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Oscar Rodriguez
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La política como representación
He querido empezar mi blog con este extracto del artículo de Antonio Rivera



En la última legislatura y media, la política vitoriana y alavesa se caracteriza por la primacía institucional de las fuerzas no nacionalistas, en un periodo en el que el nacionalismo vasco ha querido dar un paso más allá, cualitativo, a partir de su tradicional hegemonía en otras entidades de la comunidad autónoma. Ello ha evidenciado la naturaleza del poder, de manera que al quedar fuera de éste, el nacionalismo se ha mostrado excéntrico, colateral a los escenarios políticos, pero también sociales, económicos o culturales, donde se construye la realidad local y provincial. Por mucho que siga demostrando una gran capacidad para generar red social de apoyo, sobre todo fuera de la capital, pero no sólo, queda de nuevo claro que, alejado del lugar donde se toman las decisiones, su vida es un poco más difícil.

La última media legislatura larga que llevamos en Vitoria y Álava se viene caracterizando por el bloqueo y la ineficacia de la acción institucional, al iniciarse ésta desde un equilibrio de fuerzas que, lejos de invitar a una colaboración imaginativa y productiva, ha construido un escenario colapsado, ineficaz y de difícil reparación. Estamos en mitad de una 'legislatura basura'.

Como queriendo poner coto a una y otra situación, el máximo burukide del PNV local ofreció hace una semana una fórmula absolutamente unilateral, no discutida, ni negociada y ni siquiera explícitamente conocida con y por el resto de sus posibles socios o cómplices, indistintamente. Lo endeble de su aparente ofrecimiento le sacó del foco de la actualidad en un par de días, demostrando así de nuevo la posición excéntrica, ajena a la centralidad, en que sigue viviendo el nacionalismo vasco en la provincia, incapaz una y otra vez de salir de ella. A la vez, la gratuidad e inutilidad del gesto por parte de quienes suponemos avezados políticos lleva a pensar si no estaremos ante una nueva -que ya no joven- generación de políticos vascos que piensan que la realidad se genera por la simple evocación del deseo. Una política dominada por un espíritu adolescente que no tiene que esforzarse en concitar intereses contradictorios o doblegar legítimas resistencias sino que sólo se conforma con decir 'quiero esto'.
No