Tambores de Oriente

Leer las crónicas de Maruja Torres desde Beirut deja bajo la lengua un sabor agridulce: dulce, porque llegan hasta nuestros ojos los aromas libaneses del glamour y el exotismo; agrio, porque cuando Maruja escribe, es que suenan los tambores de la guerra en Oriente. No sabemos si El Líbano será, como la España de 1936, el tablero en el que estalle el ruido sordo que dará inicio a la guerra entre Israel e Irán. Lo único cierto es que no lo sabemos. Pero de un indicio si podemos empezar a dar buena cuenta: los grandes, los potentes, los de los despachos, como antaño, están demasiado ocupados como para sentarse y llorar.





