Las mujeres

Mire uno donde mire, las encuentra por todas partes. En las oficinas, bajo los árboles, tras las esquinas, dentro de los cafés. Impregnándolo todo de su sensatez y sus suaves maneras. Se empeñan en llenar las noches de un leve perfume lechoso, en calentar las sábanas con la tibia sabiduría que dan los siglos. No dejan de sorprendernos con su aguda inteligencia, y tienen la manía de llegar cada vez más alto, y de demostrar cuán equivocados estábamos cuando intentamos dejarlas bajo la sombra de la Historia. Y además, suelen abrir mejor los botes de mermelada. Genial...





