Reflexión
Respecto al comentario que he recibido de otra historiadora del arte (el cual me ha hecho mucha ilusión, a ver si se anima más gente) estoy de acuerdo en que para poder tener un juicio propio acerca de algo hay que tener unos conocimientos previos. SIn embargo, pensando en ello se me viene a la memoria un día en el que iba con mis amigas por Gijón (he vivido casi toda mi vida allí) y levanté la mirada y ante mis ojos desapareció una bonita iglesia situada enfrente de la estación y apareció una aglomeración de conceptos y palabras... era incapaz de ver si la iglesia era bonita o no, solo veía un tambor sobre el que se situaba una cúpula, contrafuertes, arcos,... mi cabeza analizaba todo eso buscando el estilo en el que encajara todo eso q analizaba... dios mío!!! había dejado de ser una espectadora, una admiradora del arte para transformarme en una máquina clasificadora... que horror, y más aún que eso me hubiera pasado con una arquitectura, que es mi pasión. No pudo sino enfadarme, no me gustaba ese nuevo arte que llegaba a mi cerebro.
Así que tomé una decisión que quizás no fuese la más adecuada, pero si era la que me hacía más feliz, no iba a dejar que el sistema de educación me cambiara mi capacidad de asombro, de sentir, de imaginar gracias al arte; y en lo que en mi mano estuviera, tampoco en los que me rodean. Así que los datos, las fechas, los nombres, nunca llegué a sabérmelos, solo para el examen, y cuantos menos mejor...a fin de cuentas, con el tiempo todos los olvidamos. Si que me quedé con los estilos, los porqués, e incluso aprendí que a veces es preferible hasta olvidarse de todo eso y simplemente mirar, dejar que te envuelva la obra... recuerdo una exposición de Rothko en Segovia, esos inmensos cuadros en los que solo hay color, grandes manchas de colores vivos... pararse delante... mirarlo fijamente... y sientes como poco a poco el color invade la sala, el mundo se vuelve rojo o amarillo o azul, y es como si flotaras en un mundo de sueños monocromático, sientes paz, allí no hay nada... no hay problemas, no hay preocupaciones, no hay gente, no hay ruido, no hay nada... solo tú y el rojo...
Qué importa en ese momento en que año lo pintara, el porqué de pintar eso, su vida, sus anteriores obras, la época o los estilos anteriores o posteriores, cosas realmente interesantes, con las que uno llega a entender porqué cubre una pared un cuadro de 2x4 metros en los que solo hay dos tonos de rojo, por qué merece estar en esa pared, por qué pagan por él los millones que pagan... pero antes de contestar a todo eso, a quien pregunta le diría... párate delante... míralo fijamente... olvídate de tu mundo y pasa a formar parte del suyo... y cuando despiertes de ese maravilloso sueño, vuelve a preguntarme si quieres todo eso y te lo contaré encantada.

Comentario:
http://www.palimpalem.com/1/ArTeSeGunYo/
fachuuuuuu
fachuuuuuu
Comentario:
Por completo de acuerdo; los críticos y los sabios del arte juegan el juego de la fria (a veces interesada) interpretación alejando la inmvitación de la contemplación y la compenetración de una obra arquitectónica, pictoria o literaria. Solo vale el saborear.
Comentario:
MMmmmmmm interesante, interesante... (pronunciado con tono a lo Dragó con resaca de opio).
besos.
besos.





