Los recuerdos del Índico

Pasó la Nochebuena, pasó la Navidad [oremus] y llega el primer aniversario de la gran ola que arrasó la Asia índica. Más de 230.000 muertos y más de dos millones de desplazados hacen que un recordatorio merezca la pena.
Con Cristina López Huerta y un servidor, viaja hasta las costas de Banda Aceh... por aquí. Es un reportaje emitido esta mañana en el programa 'Hoy por Hoy', en la Cadena SER.
Algo en el ambiente
No sé lo que es, pero se puede oler en el rastro que deja la gente cuando pasa por la calle... Es una sensación difícil de describir, que se cuela entre las palabras finales de las frases, en las miradas, en las cejas que se alzan después de escuchar las noticias en la televisión. Hay personas que no son conscientes de lo que están haciendo, pero una grieta finísima, casi imperceptible, se está empezando a dibujar en el suelo. Es una frontera que divide el sentido común y la demagogia. Y cuando se abra la sima, ascenderán los fuegos del infierno.
Tus problemas déjalooooooos...
El sudoku es un juego bastante tonto. Al fin y al cabo, no son más que un puñado de números desparramados en una tabla cuadriculada. No quiero decir que no sea complicado solucionarlos, pero uno espera una técnica de resolución algo más elaborada cuando se enfrenta al juego por primera vez. Uno espera... que El Mundo no se gaste millones de pesetas en promocionar un pasatiempo que viene a ser poco más que un autodefinido con números. Pero mi opinión sobre los sudokus no está digamos... demasiado extendida. Hay gente que soluciona todos los días un sudoku [porque agiliza la mente]; otros hasta participan en el concurso del periódico [envía un sms con la palabra clave SUDOKU, seguida de tu solución, primero filas, después columnas, al 4457]; otro grupo lleva consigo... ¡el librito de los sudokus! Los resuelven en el metro, en el cuarto de baño, durante las comidas, nada más levantarse de la siesta... Los más arriesgados, se atreven con el Sudoku Samurai, que no son más que 5 sudokus entrelazados.
Todo en aras de una mayor rapidez mental. Y yo me pregunto... ¿por qué no leen?
- Oiga, ¿profesión?
- Sudoku.
- ¿Samurai?
- Sencillo, a medio resolver.
- Baje a la entreplanta.
Preguntas desde la estratosfera

1. ¿Notáis cómo hierve la panza de África?
2. ¿Reconocéis los itinerarios del poder y del dinero?
3. ¿Entendéis ahora que se puede tener un pie en la luz y otro en la sombra?
4. ¿No os dáis cuenta de que París está encendida y Madrid es sólo un yermo páramo?
Give John a chance
Hoy es el vigésimo quinto aniversario del asesinato de John Lennon. Un símbolo, un músico, un pacifista. Junto a Nani Gonzalo y José Antonio Galán, hemos elaborado un reportaje sobre el 'beatle' más querido por los fans. Esta mañana ha sido emitido en el programa de radio 'Hoy por Hoy', en la Cadena SER.
Para escucharlo, ponte cómodo y pasa por aquí.
Para escucharlo, ponte cómodo y pasa por aquí.
Déjala que ponga diez
No lo sabían ni Rajoy ni Zapatero, pero pocos minutos después de la recepción en el Congreso de los Diputados, ETA iba a hacer estallar cinco artefactos en diferentes carreteras de Madrid. Sin víctimas, sin grandes daños materiales, con atascos, pero nada más. Portada de El Mundo, este miércoles: "ETA responde a la 'esperanza' de Zapatero poniéndole otras 5 bombas".
(*)
- Disculpe, ¿cuál me había dicho que era su profesión?
- Inmensa mayoría de los españoles.
- ¿Y a qué se dedica usted, exactamente?
- A que tomen cuerpo los argumentos.
- ¡Pero si está usted vacía!
- Diga usted que sí...
"Responde", o sea, ha sido interpelada.Aún recuerdo cuando en las aulas enseñaban que los periódicos iban a convertirse en medios interpretativos. Pedro J. Ramírez se lo ha tomado al pie de la letra, e interpreta que sus más fervorosos deseos, sus tramas oscuras de callejones y duendes, van a tumbar a un Zapatero eclipsado por los flashes. Quizá lo consigan, a la larga, entre Federico y él. Pero no bastan las naciones ni las opas para acabar con el ejecutivo socialista. La clave se encuentra en el paro y en el terrorismo. Si Zapatero consigue un tregua, y se conducen las cosas por donde quiere la inmensa mayoría de los españoles (*), habrá PSOE para rato. Y eso lo saben en la COPE cuando llaman a la cruzada contra la ruptura de España. Nubes a la espera de un comunicado de madrugada.
"Poniéndole" no a las posibles víctimas, sino a Zapatero.
"Otras", es decir, suma y sigue.
(*)
- Disculpe, ¿cuál me había dicho que era su profesión?
- Inmensa mayoría de los españoles.
- ¿Y a qué se dedica usted, exactamente?
- A que tomen cuerpo los argumentos.
- ¡Pero si está usted vacía!
- Diga usted que sí...
Tres, dos, uno

Decir que no quiero que sea Navidad es como afirmar que no quiero que llegue mi muerte. Siendo completamente sincero, no sé si seré capaz de soportar el momento en que ambas cosas sucedan, pero en el fondo anhelo que ocurran para que el trago pase cuanto antes.
No puedo engañarme. No se trata de la Navidad, porque las rebajas de enero o el veranillo de San Martín me causan exactamente la misma sensación... la de un desprecio profundo y absoluto por el tiempo, por lo que significa, por la esclavitud que supone.
Huyo de argumentos fáciles como la vejez o la enfermedad, no, no me asustan sus efectos. Me entristece el mero paso del tiempo, su "cambiar las cosas" sin una razón aparente. A mejor, a peor, pero siempre trae cambios sin razones. El ser humano se pasa la vida armándose de argumentos para comprender los procesos que lo rodean, incluso los que están dentro de su mente, pero un buen día toma aire y descubre que basta una brizna de tiempo para desbaratar todas sus teorías.
Y ocurre, y nadie da una explicación sobre ello. Y el hombre se va deshinchando a medida que expulsa el tiempo de sus pulmones. Y muere. Y ya se encargará el tiempo de poner las cosas en su lugar.





