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Conoce los bares, retaurantes y rincones más modernos, cosmopolitas y fashion de Madrid
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Madrid es la capital de la diversión. Si quieres conocer los rincones desconocidos de esta ciudad, los hoteles más modernos y las discotecas más chic sumérgete en esta página que pretende ser una opción para tu tiempo libre.
Sindicación
 
El placer de que te lleven la comida a la cama
Hay lugares que sólo caben en la imaginación, pero con un poco de suerte el mundo real puede llegar a acogerlos en sus brazos. Madrid, ciudad de la realidad, ha acogido entre sus brazos nocturnos un local lleno de sensaciones, donde el tiempo pasa lentamente y no hay espacio para el estrés ni los agobios.

Fuera de este lugar, los coches corren a toda velocidad, la gente va de un lado para otro con prisa; nadie se para a contemplar las estrellas ni a meditar sobre su propia existencia. Pero dentro de este local el reloj se para, la gente se despoja de sus miedos y preocupaciones y, durante unas horas, el mundo exterior desaparece. Lo único que importa es relajarse, sentir cada instante como si fuera el más bello.

El lugar que brinda espacio para los sueños y la tranquilidad es el Rest Club Laydown, que se encuentra situado en el seno de Madrid, en la calle Mostenses, 9, cerca de la Gran Vía. Nada más llegar, la fachada del local, situado bajo unos soportales, da la bienvenida a los visitantes. Como en un mito, un portero, muy amable, da paso al mundo de los sueños. El exterior del local es estéticamente tan bello como el interior. Los tonos metal y oscuros dan paso a un espacio de luz, donde la vida es eterna.


Una vez dentro, el local, inspirado en Roma, transporta a todo el mundo a otra época. Los camareros acompañan a los visitantes hasta la cama. Las mesas en este local son sustituidas por colchones muy cómodos sobre los cuales descansa una mesita, minimalista, en la cual los comensales degustan platos de calidad.

El espacio está dividido en tres zonas: la más cercana a la puerta está iluminada con luces verdes; la inmediatamente posterior con luz azul, y la última con luz roja. Aún así, durante la noche la iluminación se intercambia por las distintas zonas del local.

El color imperante en la decoración del Rest Club es el blanco, puro y limpio: las camas, las mesitas, el suelo, las paredes, los platos, la barra de bebidas son de este color. Así, el juego de las luces sobre el blanco del local está muy logrado. El color blanco ha sido una elección muy acertada. Este color connota muchas sensaciones, y eso es lo que se pretende transmitir en un lugar como éste: el blanco connota tranquilidad, paz, relajación, pureza, sueño, ... emociones que se experimentan una vez que se ha entrado al local.

Los aseos son un espacio más a destacar en el conjunto del Rest Club. Y es que los servicios de este lugar han sido diseñados con tal gusto que dan ganas de quedarse años allí, mirándose al espejo, dejando pasar el tiempo sin preocupación. La combinación del color rojo en todo el mobiliario y las paredes, y el color metal de los lavamanos, así como la forma de estos, rompen completamente con la estética del resto del local, separando de esta manera dos espacios bien diferenciados.

Cada noche, el Laydown deleita a los comensales con un menú diferente, exquisito ¿Qué tal le sentaría al paladar el Foie con brioche y cebolla caramelizada? ¿Y la tarta de pera? El precio del menú es de 30 euros, sin incluir las bebidas. La carta de vinos es muy variada y los precios varían dependiendo del tipo de vino que se quiera degustar.

En el Laydown, también hay servicio al mediodía y permanece abierto para aquellos que no pueden esperar a que el sol se esconda para visitar Roma. Asimismo, los amantes de la comida vegetariana tienen la posibilidad de probar platos exquisitos de este tipo de cocina. En el Laydown, hay espacio para todos.

La noche comienza degustando un vino de primera, mientras el cuerpo descansa sobre una cómoda cama. El descanso es infinito. La música, de lo más moderna, suena sin parar. Los cuerpos, relajados y despojados del calzado, yacen sobre tiernas nubes. Lo más importante es dejar fluir la imaginación y volar...

Mientras uno disfruta del lugar y de la tranquilidad, los camareros llevan los exquisitos platos a las mesas de cada grupo de comensales para que estos disfruten de la cocina mediterránea más deliciosa.

Cada noche hay una actuación distinta que anima a los visitantes mientras estos cenan. Actuaciones de bailarines, performances, shows, etc, todo acompañado de la mejor música. Con suerte, se podrá disfrutar siendo abanicados por esclavos romanos. Tras la cena y tras estas actuaciones, un dj proyecta toda su sabiduría musical sobre los platillos y adereza la noche con el ritmo que más se lleva. Funk, pop, rock son algunos de los tipos de música que suenan durante la noche. Ritmos de ahora y de antaño, todos hábilmente elegidos para que realidad y fantasía se confundan.

Tras la cena, la barra permanece abierta hasta las 2.30 de la mañana para que todo el mundo pueda disfrutar degustando cócteles y baile al ritmo de daiquiris, margaritas y mojitos, entre otras bebidas.

El lema del Laydown es "come, bebe y descansa". Lo cierto es que cuentan con todos los ingredientes para hacer que una noche cualquiera se convierta en una noche inolvidable y que todo aquél que lo visite desee volver a esta otra dimensión.

La noche acaba y hay que ponerse los zapatos, abandonar la cómoda nube en la que hemos descansado y los cojines de plumas que nos han acariciado durante varias horas. El cuerpo se resiste a levantarse. No es fácil salir de un lugar tan especial. La puerta se abre. Nuestros pies ya están fuera. El portero nos espera en el exterior. Nos conduce a la realidad. El mundo de los sueños yace tras la puerta de entrada. Fuera los coches corren a toda velocidad y la vida real sigue siendo tan ajetreada como siempre.

Durante unas horas, el Laydown nos ha inyectado una dosis de vida y de tranquilidad. Locales como éste hacen de Madrid una ciudad de espíritu más limpio, una ciudad más relajada, sin prisas, fruto de un cóctel de bellas sensaciones, una ciudad en la que aún hay espacio para la fantasía.

Reportaje temático escrito por Verónica Martín Hernández






 
Comentario:
ahí voy a tener que irme yo después de los días que he llevado
No