"Verano" Antonio Ruiz "El Corcito" (1937)
Ahora mismo estoy algo ocupada con los trabajos de la facultad asi que no tengo mucho tiempo para escribir aquí, pero como no quiero dejar esto abandonado, sigo subiendo algunas cosas escritas con anterioridad.
En este caso es una crítica a un cuadro de una exposición que hubo hace dos años en Sevilla de arte mexicano. Como la exposición ya no se puede ver, a continuación del comentario he subido la imagen de la obra.
Prometo empezar a escribir cosas nuevas en breve.

"Caminando por la sala llama la atención un cuadro que por su tamaño podría pasar desapercibido pero que sus colores se encargan de hacer que nos paremos a mirarlo.
De primeras el escaparate nº 8 de esta pequeña madera parece una simple escena callejera y cotidiana en la que un matrimonio mulato se detiene a ver un escaparate de una tienda de ropa de baño; el escaparate representa una escena de playa en la que tres altos, delgados, rubios y guapos maniequíes de estética Art Decó (la imperante en esa época en Europa) lucen unos coloridos trajes de baño entre una gran sombrilla de rayas azules, una frondosa y brillante palmera verde, un balón multicolor y una enorme caracola, de fondo una pintura semeja un mar azul lleno de olas y espuma blanca.
Esta escena de gran colorido y luz contrasta con los colores oscuros del pantalón y el jersey de él y el pañuelo y la falda de ella, ropa típica de la gente del pueblo mexicano.
Pero no solo el color los diferencia, el matrimonio aparece muy abrigado, con ropa de aspecto grueso y que tapa por completo sus cuerpos, no parecen estar en la época del año que el título del cuadro nos menciona ("Verano"); por el contrario los bañadores de los maniquíes dejan ver la mayor parte de su blanca piel que se "broncea al sol".
La composición añade dos barreras más entre ese mundo paradisíaco blanco y lleno de color, y el de los nativos, oscuro y frío; el escaparate se encuentra en una posición elevada que obliga a los nativos a levantar la cabeza para mirarlo cual admiradores de un altar en el que el lujo viste sus mejores galas, mostrándose inalcanzable ante sus ojos, no solo por esta altura si no también pos ese cristal que los separa, tan invisible que lo hace inexistente a los ojos, pero real e infranqueable, como las diferencias que existen entre las clases sociales.
Sin embargo, hay un detalle de humanidad en ese distante escaparate, el maniquí del centro, la chica de melena rubia, con sombrero blanco y bañador rojo, muestra una actitud amable, un rostro que parece real en contraste con las figuras de los laterales, una chica rígida, sin brazos, de mirada al infinito igual que el chico, cuya postura recuerda a la posición de "firme!" de un soldado; sentada sobre un taburete gira su cabeza y cruza su mirada con la mujer de piel oscura a la vez que extiende su brazo suavemente ofreciéndole su mano, invitándole a acceder a ese lujoso mundo de detrás del escaparate.
Así, lo que en principio no era más que una calle de acera gris, con farolas verdes en cuyo nº 8 hay una tienda de ropa de baño con un gran escaparate, una entrada de losas negras y blancas y una puerta rosada con cristales, ante la cual se detiene un matrimonio, se convierte en un cuadro que refleja y critica una sociedad estamental, de grandes diferencias y contrastes."
En este caso es una crítica a un cuadro de una exposición que hubo hace dos años en Sevilla de arte mexicano. Como la exposición ya no se puede ver, a continuación del comentario he subido la imagen de la obra.
Prometo empezar a escribir cosas nuevas en breve.

"Caminando por la sala llama la atención un cuadro que por su tamaño podría pasar desapercibido pero que sus colores se encargan de hacer que nos paremos a mirarlo.
De primeras el escaparate nº 8 de esta pequeña madera parece una simple escena callejera y cotidiana en la que un matrimonio mulato se detiene a ver un escaparate de una tienda de ropa de baño; el escaparate representa una escena de playa en la que tres altos, delgados, rubios y guapos maniequíes de estética Art Decó (la imperante en esa época en Europa) lucen unos coloridos trajes de baño entre una gran sombrilla de rayas azules, una frondosa y brillante palmera verde, un balón multicolor y una enorme caracola, de fondo una pintura semeja un mar azul lleno de olas y espuma blanca.
Esta escena de gran colorido y luz contrasta con los colores oscuros del pantalón y el jersey de él y el pañuelo y la falda de ella, ropa típica de la gente del pueblo mexicano.
Pero no solo el color los diferencia, el matrimonio aparece muy abrigado, con ropa de aspecto grueso y que tapa por completo sus cuerpos, no parecen estar en la época del año que el título del cuadro nos menciona ("Verano"); por el contrario los bañadores de los maniquíes dejan ver la mayor parte de su blanca piel que se "broncea al sol".
La composición añade dos barreras más entre ese mundo paradisíaco blanco y lleno de color, y el de los nativos, oscuro y frío; el escaparate se encuentra en una posición elevada que obliga a los nativos a levantar la cabeza para mirarlo cual admiradores de un altar en el que el lujo viste sus mejores galas, mostrándose inalcanzable ante sus ojos, no solo por esta altura si no también pos ese cristal que los separa, tan invisible que lo hace inexistente a los ojos, pero real e infranqueable, como las diferencias que existen entre las clases sociales.
Sin embargo, hay un detalle de humanidad en ese distante escaparate, el maniquí del centro, la chica de melena rubia, con sombrero blanco y bañador rojo, muestra una actitud amable, un rostro que parece real en contraste con las figuras de los laterales, una chica rígida, sin brazos, de mirada al infinito igual que el chico, cuya postura recuerda a la posición de "firme!" de un soldado; sentada sobre un taburete gira su cabeza y cruza su mirada con la mujer de piel oscura a la vez que extiende su brazo suavemente ofreciéndole su mano, invitándole a acceder a ese lujoso mundo de detrás del escaparate.
Así, lo que en principio no era más que una calle de acera gris, con farolas verdes en cuyo nº 8 hay una tienda de ropa de baño con un gran escaparate, una entrada de losas negras y blancas y una puerta rosada con cristales, ante la cual se detiene un matrimonio, se convierte en un cuadro que refleja y critica una sociedad estamental, de grandes diferencias y contrastes."





