logotipo

img_google
Diario de una licenciada en paro
cosillas de mi vida en sevilla durante la carrera y reflexiones en general....
Acerca de
Hoy empiezan mis experiencias con el blog, por consejo de una amiga a la que quiero mucho y que compartió un año de su vida en el mismo piso que yo, y me dijo: deberías escribirlo.... Intentaré desahogarme a veces, otras simplemente contar anécdotas o algo que me llame la atención....En fin, entretenerme un poco...
Archivos
Sindicación
 
LO IMPORTANTE DEL CAMINO
El verano del 2004 realicé uno de mis sueños, hacer el camino de Santiago. Desde entonces no hago más que recomendarlo a mis amig@s y pensar en hacerlo de nuevo. No imagináis la de sensaciones que se pueden llegar a sentir....

Hicimos el camino portugués, es poco conocido aunque casi igual de antiguo que el francés, y menos transitado (cosa que se agradecía, que por lo visto vaya coñazo el francés con lol del año santo). Comenzamos en Tui (en Pontevedra), unos 120 kms. Sólo pisar Galicia te das cuenta de que estás en otra tierra, que de verde por dios...No hacíamos más que comparar con la vía de la plata que habíamos recorrido, no había ni matojos por no haber... (que por cierto, vaya coñazo de viaje en autobús 15 horas desde Cádiz). En fin, te das cuenta de la diversidad de tu país (que sociata me ha quedado esto).

Pero volvamos a lo importante, el camino, imaginaos por un momento con una mochila y un bastón para andar, y que esos simples signos sean motivos para que todo el mundo, sea peregrino ,o no, te salude y te desee buen viaje (que diferente a la estación, que te van empujando aunque estén numerados los billetes para entrar primero y no se dan ni los buenos días), aunque os parezca una chorrada, cada buenos días que me daban y el deseo de buen viaje me hacía sentir mejor aunque estuviera muerto y deseando llegar al albergue del pueblo siguiente. Y antes de seguir: un 10 a la hospitalidad gallega.

En el camino había días buenos o malos, tramos largos, menos largos, con lluvia, sin lluvia (bueno, eso lo cuentan algunos), con más lluvia...Todo hay que decirlo, vaya tiempo de lluvia nos pilló, desde que comenzamos el camino hasta que acabó. Aún así, daba igual, seguías adelante, y si no tenías ganas los ánimos nunca faltaban, tus compañeros de viaje, el resto de peregrinos....

Otra de las cosas que me sorprendió gratamente era la actitud entre peregrinos que no se conocían de nada, siempre prestando ayuda cuando se necesitaba o compartiendo. Siempre pensé que era un mito, pero el camino te une y aunque viajaramos a horas diferentes (eramos siempre las últimas en levantarnos, aunque no en llegar, olé nuestros ovarios) se preguntaban unos a otros por los demás grupos o parejas, y al llegar al albergue siempre había con quien conversar después de que todos te preguntaran que tal la etapa.

Hubo un día en que no podía más, malita con mi amiga la regla, lloviendo, el tobillo hinchado, con ganas de llorar en los dos últimos kilómetros... Pero cuando llegué y vi que todos se volcaban conmigo para darme lo que necesitara se me quitaron las ganas y lloré, fueron dos lágrimas nada más tampoco me puse allí a sollozar..., pero fue de bienestar. Quizá sea la costumbre de vivir en un lugar deshumanizado, donde cada uno vaya a lo suyo y su entorno próximo, que me sorprendió que el simple hecho de tener la misma meta y el mismo recorrido una tanto a gente que si se cruzan un día cualquiera en su ciudad de origen ni se mirarían a la cara.

Y el día soñado: la llegada a Santiago, ahí si que lloré, en cuanto vi las torres de la catedral a lo lejos....No sé por qué, si porque estaba cansada y tenía ganas de llorar, porque me parecen preciosas (para eso soy Historiadora del Arte) o porque alcancé algo que me había propuesto....Supongo que sentí lo que se siente cuando te propones algo en la vida y luchas mucho por ello y al final lo consigues a pesar de todos los obstáculos.

La otra gran lección que aprendí: Lo más duro del camino no es el camino en sí, sino cargar con la dichosa mochila. Mientras vas haciendo el camino vas pensando, para que coño habré metido la toalla grande, tenía que haber cogido mejor balletas para secarme (primera lección para el siguiente viaje), y la cámara reflex, sus muertos, la próxima vez la pequeñita, y tres pantalones.... Fue en la Misa del Peregrino que nos dieron la moraleja (entre muchas chorradas que dijo aquel hombre que no sabía lo que decía): lo que importa en la vida son cosas mínimas, la mayoría de las cosas son prescindibles, sobre todo las materiales, hay que darle importancia a otras cosas: la compañía y nuestra propia forma de ser con nosotros y con los demás. Podía haber hecho perfectamente el camino con solo un pantalón y dos camisetas, sin toalla, con menos dinero, pero nunca lo habría logrado si no fuera con alguien y gracias a la gente que conocí en ese camino, a las que siempre tendré reservado un trocito de mi corazón.
 
Comentario:
He llegado por aqui por casualidad, aunque a estas alturas sé que la casualidad no existe jajaja.
Soy un corredor un caminante y este año hago el camino, que tantas veces he postpuesto, leerte me emociona paquita preciosa.
Escribe y desahogate es bueno para el alma...es parte del camino...
bsss
runner
 
Comentario:
buff!yo admiro a la gente que lo hace...yo eso de anadr mucho chungui...pero me encantaria vivir todas esas experiencias...Besitos!!
 
Comentario:
ánimo... que aunque Dios nos haya abandonado siempre nos quedará el camino....
 
Comentario:
Ojala pudiera haber ido contigo!sigue escribiendo guapa que lo haces muy bien.besos
No