Queda inaugurada
Hoy hemos comido codornices con salsa de setas. No es porque lo diga yo, pero ha salido para chuparse los dedos y mojar una barra de pan.
No, el post no va de gastronomia y de placeres culinarios, aunque de paso digo que la codorniz es una de las aves que en la cocina da un excelente juego, ya sean escabechadas, estofadas, a la plancha, o en diversas salsas.
La dificultad que la salsa de hoy entrañaba ha sido que su creadora no podía con su alma, y ya no sé en qué orden ha ido la cebolla, ni la pimienta, ni las setas, ni el vino blanco, ni el perejil... por arte de birli birloque ha salido como debía de salir. Y la culpa de este aturdimiento entre pucheros la ha tenido una noche de cena para cuatro, mujeres todas, cuñadas todas menos una, rutas por disco pub en donde nos hemos convertido en cinco, la impresión en casi todos los sitios de ser las madres de la basca, sin pretender ser otra cosa, y unos tacones de ocho centímetros que nos estilizan las piernas, nos proporcionan una altura que no tenemos y hacen que el corazón lata en los pies.
La cena, en el Pitoñi, ha dejado qué desear; un entrecot de ternera no se sirve con patatas de bolsa requemadas, eso se perdona en un bar de carretera con menú a diez euros, en un restaurante a la carta es inadmisible. Temas de conversación de mujeres, como toda reunión de mujeres que se precie, relacionados con ropa y con hombres, concretamente de lo bien dotado que estaba cierto cubano que salía con la compañera de trabajo de una de las comensales... digamos que el cubano, mejor dicho, las dotes del cubano, fue tema recurrente durante toda la noche. La cena concluyó con una extendida y acalorada disertación sobre las razones de porqué dejar o no dejar propina, disertación protagonizada por mis dos cuñadísimas, mientras la otra comensal y yo esperábamos con resignación a ver cuándo querían concluir semejante debate que no conducía a ninguna parte -con lo entretenido que era el tema del cubano- del que se estaba enterando todo el restaurante, camarero incluído. Al final se dejó la propina, como debe ser.
Un café irlandés en el Irlandés... y el cubano... Un cubata en el paparazzi... y el cubano... Y, al salir a otro garito, una llamada de teléfono a uno de los maridos... "Oye, que se me han olvidado las llaves, la falta de costumbre, cielito mío, tendré que llamar al timbre...no, no, no me voy ya, si acabamos de empezar y se agrega ahora la quinta que viene de refresco. Ala, tú acuéstate que ya llegaré". Otra copa en donde la consciencia ya está en la cuerda floja por culpa de un hígado perezoso y la falta de costumbre... y de nuevo el cubano, entre risas y el propósito de que cuando lleguemos a casa buscaremos la cinta métrica. Y otra copa en donde yo cambio copa por vaso y la droga dura por un acuarius, entre otras cosas porque soy la única que ha salido con el coche y me toca repartir los paquetes, con el sello de muy frágil, a última hora.
Una foto que inmortaliza nuestro momento, prueba irrefutable de nuestra noche: cena de cuñadas (a la que agregamos una amiga y una sobrina de última hora).
Y ya tenía ganas de reír, reír con ganas.
El próximo año: celebración del primer aniversario.
No, el post no va de gastronomia y de placeres culinarios, aunque de paso digo que la codorniz es una de las aves que en la cocina da un excelente juego, ya sean escabechadas, estofadas, a la plancha, o en diversas salsas.
La dificultad que la salsa de hoy entrañaba ha sido que su creadora no podía con su alma, y ya no sé en qué orden ha ido la cebolla, ni la pimienta, ni las setas, ni el vino blanco, ni el perejil... por arte de birli birloque ha salido como debía de salir. Y la culpa de este aturdimiento entre pucheros la ha tenido una noche de cena para cuatro, mujeres todas, cuñadas todas menos una, rutas por disco pub en donde nos hemos convertido en cinco, la impresión en casi todos los sitios de ser las madres de la basca, sin pretender ser otra cosa, y unos tacones de ocho centímetros que nos estilizan las piernas, nos proporcionan una altura que no tenemos y hacen que el corazón lata en los pies.
La cena, en el Pitoñi, ha dejado qué desear; un entrecot de ternera no se sirve con patatas de bolsa requemadas, eso se perdona en un bar de carretera con menú a diez euros, en un restaurante a la carta es inadmisible. Temas de conversación de mujeres, como toda reunión de mujeres que se precie, relacionados con ropa y con hombres, concretamente de lo bien dotado que estaba cierto cubano que salía con la compañera de trabajo de una de las comensales... digamos que el cubano, mejor dicho, las dotes del cubano, fue tema recurrente durante toda la noche. La cena concluyó con una extendida y acalorada disertación sobre las razones de porqué dejar o no dejar propina, disertación protagonizada por mis dos cuñadísimas, mientras la otra comensal y yo esperábamos con resignación a ver cuándo querían concluir semejante debate que no conducía a ninguna parte -con lo entretenido que era el tema del cubano- del que se estaba enterando todo el restaurante, camarero incluído. Al final se dejó la propina, como debe ser.
Un café irlandés en el Irlandés... y el cubano... Un cubata en el paparazzi... y el cubano... Y, al salir a otro garito, una llamada de teléfono a uno de los maridos... "Oye, que se me han olvidado las llaves, la falta de costumbre, cielito mío, tendré que llamar al timbre...no, no, no me voy ya, si acabamos de empezar y se agrega ahora la quinta que viene de refresco. Ala, tú acuéstate que ya llegaré". Otra copa en donde la consciencia ya está en la cuerda floja por culpa de un hígado perezoso y la falta de costumbre... y de nuevo el cubano, entre risas y el propósito de que cuando lleguemos a casa buscaremos la cinta métrica. Y otra copa en donde yo cambio copa por vaso y la droga dura por un acuarius, entre otras cosas porque soy la única que ha salido con el coche y me toca repartir los paquetes, con el sello de muy frágil, a última hora.
Una foto que inmortaliza nuestro momento, prueba irrefutable de nuestra noche: cena de cuñadas (a la que agregamos una amiga y una sobrina de última hora).
Y ya tenía ganas de reír, reír con ganas.
El próximo año: celebración del primer aniversario.
Comentario:
Pues ya me contarás de dónde vas a sacar el cubano, como no lo tengas guardado entre sujetadores... jajajaja. Pero, vale, en primavera otra.
Ha sido una grata sorpresa encontrar tu comentario.
Ha sido una grata sorpresa encontrar tu comentario.
Comentario:
Primer aniversario, no; cada seis meses, que dijimos que entre marzo y abril. Te ocupas tú ¿eh? Y que no sea Pitoñi para que el entrecot por lo menos tenga salsa (el cubano ya lo pondremos nosotras, jeje)
Comentario:
Mmmm codornices con setas ¿me invitas? A mi me encantan las setas, de hecho he tenido una cena a base de setas este fin de semana.
Siempre está bien este tipo de reuniones, cambias la rutina, lo pasas bien y prometes al día siguiente una vez más no volver a tomar alcohol (hasta la próxima)
Siempre está bien este tipo de reuniones, cambias la rutina, lo pasas bien y prometes al día siguiente una vez más no volver a tomar alcohol (hasta la próxima)
Comentario:
A mí tambien me encantan estas reuniones de mujeres solas, porque aunque en casa beban agua en la comida, en estas cenas suelen hacer una excepción y toman algo de alcohol. Esto suele actuar en ellas como suero de la verdad y una se entera de muchas cosas, ja,ja,ja.
Comentario:
Me encantan estas reuniones de mujeres, sobre todo cuando ellos se quedan en casa con los niños.
Se os ve cara de pasarlo bien, sobre todo a la del jersey dorado jijiji. A ti te veo guapísima, como siempre, joder, que te notaba yo muy tristona es tus ultimos post.
Un beso, enfermera y disfruta de estos placeres de la vida.
Se os ve cara de pasarlo bien, sobre todo a la del jersey dorado jijiji. A ti te veo guapísima, como siempre, joder, que te notaba yo muy tristona es tus ultimos post.
Un beso, enfermera y disfruta de estos placeres de la vida.
Comentario:
Cómo te lo pasas eh?! Me encanta que te rías y más si es con ganas como dices! Ole ole y Ole!
Un besazo pasado por agua! KissX
Un besazo pasado por agua! KissX
Comentario:
jajaja Estando tu tía "B" siempre habrá un cubano del que hablar, pero lo importante es que, se hable de lo que se hable, busquemos estos momentos gominola.
Comentario:
A ver si esto no se queda en agua de borrajas y cumplimos lo prometido. Eso sí, para entonces habrá que hacer el juramento de no disertar sobre propinas ni sobre machismo y sólo hablar de cubanos y temas relacionados. Y a ver si se nos van añadiendo más féminas...jeje