Que yo no he sido

Mahmud enriquece uranio como quien teje patucos: a dos manos y haciendo ruido. No sabemos si es consciente de su papel, si realmente quiere convertirse en el barbudo adalid de la civilización oriental, algo así como el líder del Sinn Fein de Al Qaeda, pero que quiera ejercer esa función no es lo realmente importante. Lo que importa es que ha construido "de hecho" el contrapeso de Israel, y en el centro de la balanza se encuentran El Líbano e Irak. Quien cargue más su platillo, volcará de su lado todo el peso de la justicia. Pío, pío...





