puestos de trabajo, eso es satisfactorio. Porque, aunque nunca sabes en que proporción, sabes que algo has tenido que servirles. Si no estuviera yo y estuviera otra persona, seguramente también estarían haciendo eso, pero nos gusta mentirnos, y creer que también es gracias a nosotros.

A.A: Muchas, empezando por mis compañeros de trabajo y siguiendo por el trato con los alumnos. Yo estoy encantado con mis alumnos, y también me gusta la vida de la Universidad.


¿Te consideras un “friki”?

R.C.: Sí, claro. Mira que camiseta llevo: del Santo de la Máscara de Plata, un luchador mexicano que hacía películas muy malas. Yo creo que hay que serlo un poco para dedicarse a esto. Pero no hay que avergonzarse, y hay que reírse de ello. Yo siempre he dicho que habría que crear el “Día del Orgullo Friki”, y empezar a reivindicarlo. Pero el probema viene cuando la "cultura freak" se convierte en una forma de vida y se genera aislamiento.

G.C.: No. Yo pude empezar a estar relacionado con el mundo “friki”, porque fui colaborador de un fanzine que se llamaba “2000 maniacos”. Pero yo no le vi salida a eso. Yo creo que soy un poco más serio. Porque mi pasión no nació sólo de subproductos cinematográficos Z, sino del cine clásico.

A.A.: ¿Qué pregunta es esa? A esoe niego a responder. Si yo soy un tío normal. No soy un “friki” para nada. Además, si yo soy de pueblo y se me nota. Yo soy muy rural.

Para saber más:
Roberto Cueto coordina un seminario sobre Calle Mayor, de Juan Antonio Bardem.
Experiencia profesional de Roberto Cueto (al final de la página)
Guido Cortell trabajó de Director de Fotografía en 7337
Artículos de Asier Aranzubia

Entrevista

Escrito por: María García



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