No sin mi cámara
Nota: se ha reducido la resolución de las fotografías para que no copen el espacio disponible en el servidor.
Con el buen tiempo, las agencias de viajes se llenan de gente en busca de oferta; en las farmacias todo el mundo busca productos para las picaduras de mosquito; en las heladerías, personas de todas las edades hacen cola. ¿Y qué pasa con la cámara de fotos, compañera inseparable de todo viaje que se precie?
Este fin de semana he viajado a Almuñécar (Granada) y he llevado mi cámara fotográfica. Todo el mundo tiene una, desde las desechables hasta las más profesionales pasando por las analógicas de toda la vida. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus inconvenientes, que tendremos que valorar según el resultado que queramos.
La mayoría de nosotros, aunque nuestro poder adquisitivo no sea muy alto, tiene una cámara digital, cuyo precio oscila entre los 100 y los 400 euros. Las observaciones que haré a continuación son válidas para todo tipo de máquinas.
A todos nos gusta poder retener lo que nuestros ojos ven, sobre todo cuando contemplamos preciosas vistas desde una altura considerable. Los planos generales queda mejor con cámaras profesionales. La fotografía que podéis ver a continuación es una vista de Almuñécar desde el mirador de La Cruz y está tomada con una máquina semiprofesional. Con una cámara digital corriente no se verían los detalles del fondo. Tened esto en cuenta para no decepcionaros con el resultado.


Un tipo de fotografía que a mí me gusta especialmente es la que se hace a través de la luna del coche. Es importante que estén limpias aunque, si la cámara es buena, las manchas pasarán desapercibidas. Es el caso de la fotografía de la derecha. Los que se decanten por cámaras desechables es mejor que ni siquiera intenten esta opción, pues las probabilidades de que salga bien son bajas ya que no se puede controlar manualmente la velocidad de obturación.
Cuando se quiere capturar la imagen de un monumento o un edificio alto, los objetivos suelen deformar la perspectiva. Es importante tener esto en cuenta para considerar las posibilidades de tomar una buena foto. En este caso, el efecto se aprecia perfectamente. En una cámara profesional se puede hacer uso de distintos objetivos para paliar los distintos efectos; en las desechables y digitales corrientes estas consecuencias serán más acusadas.
Las últimas fotografías que hice se tomaron a oscuras o con una luz muy escasa. Los detalles de las piedras de las cuevas de Nerja (Málaga) se advierten porque la luz del flash rebota en ellos; sin embargo, realizar un retrato en estas condiciones de luminosidad es muy complicado para una cámara automática: la luz rebota en la persona que posa y se pierden los detalles del fondo.
Para los que quieran seguir profundizando, en Internet se encuentran cursos gratuitos que aportan más detalles sobre técnicas fotográficas. Es útil consultar la web mailxmail para profundizar en nuestros conocimientos, al igual que en thewebfoto.
Crónica por Patricia Vera
Con el buen tiempo, las agencias de viajes se llenan de gente en busca de oferta; en las farmacias todo el mundo busca productos para las picaduras de mosquito; en las heladerías, personas de todas las edades hacen cola. ¿Y qué pasa con la cámara de fotos, compañera inseparable de todo viaje que se precie?
Este fin de semana he viajado a Almuñécar (Granada) y he llevado mi cámara fotográfica. Todo el mundo tiene una, desde las desechables hasta las más profesionales pasando por las analógicas de toda la vida. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus inconvenientes, que tendremos que valorar según el resultado que queramos.
La mayoría de nosotros, aunque nuestro poder adquisitivo no sea muy alto, tiene una cámara digital, cuyo precio oscila entre los 100 y los 400 euros. Las observaciones que haré a continuación son válidas para todo tipo de máquinas.
A todos nos gusta poder retener lo que nuestros ojos ven, sobre todo cuando contemplamos preciosas vistas desde una altura considerable. Los planos generales queda mejor con cámaras profesionales. La fotografía que podéis ver a continuación es una vista de Almuñécar desde el mirador de La Cruz y está tomada con una máquina semiprofesional. Con una cámara digital corriente no se verían los detalles del fondo. Tened esto en cuenta para no decepcionaros con el resultado.


Un tipo de fotografía que a mí me gusta especialmente es la que se hace a través de la luna del coche. Es importante que estén limpias aunque, si la cámara es buena, las manchas pasarán desapercibidas. Es el caso de la fotografía de la derecha. Los que se decanten por cámaras desechables es mejor que ni siquiera intenten esta opción, pues las probabilidades de que salga bien son bajas ya que no se puede controlar manualmente la velocidad de obturación.
Cuando se quiere capturar la imagen de un monumento o un edificio alto, los objetivos suelen deformar la perspectiva. Es importante tener esto en cuenta para considerar las posibilidades de tomar una buena foto. En este caso, el efecto se aprecia perfectamente. En una cámara profesional se puede hacer uso de distintos objetivos para paliar los distintos efectos; en las desechables y digitales corrientes estas consecuencias serán más acusadas.
Las últimas fotografías que hice se tomaron a oscuras o con una luz muy escasa. Los detalles de las piedras de las cuevas de Nerja (Málaga) se advierten porque la luz del flash rebota en ellos; sin embargo, realizar un retrato en estas condiciones de luminosidad es muy complicado para una cámara automática: la luz rebota en la persona que posa y se pierden los detalles del fondo.Para los que quieran seguir profundizando, en Internet se encuentran cursos gratuitos que aportan más detalles sobre técnicas fotográficas. Es útil consultar la web mailxmail para profundizar en nuestros conocimientos, al igual que en thewebfoto.
Crónica por Patricia Vera





