Matar el tiempo
He dejado El perfume en el sofá de la salita de estar, emanando ya sus últimos efluvios. Menos mal, casualmente acabo de ver anunciar la película en Antena 3, próximamente. Odio ver una película antes de leer el libro. Si alguna vez me ha sucedido, la obra escrita pierde totalmente mi interés. La literatura siempre supurerá con creces a su vómito en el cine, porque esto es una obra literaria llevada al cine: un vómito de lo recreado por la imaginación mientras se embeben las palabras, un bodrio emulando la perfección de un pensamiento. Aún no ha nacido el genio que me haga creer lo contrario y el día que eso suceda me rendiré a sus pies, porque, sin ninguna duda, será un genio entre los genios, un alquimista, un druida, un hechicero o un visionario de la Imaginación, de la Palabra y del Pensamiento.
Trato de matar el tiempo, ese que me desespera cuando se me escapa entre los dedos como juguetonas gotas de mercurio. Ese que tanto necesito ahora... Tiempo, necesidad vital de tiempo para poner orden en mi desorden... Ése al que hoy mata el desánimo por primera vez en mucho tiempo.
Últimamente me pesan las guardias, me embarga un inexplicable sentimiento de melancolía.Vagabundeo entre pasillos de diáfana luz artificial, merodeo por el almacén... podría vendarme los ojos y dirigirme con total precisión al lugar donde se encuentra cada uno de los materiales que alberga, de tanto repasarlos y de tanto recolocarlos: en el primer están de la izquierda, tubos de extracción y vacutainer; en el segundo, tiras reactivas de glucemia y lancetas; en el tercero, esparadrapos de diferentes medidas y texturas; en el primer están del centro, vendajes elásticos y de algodón, férulas y collarines; en el segundo... etc, etc, etc. Voy a la sala de urgencias, que durante horario de mañanas es mi consulta, y reviso el botiquín por tercera o cuarta vez en este mes; oftalmológicos, fármacos inyectables, fármacos vía oral... todos por orden alfabético y princio activo, miro sus cantidades y sus caducidades. Tarea aburrida donde las haya. El aburrimiento de hoy se da la mano con el caos que estos días impera en mi cabeza, y el caos sume al pensamiento en un destructivo letargo.
En lo que va de tarde y noche, he atendido a dos urgencias que precisaran de la intervención de enfermería, hay días que no atiendo a nadie. En la cena comentaba con mi compañero de guardia una idea que no deja de rondarme la cabeza desde hace unas semanas, la idea de que creo que me he equivocado en la OPE, y empiezo a pensar - miento, ya lo pensé en alguna otra ocasión- que debería cerrar ciclo y cambiar de destino. Él y yo somos los dos únicos supervivientes de este barco, las únicas aves de paso que aún quedamos aquí, como si la migración a un clima más cálido no fuese con nosotros, adaptados exitosamente al medio en un claro ejemplo objetivable de El origen de las especies de Darwin: la vida se manifiesta como una lucha constante por la existencia y la supervivencia. Pues he aquí a dos supervivientes agonizando en la desidia. Él también me confiesa que en el último año se lo ha planteado un par de veces, pero él aún tiene razones para seguir por aquí.
Razones para seguir... eso es lo que yo busco ahora.
... Y dejo de matar el tiempo escribiendo para hacerlo durmiendo, si es que hoy puedo.

Trato de matar el tiempo, ese que me desespera cuando se me escapa entre los dedos como juguetonas gotas de mercurio. Ese que tanto necesito ahora... Tiempo, necesidad vital de tiempo para poner orden en mi desorden... Ése al que hoy mata el desánimo por primera vez en mucho tiempo.
Últimamente me pesan las guardias, me embarga un inexplicable sentimiento de melancolía.Vagabundeo entre pasillos de diáfana luz artificial, merodeo por el almacén... podría vendarme los ojos y dirigirme con total precisión al lugar donde se encuentra cada uno de los materiales que alberga, de tanto repasarlos y de tanto recolocarlos: en el primer están de la izquierda, tubos de extracción y vacutainer; en el segundo, tiras reactivas de glucemia y lancetas; en el tercero, esparadrapos de diferentes medidas y texturas; en el primer están del centro, vendajes elásticos y de algodón, férulas y collarines; en el segundo... etc, etc, etc. Voy a la sala de urgencias, que durante horario de mañanas es mi consulta, y reviso el botiquín por tercera o cuarta vez en este mes; oftalmológicos, fármacos inyectables, fármacos vía oral... todos por orden alfabético y princio activo, miro sus cantidades y sus caducidades. Tarea aburrida donde las haya. El aburrimiento de hoy se da la mano con el caos que estos días impera en mi cabeza, y el caos sume al pensamiento en un destructivo letargo.
En lo que va de tarde y noche, he atendido a dos urgencias que precisaran de la intervención de enfermería, hay días que no atiendo a nadie. En la cena comentaba con mi compañero de guardia una idea que no deja de rondarme la cabeza desde hace unas semanas, la idea de que creo que me he equivocado en la OPE, y empiezo a pensar - miento, ya lo pensé en alguna otra ocasión- que debería cerrar ciclo y cambiar de destino. Él y yo somos los dos únicos supervivientes de este barco, las únicas aves de paso que aún quedamos aquí, como si la migración a un clima más cálido no fuese con nosotros, adaptados exitosamente al medio en un claro ejemplo objetivable de El origen de las especies de Darwin: la vida se manifiesta como una lucha constante por la existencia y la supervivencia. Pues he aquí a dos supervivientes agonizando en la desidia. Él también me confiesa que en el último año se lo ha planteado un par de veces, pero él aún tiene razones para seguir por aquí.
Razones para seguir... eso es lo que yo busco ahora.
... Y dejo de matar el tiempo escribiendo para hacerlo durmiendo, si es que hoy puedo.

Comentario:
Te noto triste y tu tristeza me acongoja... Hoy lo ves todo oscurillo, pero mañana será otro día. Confío en que será otro día. Un día espléndido, radiante, como los de otoño, en donde verás claramente infinitas razones para seguir...
Te lo dice tu siamesa.
Y la principal razón es el amor, que nunca está tocado de muerte... Nunca.
Un beso y un abrazo de siamesa empalagosa.
Te lo dice tu siamesa.
Y la principal razón es el amor, que nunca está tocado de muerte... Nunca.
Un beso y un abrazo de siamesa empalagosa.
Comentario:
Tranquila Leonor, supongo que te trasladaste en la OPE extraordinaria última. Espero que pronto haya otra OPE en tu comunidad. En el trabajo no te quejes; yo estoy en un centro urbano de una gran ciudad, que no hago guardias, pero acabo hasta el moño todos los días. Besos.