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Rinconeras y retales de la memoria
Acerca de
Desde un lugar de la Mancha... Entre manos El Juego del Ángel de Carlos Ruiz Zafón
Sindicación
 
Un cruce de caminos.
Hace ya muchos años, alguien me dijo que la vida de cada uno es un constante cruce de caminos. Unos convergen, otros divergen, otros siguen paralelos... Unos irrumpen en el tuyo haciéndolo angosto y pesado, otros a penas si te hacen perder el paso, otros te invitan a abandonar el tuyo y seguir por el suyo, y alguno se une al tuyo para hacerlo suyo para siempre. Caminos, caminos, caminos...

Los compañeros de instituto o de carrera; esos son los numerosísimos caminos convergentes, en un concreto trayecto del nuestro, que sabemos con certeza que terminarán siendo divergentes, pero que mientras dura el encuentro, se comparten risas, nervios de examen, charlas intrancesdentes de pasillo entre toque y toque de timbre, y una calada repugnante a una colilla baboseada, del único cigarrillo que quedaba, que además estaba tan caliente que te quemaba el labio y la garganta. Antes eran muchos los rostros con sus respectivos nombres o apodos asociados, ahora sólo son rostros, la memoria ya no alcanza a los nombres de todos.

Los amigos; esos son los omnipresentes caminos paralelos. Caminan unas veces por delante y otras por detrás, pero espectantes y alerta, por si el horizonte se tiñe de gris y es necesario caminar juntos. Alguno habrá que decidió seguir una dirección contraria, tal vez herido, tal vez de forma deliberada...

Lo que es una gran suerte es cruzarte con ese camino al que no le importan fundirse con el tuyo, ese que desea borrar la linde que los separa, ese que lo hace más ancho, más ameno, menos pesado... ése que aparta la piedras del camino, ése que ahora pone una en medio para sentarse y descansar, ése que sigue tu ritmo y no pierde paso, ése que lo marca cuando tú lo pierdes...

Los compañeros de trabajo, l@s novi@s o maridos/mujeres de l@s amig@s... todos ellos son pequeños cruces de caminos en el largo trayecto del nuestro. La misma persona que metaforizó la vida en forma de cruces de caminos, también lo fue. Efímeros cruces de caminos. Decisivos cruces de caminos. No sé qué es de su vida, no sé dónde vive o si aún vive, sé que en aquella época de mi vida fue un cruce vital, del que aprendí mucho y con la que compartí mucho, muchas inquietudes personales a los 19 años que necesitaban de un cruce firme, sabio, experimentado y deseoso de compartir esa sabiduría que te dan los años cuando estos se han vivido, cuando estos no se han desperdiciado.
Eternos cruces de caminos.

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Comentario:
Siempre me ha parecido extraño, y un poco triste, que unos años después, por cosas de la vida, apenas nos acordemos de aquellos con los que compartimos tantas cosas en tan poco tiempo, de forma tan intensa. Estoy deseando terminar la universidad, pero si algo me da pena es dejar a esa gente que ya ha entrado a formar parte de tu vida, de tu forma de ser, sin los cuales ya no eres la misma... y estoy segura de que, en un par de años, no más, se queda todo en un sms por navidad (con suerte)

Pero qué buenos son los reencuentros, el volver a contar batallitas...
No