Abandonos
Hace un mes que no hago mi hora de ejercicio diario. Y no me importa.
Hace tres o cuatro meses que no escribo nada, salvo los posts en este blog. Y tampoco me importa.
Resultado del primer abandono: un kilo y medio más y las carnes ligeramente más flojas. Y me sigue importando tres cojones.
En Mayo y Junio también suspendo mi actividad física, la alergia convierte mis bronquios en circuitos semicerrados, y la falta de óxigeno en las células me produce cansancio y dolor de cabeza, y muy mala hostia, dicho sea de paso. Y no es plan ir corriendo e insuflando ventolín.
Mi madre me dice que estoy más guapa, ¡ay, las madres!... "cuando estais tan delgás, tu hermana y tú pareceis galgas ligeras, un par de escuerzos." Y no es que mi madre piense que en la gordura esté la hermosura, pero vela por la salud de sus hijas, como toda madre, y estar más delgada de "su cuenta" es sinónimo de enfermedad, de problemas y/o comeduras de coco.
Mi marido, incitador a la anorexia por antonomasia, considera que se me hace una lorza, ligeramente antiestética, en la cintura del pantalón. Dicho comentario me importa... me remito a unas cuantas lineas más arriba. En fin, menos mal que no me da por ahogar mis penas en salchichas con mayonesa... ¡buaj, qué asco!, me ha venido una arcada sólo de pensarlo.
El resultado del segundo abandono es que ya no sé escribir, no encuentro las palabras y mis ideas y las musas, que tanto me visitaban hace meses en mi fase REM, volaron al país del yermo pensamiento.
Mi paisano, Paco Santos, insiste en que el escritor es perseverancia en la escritura, de lo cual yo deduzco que, según Paco Santos, el escritor se hace, no nace. Y yo que siempre había pensado lo contrario... que todo cuanto somos nos nace. Desde que era un mico, y a pesar de tener todo en mi contra, he tenido la necesidad de escribir en un papel, de jugar a recrear la vida entre palabras... y sin ninguna duda afirmo que, en ciertos momentos de mi vida, ha sido vital para sobrevivir. ¡Qué cosa las palabras! ¡Qué fascinante y qué maravilloso el universo de la escritura, el reto de la escritura! He pensado en abandonar...
A mi madre le gusta lo que escribo, no es que sea mi mejor fan, se entretiene más con las publicaciones de otro paisano, Alejandro Fernández Barrajón, -ya le vale, ten madres y leerán a otros-, pero se siente orgullosa cuando alguien le dice en la carnicería eso de "anda, pero si a tu hija también le dieron un premio, y salió en los periódicos (en los locales, se entiende)", y mi madre sonrie orgullosa, y asiente con la cabeza, y no le da bombo a la cosa porque, no es porque sea mi madre, pero tiene, entre otras muchas, un par de virtudes que yo aprecio muchísimo: la humildad y la discreción.
A mi marido no le gustaría que abandonase porque le embarga el sentimiento de culpa. Ya se sabe, el mito de la soledad del escritor, la bohemia, la necesidad de silencio, el tiempo... "Sólo el que ha estado solo puede ser escritor", enunciando a Baricco decía este otro gran escritor, al que en este momento deseo que el fluir de los días esté siendo su mejor aliado. Creo cumplir este primer axioma según Baricco: he estado más sola que la una frente a mí misma, contemplándome por dentro... Terrible el viaje a las profundidades de uno mismo... el más absoluto de los silencios, la más absoluta de las soledades... Por tanto, cojones, debe de haber alguno más que se requiera...
Me acuerdo de una amiga que asistía a uno de mis conciertos privados en piso de estudiantes, años ha, y en el estribillo de aquella de De alguna manera tendré que olvidarte... me interrumpió y me dijo: " a ver, cabrona, ¿cómo lo haces?, porque el caso es que yo canto en mi cabeza y me sale de puta madre, pero cuando lo intento por la boca siempre la cago". Pues eso...
El caso es que si no escribo languidezco como la efímera luz de una vela, pero últimamente cojo el bolígrafo y no soy capaz ni de cagarlo.
Hace tres o cuatro meses que no escribo nada, salvo los posts en este blog. Y tampoco me importa.
Resultado del primer abandono: un kilo y medio más y las carnes ligeramente más flojas. Y me sigue importando tres cojones.
En Mayo y Junio también suspendo mi actividad física, la alergia convierte mis bronquios en circuitos semicerrados, y la falta de óxigeno en las células me produce cansancio y dolor de cabeza, y muy mala hostia, dicho sea de paso. Y no es plan ir corriendo e insuflando ventolín.
Mi madre me dice que estoy más guapa, ¡ay, las madres!... "cuando estais tan delgás, tu hermana y tú pareceis galgas ligeras, un par de escuerzos." Y no es que mi madre piense que en la gordura esté la hermosura, pero vela por la salud de sus hijas, como toda madre, y estar más delgada de "su cuenta" es sinónimo de enfermedad, de problemas y/o comeduras de coco.
Mi marido, incitador a la anorexia por antonomasia, considera que se me hace una lorza, ligeramente antiestética, en la cintura del pantalón. Dicho comentario me importa... me remito a unas cuantas lineas más arriba. En fin, menos mal que no me da por ahogar mis penas en salchichas con mayonesa... ¡buaj, qué asco!, me ha venido una arcada sólo de pensarlo.
El resultado del segundo abandono es que ya no sé escribir, no encuentro las palabras y mis ideas y las musas, que tanto me visitaban hace meses en mi fase REM, volaron al país del yermo pensamiento.
Mi paisano, Paco Santos, insiste en que el escritor es perseverancia en la escritura, de lo cual yo deduzco que, según Paco Santos, el escritor se hace, no nace. Y yo que siempre había pensado lo contrario... que todo cuanto somos nos nace. Desde que era un mico, y a pesar de tener todo en mi contra, he tenido la necesidad de escribir en un papel, de jugar a recrear la vida entre palabras... y sin ninguna duda afirmo que, en ciertos momentos de mi vida, ha sido vital para sobrevivir. ¡Qué cosa las palabras! ¡Qué fascinante y qué maravilloso el universo de la escritura, el reto de la escritura! He pensado en abandonar...
A mi madre le gusta lo que escribo, no es que sea mi mejor fan, se entretiene más con las publicaciones de otro paisano, Alejandro Fernández Barrajón, -ya le vale, ten madres y leerán a otros-, pero se siente orgullosa cuando alguien le dice en la carnicería eso de "anda, pero si a tu hija también le dieron un premio, y salió en los periódicos (en los locales, se entiende)", y mi madre sonrie orgullosa, y asiente con la cabeza, y no le da bombo a la cosa porque, no es porque sea mi madre, pero tiene, entre otras muchas, un par de virtudes que yo aprecio muchísimo: la humildad y la discreción.
A mi marido no le gustaría que abandonase porque le embarga el sentimiento de culpa. Ya se sabe, el mito de la soledad del escritor, la bohemia, la necesidad de silencio, el tiempo... "Sólo el que ha estado solo puede ser escritor", enunciando a Baricco decía este otro gran escritor, al que en este momento deseo que el fluir de los días esté siendo su mejor aliado. Creo cumplir este primer axioma según Baricco: he estado más sola que la una frente a mí misma, contemplándome por dentro... Terrible el viaje a las profundidades de uno mismo... el más absoluto de los silencios, la más absoluta de las soledades... Por tanto, cojones, debe de haber alguno más que se requiera...
Me acuerdo de una amiga que asistía a uno de mis conciertos privados en piso de estudiantes, años ha, y en el estribillo de aquella de De alguna manera tendré que olvidarte... me interrumpió y me dijo: " a ver, cabrona, ¿cómo lo haces?, porque el caso es que yo canto en mi cabeza y me sale de puta madre, pero cuando lo intento por la boca siempre la cago". Pues eso...
El caso es que si no escribo languidezco como la efímera luz de una vela, pero últimamente cojo el bolígrafo y no soy capaz ni de cagarlo.
Comentario:
Pues yo estoy de acuerdo con tu hermana. Nos dices que tienes poca inspiración y resulta que las demás sólo escribimos algún SMS que otro por el móvil.
Comentario:
Por si alguien aún no se ha dado cuenta, Febe es mi querida hermana, ella siempre tan imparcial.
Gracias, siamesa, yo también te quiero.
Gracias, siamesa, yo también te quiero.
Comentario:
Escribes el 3, el 6, el 9, el 10... ¡y dices que no puedes ni cagarlo! ¡Joer, niña, las hay ansiosas, eh! La que está sin musa soy yo, que en un mes he escrito tres cosuchas, pero tú... ¡Si no doy abasto a leerte!
Y, pa colmo, lo bordas. "Pólvora" es genial. La musa sigue contigo, porque el escritor "nace", no sólo ni principalmente "se hace" (discrepo de Paquito, que mucho escribirá el hombre, pero resulta un poco plasta pa mi gusto).
¡Anda, anda, tú sigue sin dudarlo ni un instante, plis! Y no te pongas tan auto-devastadora, que me acongojas.
Y, pa colmo, lo bordas. "Pólvora" es genial. La musa sigue contigo, porque el escritor "nace", no sólo ni principalmente "se hace" (discrepo de Paquito, que mucho escribirá el hombre, pero resulta un poco plasta pa mi gusto).
¡Anda, anda, tú sigue sin dudarlo ni un instante, plis! Y no te pongas tan auto-devastadora, que me acongojas.
Comentario:
En esto, como en todo, hay rachas. Si te sirve de consuelo, yo llevo cuatro años sin escribir nada que no sea el blog y las estupideces que nos mandan en la carrera (que son muchas y muy creativas, por aquello de que nos lo inventamos todo, pero como literatura no valen).
A veces necesitarás mirarte por dentro, como tú dices, y escribirás más y mejor. Otras veces querrás entretenerte y también escribirás. Y otras veces no escribirás simplemente porque no lo necesitas, y la escritura no es una cosa a la que uno pueda obligarse. Así que tranquila, ya fluirán las musas...
A veces necesitarás mirarte por dentro, como tú dices, y escribirás más y mejor. Otras veces querrás entretenerte y también escribirás. Y otras veces no escribirás simplemente porque no lo necesitas, y la escritura no es una cosa a la que uno pueda obligarse. Así que tranquila, ya fluirán las musas...





