Wow
Que difícil es estar sentado en una silla frente al ordenador sin nada para escribir, ninguna idea, ninguna historia, sin inspiración para un cuento y sin encontrar o recordar alguna frase.
Que extraño es que estando en una situación como esta, de un momento a otro, puedas escribir toda una pagina como si alguien te dictara, como si todo lo escribieras como va llegando y de alguna forma u otra las ideas fueran tomando sentido.
Aquí un pequeño cuento:
-Cuenta la leyenda, que quien mire por este calidoscopio será enviado a otro mundo, el mundo de sus deseos… pero… las ultimas 3 personas que vieron a través de este pequeño orificio, murieron- dijo la profesora Trela Way a Jar Ry
No se crean, que historia tan pinche, eso era un chiste. Ahora si, mi cuento:
El infierno de un sueño
La noche mas fría del invierno se terminaba. Ella estaba sentada a las orillas del lago mirando como la luz de la luna se reflejaba sobre la superficie de este, mientas tarareaba una melodía. Y yo como de costumbre perdía mi mirada viéndola a ella, viendo la luz y el agua en sus ojos, con mi cara, en ese momento, de estúpido.
Estaba tan perdido que no me di cuenta cuando volteo a mirarme, yo seguía con mi expresión acosadora cuando me dijo con un tono brusco –“Deja de mirarme”-
En ese momento un escalofrió recorrió mi cuerpo, -Como pude ser tan invécil- pensé. No podía creerlo, tenía que pensar en una respuesta inteligente y rápida.
Como deben de saber, para una situación como esa no existía tal respuesta, pero tenia la esperanza de encontrar una que no empeorara todo el asunto. Y la encontré, Dios me ama y me ilumino para encontrar la respuesta correcta, solo dije: -“he”- Wow, no pude haber dicho nada mejor, pues ella simplemente contesto con un –“nada, olvídalo”-. Me sentí aliviado, tenía la boca seca, pero en fin los nervios poco a poco regresaban a su estado natural.
Paso aquella noche y yo me sentía verdaderamente ingenioso, no tenia idea de donde había obtenido tal respuesta. Cualquier otra cosa que hubiera dicho y nada estaría bien en este momento.
La mañana siguiente parecía un infierno. La brisa fresca de la noche se había ido al igual que las bajas temperaturas. Eso no era normal, el sol no podía estar peor, el calor era sofocante, no podía respirar, tenia que salir de la tienda de campaña cuanto antes, o moriría deshidratado. Estaba sudando, no podía salir de ese lugar, no encontraba la salida. –“mi navaja”- la busqué, la encontré y rápidamente desgarre toda la tienda. Salí corriendo hacia el lago, necesitaba agua. –¡HAAA!- Grite por el dolor. Algo no estaba bien en ese lugar, salía vapor del agua, mi garganta nunca había sufrido tanto, el agua raspaba y quemaba toda mi piel. El ardor era insoportable. Miré a mí alrededor en busca de ayuda, no había nadie, todos se habían ido. Las 73 personas que deberían estar ahí conmigo, en el campamento, no estaban. Comencé a escuchar voces dentro de mi cabeza, todo a mí alrededor se quemaba. –“Que te pasa”- me decían. Mi ropa se estaba quemando, estaba sufriendo el dolor más intenso de toda mi vida. –“!Despierta ¡”- Gritaban en mi mente. –“No puedo”- trataba de responder, pero no despedía ningún sonido de mi boca, mis labios estaban quemados. –“Despiértate, que tienes…Ayuda”- Al fin reconocía aquella voz que me llamaba, esa voz angelical… su voz, la voz de la persona que me hacia poner una cara estúpida. Pero no había nada que pudiera hacer, yo ya no lo soportaba más, sabia que estaba muriendo
-“los voy a extrañar”- Fue lo ultimo que intente decir, me refería a mis padres.
-“Al fin desperté, solo fue un sueño, perdón, nunca me había pasado algo así”- le dije a ella, pero su mirada estaba perdida… perdida en mi cuerpo inerte, yo sentía que me movía, pero mi cuerpo seguía ahí, se veía sin vida. Ella lloraba sobre mí, mientras los encargados del campamento entraban a mi tienda para acampar. Estaba viendo todo en cámara lenta, mi cuerpo estaba sudoroso pero yo, mi alma, (según me explicó luego), estaba flotando. Estaban sacando a ella de la tienda, buscaban el pulso de mi cuerpo “- no hay nada que podamos hacer”- decían –“estamos a 100 kilómetros de la civilización”-. Y no los culpo, igual… yo ya estaba muerto. Tenían razón, no había nada que pudieran hacer.
Estaba triste, lagrimas querían brotar de mi alma, los iba a extrañar a todos… a mi familia, a mis amigos, a ella…
Una luz apareció, y escuche una voz que me llamaba, era una luz especial, no cualquier foco. Decidí seguirla pues mi padre siempre me decía –“sigue la luz”- cuando yo era pequeño. –“Los voy a extrañar papás-“ Ella estaba llorando mientras gritaba –“eso fue lo ultimo que dijo”-. Después de todo si había hablado.
Se fue el dolor, pero se fue todo lo demás junto con él. Alegría sentía dentro de mi, auque en verdad los extrañaría.
José Pablo Ortiz Partida
Que extraño es que estando en una situación como esta, de un momento a otro, puedas escribir toda una pagina como si alguien te dictara, como si todo lo escribieras como va llegando y de alguna forma u otra las ideas fueran tomando sentido.
Aquí un pequeño cuento:
-Cuenta la leyenda, que quien mire por este calidoscopio será enviado a otro mundo, el mundo de sus deseos… pero… las ultimas 3 personas que vieron a través de este pequeño orificio, murieron- dijo la profesora Trela Way a Jar Ry
No se crean, que historia tan pinche, eso era un chiste. Ahora si, mi cuento:
El infierno de un sueño
La noche mas fría del invierno se terminaba. Ella estaba sentada a las orillas del lago mirando como la luz de la luna se reflejaba sobre la superficie de este, mientas tarareaba una melodía. Y yo como de costumbre perdía mi mirada viéndola a ella, viendo la luz y el agua en sus ojos, con mi cara, en ese momento, de estúpido.
Estaba tan perdido que no me di cuenta cuando volteo a mirarme, yo seguía con mi expresión acosadora cuando me dijo con un tono brusco –“Deja de mirarme”-
En ese momento un escalofrió recorrió mi cuerpo, -Como pude ser tan invécil- pensé. No podía creerlo, tenía que pensar en una respuesta inteligente y rápida.
Como deben de saber, para una situación como esa no existía tal respuesta, pero tenia la esperanza de encontrar una que no empeorara todo el asunto. Y la encontré, Dios me ama y me ilumino para encontrar la respuesta correcta, solo dije: -“he”- Wow, no pude haber dicho nada mejor, pues ella simplemente contesto con un –“nada, olvídalo”-. Me sentí aliviado, tenía la boca seca, pero en fin los nervios poco a poco regresaban a su estado natural.
Paso aquella noche y yo me sentía verdaderamente ingenioso, no tenia idea de donde había obtenido tal respuesta. Cualquier otra cosa que hubiera dicho y nada estaría bien en este momento.
La mañana siguiente parecía un infierno. La brisa fresca de la noche se había ido al igual que las bajas temperaturas. Eso no era normal, el sol no podía estar peor, el calor era sofocante, no podía respirar, tenia que salir de la tienda de campaña cuanto antes, o moriría deshidratado. Estaba sudando, no podía salir de ese lugar, no encontraba la salida. –“mi navaja”- la busqué, la encontré y rápidamente desgarre toda la tienda. Salí corriendo hacia el lago, necesitaba agua. –¡HAAA!- Grite por el dolor. Algo no estaba bien en ese lugar, salía vapor del agua, mi garganta nunca había sufrido tanto, el agua raspaba y quemaba toda mi piel. El ardor era insoportable. Miré a mí alrededor en busca de ayuda, no había nadie, todos se habían ido. Las 73 personas que deberían estar ahí conmigo, en el campamento, no estaban. Comencé a escuchar voces dentro de mi cabeza, todo a mí alrededor se quemaba. –“Que te pasa”- me decían. Mi ropa se estaba quemando, estaba sufriendo el dolor más intenso de toda mi vida. –“!Despierta ¡”- Gritaban en mi mente. –“No puedo”- trataba de responder, pero no despedía ningún sonido de mi boca, mis labios estaban quemados. –“Despiértate, que tienes…Ayuda”- Al fin reconocía aquella voz que me llamaba, esa voz angelical… su voz, la voz de la persona que me hacia poner una cara estúpida. Pero no había nada que pudiera hacer, yo ya no lo soportaba más, sabia que estaba muriendo
-“los voy a extrañar”- Fue lo ultimo que intente decir, me refería a mis padres.
-“Al fin desperté, solo fue un sueño, perdón, nunca me había pasado algo así”- le dije a ella, pero su mirada estaba perdida… perdida en mi cuerpo inerte, yo sentía que me movía, pero mi cuerpo seguía ahí, se veía sin vida. Ella lloraba sobre mí, mientras los encargados del campamento entraban a mi tienda para acampar. Estaba viendo todo en cámara lenta, mi cuerpo estaba sudoroso pero yo, mi alma, (según me explicó luego), estaba flotando. Estaban sacando a ella de la tienda, buscaban el pulso de mi cuerpo “- no hay nada que podamos hacer”- decían –“estamos a 100 kilómetros de la civilización”-. Y no los culpo, igual… yo ya estaba muerto. Tenían razón, no había nada que pudieran hacer.
Estaba triste, lagrimas querían brotar de mi alma, los iba a extrañar a todos… a mi familia, a mis amigos, a ella…
Una luz apareció, y escuche una voz que me llamaba, era una luz especial, no cualquier foco. Decidí seguirla pues mi padre siempre me decía –“sigue la luz”- cuando yo era pequeño. –“Los voy a extrañar papás-“ Ella estaba llorando mientras gritaba –“eso fue lo ultimo que dijo”-. Después de todo si había hablado.
Se fue el dolor, pero se fue todo lo demás junto con él. Alegría sentía dentro de mi, auque en verdad los extrañaría.
José Pablo Ortiz Partida
Comentario:
¿invécil o imbécil?
Comentario:
Te luciste bro te quedo a toda madre !!!!
Rank: (*****)
Puntuacion: 95
Te quedo con madre pero como que me perdi por eso 95 :P jajajaja
Rank: (*****)
Puntuacion: 95
Te quedo con madre pero como que me perdi por eso 95 :P jajajaja





