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Rinconeras y retales de la memoria
Acerca de
Desde un lugar de la Mancha... Entre manos El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón
Sindicación
 
Extraña en el paraiso
Esta semana comenzó extraña, siguió anodina y se torna confusa. Sentimientos en turbios mares de contradicciones, revelaciones como bombas nucleares por lo inesperadas, revolver de tripas una vez más, en jaque una vez más; dos torres a cada lado y la reina en frente... no me queda más remedio que volar para salvar el pellejo... El ojo del huracan me ha pillado de lleno, me lanza al vacío una vez más, después de darme vueltas y más vueltas en su demoledora espiral para llegar al mismo sitio... Fuera de lugar, una vez más, y ya van... he perdido la cuenta... La vida va y viene, las sombras se encogen y se alargan, las luces parecen languidecer, extinguirse, y mis midriáticas pupilas arden y se ciegan ante un repentino resplandor... ciega...caminar a tientas... como cuando era pequeña y jugaba con mis hermanos a la gallinita ciega , con mi hermana en nuestro jardín secreto... secretos... ¡Joder, que espesita ando hoy! Es normal, no he dormido bien, y cuando no duermo la tensión arterial me baja a los tobillos y la marea inunda mi cerebro. Siento vértigo.

Es una sensación inquietante ésta, la de sentirme extraña en el paraiso, en mi particular paraiso. Qué genialidad la de Tereci Moix, qué genialidad de título para un libro, para una vida, qué acierto...

Y alguien me ha dicho hace unas horas: ahora vas a pensar que eres tú el único huevo que no ha salido güero. ¡Qué gracia!, ¡qué paradojas!, ¡qué ironías de la vida! Toda mi puñetera vida creyéndome la oveja negra, la más contestona, la más reivindicativa, la que llegaba a deshora, después de su hermano mayor, a la que su madre reprendía por la tardanza, llamándola moza rondona... en un tiempo en el que llegar a deshora era salir corriendo al oír las doce campanadas, en donde todas las princesas nos recogíamos en casa, para no convertirnos en cenicientas a merced de la noche... Nunca perdí ningún zapato en la huida, nunca creí en los príncipes que van tras zapatos. Absurdos cuentos de hadas. Eso lo sé ahora.

La torre de naipes que construía, pacientemente, encima de una mesa redonda de una pequeña salita de estar, en la parte trasera de un pequeño estanco con olor a papiro, a tabaco de pipa, a habanos, y a piruletas de fresa... en mis tardes de domingo, al calor de un brasero de picón, a mis ocho años, bajo la atenta mirada de mi tío Leonardo, mientras él jugaba un eterno solitario al que parecía no prestar atención, pero que, al muy suertudo, siempre le salía... mi torre de naipes se ha vuelto a desmoronar, como las Torres Gemelas, volatilizada... polvo...nada. Siempre se me venía abajo cuando sólo quedaba coronarla... Nunca me invadió la rabia, volvía a recogerlas con tranquilidad, - no había prisa, a los ocho años no existía el tiempo-, y volvía a empezar: primero una fila de siete, encima una fila de cinco, encima una fila de tres, encima una de dos, por último el tejado, y mi bandera... Por fin, el éxito... la compensación a mi paciencia, a mi perseverancia, a mi cabezonería, a mi tesón... Por fin, mi torre de naipes, intacta.

En este preciso instante, recojo pacientemente mi torre de naipes para volver a empezar...

 
Comentario:
"...revelaciones como bombas nucleares por lo inesperadas... secretos...". Ya ves, y tú, depositaria de ellas. Seguro que quien te ha hablado estará sintiendo íntimamente: "¡Qué suerte contar con ella para susurrarle mis historias incontables al oído y tener la certeza de que me entiende!"


"..."ahora vas a pensar que eres tú el único huevo que no ha salido güero". ¡Qué gracia!, ¡qué paradojas!, ¡qué ironías de la vida! Toda mi puñetera vida creyéndome la oveja negra, la más contestona, la más reivindicativa, la que llegaba a deshora..."

¡Qué extrañas percepciones! ¡Y yo que siempre te vi como el ojito derecho de tu padre y la única hija amada de tu madre (te vi, porque lo eras)! Y ahora, probablemente, eres el mayor consuelo de ambos, la que humanamente les da más descanso y más satisfacciones. No podía ser de otra manera. Siempre has sido extraordinaria. Para "ovejas negras", la que yo creía que era... Bueno, más bien una "cabra negra y blanca", una cabra pinta que tira al monte sin remedio. "Pinta", porque, como todos, soy sombra y luz.

Recomienza tu torre de naipes.
Si las "revelaciones" son demasiado explosivas, podemos hablar...
Un beso
 
Comentario:
Hola guapa,
Vuelvo a pasarme por aquí y vuelvo a sentir la obligación de dejar mi huella. Porque sigue siendo maravilloso leerte.
Qué sería de nosotros sin la confusión. Y cuando vuelvas a encontrarte, cuando aterrices después del viaje en el ojo del huracán, ya verás que pedazo de castillo de naipes.
Otro beso.
 
Comentario:
Gracias Estrella... todo pasa. No me gustan los solitarios, no tengo la suerte que tenía mi tío Leonardo. Prefiero unas cañitas en la mejor compañía.
Buen fin de semana.
 
Comentario:
Espero que termines mejor la semana que la empezaste. Si no te salen bien las torres, pueba a hacer un simple solitario, ja,ja,ja. Besos.
 
Comentario:
pero, se puede saber qué te pasa?
No