<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[OTTEANDO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[otto_sin_isla@hotmail.com]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[LA MODERNA FARAONA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_18.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/lola_flores_2copia.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><br/><br/>Dicen que cuando Lolita se lió con Paquirri estando con Carmina Ordóñez, la nietísima llamó a la faraona para decirle: “Oye, Lola, has visto que puta tu hija, que se ha enrollao con mi torero”. A lo que la más grande contestó con la voz sequita de tanto porro y sin miedo a la femme fatale de la falange: “Mira, Carmen, reina, aquí, para puta, primero yo, luego tú, luego tu hermana Belén y la última mi hija”.<br/>Dicen que Lola casi fue la primera española en ponerse hasta la peineta de coca en los años cuarenta, de la mano del más modernísimo de los machistas, su Manolo Caracol, que después de las consabidas rayas arrastraba de los pelos a la gitana en cuento le apretaba la goma de aquellos gallumbos de posguerra.<br/>Dicen que le enseñó a Carmen Sevilla lo que era un porro,  cuando los fumaban en casa de Antonio Gala, espabilaba a la pobre Carmen que chupaba como una mona: “Pásalo, coño, que no es un Chester”. <br/>Dicen que cuando se casó Lolita la tonadillera invitó a la boda a todos los españoles. Y los españoles, que no desprecian una invitación gratuita ni bajo amenaza de fusilamiento, allí que se presentaron, unos subidos a la cabeza de los santos, otros atrincherados bajo los bancos, para cantarle a la Flores la Zarzamora. Ella lo solucionó muy pronto, a gritos y encima de la mesa del cura: “Si me queréis, irse”.<br/>Ella se fue hace 10 años y ahora algunos piojos le tocan las bragas a la muerta con la tranquilidad que da la putrefacción segura. Pero, cuidado, porque ya se sabe las folclóricas, como los vascos para Arzallus, tienen otro ADN, y cuando le tocan el refajo el polvo se vuelve carne. Y la carne de Lola era otra carne.<br/><br/>                                                                                                      Alberto F. Otto]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[QUE EL TALANTE NO NOS JODA EL ARTE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_17.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/marilyn.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><br/><br/>Hoy nos hemos manifestado. Públicamente y en plan reivindicativo, quiero decir, porque para manifestarse sin más hay muchas vías, ya se sabe, desde un SMS a 5555 en A tu lado a una visita al ¡Marta estoy harta!, donde las señoras con vecinas cochinas van a quejarse desganadas de la vida a la pobre pija de Marta, que sólo entiende de Bertichollos y no entiende qué es eso de un patio de vecinos.<br/>Pero no. Lo de hoy ha sido una manifestación universitaria de aquellas que montaban los bohemios en Paris en cuantito que les tocaban el arte. Porque los franceses son muy suyos y saben defender con guillotinas si hace falta hasta la primera mestruación de su vedette más mediocre. Lo suyo es suyo. Pero ya lo dice Benedetti, para estos asuntos los seres humanos se distinguen en dos subcategorías: franceses y no-franceses. Y que nosotros pertenecemos al segundo hemisferio humano, al de los redomadamente no-franceses, se comprueba en que admitimos como símbolo de la elegancia a Marlene Morrou cuando ellos la echaron a patadas y a que a diferencia de ellos nos hemos tirado de cabeza y con boina mañica a la piscina de la modernidad europea, que a estas alturas todavía está sequita como Murcia. Y todo porque ZP nos insta a ser modernas a cualquier precio, y en eso un servidor y sus secuaces le siguen con fervor, las perracas picamos como moscas empastilladas… pero, ¿Es tan caro ser moderna? ¿Dímelo tú, Sonsoles, querida? ¿Hay que ser paleta para entrar a la UE por la puerta Vip? ¿Es necesario eliminar Historia del Arte de entre las titulaciones de Humanidades? Aún confío en el poder del talante, por mucho que gritaran esta tarde mis falangistas queridas, aquellas pijas duras a las que llamamos “las chicas de la perla”.<br/>Pregunta apocalíptica: Si dejan de existir los historiadores de arte ¿quién va a distinguir un óleo de Humberto Janeiro de uno de Barceló?<br/>Para evitar que la confusión se instale en nuestros museos y los japoneses fotografíen un lienzo de la galería Ambiciones firmen en: www.sialahistoriadelarte.galeon.com<br/><br/>                                                                                                   Alberto F. Otto]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[PERRACAS SIDERALES (?), IDAS Y SALIDAS II]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_16.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/ComoMolamoscopia2reducida.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/><br/>Otto, Maruzza, Asexorada y Diana mientras cantaban las Nancys Rubias: "O te maquillas o te operas ya la cara". Faltan los chulos del grupo, A & A, detrás de la cámara y vestidas para matar. Más que chulos, chulapas.<br/><br/><br/>A mí me pesa, la verdad, pero lo que diga la ciencia es palabra bendita, que para algo ha dado al mundo el botox, los rayos uva y el AB-Shaper, y ante eso, uno que es de letras y no va a aportar a la humanidad más que algún análisis sintáctico o una triste moaxaja hebrea, se debe callar como Miss Melilla en Rusia. Lo que está demostrado por los laboratorios (sólo los Garnier cuidan tus rizos) no tiene reprimenda posible: las perracas somos cansinas, o en términos más adaptados al estudio empírico, repetitivas, autómatas. Y lo dijo hace muchos años un señor ruso, no yo que nací en O´Donnel: Pavlov demostró el aprendizaje de los perros a través de la repetición sistemática de la misma actividad.<br/>Así que perra que ve, perra que copia y perra que repite. Así de sistemático.<br/>Pues eso que hicimos el viernes pasado. Repetirnos para ser rematadamente modernas. A nosotros no nos digas que hay que ir a conciertos para molar mazo y que hay famosos porque allí que nos tienes de fans de primera. Ponnos una Pantoja y gritaremos un “olé el amor al mejillón”. Ponnos una Jurado y gritaremos lo mismo en otro registro. Pero ya nos pones a Alaska y esa electroperra que nos arde dentro entra en levitación. <br/>Agradecidas y emocionadas disfrutamos a grito bestial de las Nancys Rubias y sus megapiernas. Nos enamoramos de Nancy Anoréxica, nos empalmamos con Nancy O y a las demás las criticamos tanto como las halagamos, según la iluminación, supongo. Alaska nos impresionó por lo fiable que canta en directo y La Prohibida nos gustó más como porno-presentadora de “la vedette cuyas tetas desafían la ley de la gravedad”. <br/>Las anécdotas extrafestivas se pueden resumir en: yo mee con unas gafas de Paco Clavel en el mismo baño que Pablo Rivero (mira una moderna, bis); a Alberto le acosó un travesti feísimo y con un problema de grasa en el pelo; y a Asexorada le timó una maricona de un chat por intentar revender la entrada que despreciaba con todo el rencor que le cabe en el pecho, que es mucho y bien subido. Asexorada repudia las carnes de Alaska, pero no se merece ese vacile. Desde aquí le echamos una maldición gitana de nuestro barrio a esa loca de los montes: ojalá te comas un paraguas y lo cagues abierto, mala pécora.<br/>Pero debo decir que como grupo hemos dado un paso atrás: nos arrepentimos del nombre que en su día de borrachera vimos ideal, queremos algo más referente a nuestro mundo cultural, como las Llenilladas, pero ya existe. Sabemos que lo in y lo democrático es que el público te bautice en directo como a Tamámbar (ahora Yurena), así que desde aquí reclamo propuestas que nos salven de este bache. Intenten, por favor, que no coincida con el nombre de ninguna empresa de piensos ni derivados que luego pueda arrancarnos el nombre sin piedad como le pasó a nuestra Santa.<br/>A cambio tenemos canciones nuevas a las que sólo le falta música y letra: “Repelente niña Vicente”, “Mal de muchos, Consuelo Berlanga” (un título por cada Ana), “Cuando cortaron las mamadas no cesaron” (historia de un amor asturiano) y el segundo single: “9 sémenes y medio” (basada en un hecho semi-real relatado por Maruzza en la que un zagal en coma etílico recibió la envestida de nueve machos y sólo tuvo noticias de ello cuando el médico le revisó el orificio anal por deficiencias en los andares: los análisis indican que a usted le violaron nueve hombres, los cuatro primeros eran maricas, los dos siguientes retrasados que solo probaron por probar, y el séptimo una loca del Sámur que aprovechó la ocasión. Pero esta vez al séptimo chulo no descansó. Ramona y Cajala, sin operar, también buscaron dentro lo que no les daban fuera.)<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[LAS PERRACAS SIDERALES, IDAS Y SALIDAS. I]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/marialberdi3reducida.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/>                        <br/>"Achusquinate y disfruta, reputa"<br/><br/><br/>Yo quería ser una moderna de mierda desde hace tiempo. Maruzza también. Diana tanto monta. Y hasta ahora estábamos que no estábamos en nosotros, cuando nos llegó una luz divina como una iluminación de Santa Ámbar, patrona del cutrepop, y nos indicó el camino.  Como beatas que somos, nos enfundamos las peinetas y nos plantamos en el conciertazo de L-Kan y Chico y chica. La cita para los modernos y modernas estaba (verbi gratia) en la mítica sala Arena, cuna de los peinados en U y de los pantacas fuselaje con su tribal si es posible. Pero de aquello no quedaba ayer más que el espíritu maquinero y ese tufillo a gomina Giorgi Line que no consigue borrar el megatron. <br/>Lo demás era puro cool y revival. Y fama, para qué ocultarlo si estoy que reviento. Debe constar bien claro que ninguno de los tres íbamos al encuentro de la gloria ni del resplandor del glamour, pero si estás berreando canciones ridículas a unos pasos de David Delfín rapado y oxigenado, si en la entrada te mira más setentero que nunca Pablo Rivero o te da dos besos bien plantaos y te comes el pelucón de La Prohibida (encantadora) no te vas a callar. Una conclusión: a los famosos les encanta que sepas que van de gente normal pero no dejes de hacerles caso que se frustran.<br/>Pero la cuestión importante es el impulso definitivo para nuestro nacimiento definitivo como grupo musical sin canciones: Las Perracas Siderales están en gestación. Estamos parturientas de cutremúsica, anhelantes de éxito, sedientos de admiración. Es normal, perdonadnos, hemos visto sacar disco a Antonia Dell´Ate, a Bertín Osborne, a Nuria Fergó, mientras que en la cuneta se han quedado estrellas con mucho que decir como Vanessa Star descalificada del casting de Popstar por “fea, coja y vieja” según sus propias palabras.<br/>Si buscas mensajes anti-globalización, anti-consumismo o anti-basura cierra esta página y vete a leer un poquito que es lo que de verdad hace falta para tener un barniz cultural (L-Kan dixit). Si sabes quién escribió Libro de buen Amor no se te va a olvidar por ver La casa de tu vida. Te lo juro. Hay tiempo y capacidad mental para todo. <br/>Por ello nosotros sólo tenemos una reivindicación y te das con un canto en los dientes: en lo ridículo hay una belleza latente e ignorada, lo feo es bellísimo si lo entiendes, en la ironía hay mucha más denuncia. Y paro porque el manifiesto ultraperra vendrá en próximas entregas.<br/>De momento solo tenemos distribuidos los papeles, aunque en esto se puede rotar como en el voleibol porque ninguno sabemos hacer nada: Maruzza, Diana y yo vocalistas, Asexorada porno-batería, Alberto bajo con teclado en plan Camela y Ástur la botella de anís customizada.<br/>¿El single?: “Lactancia maquinera”, la tragedia de una malota que se debate entre la fiebre de su Yeni y la fiesta del año en Radical.<br/><br/>Alberto Fernández Otto]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[INVITADO DE EXCEPCIÓN]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[<br/>Cuando la inspiración expira es mejor tirar de la creatividad de los demás. A.R. lo sabe. Su ordenador también. Su negro también. Su ex-cuñado (tanto monta) también. Y yo hago todo lo que ordene y mande ella. <br/>Así que hoy tengo en mi página a un "invitado de excepción", que es el insulto más casposo y joseluismorenista que le puedo dedicar a mi querido Antonio Orina. Él también ha querido reutilizar material ajeno para superarlo. Bécquer ya no es La Más Grande, lo siento quinceañeras incultas, a partir de ahora tendréis que leer poesía de verdad si quereís ir de intelectualas y profundis.<br/><br/>Del salón en el ángulo oscuro,            <br/>de su dueña tal vez olvidada,               <br/>silenciosa y cubierta de polvo,              <br/>veíase el arpa.                                        <br/><br/>¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, <br/>como el pájaro duerme en las ramas, <br/>esperando la mano de nieve<br/>que sabe arrancarlas!<br/>:<br/>¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio<br/>así duerme en el fondo del alma,<br/>y una voz como Lázaro espera<br/>que le diga «Levántate y anda»!<br/><br/>G. A Bécquer<br/><br/>Del callejón, en el ángulo oscuro,<br/>por su chulo tal vez obligada,<br/>silenciosa y afanosa de polvo<br/>veíase a Tamara.<br/><br/>¡Cuánto nota dormía a su costa,<br/>como el pájaro duerme en las ramas,<br/>esperando un fajo de pasta<br/>que sepa salvarla!<br/><br/>¡Ay! Pensé: ¡Cuántas veces el genio<br/>le indicó el camino hacia el alba,<br/>y una voz, reclamante y soberbia,<br/>va y le dice: págame y anda! <br/><br/>Antonio Orina<br/>]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[ANEXO A "INSTRUCCIONES PARA SER UNA SEÑORA NEOFACHA DE CENTRO"]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/franco.jpg" alt="Image hosted by Photobucket.com"><br/>16 de Marzo de 2005: última cagada de paloma sobre la frente Imperial<br/><br/>9. Una señora neofacha de centro cuando le arrebatan un símbolo del alma y secreto debe llorarse con el brazo en alto para frenar las lágrimas de sangre. <br/>Pongamos por caso el robo del Generalísmo con nocturnidad y rojerío: lo primero es calmar los instintos salvajes (salen canas que no tapa el rubio bambi), enfundarse el uniforme de joven falangista y dejar en el hueco de de Su Ausencia claveles graná y oro. ¡Siempre de noche pero nunca a la luz de la luna maricona de Lorca, que es delatora!]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[INTRUCCIONES PARA SER UNA SEÑORA  NEOFACHA DE CENTRO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[1. Una señora neofacha-de-centro tiene que decir siempre que es demócrata pero señora, que viene a significar, como dijo la folclórica, “Carmen con bata de cola pero cristiana y decente”. No vaya a haber confusiones y al final se junten las churras con las merinas y le coloquen a una rosas rojas o unas hoces y unos martillos que no le corresponden.<br/><br/>2. Una señora neofacha-de-centro tiene que explicar muy bien que ella respeta todas las rarezas de sus conciudadanos pero que al mismo tiempo contribuye a corregirlas “en la medida de lo posible”, que es un sintagma muy recurrente cuando una quiere parecer precavida pero con iniciativas. Así, cuando una decida ir a hacer campaña PoPular a uno de esos barrios de desviados y marimachos, debe sonreír por más que le griten cosas obscenas y no la quieran escuchar por más que una les lleve la salvación  y la posibilidad de redimirse de lo pecaminoso. Las Mártires siempre han sido apaleadas por las masas de gente inmunda  y luego bien que suben al cielo que da gusto.<br/><br/>3. Una señora neofacha-de-centro debe hacer aclaraciones genéticas y antropológicas siempre que sea necesario y recurriendo a las metáforas más cotidianas para que el vulgo no se pierda en datos científicos. Si un hombre es una manzana y otro hombre es una pera, no pueden tender descendencia porque tendríamos una pera con sabor a manzana o viceversa y eso no hay Dios que se lo coma. Pero ¡cuidado con adentrarse en las intrincadas rutas de la retórica! Porque la cosa se complica cuando una debe especificar cuáles son los hombres-manzana y los hombres-pera, y cuáles las mujeres-mandarina y cuáles las mujeres-fresón y mucho peor si estos o estas son vascos o vascas, como se dice ahora en el Parlamento, porque ya nos avisó Arzallus que en ellos la genética va a su bola y desestabiliza las teorías. ¿Una mandarina bilbaína con sabor a fresón de San Sebastián? Nunca jamás.  <br/><br/>4. Una señora neofacha-de-centro debe invitar a café a sus homónimas y fijarse al pasarse La Razón en las uñas de las susodicha, pues esas serán las que despellejen a una tras la placentera visita en el saloncito Azul. Quien más erguido haya mantenido el meñique al llevar la taza a la boca esa será la más cruel y despiadada.<br/><br/>5. Una señora neofacha-de-centro casa a su hija con un Borja o un Álvaro de pelo revuelto pero cuidado, gafas de pasta cuadrada y pulseras finitas y de colores que le dan un aire más desenfadado al traje de Armani. Esos son niños manejables, que vienen con el patriotismo de serie y muda limpita.<br/><br/>6. Una señora neofacha-de-centro dedica parte de su tiempo a fomentar la cultura presentando libros de periodistas amigas en las que tiene superconfianza, recopilando cuentos de hoy y de siempre y redactando los felices días de Señora de su Casa en el poder. Siempre que se le dedique todo el espacio de la contraportada a una foto de mujer reflexiva de puño en barbilla con jardín de fondo.<br/><br/>7. Una señora neofacha-de-centro tiene como musas inspiradoras a M. Tatcher, por el cardado de hierro, a Hillary Clinton por los cuernos de hierro, a Laura Bush, por la faja de hierro y demás damas férreas.<br/><br/>8. Una señora neofacha-de-centro conoce muy bien su posición contextual dentro de la derecha: No es su madre, que opinaba que los negros son como bichos que se parecen a nosotros, no es Carmen Polo de Franco, porque el cardado se pasó de moda pero tampoco es su Nietísima arrabalera de flechas en el pecho. Una señora neofacha-de-centro es monógama, frígida de puertas para fuera, multicultural semiracista, deportista de no moverse y católica de no confesarse.<br/><br/><img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/sandia.jpg"><br/><br/>No te dejes comer tajada o De cóm una neofacha-de-centro dá clases teóricas de sexualidad a su hija ultrapija.<br/> <br/>]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[DIVAS CUTREFRANQUISTAS EN PARO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/nostalgia-personajes-conchitav1.jpg"><br/><br/>Esto es un aviso muy importante para las gentes de bien: las estrellas del franquismo más pachanguero y modernillo de los 60 y 70 están ahora pasado hambre, amigos, el sino televisivo ha sido injustamente vengativo con ellos y ha sellado con hormigón a cada cual en el año en que triunfara y los pobres no pueden hacer otra cosa que remorder las espinas que quedan de sus mega hits fritos y refritos para alegrar al colectivo jubilado. Eso es lo que les queda, las heces de su antiguo triunfo, los cadáveres de los niños alegres y redichos que fueron. Ahora son teloneros de teloneros del animador del hotel de Benidorm.<br/>Sirvan como ejemplo de ese mal reciclaje la pobre y entrañable Mariajesusladelospajaritos, así todo junto, porque ella y los pajaritos son uno, que ahora se dedica a darle caña al acordeón subiendo y bajando el culo en una heladería del levante; Concha Velasco anuncia compresas que permiten a las señoras de su edad mearse de gusto viendo un espectáculo nuevo y arriesgado como la zarzuela de Moncho Borrajo y Lina Morgan o a Avelino y señora discutiendo con gracejo de morirse; Masiel se emborracha a las diez de la mañana para poner tachas éticas a algún concursante de Gran Hermano… Y la , que sigue, hace sangrar.<br/>Pero la estaca de mi corazón la hincó el sábado pasado Karina, diosa jienense del amor, en Salsa Rosa pidiendo trabajo públicamente, a los empresarios, al público y al Ministerio de Cultura. ¡Ella fue creadora del mejor pop romántico de los sesenta y ahora está dispuesta a poner una tienda de botones porque con una gala al año no tiene ni para comer diariamente sopas Knorr! ¡Eso no se puede consentir! Gentes mediatizadas y paletas como yo comprendemos que la fama es algo como el estrabismo, que una vez que te llega no puede deshacerte de él. Karina también lo entiende así y no puede consentir convertirse en esa raza inferior y epidémica que ahora llaman “anónimos”. Y yo estoy con ella: quien nace famoso debe morir famoso, aunque tenga que hincar la dentadura en el escenario para que las nuevas generaciones con talento no le arrastren, aunque tenga que callar en silencio la artrosis mientras machaca y machaca la canción del verano del 63. ¿Qué sería, pues, de esa masa de exfamosos en paro? ¿La vuelta a la vida “anónima”? ¿Ha nacido Karina para asfaltar calles o vender puerros? No y no.<br/>La fama es una enfermedad larga y degenerativa, que convierte a nuestras divas en enfermas enclenques que esa prole inmunda de “anónimos” devoraríamos sin piedad nada más pusieran el pie o el moño laqueado en el mundo terrenal. Podríamos asesinar lentamente a Karina si cada cliente de su hipotética tienda de botones le tarareáramos “El baúl de los recuerdos” como un dardo de cicuta. Eso es peligrosísimo.<br/>Los famosos de la última horneada de la tele de Franco están en peligro y no lo pueden consentir porque en su época el Vip era un sala acolchada y sicodélica para cuatro pedorras ye-ye y ahora el Vip esta de reformas de ampliación porque ya no cabe más silicona. Pero la que nace divina debe morir divina, aunque sea vendida y acartonada.<br/><br/>Alberto Fernández Otto<br/>]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[EL MANTON DE MANILA ES POP]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/saramontiel.jpg"><br/><br/>Me encontraba yo esta mañana de rocío y albahaca con Diana paseando por el campus cuales teenagers de carpeta forrada, cual Sindy y Claris, con sendos chicles de fresa en las bocas envenenadas, cuando se nos ha encaprichado rescatar trapitos míticos entre el legado folclórico y cañí del modelismo español y ya puestos de nuestro Madrid, Madrid, Madrid.<br/>Hemos llegado a una grandiosa conclusión: lo más pop que nos dejó esa cultura de la verbena de la Paloma, del chotis refrito, de Lina Morgan y del clavel rojo es din duda el mantón de Manila.<br/>Analicemos: Sobre una tela blanca o negra destacan estridentes flores de colores neutros, rojo, amarillo pollo, azul eléctrico... ¿Hay algo más premeditadamente popero? Sara Montiel, que siempre ha ido años por delante... en moda, ya lo sabía cuando cantaba La Violetera con chulería gata. Sí; podemos decir que esa momia que se unta aceite de oliva en la cara fue la primera popera de Madrid, la primera agitadora-fumata de puracos, la primera moderna, en fin.<br/>Queridas madrileñas: Rescatad el mantón floreado del disfraz escolar y sacadlo a la calle en la noche, mezclarlo con los flequillos de última generación, con las chapas de colores y con los bolsos de plasticote, que Álvarez del Manzano se sienta orgulloso(a) de su juventud...<br/>¡Volvamos a entonar zarzuela para que se nos oiga! ¡Zarzuela-pop!<br/><br/><br/>]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item><item><title><![CDATA[MEMORIAS DE ZIRU JANA O LA MODERNÍSIMA PROMETEA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/otteando/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://img.photobucket.com/albums/v119/lement/lost_face.jpg"><br/><br/>CAPÍTULO 1. <br/><br/>EL COMIENZO: ÊTRE SUBLIME SNAS INTERRUPTION <br/><br/>Si un poeta francés como Baudelaire, que suena tan bonito, te aconseja "...doit aspirer à être sublime sans interruption" ("hay que aspirar a ser sublime sin interrupción") no sería ni siquiera educado desacatar su convicción como si una fuera una sabia relamida, si lo dice un señor tan augusto habrá que tomar nota y dedicarse a intentarlo sin descanso. Eso decidí yo antes de convertirme en quien llegué a ser, antes, incluso, de decidir el nombre que me alzaría a la gloria, antes de convertirme en Ziru Jana, la atrevida, la frívola, la poderosa, la caprichosa, la plastificada, antes de ser medio odiada y medio idolatrada, antes de llegar a empalagarme de mí misma de tanto verme en los carteles luminosos ya decidí que no haría otra cosa que aspirar a ser sublime sin interrupción.<br/>Por entonces ya había tenido la suerte de verme la cara en alguna película erótica (llámele porno quien quiera) minoritaria donde mis papeles nunca se habían salido del minúsculo y aburrido universo de la fellatio. Todos los productores y directores de los diferentes filmes quedaban de acuerdo tras aquellos castings bizarros que estos labios míos y la cara de succionadora depravada que llegaba a conseguir merecían un primer plano y nada de centrarse en el resto de mi cuerpo. Has leído bien querido lector-admirador. ¡Me trataron a la inversa de una gamba! ¡Todo despreciado menos la cabeza! Como es normal esto me lo tomé como un bravísimo insulto además de como una revelación celestial, y en lugar de rechazar las ofertas cinematográficas que tanto deseaba, puse cara de satisfecha y en el portal de la productora concluí que mis curvas necesitaban una rectificación, es decir, que las redondeces fueran donde tenían que ir. A pesar de lo que después hayan dicho viejas cantantes cutrepop y demás petardas, aquella misma semana me convertí en la primera mujer operada de la historia, La Primera Mujer de Plástico, como me titularon la mayoría de periódicos y revistas para el disfrute de mi niña interior, que saltaba y revoloteaba de alegría como una enferma al saberse entroncada con la legendaria rama familiar de Barbie. A ambas las tetas de plástico, los labios de plástico y la mirada de plástico nos habían colocado en la pasarela de la envidia, de los rumores y la frivolidad. ¿Se podía pedir más?<br/>A partir de entonces mi aparición en las pantallas (ya no todas X) se convirtió en el instante esperado, en la escena grotesca que los mal y los bienpensantes esperaban con ansias morbosas, como la aparición de la mujer barbuda, del enano hidrocéfalo, en fin, de la monstruita perfecta. Me convertí con aquel chute bárbaro de silicona en la musa de los mayores directores de la vanguardia europea de los ochenta, que me presentaban, maravillados, como una muestra del las excentricidades del glam, como un predicción de lo que sería la quimérica mujer del siglo XXI, la mujer de encargo. Pero todo esto no me nubló la vista de mi objetivo ni me dio falsas señales de estar ante el proyecto conseguido de la mujer sublime, puesto que sublime debía ser aún el entorno en que respiraba, follaba y me entretenía.<br/>Lo malo de tomar decisiones como ponerse a régimen, cambiarse de sexo o convertirse en una mujer sublime está en que ya no sólo necesitas de mucha fuerza para poder arrastrar de ti misma, sino que encima debes tener en cuanta a todos lo demás individuos que quieras o no están revoloteando alrededor de tu vida como los moscones alrededor de una mierda exquisita. Padres, abuelos, vecinos, enemigas, amantes, todos participan y se salpican de lo que hayas decidido, y cuando una quiere convertirse en algo tan alto como a lo que yo aspiré puede ser muy peligroso andar planeando por los alrededores de una loca así. Sí, el adjetivo es peligroso,<br/>violento, muy arriesgado, en otras palabras y usando las que se usaban en la prensa amarilla de la época, Hay que tener la testosterona hirviendo para llevarse a Ziru Jana a la cama, y según las mías propias que me gustan más, Si follas conmigo, cariño, te advierto que puedes levantarte siendo otro.<br/>Juro sobre la Biblia y el Cosmopolitan que le repetía la misma frase, como advertencia muy seria, a todos los machotes que alardeaban de huevos para acostarse con la Reina de lo Progre, agresiva reina. Chaval, corres el riesgo de que te deje irreconocible, así de claro y directo les advertía y ellos no reaccionaban sino empalmándose más y esforzándose por montarse una cópula original y atrevida. La mayoría de las veces, salvo excepciones muy gratas y que todavía uso como material onanista, los pobres terminaban frustrados al polvo y medio y se sentían (no imagino, lo sé) ínfimos peleles que duermen asustados junto a la diosa. Y la verdad es que a mí me importaba poco su fracaso sexual, porque para esas cosas, como para todo, una siempre ha sido muy ególatra e individualista y le ha tenido poco miedo al placer solitario (desde aquí reivindico su autonomía). Lo que me revolvía la sangre y no me dejaba dormir junto a aquellos mamarrachos era precisamente eso, que manchaban mi propuesta de mujer sublime. ¡Ellos eran patéticos para mí! Pronto encontré la solución y mi nombre de estrella. Pero faltaba una revelación.<br/>Mi primera intervención digamos que fue tímida. El amante-paciente era poseedor de un enorme cuerpo piramidal, de un torso como un ribera, de unos brazos inabarcables y para qué dar más datos sobre su musculatura si ya todo lector ha comprendido que se trataba en efecto de un chulazo impresionante. Para más deleite, aquella piel tan bien construida y tan alta disfrutaba de un rostro hecho a renglones, de líneas cortantes, vamos, un rostro de protagonista de novela erótica con pastas fucsia, un Hércules o mejor sería llamarle aquí Aquiles, porque el error y el horror sin duda lo guardaba el maldito en los pies: sus juenetes eran la férrea comprobación de que a la naturaleza no le sale del coño hacer a nadie perfecto... sublime... Y ahí es cuando la obsesiva, la maniática, la diva Ziru Jana no tuvo otra opción que hacer su aparición estelar. Por primera vez di utilidad el bisturí que me había regalado mamá cuando aún guardaba la esperanza de que abandonara los sueños holliwoodienses y me dedicara a reconstruir las caras de sus amigas del club; la tragedia hubiera sido menos si el maromo engreído no hubiera saltado en la cama gritado joder, joder, joder, grandísima hija de puta, con más miedo que dolor, y embadurnándome el pasillo con la sangre que se filtraba por sus ridículos calcetines con sandalias. ¿Cómo se puede usar zapatos abiertos con esas protuberancias alienígenas en los dedos? ¿La gente ha perdido el pudor? Decepcionada, después de fregar el suelo y de meter las sábanas en la lavadora apunté en un post-it pegado en la nevera: urgente comprar anestesia.<br/>Desde aquel día, un poco, sólo un poco enfadada conmigo misma, intenté organizar mejor mis intervenciones, para evitar gritos de niñatas espantadas y carnicerías innecesarias. Me preparé una caja de herramientas quirúrgicas escondida en la mesilla junto a los utensilios de amar (fornicar) tales como los condones, vibradores, lubricantes y algún juguete de látex que no me agradaba en absoluto pero que ejercía el necesario papel del escándalo en la cama de una diva. Dediqué una tarde entera a revisar cuidadosamente toda la casuística que me podrían deparar mis delicados amantes y comprobar que no faltaba ningún accesorio. No tuve tiempo siquiera de plantearme la crueldad de mi Proyecto Reparador de Hombres (PRH), puesto que aquella misma noche llamó a la puerta de casa un joven periodista con hambre de alguna declaración escandalosa, terriblemente nervioso; no quise torturarle con esperas y le invité desde el principio a follar, aceptó, claro, terriblemente histérico.<br/>¡Maldita la idea de quitarme de encima la conciencia de yonki! Si me hubiera dejado de remordimientos médicos y hubiera sido más consecuente con mi proyecto, me habría escudado de nuevo en mi querido Tranquimacín para poder soportar el espectáculo que me esperaba. Pero es que estaba tan resguardada en mi indiferencia en aquel momento en que el pobre inútil intentaba librarse del secuestro de su propia ropa, que me recosté tranquila en la cama, con la confianza de cuando mamá decía que todo tenía arreglo, aguardando a que el chiquillo se me tirara encima como un perrito cachondo. Pero aquello que vi superó mi falsa confianza, vi cómo se caía cada cachito de la frase " lo que no haya visto yo...", quise que se me congelara toda la silicona al ver aquel espectáculo que me insultaba mucho más que los diálogos que me vi obligada a pronunciar en mis trabajos más juveniles y explícitos, era en una palabra un vómito sobre mi nombre: ¡Mi amante tenía mayor masa mamaria que yo! ¿Alguien puede imaginárselo? ¿Alguien sabe lo que es acostarse con un tío que usaría la 95-B? ¿Es que no explica esa imagen grotesca mi travesura? ¿Nadie coincide en que le estaba haciendo un favor tras el peor polvo de mi vida, desprendiéndole esas tetas fofas y peludas con un corte seguro después de anestesiarlo sutilmente? Fue como quitarle la nata repugnante al tazón de leche, pero con más rabia si cabe y un poco más aparatoso de lo que pensaba. (A aquel lector avispado que se pregunte qué fue de las dos tetas arrancadas me permito remitirle al capítulo 6 de este libro: "Bricolaje, petit poin y otras de mis manualidades caseras".)<br/>Por más que gritara, incluso a pesar de la hostia que me soltó con toda la teatralidad que se le ocurrió, yo creo que por el camino a donde le llevara su histeria reflexionó que le había hecho el mayor favor de su vida, aunque los vendajes y la clandestinidad asusten en un primer momento. ¿Cómo se explica si no que no recibiera ninguna denuncia, ninguna amenaza y lo más importante, ninguna exclusiva y escandalosa noticia en su revista ultramoderna número uno en ventas?<br/>Desgraciadamente este pseudofracaso y pseudotriunfo al mismo tiempo me incitó a continuar con el PRH sin ningún miedo y con bastante esperanza en ir remodelando y acercando a la gloria física a todo aquel que se quisiera dar el capricho de pasar una noche con la señorita Jana. No se me vería en la portada de ninguna revista con hombre alguno hasta que pudiera demostrar sin atisbo de duda que fuera clínicamente sublime.<br/>Así pasaron algunos años en que intentaba equilibrar mi ascenso al mundo de los iconos vivos y mis pequeños retoques estéticos a estos hombres imperfectos que se me pegaban, mientras la prensa dejaba trasparentar bulos borrosos y chismes sobre ciertas aficiones grotescas de la diva de la modernidad, algún apunte falso que me relacionaba con artes sexuales como la coprofilia, zoofilia, incluso la necrofilia y el sadomasoquismo donde alguien apuntaba la posibilidad de que Ziru Jana gustaba de herir y "manipular a sus ardorosos amantes". Pero todo el mundo tomaba estos cotilleos como parte de mi publicidad como esperpento y animal mediático, aunque hasta las señoras más peinadas leyeran los falsos detalles con lupa y vicio cochino.<br/>Pasaron entonces por mis manos y mis herramientas hombres con las orejas demasiado despegadas, con narices descontroladas, con pelos en partes indebidas, glúteos descolgados o rechonchos, con tripas demasiado curvas y sobre todo penes imperfectos o al menos no a mi gusto. En todos ellos fui aplicando conocimientos recopilados de libros médicos muy especializados en las escasas noches de abstinencia; a pesar de la profesionalidad que podía lucir no se acabaron las escenitas de horror y violencia al despertar de aquellos maromos. A pesar de ello, hay que dejar constancia de que alguno se asustó menos de lo debido, sobre todo en los últimos días de mi empresa, en que las operaciones se podía considerar de sobresalientes y muy satisfactorias, puesto que las caras evolucionaron del pánico al desconcierto casi agradecido. Tranquilícese el lector morboso y amante del gore barato, aquí no se han acabado las experiencia con los hombres contrahechos, pues entraré en los detalles más escabrosos y peculiares de las operaciones en capítulos posteriores. (Capítulo 2: Micro- penes y maxi-panzas y Capítulo 3: Mírame pero no me toques... con esas uñas.)<br/>En fin, ¿conseguí convertirme en una mujer sublime rodeada como debe ser de hombres sublimes? Ni siquiera puedo asegurar con confianza que las próximas páginas dejen constancia de la ansiada respuesta, pero que lea con tres mil ojos el resto del libro quien precise la aclaración porqué quizá a esta nada sublime escritora se le escape una verdad.<br/>Lo que sí puedo concluir y escribirlo aquí para quien le sirva es que además de algún orgasmo casual obtuve de mis amantes imperfectos la certeza de que el hombre es un individuo capaz de degradarse por cualquier mujer, si es de plástico mejor, que les sepa despreciar. Pero esto es un conocimiento que sólo te dan los años y sus polvos pertinentes; queridas lectoras jovenzuelas, no os precipitéis inútilmente en haceros con todos los secretos de los machos en una noche, no busquéis ser alquimistas del sexo, ya lo aprenderéis todo al final, así es de triste pero no hay remedio. Hacerse vieja solo tiene dos ventajas, que las perlas le sientan a una muchísimo mejor y que no te sorprende ni un solo hombre.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[sueterytresillo]]></author></item></channel></rss>

