El bronceado perfecto
Tomar el sol sin las precauciones necesarias supone todo un peligro para la piel. Si no se usan protectores solares se corre el riesgo de sufrir quemaduras y de que aparezcan manchas. Además, los rayos del sol adelantan la aparición de arrugas. Sólo son necesarios unos cuidados básicos para evitar dañar la piel en verano. En el siguiente reportaje de Opción Moda y Belleza se explica paso a paso cómo conseguir un bronceado perfecto estas vacaciones sin dañar la piel.
Consejos para una protección segura
El primer paso importante a la hora de tumbarse a tomar el sol, es escoger muy bien la hora y el lugar ya que de eso depende el índice de protección. Desde las 12 del mediodía hasta las 4 de la tarde los rayos son más perjudiciales porque inciden perpendicularmente sobre la tierra. Por esa razón es recomendable no exponerse directamente al sol en ese período de tiempo.
Una exposición prolongada no garantiza un mejor bronceado. Al contrario, lo único que se consigue es una piel rojiza y quemada nada atractiva. Hay que comenzar con exposiciones cortas de 10 ó 15 minutos e ir aumentando progresivamente el tiempo poco a poco. Durante el período de exposición hay que cambiar de postura y evitar permanecer todo el tiempo en la misma posición. Cambiar la superficie expuesta permite tolerar mejor los rayos solares.
Otro dato importante a tener en cuenta es que la arena de la playa refleja el 34 por ciento de los rayos ultravioleta, mientras que el agua sólo el 5 por ciento. Cuanto mayor es la altitud, los rayos son más intensos porque hay menos atmósfera para filtrar su energía.
Hay que ser generosos al aplicar el producto, unos 2 mg por cada centímetro de piel es lo más recomendable. Se debe extender el protector solar 20 minutos antes de exponerse al sol, no en el momento de llegar a la playa. La luz degrada los filtros por lo que han de reaplicarse cada 2 horas. Tras un baño prolongado o después de secarse con la toalla, hace falta volver a aplicar el producto.
En cuanto al factor de protección de las cremas solares, los dermatólogos recomiendan un factor 15 como mínimo. Los factores 2 al 12 ofrecen una protección mínima; del 12 al 30, moderada; y del 30 en adelante, máxima. El contorno de los ojos y la piel de los labios requieren una protección específica.
Elegir el protector adecuado
La textura del protector solar es un factor muy importante a tener en cuenta. Para las personas con la piel grasa lo mejor es utilizar un protector en gel ya que, son fórmulas más ligeras, ricas en agua y menos pegajosas. Los protectores en aceite no ofrecen un índice de protección alto, por lo que van mejor para pieles ya bronceadas que buscan un brillo satinado. Por el contrario, la textura en leche contiene un alto índice de protección, además de ser hidratante y muy fácil de aplicar. Los protectores en stick
Actualmente en el mercado existen todo tipo de cremas solares que además de proteger de los rayos solares tienen otros beneficios añadidos. Las hay drenantes, con activos que favorecen la eliminación de líquidos y ayudan a combatir la celulitis y la hinchazón; potenciadoras, que estimulan la producción de melanina favoreciendo un bronceado más rápido e intenso; y antimedusas con extracto de plancton que ayuda a ahuyentar a las molestas medusas.
Cuidados después del sol
Las precauciones no se limitan a la exposición bajo el sol. Después de tomar el sol hay que bañarse con agua tibia para cerrar los poros y eliminar los restos de crema protectora, la sal del mar o el cloro de la piscina.Tras la ducha, es necesario usar productos hidratantes y refrescantes.
Los after sun contienen activos calmantes que alivian la irritación que conlleva el sol y por tanto, contribuyen a que la piel se recupere antes. El momento idóneo para aplicar el after sun es tras la ducha, con la piel aún húmeda, para así sellar las minigotas de agua.
Efectos positivos del sol
1. Antidepresivo. El sol eleva el ánimo y mejora el humor. Ayuda a aliviar casos de depresión estacional, causada por la falta de luz solar.
2. Curativa. Las radiaciones ultravioletas pueden ser beneficiosas para determinados trastornos cutáneos como la psoriasis, el acné o la dermatitis atópica.
3. Antirraquítica. El sol permite que se lleve a cabo la síntesis de vitamina D, fundamental para fortalecer los huesos.
Efectos negativos del sol
1. Quemaduras. Dependen directamente de la cantidad e intensidad de la exposición solar, más peligrosa en verano.
2. Bajada de defensas, que puede provocar la aparición de herpes.
3. Cáncer cutáneo. Debido a la exposición solar excesiva y las quemaduras en la infancia.
4. Fotoenvejecimiento. Con los años, la piel muestra arrugas romboidales, un tono mate y apagado y una marcada flacidez.
Buena alimentación en verano
En esta época del año, al sudar más, conviene aumentar el consumo de líquidos. Y no sólo en forma de bebida, sino también de alimentos muy ricos en agua, como el melón, la sandia, la lechuga, el tomate, los espárragos, el cardo, las berenjenas o la coliflor. Si además se busca potenciar el bronceado, nada como tomar más betacaroteno, que se encuentra en las frutas y verduras anaranjadas como la zanahoria.
Para saber más:
Preguntas más frecuentes
Cómo prolongar el bronceado
Alimentos que potencian el bronceado
Tratamientos solares de Lancôme
Reportaje de actualidad por Norma Román
El primer paso importante a la hora de tumbarse a tomar el sol, es escoger muy bien la hora y el lugar ya que de eso depende el índice de protección. Desde las 12 del mediodía hasta las 4 de la tarde los rayos son más perjudiciales porque inciden perpendicularmente sobre la tierra. Por esa razón es recomendable no exponerse directamente al sol en ese período de tiempo. Una exposición prolongada no garantiza un mejor bronceado. Al contrario, lo único que se consigue es una piel rojiza y quemada nada atractiva. Hay que comenzar con exposiciones cortas de 10 ó 15 minutos e ir aumentando progresivamente el tiempo poco a poco. Durante el período de exposición hay que cambiar de postura y evitar permanecer todo el tiempo en la misma posición. Cambiar la superficie expuesta permite tolerar mejor los rayos solares.
Otro dato importante a tener en cuenta es que la arena de la playa refleja el 34 por ciento de los rayos ultravioleta, mientras que el agua sólo el 5 por ciento. Cuanto mayor es la altitud, los rayos son más intensos porque hay menos atmósfera para filtrar su energía.
Hay que ser generosos al aplicar el producto, unos 2 mg por cada centímetro de piel es lo más recomendable. Se debe extender el protector solar 20 minutos antes de exponerse al sol, no en el momento de llegar a la playa. La luz degrada los filtros por lo que han de reaplicarse cada 2 horas. Tras un baño prolongado o después de secarse con la toalla, hace falta volver a aplicar el producto.
En cuanto al factor de protección de las cremas solares, los dermatólogos recomiendan un factor 15 como mínimo. Los factores 2 al 12 ofrecen una protección mínima; del 12 al 30, moderada; y del 30 en adelante, máxima. El contorno de los ojos y la piel de los labios requieren una protección específica.
La textura del protector solar es un factor muy importante a tener en cuenta. Para las personas con la piel grasa lo mejor es utilizar un protector en gel ya que, son fórmulas más ligeras, ricas en agua y menos pegajosas. Los protectores en aceite no ofrecen un índice de protección alto, por lo que van mejor para pieles ya bronceadas que buscan un brillo satinado. Por el contrario, la textura en leche contiene un alto índice de protección, además de ser hidratante y muy fácil de aplicar. Los protectores en stick
Actualmente en el mercado existen todo tipo de cremas solares que además de proteger de los rayos solares tienen otros beneficios añadidos. Las hay drenantes, con activos que favorecen la eliminación de líquidos y ayudan a combatir la celulitis y la hinchazón; potenciadoras, que estimulan la producción de melanina favoreciendo un bronceado más rápido e intenso; y antimedusas con extracto de plancton que ayuda a ahuyentar a las molestas medusas.
Las precauciones no se limitan a la exposición bajo el sol. Después de tomar el sol hay que bañarse con agua tibia para cerrar los poros y eliminar los restos de crema protectora, la sal del mar o el cloro de la piscina.Tras la ducha, es necesario usar productos hidratantes y refrescantes. Los after sun contienen activos calmantes que alivian la irritación que conlleva el sol y por tanto, contribuyen a que la piel se recupere antes. El momento idóneo para aplicar el after sun es tras la ducha, con la piel aún húmeda, para así sellar las minigotas de agua.
1. Antidepresivo. El sol eleva el ánimo y mejora el humor. Ayuda a aliviar casos de depresión estacional, causada por la falta de luz solar.
2. Curativa. Las radiaciones ultravioletas pueden ser beneficiosas para determinados trastornos cutáneos como la psoriasis, el acné o la dermatitis atópica.
3. Antirraquítica. El sol permite que se lleve a cabo la síntesis de vitamina D, fundamental para fortalecer los huesos.
1. Quemaduras. Dependen directamente de la cantidad e intensidad de la exposición solar, más peligrosa en verano.
2. Bajada de defensas, que puede provocar la aparición de herpes.
3. Cáncer cutáneo. Debido a la exposición solar excesiva y las quemaduras en la infancia.
4. Fotoenvejecimiento. Con los años, la piel muestra arrugas romboidales, un tono mate y apagado y una marcada flacidez.
En esta época del año, al sudar más, conviene aumentar el consumo de líquidos. Y no sólo en forma de bebida, sino también de alimentos muy ricos en agua, como el melón, la sandia, la lechuga, el tomate, los espárragos, el cardo, las berenjenas o la coliflor. Si además se busca potenciar el bronceado, nada como tomar más betacaroteno, que se encuentra en las frutas y verduras anaranjadas como la zanahoria.
Para saber más:
Preguntas más frecuentes
Cómo prolongar el bronceado
Alimentos que potencian el bronceado
Tratamientos solares de Lancôme
Reportaje de actualidad por Norma Román





