Soy yo, la que sigo aquí...
... No, nada que ver con Marta Sánchez, mucho menos con Paulinita Rubio, antes tendría que siliconarme y pasarme media vida en un gimnasio, pero sigo aquí, definitivamente consolido mi plaza fija de personal estatutario del SESCAM en el centro de salud que me acogió recién salida de la escuela de enfermería, con más miedo que vergüenza, allá por el año 92. Ahora soy la segunda más veterana, después de mi primer compañero y coordinador médico del centro, con el que mantengo una maravillosa relación de amor y odio desde el día en que llegué... vamos, que hay la suficiente complicidad como para no saber vivir el uno sin el otro, en cuanto a la organización del centro se refiere, ya que allá por el 95 pasé a ocuparme de la coordinación de enfermería, como para mandarnos a tomar por donde amargan los pepinos cuando nos obstinamos cada uno en su postura. Pero lo que importa es que en alguna ocasión (excepcional y sin que sirva de precedente, diría él, mi querido Hause de carne y hueso) le he oído decir que en urgencias vitales se siente seguro con mi presencia y eso, no es por nada, la hace a una sentirse realmente bien... Joder, si después de tantos años nuestro nivel de compenetración ante un tráfico, un infarto u otra cosa que requiera soltura y rapidez fuese nula, apaga y vámonos. Creo que no encontraré otro mejor en lo que me resta de profesión, porque no hay mejor arma para un profesional sanitario, además del dominio de técnicas y protocolos de actuación, que conocer al compañero para anticiparte a sus demandas y saber qué precisa e cada instante... Vital.
La OPE ha dejado el centro con la ley de paridad brillando por su ausencia. Ausencias.
Doy gracias a Dios cada día que sale el sol, y desde que tengo nuevo compañero de enfermería, de que a mi marido no le guste el fútbol (ni absolutamente nada que tenga que ver con el deporte, ni en directo ni por TV)... Ya lo sé, un especimen raro, (lo siento chicas, sólo había uno y lo encontré yo) pero maravilloso... ni frío ni calor si el Madrid gana o pierde la liga, ni idea de quién es el cabrón de Koeman que va a hacer que el Valencia baje a segunda (mira que destituir a Sánchez Flores por un 3-0 contra el Sevilla y dejarse meter 5-1 por el Bilbao)... Aunque ¡joder!, ya estuvo el Atletic dos años en el infierno, porque se vaya ahora el Valencia... No ve ni un solo partido de la liga española, cuanto menos de la europea, que le trae al pairo... Y yo... yo hay mañanas que parezco el Marca; quiera o no quiera tengo todos los detalles de la liga, la copa, la super copa, la real copa y el copón... Como siga así me temo que llegará el día en el que me vea fumando y echando el humo como un carretero por la nariz, soltando paridas en la barra del bar de enfrente, escupiendo en el suelo mientras mando a tomar por culo a Schuster y propongo un entrenador con valía, y contando los chistes más verdes y ordinarios sobre mi propio sexo, como el de aquella gorda que salía del baño desnuda y tuvieron que avisar a los bomberos porque se cayó al suelo con las piernas abiertas, con la desgracia o infortunio de hacer ventosa vaginal y no había quién la despegara... (chiste que cuenta una y otra vez el auxiliar administrativo, y que lo escenifica como sólo él sabe hacerlo, con el consiguiente descojone de todos los que hacen ejercicio en la barra fija del bar)... En fin... mis chicos son así... Se lo pasan divino.
Ahora más que nunca echo de menos el eco de tacones lejanos, de mis mujeres al borde de un ataque de nervios, el tinte rosa de mi Equipo de Salud... Joder, cuando no encuentro el vestido que busco es duro no tener a nadie que me diga "¿no has ido a tal sitio?, pues allí los he visto muy estilosos, había uno así, otro asá..." Y cuando me lo compro, ¿a quién le cuento yo lo divinamente que me sienta, o que después de comprármelo ahora no me gusta?... a nadie, no tengo a nadie a quien contarle mi tragedia. Ni tampoco quien, de vez en cuando, tenga el detalle de decirme lo bien que me sienta el color pelirrojo y los reflejitos..."te hacen un juego con tus pecas que pareces una nórdica"... Ni qué bonitos son los zapatos nuevos... a nadie le interesa dónde me los he comprado... Nadie me habla de actores guapos, ¿a quién le cuento yo que Eduardo Noriega está como un tren y además lo corroboren, ratifiquen y reafirmen de tal manera que parezca que hasta nos lo hemos tirados de lo mucho que nos hartamos de decir lo "regüenísimo" que está? Nadie me cuenta si ligó o no en la noche de un sábado con uno que "no estaba mal pero no había filin, tía... Me pidió el teléfono para quedar otro día, pero yo paso..." Echo de menos a mis mujeres fatales, a las tiernas, a las coquetas, a las que en vez de mancha decían releje, a las irónicas, a las soberbias, a las que no sabían quién era Blasco Ibáñez o Miguel Delibes, a las niñas grandes, a las que creían en que el destino estaba escrito en las estrellas, a las que se fueron lejos para comenzar de nuevo... A todas ellas.
Definitivamente, soy yo la que sigue aquí...
La OPE ha dejado el centro con la ley de paridad brillando por su ausencia. Ausencias.
Doy gracias a Dios cada día que sale el sol, y desde que tengo nuevo compañero de enfermería, de que a mi marido no le guste el fútbol (ni absolutamente nada que tenga que ver con el deporte, ni en directo ni por TV)... Ya lo sé, un especimen raro, (lo siento chicas, sólo había uno y lo encontré yo) pero maravilloso... ni frío ni calor si el Madrid gana o pierde la liga, ni idea de quién es el cabrón de Koeman que va a hacer que el Valencia baje a segunda (mira que destituir a Sánchez Flores por un 3-0 contra el Sevilla y dejarse meter 5-1 por el Bilbao)... Aunque ¡joder!, ya estuvo el Atletic dos años en el infierno, porque se vaya ahora el Valencia... No ve ni un solo partido de la liga española, cuanto menos de la europea, que le trae al pairo... Y yo... yo hay mañanas que parezco el Marca; quiera o no quiera tengo todos los detalles de la liga, la copa, la super copa, la real copa y el copón... Como siga así me temo que llegará el día en el que me vea fumando y echando el humo como un carretero por la nariz, soltando paridas en la barra del bar de enfrente, escupiendo en el suelo mientras mando a tomar por culo a Schuster y propongo un entrenador con valía, y contando los chistes más verdes y ordinarios sobre mi propio sexo, como el de aquella gorda que salía del baño desnuda y tuvieron que avisar a los bomberos porque se cayó al suelo con las piernas abiertas, con la desgracia o infortunio de hacer ventosa vaginal y no había quién la despegara... (chiste que cuenta una y otra vez el auxiliar administrativo, y que lo escenifica como sólo él sabe hacerlo, con el consiguiente descojone de todos los que hacen ejercicio en la barra fija del bar)... En fin... mis chicos son así... Se lo pasan divino.
Ahora más que nunca echo de menos el eco de tacones lejanos, de mis mujeres al borde de un ataque de nervios, el tinte rosa de mi Equipo de Salud... Joder, cuando no encuentro el vestido que busco es duro no tener a nadie que me diga "¿no has ido a tal sitio?, pues allí los he visto muy estilosos, había uno así, otro asá..." Y cuando me lo compro, ¿a quién le cuento yo lo divinamente que me sienta, o que después de comprármelo ahora no me gusta?... a nadie, no tengo a nadie a quien contarle mi tragedia. Ni tampoco quien, de vez en cuando, tenga el detalle de decirme lo bien que me sienta el color pelirrojo y los reflejitos..."te hacen un juego con tus pecas que pareces una nórdica"... Ni qué bonitos son los zapatos nuevos... a nadie le interesa dónde me los he comprado... Nadie me habla de actores guapos, ¿a quién le cuento yo que Eduardo Noriega está como un tren y además lo corroboren, ratifiquen y reafirmen de tal manera que parezca que hasta nos lo hemos tirados de lo mucho que nos hartamos de decir lo "regüenísimo" que está? Nadie me cuenta si ligó o no en la noche de un sábado con uno que "no estaba mal pero no había filin, tía... Me pidió el teléfono para quedar otro día, pero yo paso..." Echo de menos a mis mujeres fatales, a las tiernas, a las coquetas, a las que en vez de mancha decían releje, a las irónicas, a las soberbias, a las que no sabían quién era Blasco Ibáñez o Miguel Delibes, a las niñas grandes, a las que creían en que el destino estaba escrito en las estrellas, a las que se fueron lejos para comenzar de nuevo... A todas ellas.
Definitivamente, soy yo la que sigue aquí...
Comentario:
Hola guapa: cuánto tiempo! tanto como el que llevo esperando por esa comida juntas. Yo tambien sigo aquí, me fuí, probé y volví. Dicen que los cambios son para mejor... o no.Estás contenta, supongo, por seguir en los Montes. Te felicito.Si en 16 años no te ha ido mal (salvo altibajos ocasionales que todos sufrimos) por qué iba a ser ahora distinto? A ver cuándo termina de estudiar la tita Nata y nos echamos unas risas.
Comentario:
Enhorabuena por tu consolidación de plaza y tu veteranía.
En mi centro ocurre todo lo contrario, son la mayoría chicas en todos los estamentos, incluso tenemos celadora. Por tanto, los temas de conversación a la hora del café giran en torno a la ropa y programas de corazón. Las preferencias que cada una tenemos sobre los actores es de dominio público, mucho más que ciertos protocolos y programas.
En mi centro ocurre todo lo contrario, son la mayoría chicas en todos los estamentos, incluso tenemos celadora. Por tanto, los temas de conversación a la hora del café giran en torno a la ropa y programas de corazón. Las preferencias que cada una tenemos sobre los actores es de dominio público, mucho más que ciertos protocolos y programas.