logotipo

img_google
Mi página en blanco
Literatura cotidiana
Acerca de
La que firma soy yo, Rocío Gutiérrez, una gallega con raíces árabes y muchas ganas de escribir. Me enteré en una tienda de ropa de que era una hija no deseada, pero ya que venía en camino, me dieron una oportunidad. Así que aquí estoy, proyecto de periodista, neurótica y un poco diva... ¿Talento? No estoy segura, pero paciencia y perseverancia me sobran.
Sindicación
 
ODA A LOS FIELES INSTRUMENTOS DE ESCRITURA
La vida de un bolígrafo es relativamente corta, pero su muerte nunca cae en el olvido, por que él siempre tiene la precaución de dejar palabras para el recuerdo.

Un bolígrafo es más que un hombrecillo de tinta vestido con un traje de plástico; un bolígrafo es parte de nuestra vida, es nuestro confesor más fiel, nuestro amigo más fiel. No te da consejos, no te pide atenciones, ni siquiera te echa una mirada de superioridad cuando sabes que te has equivocado o cuando sabes, que el también lo sabe. Pero está ahí, siempre está ahí; te ayuda a desenterrar tus pensamientos más recónditos, te hace darte cuenta de cosas de ti mismo que no sabías o reconocer cosas que no querías saber. Es un empujón a ser tu mismo, es una bofetada de realidad, de sinceridad, es una especie de terapia de “conócete a ti mismo, deja de engañarte”.

No te escruta con la mirada cuando sabe que no estás siendo sincero y, por este motivo, te ayuda a serlo. Tiene todas las ventajas de un amigo real, pero las desventajas no existen, puesto que tus secretos nunca los dirá, que tus facetas escondidas, nunca las sacará a la luz.

Está disponible las veinticuatro horas del día; es como el mejor psiquiatra, pero no tendrás que pagarle. Su paga es tu sinceridad, tu fidelidad, tu estar ahí por si acaso, tu acordarte de él cuando estás muy triste o cuando estás muy contento, da igual. Simplemente, acordarte de él cuando algún estado de ánimo, sea el que sea, te asalte mientras intentas introducirte en la cotidianidad.

Inténtalo; coge uno y obsérvalo, habla con él, cuéntale todo lo que quieras y poco a poco, cuando descubras su discreción, cuéntale todo aquello que ni siquiera te atreves a decir en voz alta. Él no dirá nada, te lo aseguro. Al fin y al cabo, sólo es un bolígrafo, ¿o no?

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------
La verdad es que este fue uno de esos textos encargados, de esos que tienen fecha límite, pero creo que supe plasmar lo que es para mi un bolígrafo. Muy diferente a lo leido hasta ahora, pero ya ireis descubriendo que no siempre escribo en la misma línea. Ya me direis algo, un saludo, Luna.
Bea (te digo por tu nombre porque no me sale llamarte por tu nick después de tantos años) lo siento, pensé que lo sabías por Rubén y su fantástica publicidad sobre mi blog. De todas formas, la mayoría de los textos ya los conocías, creo. Bueno, te compensaré con una visita, pero siempre impecablemente vestida, jeje. Gordito, a ti lo de siempre, gracias por apoyarme y adelante con tu blog que será fantástico, te quiero. Y a mi anónimo cotidiano...me tienes totalmente perdida; no tengo ni la menor idea de tu opinión ni de dónde has salido, más datos porfa. Besos a todos. Y desde aquí visitar el blog de Minaya, es una diosa de la escritura.
 
ELLOS
Él gritaba, ella ya se había cansado de hacerlo. Le observaba sin escucharlo, se frotaba las manos pensando que siempre estaban frías, como sus pies...si, igual que sus pies.

Él hablaba sobre algo relacionado con ambos, ella pensaba que sus manos también eran ambas, ambas manos, ambos pies. Pensaba que casi todo tenía un “ambos” impreso y si no lo tenía, podría tenerlo.

Él creía de veras que ella le escuchaba, que guardaba silencio de puro arrepentimiento.

Ella pensaba ahora en leer un buen libro, en caminar un buen trecho, en escribir algo bueno.

- Está lloviendo- abrió los ojos como para escuchar mejor el sonido de las gotas en el cristal.

Él no escuchó o tal vez, no quiso hacerlo. Quería creer o creía que ella le prestaba atención.

Seguía hablando de ellos.

Ella pensaba en la lluvia, en cuantos ellos se mojarían con ella, en como le gustaría ser uno de ellos.

Él hablaba casi sin pausa.

Ella percibía todo cuanto había a su alrededor excepto su voz que llegaba a sus oídos como un leve, casi imperceptible murmullo. Se hubiera puesto a tararear sin querer una canción, pero de pronto, otro pensamiento pasaba de soslayo por su mente.

- Cuantas cosas tiene que decir- pensaba muy bajito para que él no pudiera darse cuenta.

Entonces, él guardaba silencio de repente para poco después retomar aquel monólogo- ¿No tienes nada que decir?

Ella adoptaba una postura de mujer triste-ofendida y respondía casi en un susurro- No.

Otro silencio insoportable para él y demasiado fascinante para ella, les sobrevenía.

- Hay que ver la de formas que puede adquirir una habitación en penumbra- pensaba ella.

- Si pudiera leer su mente...- imaginaba él.

- Son como las nubes; las habitaciones en penumbra, me refiero. Toman mil y una formas, es impresionante. Ahora por ejemplo, veo un acordeón con músico y todo. Y ahora...

- ¿En que piensas?- preguntaba él rompiendo el silencio.

De nuevo la pose anterior y, de mala gana- En nada.

Otro silencio para ellos, otra incertidumbre para él, otro momento de reflexiones absurdas (o tal vez no tanto) para ella.

- ¿Me querrá? A veces me cuesta creerlo- se lamentaba él.

- Y si hubiera vivido en otra época, ¿Qué hubiera sido? Creo que me hubiera gustado ser Gheisa, pero en su gran apogeo, antes de la guerra. Una vez leí un libro sobre la vida de...

- Buenas noches- interrumpe él más cálido.

- Buenas noches- dice ella girándose hacia el lado opuesto.

Él se acerca y la besa.

Ella sin moverse, recibe el beso.

Y los dos se duermen.

Él lleno de dudas sobre ella.

Ella llena de dudas sobre el mundo.

Ella pensando en sus nubes y en sus Gheisas.

Él pensando en su vida y en ella.

Mientras rozan sin querer, sus pies fríos, los de ambos.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------- Bueno chicos, esta es otra de mis creaciones que aunque a algunos de mis críticos no les gusta mucho, es una de mis favoritas por todo lo que conlleva. Por cierto, muchas gracias por vuestras opiniones. Gracias Ru por la publi gratuita que me estás haciendo y gracias a mi niño por su sincero y lindo comentario y por estar ahí siempre. También gracias a los anónimos. Un saludo.
 
Cosas que no te diría
Cuando era pequeña quería ser maga,
Mi hermano astronauta
Y mi madre, madre.

Cuando fue madre, quiso ser bióloga
Y la biología se convirtió en administración.

Cuando fue administrativa, quiso ser
Madre de nuevo,
Y nací yo.

Cuando comencé a crecer, quiso ser maga...
Parar el tiempo y seguir siendo madre.

Ahora que es mi madre en sentido literal,
Ya no es madre.
Es compañera aunque quiera creer que es amiga.
Es apoyo aunque piense que es protección.
Es mujer aunque quiera seguir siendo madre.

He visto sus arrugas nacer lentamente
Y su sonrisa desaparecer tras ellas.
He sentido que se alejaba o tal vez, que yo me
Alejaba y ella ni siquiera se había movido.
He observado a través de sus ojos la tristeza y a
Través de los míos, su vida.

La he extrañado por que ya no somos una,
Por que me hago mayor,
Porque se hace mayor.

La he llamado en la noche para sentirla,
Para saber que sigue aquí,
Para asegurarme de que no la he perdido.

Ahora yo sigo adelante,
Pero ella no lo entiende.

Ahora hago planes de futuro,
Ella aún los hace del pasado.

Ahora me siento un poco ella,
Pero no quiere darse cuenta.

Me observo y percibo gestos suyos en mí.
La oigo y reconozco mis palabras en ella.
Sonrío y sé que somos tu y yo,
Aunque también las dos.

Soy yo, pero también un poco ella.
Es ella, pero también un poco yo.
Somos diferentes, pero también un poco iguales.

La quiero porque es ella.
Me quiere porque soy yo.
Nos queremos porque somos un poco las dos.

La siento porque es mi madre.
Me siente porque soy su hija.
Nos sentimos porque volvemos a ser una,
Porque ya no es mi madre
Porque vuelve a ser solo madre
Y lo literal que se vaya al cuerno.

___________________________________________________________________________

Otro texto antiguo que le regalé a mi madre en homenaje a los buenos tiempos aunque obviamente, ya no son lo que eran. Un saludo a todos.
 
En estado puro
Tengo veinte años y creo fervientemente que no soy normal, que uso demasiados adjetivos, que no soy feliz. Finjo ser alguien que no existe, finjo que me parezco a los demás, pero me siento tan vacía que hasta los gritos se harían eco en mi garganta.

Seguro que esto último ya se le había ocurrido a alguien, seguro que no tengo nada nuevo que aportar, que el mundo es así de simple, que yo soy así de simple.

Apago el cigarrillo con fuerza en este bol que utilizo como cenicero, hago como si de verdad fuese una de esas escritoras frustradas y lo peor, es que de verdad lo soy. De esas que lloran sin motivo porque disfrutan haciéndolo y de pronto, se dan cuenta de que a veces no pueden parar las lágrimas. Y ese estúpido y punzante dolor que se aloja en el estómago inventado por escritores sin escrúpulos, está realmente ahí, donde ellos lo han puesto, donde saben que duele.

Sólo una razón, me gustaría que alguien me la diese, que alguien me hiciese tanto daño que ya no hubiera cabida para este asqueroso dolor por nada, para este llorar por nada, para salir de la nada.

Y ¡Qué felices los ignorantes! Por un momento, he soñado con serlo, he soñado con observarme ante el espejo y no pensar en cómo sería si fuese todo lo que no soy.

Puede que al final, esos gritos se hagan eco en mi garganta o puede que simplemente, esto se quede en el papel y yo me ahogue en este estado de ánimo que se queda corto para ser un sentimiento.

¿Cuánto hace que no siento? Me refiero a sentir de verdad, a tener un motivo; me refiero a minutos de tristeza, a segundos de amor, a instantes de algo que me haga volver a ser como los demás.

Quiero volver a preocuparme por no saber donde está mi muñeca, a cobijarme en mis padres, a pensar que ellos lo arreglarán todo. Quiero sentir ese no sentir nada sin preocuparme por todo lo que podría sentir. Quiero volver a ser niña.

Necesito saber que no me importa no pensar, que no me importa no sentir, que no me importa no ser. Necesito saber que no pasa nada aunque sepa que todo pasa, aunque el mundo pase ante mis narices y me salude con la mano.

Pero es que ahora es demasiado tarde para volver a empezar, para dar la espalda a todo, para aprender a ignorar.

Ahora ya no se puede hacer, ahora todo está hecho. Ahora ya no hay inventores que inventen algo no inventado; no hay escritores que escriban algo no escrito; no hay caer en la nada en la que ya se ha caído.

Ahora ya estoy perdida, ya no me pueden encontrar, aunque dudo que alguien caiga conmigo para buscarme.

Desde la nada, la vida continúa y yo la observo; tal vez piense en mí; tal vez no lo haga, pero ¿sabes? No se está tan mal aquí.

______________________________________________________________________

Este texto viene a ser una bienvenida, un texto de inauguación. Es antiguo pero es para que me vayais conociendo. (Seguramente incluiré más textos antiguos al principio).

Espero que lo disfruteis, y también espero críticas. Es el riesgo que tiene llenar una página en blanco. Un abrazo, Luna