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Rinconeras y retales de la memoria
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Desde un lugar de la Mancha... Entre manos El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón
Sindicación
 
El volantón y un par de halcones
Mis niñas crecen. Avanzan, a veces con prisa a veces titubeantes, en el atrayente mundo de sentirse mayor. Es cada vez más insistente su demanda: "pues a Isabel ya la dejan ir sola a la biblioteca, pues Sandra ya queda con sus amigas en la plaza, pues Paloma ya va sola al cole y, para que te enteres, la dejan ver Física o Química... y tú... ni siquiera nos dejas ver Los Serrano..." Las demandas crecen y se acorta la frecuencia. ¡Cómo nos cuesta a los padres dejar que levanten el vuelo, aunque sea un tímido aleteo!... A mi niña mayor, este verano, empecé a mandarla a la tienda de la esquina, con pequeños recados. LLevaba, como mucho, dos cosas en la cabeza y el dinero en el bolsillo, más o menos calculado, para que no se hiciese lío con las monedas. Le di varios consejos: si hay gente en la carnicería o en la caja, guarda cola, no te cueles y pregunta quién es el último. Nada que advertir sobre el corto trayecto del camino, ¿en qué cabeza cabe que en diez metros de una céntrica y transitada calle suceda algún "imprevisto" ?(voy a llamarlo imprevisto)... Su cara era como si le estuviese contando el cuento más maravilloso del mundo y no quisiera perderse ni un punto ni una coma y como si ahí afuera la esperase la más emocionante historia de su corta vida. Cuando regresaba a casa no me cansé de mirar, queda en el umbral de la puerta, la cara de satisfación que traía por el pasillo, era como decir: lo ves, tampoco es para tanto, mi azaña ha sido todo un éxito.
Es difícil aconsejar a nuestros niños, -siempre serán nuestros niños, aun cuando se vayan de casa a vivir su vida-, sobre los supuestos peligros que aguardan o que acechan. Es complicado elegir las palabras en su justo significado para que en la mente de un niño no se llegue a sembrar el miedo y no afloren inseguridades y fobias injustificadas. Eso es lo último que quisiera: generar miedo a vivir. Por otra parte, dejar que sean ellos los que se topen de bruces con la cara más oscura de la vida también tiene sus riesgos. Así que nosotros, los pobres padres, nos convertinos en unos cansinos para que nada cause daño gratuitamente a la carne de nuestra carne. Es como una eterna letanía que deseamos se inscriba a fuego en su inocente pensamiento: no os acerqueis a nadie desconocido que os llame con insistencia, mucho menos si lo hace desde un coche en marcha, corretear siempre donde nosotros no os perdamos de vista, no acepteis ninguna chuche de extraños, cuando jugueis al escondite no os metais donde nadie os pueda ver ni oír... Entonces es cuando mi niña interrumpe con cara de ¡¡¡ya está bien!!! y me dice: "mamá, ¿tú estás tonta?, si juego al escondite, ¿qué quieres, que me esconda donde me vean?... desde luego... los mayores decis unas cosas más raras. Parece que no habeis jugado al escondite en la vida." Y le da a su cabeza... "Vale, pues entonces prohibido jugar al escodite, jugar al tú la llevas". Sentencio yo.
Ayer por la tarde, mientras yo trabajaba a cien kilómetros de mi casa, mi niña, con el permiso de su padre, salió a la papelería que hay una manzana más abajo, a escasos cien metros, a comprar material escolar. A la salida, -el volantón se topó de bruces con un par de halcones-, fue asaltada por dos mujeres que se pararon frente a ella y le pidieron dinero. Ella dijo que no tenía dinero. Las dos la acorralaron, la zarandearon y metieron las manos por los bolsillos de su abrigo hasta encontrar los euros que llevaba sueltos. Mi niña dice que rieron mientras ella echó a correr. Su padre dice que entró a casa blanca, nerviosa y con su corazón golpeándole su pequeña caja torácica a cien por hora, que creía que de un momento a otro se iba a desmayar. Después, a medida que narraba su desafortunado encuentro (voy a llamarlo desafortunado encuentro) se fue envalentonando y dijo que la próxima vez que le pasara les iba a hacer una llave de yudo (no sabe yudo), que se iban a enterar. A su padre le asalta el sentimiento de culpa, y el pánico inventa imágenes que nunca existieron y que hacen sufrir tontamente: que la hubiesen amenazado con una navaja, que la hubiesen pegado, que la hubiesen metido en unos segundos en un coche y nadie se hubiese enterado... ¡Qué horror!, mejor no pensarlo para no enloquecer o para no alimentar sentimientos infundados de odio, esto último lo digo porque se trataba de inmigrantes; Ciudad Real no iba a ser menos que el resto del país, aunque sin puerto y sin aeropuerto aquí también llegan en busca de oportunidades que les permitan vivir, no subsistir. Nuestros ancianos son conducidos en sus sillas de ruedas por ellos, ellas más bien, nuestros niños son cuidados por ellas. Son camareros, albañiles y temporeros en los pueblos de alrededor, pero también nuestras plazas y parques están plagados de inmigrantes ociosos que vagabundean de un lado para otro. Yo, yo estoy indignada... vamos, que hoy creo firmemente que la violencia genera violencia, porque si aparezco en ese momento por la esquina, a los dos halcones (inmigrantes o no) no sé yo si les iba a quedar alguna pluma encima, sin más armas que mis uñas y mis dientes y hasta que me hubiese quedado el más mínimo aliento... así, desde las tripas... eso tan seguro como que soy su madre... ¡me cago en la p...! Pero sigo en mis trece: no hay peor cárcel que vivir con miedo . Seguiré aconsejando a mis polluelas, siempre desde la precaución y la cautela, nunca desde el miedo. No pasó nada, sólo un susto y tres o cuatro euros menos... Si todo en la vida fuese eso...

A la flor que quise siempre en mi jardín: fuera ese susto con un poquito de buena música.
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Comentario:
Qué difícil debe ser educar entre la precaución y el miedo, porque a veces los separa una fina línea. Es difícil protegerlas ahora que son tan pequeñas y tan indefensas, sin comprender bien el mundo que las rodea, y será difícil también cuando se vayan haciendo mayores, aunque sea por otras cosas.
 
Comentario:
Reina mora! mayor tú? yo creo que no, así que no te eches años encima ni achakes pork estás estupenda y lo mejor de todo es que además de que lo estás lo eres :)

Tus comentarios siempre me ponen la piel de gallina, me transmiten una calidez difícil de explicar, pero tan fácil de sentir...

Disfruta el finde y sigue educando a tus nenas como hasta ahora, porque realmente tienen una madre increíble.
Besazo!!!
 
Comentario:
El otro día mi hijo de 5 años me hizo una pregunta que me costó contestarla. Me dijo: "mamá ¿Cómo puedo yo reconocer a la gente que es ladrona de la que no lo es". Dificil respuesta, pues por el aspecto externo no quiero que él juzgue jamás a nadie y por supuesto, tampoco quiero educarle en el miedo, sino en la tolerancia y el respeto.
En nuestra sociedad cada día aumentan los halcones y debemos prevenir a nuestros hijos, pero como bien dices sin miedo.
No