<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/otroarte/rss20.xml"><title><![CDATA[aRTe]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otroarte/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[<font size=3>.:: según el color del cristal con que yo miro ::.</font>]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/otroarte/c_4.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/otroarte/c_3.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/otroarte/c_2.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/otroarte/c_1.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/otroarte/c_4.htm"><title><![CDATA[<font size=4>Reflexión</font>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otroarte/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[<br><font face="arial" size=3>Respecto al comentario que he recibido de otra historiadora del arte (el cual me ha hecho mucha ilusión, a ver si se anima más gente) estoy de acuerdo en que para poder tener un juicio propio acerca de algo hay que tener unos conocimientos previos. SIn embargo, pensando en ello se me viene a la memoria un día en el que iba con mis amigas por Gijón (he vivido casi toda mi vida allí) y levanté la mirada y ante mis ojos desapareció una bonita iglesia situada enfrente de la estación y apareció una aglomeración de conceptos y palabras... era incapaz de ver si la iglesia era bonita o no, solo veía un tambor sobre el que se situaba una cúpula, contrafuertes, arcos,... mi cabeza analizaba todo eso buscando el estilo en el que encajara todo eso q analizaba... dios mío!!! había dejado de ser una espectadora, una admiradora del arte para transformarme en una máquina clasificadora... que horror, y más aún que eso me hubiera pasado con una arquitectura, que es mi pasión. No pudo sino enfadarme, no me gustaba ese nuevo arte que llegaba a mi cerebro. <br/><br/>Así que tomé una decisión que quizás no fuese la más adecuada, pero si era la que me hacía más feliz, no iba a dejar que el sistema de educación me cambiara mi capacidad de asombro, de sentir, de imaginar gracias al arte; y en lo que en mi mano estuviera, tampoco en los que me rodean. Así que los datos, las fechas, los nombres, nunca llegué a sabérmelos, solo para el examen, y cuantos menos mejor...a fin de cuentas, con el tiempo todos los olvidamos. Si que me quedé con los estilos, los porqués, e incluso aprendí que a veces es preferible hasta olvidarse de todo eso y simplemente mirar, dejar que te envuelva la obra... recuerdo una exposición de Rothko en Segovia, esos inmensos cuadros en los que solo hay color, grandes manchas de colores vivos... pararse delante... mirarlo fijamente... y sientes como poco a poco el color invade la sala, el mundo se vuelve rojo o amarillo o azul, y es como si flotaras en un mundo de sueños monocromático, sientes paz, allí no hay nada... no hay problemas, no hay preocupaciones, no hay gente, no hay ruido, no hay nada... solo tú y el rojo... <br/><br/>Qué importa en ese momento en que año lo pintara, el porqué de pintar eso, su vida, sus anteriores obras, la época o los estilos anteriores o posteriores, cosas realmente interesantes, con las que uno llega a entender porqué cubre una pared un cuadro de 2x4 metros en los que solo hay dos tonos de rojo, por qué merece estar en esa pared, por qué pagan por él los millones que pagan... pero antes de contestar a todo eso, a quien pregunta le diría... párate delante... míralo fijamente... olvídate de tu mundo y pasa a formar parte del suyo... y cuando despiertes de ese maravilloso sueño, vuelve a preguntarme si quieres todo eso y te lo contaré encantada.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/otroarte/files/CAUJGDB9.jpg" alt="" border="0" width="90" height="114"/><br><br/></font>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/otroarte/c_3.htm"><title><![CDATA[<font size=4>"Verano" Antonio Ruiz "El Corcito" (1937)</font>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otroarte/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[<font face="arial" size=3>Ahora mismo estoy algo ocupada con los trabajos de la facultad asi que no tengo mucho tiempo para escribir aquí, pero como no quiero dejar esto abandonado, sigo subiendo algunas cosas escritas con anterioridad.<br/><br/>En este caso es una crítica a un cuadro de una exposición que hubo hace dos años en Sevilla de arte mexicano. Como la exposición ya no se puede ver, a continuación del comentario he subido la imagen de la obra. <br/><br/>Prometo empezar a escribir cosas nuevas en breve.<br/><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/otroarte/files/verano.jpg" alt="" border="0" width="312" height="251"/><br/><br/><br/>    "Caminando por la sala llama la atención un cuadro que por su tamaño podría pasar desapercibido pero que sus colores se encargan de hacer que nos paremos a mirarlo.<br/> <br/>    De primeras el escaparate nº 8 de esta pequeña madera parece una simple escena callejera y cotidiana en la que un matrimonio mulato se detiene a ver un escaparate de una tienda de ropa de baño; el escaparate representa una escena de playa en la que tres altos, delgados, rubios y guapos maniequíes de estética Art Decó (la imperante en esa época en Europa) lucen unos coloridos trajes de baño entre una gran sombrilla de rayas azules, una frondosa y brillante palmera verde, un balón multicolor y una enorme caracola, de fondo una pintura semeja un mar azul lleno de olas y espuma blanca.<br/> <br/>     Esta escena de gran colorido y luz contrasta con los colores oscuros del pantalón y el jersey de él y el pañuelo y la falda de ella, ropa típica de la gente del pueblo mexicano.<br/>Pero no solo el color los diferencia, el matrimonio aparece muy abrigado, con ropa de aspecto grueso y que tapa por completo sus cuerpos, no parecen estar en la época del año que el título del cuadro nos menciona ("Verano"); por el contrario los bañadores de los maniquíes dejan ver la mayor parte de su blanca piel que se "broncea al sol".<br/><br/>La composición añade dos barreras más entre ese mundo paradisíaco blanco y lleno de color, y el de los nativos, oscuro y frío; el escaparate se encuentra en una posición elevada que obliga a los nativos a levantar la cabeza para mirarlo cual admiradores de un altar en el que el lujo viste sus mejores galas, mostrándose inalcanzable ante sus ojos, no solo por esta altura si no también pos ese cristal que los separa, tan invisible que lo hace inexistente a los ojos, pero real e infranqueable, como las diferencias que existen entre las clases sociales.<br/> <br/>     Sin embargo, hay un detalle de humanidad en ese distante escaparate, el maniquí del centro, la chica de melena rubia, con sombrero blanco y bañador rojo, muestra una actitud amable, un rostro que parece real en contraste con las figuras de los laterales, una chica rígida, sin brazos, de mirada al infinito igual que el chico, cuya postura recuerda a la posición de "firme!" de un soldado; sentada sobre un taburete gira su cabeza y cruza su mirada con la mujer de piel oscura a la vez que extiende su brazo suavemente ofreciéndole su mano, invitándole a acceder a ese lujoso mundo de detrás del escaparate.<br/> <br/>     Así, lo que en principio no era más que una calle de acera gris, con farolas verdes en cuyo nº 8 hay una tienda de ropa de baño con un gran escaparate, una entrada de losas negras y blancas y una puerta rosada con cristales, ante la cual se detiene un matrimonio, se convierte en un cuadro que refleja y critica una sociedad estamental, de grandes diferencias y contrastes."</font><br/> <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/otroarte/c_2.htm"><title><![CDATA[<font size=4>Abajo El Telón</font>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otroarte/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[<font face="arial" size=3>Quiero inaugurar este blog (la presentación no cuenta) con algo que escribí hace un año para una asignatura de Arte. Se trata de un comentario acerca de la película "Abajo el Telón" de Tim Robbins. Por si alguien no la ha visto decirle que la película merece la pena, a pesar de lo que pueda leer acontinuación (jeje)<br><br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/otroarte/files/abajoel.jpg" alt="" border="0" width="100" height="133"/><br/> <br/><i>... -Financiamos una nueva exposición de arte, una exposición itinerante por Europa destacando a nuestros artistas<br/>-Apolítica, abstracta, colores y formas, no política<br/>-Mis periódicos hablarán de ello como  lo último, ensalzaremos a los artistas, los haremos ricos, muy pronto todos los artistas representarán a ese movimiento<br/>-¿Tu crees? Los artistas siempre acaban preocupándose por los temas sociales<br/>-Eso no les dará de comer<br/>-No exhibiremos sus obras y los joderemos. Y antes de morirse de hambre se adaptarán. Pura supervivencia<br/>-Los artistas son putas como los demás...”</i><br/><br/>Pero no todos son prostitutas, no todos se venden y el arte no es de los artistas, es del pueblo. Es la sociedad, la cultura quien lo produce, quien lo alimenta y por ello tarde o temprano siempre acaba hablando de él, de sus problemas, de sus luchas, de sus esperanzas, les dejen o no, siempre habrá artistas que no se dejen comprar, a quienes un aplauso les llene más que un montón de millones…<br/><br/>Tim Robbins nos hace reflexionar acerca del arte, en todos sus ámbitos, teatro, música, pintura…acerca de por qué se crea, de quién lo crea y nos muestra el mundo que le rodea…un mundo en el que, como en casi todos los aspectos de la vida, siempre hay gente dispuesta a sacar tajada de él, a beneficiarse del asunto cueste lo que cueste, a vender sus ideales, a vender a sus amigos…sin embargo, al final, el arte sigue ahí a pesar de todo, porque siempre pertenece al pueblo y siempre hay alguien dispuesto a mostrarlo y dispuesto a verlo. <br/><br/>Se ambienta en los años 30 en Estados Unidos; tras la crisis del 29 se lleva a cabo un reforma en el Estado a manos de Roosevelt, quien bajo una política en la que el Estado toma las riendas de todo lo que al país concierne, pretende impulsar su sociedad y su economía. No es comunismo, no se trata de que el estado lo coja todo y reparta por igual, pero si que es una intromisión del Estado mayor de lo que se había hecho hasta entonces. Un política de izquierdas que llevó a crear una serie de leyes y organismos que regulaban bancos, empresas, servicios sociales, e incluso el arte. En 1935 crea la Work Progress Administration (WPA), oficina estatal que tenía como fin la creación de nuevos puestos de trabajo con fondos federales. Harry Hopkins, flamante director de la WPA, nombraría entonces a Hallie Flanagan, a cargo en ese momento del taller de teatro experimental del Vassar College, directora nacional del Federal Theatre Project. <br/>Tim Robbins se centra en la película en los problemas que hubo en 1936 dentro del Federal Theatre Project, una organización dirigida a llevar el teatro a todos los lugares posibles, no solo como diversión sino también como medio de culturización de la sociedad. Así, en ella, se daba trabajo a actores y creadores, y se organizaban pases de teatro gratuitos hasta en los pueblos más pequeños. <br/><br/>En ese año, la directora y sus ayudantes, deciden estrenar la obra Cradle Will Rock, escrita por Marc Blitzstein, la obra narra la historia de una prostituta que comparte una celda en la prisión de Acero City con el Comité de la Libertad, un grupo de honorables ciudadanos, detenidos por error en una manifestación contra una huelga organizada por el sindicato de trabajadores del acero. En la celda también está un vago, borracho y ex narcotraficante, que le cuenta a la prostituta como el Comité de la Libertad se ha vendido a Mister Mister, el auténtico dueño de Acero City, quien ahora intenta comprar a Larry Foreman, el líder del sindicato opositor. Para su dirección se contrata a un joven y apasionado Orson Welles y a su productor John Houseman. <br/><br/>El problema surge cuando  el Comité de Actividades Antiamericanas investiga el trabajo de la organización debido a las denuncias de algunos de sus integrantes, de que las actividades y obras que se llevaban a cabo eran de corte comunista. A pesar de la política de izquierdas de la época, el comunismo era algo malo, algo mal visto, y los comunistas muchos de ellos, vistos como demonios, sobre todo por las clases pudientes, que veían amenazadas sus riquezas; así, se nos muestra el otro lado de la sociedad, el de los ricos y poderosos, partidarios del fascismo, de los cuales algunos incluso apoyaban a  Mussolini. Interesados por un arte decorativista, que evidentemente no hable del pueblo ni de política, y convencidos de que el arte se puede manejar a su antojo, porque para eso ellos tienen el dinero “controlamos el futuro del arte porque pagamos por el futuro del arte”. Vemos como lo usan como tapadera para enviar sus ayudas monetarias al fascismo o para beneficiarse de las ayudas fiscales que ofrecía el Estado a las empresas que invertían en arte (en esta época se comienzan grandes colecciones privadas como las de IBM o Pepsi-Cola). Como ejemplo, aparece en la película el todopoderoso Rockefeller, que para la decoración de su edificio, contrata a un prestigioso pintor, Diego Rivera, y no gustándole lo que ha hecho por reivindicar la clase obrera en su mural, lo destruye sin ningún tipo de pudor.<br/><br/>Sin embargo, a pesar del juicio, de las acusaciones que hacen que se recorte el personal en el Proyecto Federal de Teatro y de que, con militares incluidos, obligan a no estrenar la obra, al final, se nos muestra como el arte forma parte de la vida, como a pesar de los intentos de manipulación, él encuentra la forma de salir y ser libre, como las personas, porque forma parte de ellas, y la obra se estrena, en otro teatro, sin decorados, sin vestuario, con el miedo en los cuerpos de los actores a ser expulsados del sindicato de actores, pero su amor al teatro les hace representar la obra a pesar de todo, y hacerlo mejor que nunca, mientras unas calles más allá Diego Rivera es sacado por la policía y su mural destruido ante las voces de los manifestantes.<br/><br/>La última escena se reserva para la reflexión, la cámara sale de los años 30 para enfocar una avenida actual, llena de carteles publicitarios…las cosas no cambian, siguen existiendo quienes quieren controlarlo todo, la economía, al pueblo, y para ello, que mejor que controlar su cultura, su educación y por supuesto su arte, pero éste, al igual que el pueblo del que surge, siempre acaba revelándose, buscando esa libertad que le pertenece y que le hace variable, diferente en cada época, pero eterno.</font><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/otroarte/c_1.htm"><title><![CDATA[<font size=4>Presentación</font>]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otroarte/c_1.htm]]></link><description><![CDATA[<font face="arial" size=3><br/><table><tr><td><img src="http://blogs.ya.com/otroarte/files/angel.jpg" alt="" border="0" width="100" height="98"/></td><br/><td><font face="arial" size=·><br/>Actualmente estudio Comunicación Audiovisual, pero de momento soy únicamente licenciada en Historia del Arte (que no es poco).</font></td></tr></table><br/><br/>Como es de suponer me gusta el arte, sin embargo, profesores, planes de estudio y temarios imcompletos y anticuados han hecho que durante los años de mi carrera no haya podido disfrutar tanto de él como me hubiera gustado. <br/><br/>No entiendo el arte como una sucesión de nombres y fechas, lo cual no me han cambiado años de adoctrinamiento en la facultad. El arte son emociones, sentimientos, es una estimulación de los sentidos, la capacidad de crearlo es lo que hace al hombre distinguirse de los animales, y se puede estudiar, intentar explicarlo, analizar sus tendencias, por qué cambia, de donde surge, de quién surge, las consecuencias que tiene, como influye en las personas,... pero nada de esto conlleva datos, nobres y fechas con exactitud enciclopédica. Evidentemente cada estilo posee unas fechas y unos nombres, pero no son más que fruto de su sociedad, de la evolución, no son lo más importante.<br/><br/>En realidad, lo más importante en el arte es el espectador, sin él no existiría; dentro de los muchos intentos de definición de arte que se han dado a lo largo de la historia, uno de los más aceptados actualmente es que "Arte es aquello que cada uno considera arte". Quién puede negarmelo? Quién me puede convencer de que un montón de arena en el suelo de un museo es arte? si para mí no lo es, si a mi no me produce absolutamente nada en el cuerpo al verlo, si me es totalmente indiferente...eso no es arte, para mi no. Y si a nadie le produce nada, dejando al margen críticos y público comprado o con intereses, si no emociona a ningún espectador será olvidado, desaparecerá de la historia por mucho que se empeñen en exponerlo y elogiarlo, será arte efímero, duradero siempre que los cuatro que así lo consideran sigan haciéndolo, y dejará de serlo cuando el criterio pertenezca tan solo al resto de la sociedad.<br/>Tras un intento de resumir toda una corriente filosófica del Arte en seis líneas quisiera al menos dejar claro un concepto: el Arte es subjetivo (lo cual lo demuestran los siglos de definiciones, todas ellas tan válidas como diferentes).<br/><br/>Y desde ese punto de subjetividad pretendo realizar este blog, analizando en él obras de arte: museos, exposiciones, películas, arquitecturas,... siempre desde mi forma de ver el arte, de entender los estilos, los autores, las obras. Con ello no quiero decir que sea ni la única ni la mejor forma de hacerlo, y para ello invito y agradezco a quien esté en desacuerdo con lo que lea a que me exprese su punto de vista.<br/><br/><br/></font><br/>]]></description></item></rdf:RDF>
