Sesión Clínica
Esta mañana hemos comenzado la jornada con una sesión clínica.
El coordinador médico del Centro expone un caso acontecido en la madrugada del sábado de carnaval:
A las cinco de la madrugada acude al Centro de Salud una pareja. El joven, de unos veintipocos, iba disfrazado de drag queen, con el mismo glamour -me sugiere mi imaginación por lo que cuenta el compañero- que José Corbacho disfrazado de la Presidenta de la Academia en la entrega de los Goya. La joven, disfrazada de caperucita roja, tímida y refugiada bajo la axila de su drag de dos metros de altura, dejó que fuese éste el que expusiera el problema que requería la atención urgente:
Tras haber mantenido una relación sexual , se habían dado cuenta de que el preservativo estaba roto. Querían la píldora postcoital. Hay que ver qué preservativos más frágiles usan los jovencitos de hoy en día... Yo sé que no es imposible, pero es un rato difícil.
Primer problema que se plantea: Objeción de conciencia del profesional que atiende. En tal caso, el profesional debe garantizar la asistencia sanitaria de la paciente por otro compañero médico. Está obligado a ello bajo delito de denegación y abandono de asistencia sanitaria.
En este caso, el profesional médico no objeta y actua según protocolo, hasta que repara en un pequeño detalle: caparucita roja tiene quince años.
Segundo problema que se plantea: El compañero duda si debe hacer parte al juzgado por posible abuso de menores.
El drag, que acaba de caer en picado desde su plataforma, afirma que son pareja estable desde hace meses y que las relaciones son consentidas. Caperucita asiente tímida y, ahora, asustada.
Tercer problema que se plantea: la menor de edad necesita la autorización de su representante legal, es decir, padre o madre, además de la firma del consentimiento para la administración del fármaco por dicho representante legal.
Y aquí quería yo ver al sobrado de House.
Queda abierto el caso. Se admiten soluciones. Se admiten sugerencias sobre cuál ha sido el final o cómo se ha resuelto dicho caso.
Quedan abiertos eternos debates sobre objeciones de conciencia de los profesionales, educación sexual y sus responsables, relaciones sexuales "responsables", embarazos no deseados en nuestros adolescentes ( y digo NUESTROS, ellos y ellas), legalización del aborto sea cual sea el caso, etc, etc...
El coordinador médico del Centro expone un caso acontecido en la madrugada del sábado de carnaval:
A las cinco de la madrugada acude al Centro de Salud una pareja. El joven, de unos veintipocos, iba disfrazado de drag queen, con el mismo glamour -me sugiere mi imaginación por lo que cuenta el compañero- que José Corbacho disfrazado de la Presidenta de la Academia en la entrega de los Goya. La joven, disfrazada de caperucita roja, tímida y refugiada bajo la axila de su drag de dos metros de altura, dejó que fuese éste el que expusiera el problema que requería la atención urgente:
Tras haber mantenido una relación sexual , se habían dado cuenta de que el preservativo estaba roto. Querían la píldora postcoital. Hay que ver qué preservativos más frágiles usan los jovencitos de hoy en día... Yo sé que no es imposible, pero es un rato difícil.
Primer problema que se plantea: Objeción de conciencia del profesional que atiende. En tal caso, el profesional debe garantizar la asistencia sanitaria de la paciente por otro compañero médico. Está obligado a ello bajo delito de denegación y abandono de asistencia sanitaria.
En este caso, el profesional médico no objeta y actua según protocolo, hasta que repara en un pequeño detalle: caparucita roja tiene quince años.
Segundo problema que se plantea: El compañero duda si debe hacer parte al juzgado por posible abuso de menores.
El drag, que acaba de caer en picado desde su plataforma, afirma que son pareja estable desde hace meses y que las relaciones son consentidas. Caperucita asiente tímida y, ahora, asustada.
Tercer problema que se plantea: la menor de edad necesita la autorización de su representante legal, es decir, padre o madre, además de la firma del consentimiento para la administración del fármaco por dicho representante legal.
Y aquí quería yo ver al sobrado de House.
Queda abierto el caso. Se admiten soluciones. Se admiten sugerencias sobre cuál ha sido el final o cómo se ha resuelto dicho caso.
Quedan abiertos eternos debates sobre objeciones de conciencia de los profesionales, educación sexual y sus responsables, relaciones sexuales "responsables", embarazos no deseados en nuestros adolescentes ( y digo NUESTROS, ellos y ellas), legalización del aborto sea cual sea el caso, etc, etc...
Comentario:
Vamos que necesitais una comisión de bioétia en el centro! Ahora como ha salido al mercado la nueva marca de preservativos "sensibilidad total", este problema es muy frecuente, a algunas parejas se le rompe todos los meses.
La información a los padres o tutores es obligatoria para dar la píldora a una menor, pero lo del abuso de la drag queen, no lo tengo tan claro.
La información a los padres o tutores es obligatoria para dar la píldora a una menor, pero lo del abuso de la drag queen, no lo tengo tan claro.





