De Barañáin a Getxo, pasando por Vistalegre

A Zapatero le habría salido redondo el mitin si las botellas incendiarias no hubiesen convertido el fin de semana en una cortina de ceniza, en un pozo de incertidumbre que nos hace preguntarnos si la cabeza de la serpiente lo tendrá todo "atado y bien atado". Fue un discurso triunfal que se asemeja con el que pronunció Aznar a comienzos de 2002, pero con una diferencia importante: el final. El de ZP fue un contundente... ¡a trabajar!





