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Navegando a la Deriva...
Y el barco de papel, aunque mojado, ponía todo su empeño en continuar flotando
Acerca de
Que el barco se hunde!!!!!!!!!!!!!!!!!! Noooo, que no se hunde, que esto sigue adelante, aunque sea dando tumbos. Y si se hunde... pues habrá que aprender a sobrevivir ahí abajo también ¿no?


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Sindicación
 
El que canta su mal espanta
Tengo que confesar que la música es uno de los mejores placeres que tengo en mi vida. Marca todos y cada uno de mis momentos, y puedo asociar canciones a personas concretas. Yo creo que, como todo el mundo, la canción que sonaba mientras Pepito nos decía lo enamorado que estaba de nosotros, o la canción que me dedicó Paquito el día de nuestro primer aniversario, acaba convirtiéndose en todo un himno, de modo que siempre que la escuchamos nos viene a la cabeza esa persona en concreto con la que la hemos asociado.

Ni que decir tiene que la canción en sí también es importante. Quiero decir que no vale cualquier melodía, tiene que ser una que acompañe. Porque digo yo que no es lo mismo que se te declaren con el "You are the Sunshine Of My Life" de Stevie Wonder que con el Opa yo viajasé un corrá... ni que hagas el amor por primera vez con alguien mientras suena el "Endless Love" de Luther Vandross va a ser igual que si lo hacéis y estáis escuchando la sintonía del PP. ¿Os lo imagináis?

"Tani tani tanininanini, tani tani tanini tanini...

- Te amo, Paquito. Hummm, sí, así... a la derecha mejor, a la derecha...

Como que no pega. Aún así hay canciones estándard, melodías que aunque no puedas asociar con nadie te van a recordar a personas o momentos. Y que, por supuesto, vas a escuchar quieras o no quieras, pero, sobre todo si no quieres. Pongamos el caso de que te has peleado con tu novio, o que, simplemente, te has levantado una mañana más melancólico de lo habitual. Hay una serie de canciones que vas a escuchar por narices: en la radio, en el coche de tu amigo, en el supermercado mientras compras un bote de leche merengada...

Esas canciones se pueden resumir en las siguientes. Y hasta os he fabricado un ránking.

10. "It Must Have Been Loved" - Roxette.
¿Quien no se acuerda de la famosa película Pretty Woman? Ohhh, todo precioso, la puta que es rescatada por el hombre rico y apuesto que la va a tratar estupendamente toda la vida. ¿Es que no hemos soñado todos con que alguna vez se nos rescate? (No, no quiero decir que seámos todos unas putas, sino que se nos rescate de nuestra vida cotidiana o de nuestros problemas). Bueno, en cualquier caso, la canción no tiene desperdicio, y, claro, lo que pasa con las bandas sonoras es que te traen la historia de la peli y acabas soñando como una quinceañera cualquiera.

Momento: Te levantas por la mañana de la forma melancólica que he descrito, pones la radio porque alguien te ha dicho que la mejor forma de empezar el día es poniéndola y escuchar algún programa de humor o las noticias para que te actives para el resto del día. El locutor, que es muy simpático, la pone. Y tú te acuerdas de la persona que te dijo que era una buena forma de empezar el día mientras te haces la nota mental de no volver a hacer caso de ninguno de sus consejitos. Es más, la próxima vez que te de un consejo le dirás que se lo meta por... "debió ser amor, pero ya se ha acabado...tralarará".

9. "Everything I Do (I Do It For You)"- Bryan Adams.
Otra banda sonora, aunque no es tan aplicable lo de creerte la película (o sí, vete tú a saber las fantasías de cada uno...). Con sólo empezar las primeras notas del piano se te vienen dos cosas a la cabeza:

a. Todo lo que hago, lo hago por ti. Entonces, ¿te fuíste con aquel chulo cabrón de tres al cuarto que no dejaba de mascar chicle mientras se sobaba el paquete por mí? Sí, ¿verdad? Por hacerme un bien, por aquello de que los cuernos quedaban muy bien con mi cutis y mi color de ojos...

b. Sanitas. Para lo que de verdad importa.

Momento: Cambias de emisora cuando llevas media canción de Roxette y lo pones en los 40 porque los locutores de esa emisora son siempre tan felices y tan estupendos... es como Leticia Sabater diciendo aquello de "A mediodíaaaaa... alegríaaaaa" y hablando con su loro de plástico. Pero te traicionan y te ponen la canción cuando más desprevenido estás. Incluso piensas que detrás de los micrófonos cerrados se están descojonando a tu costa.

8. "Right Here Waiting" - Richard Marx.
Muy parecida a la anterior, solo que esta vez canturreas "Donde quieras que vayas, hagas lo que hagas, aquí estaré esperándote". Claaaro, eso está muy bien. Pero ¿qué leches nos está vendiendo el Richard? ¿Que haga lo que haga voy a estar esperando al gilipollas ése, aunque se esté tirando al chulo mierda portero de la discoteca? Que nooo, que no puede ser, que así me va la vida. Que envié la palabra LiGAR al 777777777 hace seis meses y aún estoy esperando a que alguien me responda con el móvil en la mano. No se puede ser tan tonto.

Momento: has apagado la radio y te has dirigido a la cocina a desayunar. Has puesto la tele. La noche anterior la dejaste en el canal de música, así que cuando la pones sale la Shakira con el Wyclef Jean y te pones a bailar por toda la cocina con la mantequilla en la mano pensando que tu día va a cambiar. Pero, de repente, a pura traición, sale el videoclip (el videoclip, por dios, del año tres) de la cancioncita de marras. Te imaginas a los directivos de la cadena descojonándose de ti en ese preciso instante.

7. "Nothing Compares 2U" - Sinead O'Connor.
Esta es la canción más triste del mundo. Aunque sabes que está dedicada a su madre no puedes evitar hacer tuya la letra " Porque nada se puede comparar a tiiiii, a tiiiii". Se te caen los lagrimones, sobre todo cuando la piva deja de cantar y se hace el puente musical con los coros...y cuando canta el final piensas Connor con la O'Coño, ¿¿no se podía quedar calladitaaaa.....??

Momento: Te subes, tras desayunar y cagarte en toda la casta del Richard Marx, y cuando te preparas para meterte en la ducha, a la vecina del cuarto, que siempre está escuchando Andy y Lucas y el Barrio le ha dado por ponerse sentimentaloide hoy, PRECISAMENTE HOY. Piensas que no puede ser verdad y te acuerdas de tus palabras de ayer: "A Dios pongo por testigo que cuando la merdellona del cuarto deje de escuchar lo que escucha subo, le doy dos besos y le hago una reverencia". En esos momentos sólo se te ocurre subir, darle dos tortas y hacerle un corte de manga mientras le restriegas la discografía del Barrio por la cara hasta que se la dejes roja.

6. "Un-Break My Heart" - Toni Braxton
Aquí se te viene a la cabeza el videoclip. El negro buenorro que se cae de la moto (más falso que el beso de Judas o el calvo de Incover) y la Toni que se pone a berrear. Y no me extraña, menuda pérdida con lo bueno que está el muchacho. La canción no puede ser más sentida, sobre todo cuando alcanza el final "Without you I just can't go on..." a grito pelao (Sin ti no puedo seguir...).

Momento: Te has duchado, vestido, y salido de casa y andando por la calle esperas en un semáforo para cruzar. Un coche se para y tiene la cancioncita puesta. Y, digo yo, ¿es que no hay cosas mejores que escuchar a las nueve de la mañana? Ironías de la vida, el trozo que escuchas es el de el final. Piensas: "ay, mi Paco, ¿por qué, Paco? ¿Por qué te fuíste con aquel chulo mierda?"

5. "Always" - Bon Jovi
Y siempre te querréeeeee.... laralalá... el Jon Bon Jovi que también se queda a gusto cantando, oye. Con lo tranquilito que empieza el jodío... ainssss...

Momento: Te montas en el coche de tu compañero de trabajo, que acaba de redescubrir esa misma mañana sus tiempos de quinceañero cuando era superfan de Bon Jovi y pensaba mucho en el cantante en sus ratos de soledad. "Sí, es que, fíjate, iba a coger el de la Mónica Naranjo y he cogido éste, me he equivocado". Piensas dos cosas:

a. A la vuelta me vengo en tren, en bus o haciendo auto stop si hace falta, así me violen, me rapten y pidan un rescate por mí.

b. Ay, mi Paquito, siempre te querré, aunque te fueras con el chulo mierda ese y te enrollaras con él...

4. "Unchained Melody" - The Righteus Brothers
Aquí te crees la peli al cien por cien, y te imaginas que tu Paco se muere (lo cual te da cierto gustirrinin, para qué nos vamos a engañar) y que te sigue en espíritu para declararte lo enamorado que está de ti. Y te imaginas la escena de la película en la que la Whoopi echa la moneda por debajo de la puerta y la prota la coge en sus manos con lágrimas en los ojos. Te da el lío, sobre todo en la parte de "IIIIIII neeeed your looooveeee...."

Momento: Ya has llegado al trabajo y tu jefa, que se ve que le ha dado por volver a beber o algo, tiene puesta la canción en su despacho porque le apetece, porque se ha levantado con ganas de escucharla y, básicamente, porque le sale del alma. "Necesito tu amor, Paquito, mucho más que el chulo mierda ese... ainsss, ¿por qué no os morís los dos?"

3. "I Don't Want To Miss a Thing" - Aerosmith
Y claro, si el Jon Bon Jovi le ponía ganas, el de Aerosmith se rompe la garganta en mil millones de pedazos en esta canción. "No quiero cerrar los ojos, no me quiero quedar dormido, porque te echo de menos..." Paquito, cuanto te echo de menos, ainssss...

Momento: La línea Internet se ha roto en la oficina y te toca llamar al operador de telefonía para que te lo arreglen. Como música de espera no podrían poner otra más que ésta y, además, como tardan quince minutos en pasarte con alguien, la repiten una y otra vez, una y otra vez, para que la traduzcas adecuadamente en tu mente y no se te escape ni un solo detalle.

2. "Will Always Love You" - Whitney Houston
La Whitney tampoco se queda atrás, sobre todo en la parte final, cuando con su vozarrón empieza a restregarte por la cara eso de "aaaaaaaaanddd IIIIIIIIIIIIIIIIIIII IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII will always love youuuuuuuuuuuu ohhhhhhhhhh always love youuuuuuuuuuuuuu... " y lo repite por si no te habías enterado. Tu Paquito se transforma en el Kevin Coñe y tú te has vuelto negro de repente. Ainsss, que susto, por dios, que sustooooo... empiezas a desvariar al más puro estilo Ally McBeal.

Momento: cuando esperas el tren de vuelta a casa, en el hilo musical de la estación, suenan las primeras notas. El tren, por supuesto, no viene hasta el final del tema, cuando ya no puedes más y te estás dando de cabezazos contra el extintor y piensas que deberías haberte ido con el fan de Bon Jovi...

1. "Without You" - Mariah Carey.
La Carey, que simpática la jodía. Siempre dando por culo con la cancioncita. La mujer tiene más de diez discos, por favor, ¿por qué se empeña tu hermano cuando llegas a casa en escuchar precisamente esa canción a todo volumen? ¿Es que no había otra en la discografía, leñe? "No puedo vivir sin mi Paco, no puedo vivir más, aunque él se esté tirando al chulo mierda, no puedo vivir sin él."

Ya no puedes más, te vuelves loco y empiezas a dar voces mientras corres detrás de tu hermano, la merdellona del cuarto, tu amigo antiguo fan de Bon Jovi, el conductor del Peugeot 206 del semáforo, tu jefa, los directivos de las cadenas de televisión, los locutores de los 40 y la madre que parió a Telefónica. Pero da igual, porque por más que corras el próximo día que te levantes con la misma sensación vas a volver a oir las diez canciones. Por cojones.

Y entonces entiendes (en parte y solo por un momento) porque Las Ketchup y King Africa venden tantos discos... ¿a quien puede poner triste "Bailaaaar, bailaaaar, bailar, bailar, bailar" o "asereje ja deje dejevi derejevi detumadre detupadre dejé"? De mala leche sí, pero ¿triste?

Un beso a todos y no olvideis comprar tapones para los oídos cuando os despertéis en uno de esos días....
 
Agradecimientos
Gracias por haberme hecho sentir tan bien a veces.

Gracias por aquellos dulces mensajes a media noche.

Gracias por descubrir tantos sentimientos buenos en mí.

Gracias por haberme hecho reir cuando lo necesitaba.

Gracias por haberme hecho sentir tan insignificante a tu lado.

Gracias por no pensar en mí en absoluto cuando se trataba de que tú lo pasaras bien.

Gracias por haberme dicho lo que esperaba escuchar cuando no te apetecía discutir conmigo.

Gracias por esas noches sin dormir envuelto en mil y un pensamientos.

Gracias por haber descubierto complejos en mí que no sabía que tenía.

Gracias por tanta incomprensión cuando te contaba un problema.

Gracias por no haberme demostrado que me querías cuando más lo necesitaba.

Gracias por haber sido tan orgulloso.

Gracias por hacerme pensar que los problemas entre tú y yo eran sólo culpa mía.

Gracias por haberte reído de mi sensibilidad y haber hecho que me sintiera más sólo aún a veces.

Gracias por no alegrarte cuando estaba contento.

Gracias por no mostrar ni pizca de interés por nada de lo que hacía.

Gracias por no escuchar mi opinión cuando tenía algo que decir.

Gracias por hacer que me ocupara de todos y cada uno de tus problemas.

Gracias por transferirme la responsabilidad de un millón y medio de cosas mientras tú te dedicabas a reprocharme que no estaba actuando adecuadamente.

Gracias por no aceptar mi vida ni mis amigos.

Gracias por haberme hecho vivir episodios tan lamentables que nunca me atreveré a contar.

Gracias por haberte reído de mí cuando tenía una idea.

Gracias por no haberme respetado.

Gracias por las ocasiones en las que lloraba y tú actuabas como si no lo supieras.

Gracias por decirme que soy un inmaduro y que me encanta hacerme la víctima.

Gracias por haberme querido y por haberme hecho sufrir tanto.

Gracias por haberme pisoteado a veces para quedar tú por encima.

Gracias por hacerme sentir culpable cuando no tenía por qué hacerlo o cuando tú tenías por lo que callar.

Gracias por no ver ni uno sólo de tus defectos mientras remarcabas los míos.

Gracias por tomar decisiones sin contar conmigo.

Gracias por haber hecho que pierda la fe en las personas y en mí mismo.

Gracias por haber hecho que pierda la esperanza en el amor.

Gracias por todo, porque sin todo eso que me has hecho vivir nunca sería quien soy ahora y nunca tendría tan claro lo que me merezco y lo que espero de la vida.

Lo siento, hoy no tengo fuerzas para frivolizar.

Pero mañana las tendré, de eso que no os quepa ni la menor duda. Besos para todos.
 
El Mito del Gay Sensible
Cuando empecé una de mis anteriores entradas decía algo así como "No sé por qué extraña razón me siento más identificado con las lesbianas que con los gays, no me pregunteis por qué". Bien, pues con mi curiosidad que ya puse de manifiesto cuando hablaba de la caja que le dieron a la Pando, me puse a darle vueltas al coco (en sentido literal no, hombre, que en plan niña del exorcista sí que no encuentro el roto para el descosido) y dando vueltas por la blogsfera y hablando con Nuria me di cuenta de lo que me pasaba.

A decir verdad, Nuria amablemente me mostró el camino. La respuesta que estaba buscando estaba en el blog de Autonauta, que ha sabido ponerle palabras a lo que día a día pienso.

Os lo voy a explicar porque soy muy bueno y me gusta compartir mi sabiduría con vosotros ( la verdadera razón es que lo explico para ver si de algún modo no me veis tan zumbado, pero, ¿a qué queda bien decir lo otro? jejeje). La cuestión es muy sencilla. Supongo que todos habréis oído hablar de ese gran mito que circula por ahí que dice que los gays somos muy sensibles, que tenemos desarrollado ese lado femenino (no, no estoy hablando de vestirse de mujer. Cachis, es que siempre estais igual ¿eh?) que no tienen desarrollado los varones heterosexuales de la especie (ojú, pues si me está quedando esto que parece una teoría de la evolución de Darwin o algo). ¿Verdad que todos lo habéis oído?

En mis minuciosas investigaciones, es decir, en lo que me echo a la cara en mi vida cotidiana, a través de todos los gilipollas que me encuentro a diario, he llegado a la conclusión de que ese mito es....

diru diru diru diru diru diru ñiiii ñiiiii ñiiiii (musiquilla psicosis, para darle emoción al asunto)

MENTIRA.

Muy bien, lo habeis acertado. Porque yo miro a mi alrededor y, aparte de mí, no veo a nadie. Leñe, que parece que en algún momento de mi tierna infancia escuché que alguien dijo:

- Pepi, el niño de la Josefa es marica.

- Ahí va! ¡No me digas! Que contrariedad... de verdad, y ¿¿¿qué va a hacer la Pepa??? (se sobreentiende, ¿y la Pepa no lo va a llevar al veterinario o algo para que le inyecten la vacuna de la rabia?)

- Pues no quiere decirle nada directamente, porque ya sabes lo que dicen, que los maricas son muy sensibles, y, claro, pues que va a hacer la pobre. Es su hijo, no lo va abandonar... Él nunca lo haría....

Se ve que en esos precisos instantes yo estaba montado en mi cochecito con mi madre en el parque y mientras jugaba con las bolitas del asidero me entró por un oído y en vez de salirme por el otro me debí quedar con la copla. Y aquí me teneis, un gay sensible.

¿Qué típico yo, no? Es como si me dicen mañana que los morenos sabemos hacer el pino con un bollicao en la boca mientras cantamos la última de Camela y ahí me tienes a mí, engordando en cuestión de segundos a base de bollicaos y con toda la sangre en el cerebro (además de la voz de pito de la cantante de Camela obstruyéndome la circulación). Yo es que debo ser muy tonto y créermelo todo, porque no es normal.

Ejemplifico el quid de la cuestión en una de mis situaciones normales de toda la vida que siempre acabo describiendo.

Reunión de amigos: mi amiga Mic me invita a una reunión de amigos en la que yo no conozco apenas a nadie. Yo, que no ando muy sobrado de conocidos y amigos, me digo "¿Por qué no, Paper? Tienes que salir más y conocer gente. No sé por qué no lo haces más a menudo...". En cuestión de minutos me contestaré a mí mismo.

El grupo es una jauría. Nada malo en principio. Llego, saludo a todo el mundo educadamente y me siento como un niño bueno que no conoce a nadie, llega nuevo y se limita a observar y escuchar (timideces de toda la vida).

- ¡Guarra, puta, desgraciá... dame un cigarro!

- Anda, so pedazo de zorra, tú sí que eres guarra, que te cepillaste a dos anoche en el cuarto oscuro y sólo estamos a martes... de aquí al sábado bates tu récord semanal.

(No encajo, no encajo... tralarará...)

- Oins, espera, que se me mete el tanga por el culo.

- Pero si es que estás muy gorda, so puta. No sé para qué estás pagando el gimnasio de verdad.

- Pues para ver a todos los tíos buenos, ¿tú qué te crees? Que me pongo morao viendo esos culitos y esas cachas dando vueltas.... mmmmm.... cuando salgo de allí estoy caliente como una perra.

(No encajo, no encajo, larariluralilá....)

- La más puta es ésta, que ya está con otro. Y nada más que hacen follar, oye. Que se vinieron a mi casa ayer, y nada más entrar por la puerta apenas me saludaron: se fueron a la cama de matrimonio de mis padres a echar un kiki. Estoy indignadísimo...

- No me extraña, es que no es para menos, que se vayan a tu casa sólo para follar...

- ¡No! Si a mí eso me da igual. El fin de semana pasado me fui yo a la suya con aquel con el que le puse los cuernos a mi novio e hice exactamente lo mismo. Lo que me indigna es que me mancharon las sábanas y no veas mi madre la que me ha montado, porque se cree que es mío...

(Nooooo encajooooooo, duriduráaaaaaa)

- ¿Le pusiste los cuernos a tu novio? ¿Otra vez? Oye, chico, que ya van tres veces en este mes.

- Pero si él hace lo mismo. Ya lo hemos hablado, que no pasa nada por acostarnos con otras personas. Eso sí, le he dicho que la próxima vez que se ponga el condón, porque tío, la última vez...

(NOOOOO ENCAJOOOOOOOOOO, LALALALAAAAAA)

Evidentemente en estas circunstancias se me ocurren un millón y medio de preguntas y de respuestas. Y de reprimendas, y de formas de salir de allí sin que nadie se de cuenta de que estoy ansiolítico y que necesito irme a mi casa para escribir en mi weblog que no me extraña que la gente tenga esos conceptos de los gays... ¡¡¡si es que lo peor de todo es que son ciertos y aplicables en un número considerable de casos!!! Por favor, que alguien venga y me rescate.

Tu amiga Mic te mira y te dice:

- ¿Te lo estás pasando bien, Paper?

¡¡Uuuuuuuuuuuu, genial!!! Esto es divertídisiimooo. Te limitas a asentir con la cabeza y dibujar la sonrisa más forzada del mundo (tanto que las mandíbulas te duelen y los ojos se te van a salir de las órbitas de un momento a otro). Pero es que tienes que parecer simpático.

- Es que como no te veo muy hablador...

Verás, cariño, tengo muchas cosas que decir, pero dudo mucho que vayan a ser bien recibidas o que me escuchen siquiera....

De repente ves que uno de los del grupo que ha permanecido todo el tiempo en silencio, limitándose a mirar a unos y a otros, te mira a ti. Y tú, ingenuo e iluso, piensas: " ya está, este tiene que ser como yo. Que no puede ser normal que yo sea tan extraño, digo yo que habrá alguna persona en esta sala, en todo el local, que esté pensando lo que yo pienso" (mientras piensas esto miras a tu alrededor con cara de "¡¡¡¡Dios mío!!!! ¿Soy el únicoooo?). Te mira, te va a hablar y te dice aquello de:

- Guapo, ¿tienes un cigarro? ¿Y fuego? ¿Me lo enciendes?

¡¡¡¡¡Aggggggggggggggggggggggggggggg!!!!! Momento capitán del equipo de rugby le habla a niña fea y empollona que no puede entrar en el equipo de animadoras. Esto se repite. Lo miras y descubres dos cosas:

a. Este sí va al gimnasio a ponerse cachas. No descartas que mire a todos los tíos allí presentes, pero de reojo, porque él va a que lo miren a él, of course.

b. La única razón por la que no ha abierto la boca es porque se considera demasiado guapo como para tener que valerse por medio de la palabra.

Es la escultura griega del grupo. El guapo. El bellísimo. La musa (o eso cree él) de los sueños eróticos de todos los que se cruza al cabo del día. En todos los grupos hay uno como éste. La razón se me escapa, pero no vereis a dos musos juntos durante mucho tiempo (a menos que sean novios o un rollete), porque delimitan su lugar. Y las miradas de todo un grupo y las admiraciones no pueden repartirse entre dos. Sólo puede quedar uno, como en Gran Hermano. Y como no, me tenía que pedir un cigarro como si estuviéramos en una discoteca a las cinco de la mañana y pretendiera ligar conmigo (cuando, en realidad, lo que pretendía - además de calentarme, todo sea dicho- era hacerse notar, ya que había descubierto que yo estaba demasiado ocupado mirándome mis dos pulgares y pensando "no encajoo, no encaaaajooo").

Ante semejante panorama, en el que sólo se podía oir la palabra polla y follar en medio de otras sin importancia.... ¿cómo narices iba a integrarme y a sentirme cómodo? Joder, no es que necesite que venga a hablar conmigo Stephen Hopkins o García Marquez. Ni tampoco se trata de no hablar de sexo. Pero, para que me entendais, es cómo si os presentaran a Antonio Ozores en su mejor época, cuando rodaba "El Liguero Mágico" con Andrés Pajares y Fernando Esteso. Que a uno le gusta hablar de otras cosas. Y como dice Autonauta, utilizar el sarcasmo y la mordacidad y todas esas cosas que se encuentran en una parte del cerebro que parece que sólo utilizan algunas mujeres (heterosexuales y lesbianas).

Así que, lo del gay sensible, lo siento, pero es otra moto que nos han intentado vender. Yo no lo veo por ninguna parte. Y si a alguien le queda alguna duda....

Cuando estaba a punto de irme, entra otro de los del grupo que llegaba tarde. Todos le dan la bienvenida y él se limita a saludar y dejar caer:

- Joder, coño, me hace falta una polla ahora mismo. Tengo un calentón que me voy a correr en los pantalones en cuanto alguno de vosotros me de un beso en la cara.

Cuánta sensibilidad ¿eh? Se me caían los lagrimones de los sentimientos que había despertado en mí. Que barbaridad... mira mira mira... todavía me acuerdo y se ponen los pelos como escarpias...pero qué sensibles que somos los gays, oye. Que si yo hubiera sabido esto hace muchos años atrás, me hubiera bajado del carrito, me hubiera quitado el chupete y le hubiera dicho a aquella agradable señora:

- Mire usted, pídale el número de teléfono a mi madre y váyase a casa. Si dentro de dieciocho años usted sigue pensando que el hijo de la Josefa es muy sensible no dude en darle el número y decirle, por favor, ¡¡¡¡que me llame!!!!

Menos mal que hoy encontré algunos buenos blogs que desmienten todos mis descubrimientos. Hay esperanza, Paper, la hay.

Un saludo a todos

PD: Se ofrece gay sensible para hablar con otros similares y sentirse menos raro dentro de este mundo. Interesados escriban sensiblerías aquí abajo....
 
¿Siempre hay un roto para un descosido?
El otro día, hablando por el messenger con mi amiga Pi de nuestras andanzas amorosas me dijo que me tenía que casar con ella. Yo, intentando hacer gala de muy poca modestia, le dije algo así como "pues ya sabes, ponte a la cola".

Justo en ese momento caí en la cuenta de que la cola de la que hablaba estaba llena de mujeres. ¡¡¡¡¡Mujeres!!!!! Y ¿dónde están los hombres, por favor? Efectivamente, tengo muchas amigas que me dicen "eres perfecto, sólo tienes un defecto, pero por lo demás eres el hombre perfecto". Evidentemente, ese defectillo de nada, sin importancia, nada que no pueda hacer que me case con cualquiera de ellas un día de estos, es que me gustan los hombres tanto o más que a ellas. Y no hablo en plan filántropo. No, no es eso.

Claro que alguna de ellas ha llegado a decirme:

- Eso no importa, Paper. Pues así tenemos más cosas en común. (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)

Como si estuviéramos hablando de ver el mismo tipo de películas o de que a los dos nos guste comernos un sandwich de atún en escabeche a las 4 de la tarde de los viernes de último de mes. También hay alguna que otra lesbiana que me dice que quiere tener un hijo en el futuro y que va a necesitar mi semen (fíjate, uno se ve reducido por momentos a una invisible célula y se pregunta ¿esto es todo lo que quieres de mí?).

Bromas aparte, yo me siento muy halagado. Pero, ¿dónde carajo están los hombres?? Eso fue exactamente lo que me planteé en esa conversación: sí, sí, sí... muchas mujeres dicen que soy perfecto. Pero, ¿cuántos hombres me lo han dicho? Y de esos, ¿cuántos son gays (o lo eran en su momento, que con esto de las modas nunca se sabe, jijiji) y querían algo en condiciones conmigo? La respuesta es fácil: a ver, si tenemos en cuenta el movimiento de rotación del planeta Mercurio en perpendicular con Saturno, lo multiplicamos por 3'1416 y lo dividimos por el número de veces que he babeado delante de la tele por el Cantizano... el resultado final es.... tantatachán....

ta táaaaaaaa....

Cero. Cero patatero. Claro, como es natural, piensas que el fallo está en tí, no en que los hombres busquen cosas distintas de las mujeres o que ellas se hayan preocupado por conocerme un poquito más. No. Supongo que soy yo, que a la vista está, no soy muy sociable que digamos. Porque... ¿qué le digo yo a los tíos para espantarlos de esa manera? A los pocos que se me acercan, digo.

Situación: Estás en un bar pasándolo en grande en una noche de esas normal, de las de toda la vida cuando sales con amigos. Y se te acerca un hombre, da igual si es alto, bajo, feo o guapo. La cuestión es que se te acerca.

Hombre 1:

- Hola, bailarín. ¡Que bien bailas! ¿Nunca te han dicho que bailas genial? ¿Bailamos?

Pensamiento mío: a ver... Has utilizado la raíz "bail" 4 veces en un total de... ¿cuánto? ¿10 palabras? Vale, los nervios pueden traicionar, pero... es que yo no te veo nervioso. Te veo un poco flipado.

- Esto... ja ja ja... no... luego... es que esta canción no me hace mucha gracia... (mientes, mientes, porque en realidad la canción la has bailado más veces que Madonna el Vogue o Kylie Minogue el Can't Get You Out Of My Head en sus conciertos).

El tío se marcha con una sonrisa en su cara y, efectivamente, descubres que se pone a bailar como si estuviera en el casting de la película Dirty Dancing y que su paso favorito es levantar las manos y la cabeza con los ojos cerrados solo en mitad de la pista mientras nos señala a todos cuando se decide a bajarlos... buena elección.

Hombre 2: típico chulito que parece que te está haciendo un favor por hablar contigo. Por breves instantes te sientes como si fueras la niña fea de la película americana que no puede entrar en el equipo de animadoras y que caminando por el pasillo del instituto se encuentra con el capitán del equipo de fútbol que le habla por primera vez.

- Perdona, ¿tienes un cigarro, guapo?

- Sí, claro (¡¡Me ha llamado, guapo!! ¡¡Me ha llamado guapo!! Ya verás cuando lo escriba en mi diario rosa con una foto en la portada de él que le robé durante aquel partido... ). Le das el cigarro.

- ¿Y tienes fuego?

- Síiiii (en el cuerpo, en el cuerpo, arrima el cigarro, que ya verás). Le das el mechero.

- ¿Me lo enciendes? - en tono de "baby, haz lo que yo te mande"

- Sí, claro. ¿Quieres que también me lo fume por ti, hijo? - El momento mágico se ha roto, vuelves a ser el de siempre y las gafas de culo de vaso se han difuminado junto a tus aspiraciones de ser animadora. Demasiado imbécil. Si le das más coba, al final acaba llevándote a su casa, pero no para acostarse contigo, sino para que le hagas la colada, le planches la camisa y le prepares la comida del día siguiente para que él tenga tiempo de ir al gimnasio y tontear en los vestuarios.

Hombre 3: bailas con tus amigos tranquilamente. Entonces te pisan y te dicen aquello de:

- Uy, ¡perdona! - y suena de lo más convincente teniendo en cuenta que lleva diez minutos pegándose demasiado a ti con la intención de encontrar el momento oportuno de darte el pisotón. No sabes si soltarle una hostia, porque a lo mejor se está cachondeando de ti o de decirle: cariño, si necesitas hablar con alguien.... aquí tienes el número de uno de los mejores psicólogos de España y el extranjero.

- Nada, no pasa nada.

- Hola yo soy Pepito y este es mi amigo Manolito. ¿Bailamos?

Esto suena a "hombre número 1" y "hombre número 2" buscan a un tercero para hablar, amistad y lo que surja (es decir, echar un polvo los tres).

- Ainssss.... mira es que de repente me ha salido un esguince en el tendón que va de la rótula al codo y no puedo bailar. Fíjate tú... una pena ¿eh? Pero ya que nos conocemos y somos tan amigos... otro día si acaso.

Hombre 4: Este ni te habías fijado que estaba. Aparece de repente y está un tanto nervioso.

- HOLA

- Hola

- ¿QUÉ TAL?

- Bien. (no puedes decir lo mismo de él, pero aún así le devuelves la pregunta por cortesía, que uno es muy educado). ¿Y tú?

- ¿Vamos al baño?

- ¿¿¿¿¿¿¿¿???????? (yo, que he aprendido que en los baños hay tantas cosas malas... en una puerta cerrada con un desconocido... uys, que mal pensado. Pues si a lo mejor el hombre solamente me quería contar lo mal que lo está pasando porque no tiene agua caliente en casa o me va a enseñar una cicatriz de nacimiento que tiene en la pierna y lo quiere hacer allí que hay más luz... ays, es que soy de lo peor.) - Estoooooo.... no... es que acabo de ir, que me acaban de hacer efecto los doce cubatas y he meado durante 10 minutos. Vamos que ha sonado el CD completo de los grandes éxitos de Nino Bravo en el bar de al lado mientras meaba, que lo he escuchado yo a través de la pared. Así que no...

- Venga... pero si te dejo que me lo hagas sin condón.

Andaaa... oye, ¿pero tú buscas una relación seria, verdad? Mi intuición divina me dice que solo quieres amistad. Además, lo de hacerlo sin condón es tan sano que... oye, pues si mi médico me dijo el otro día que dejara de fumar, me fuera al campo a respirar aire puro, comiera más verde y que follara más sin condón.

Hombre 5: naturalmente, a estas alturas estás ya un poquitín borde y te has cansado de sonreír y de seguirle el rollo hasta al más colgado. Además, como ya se te han acercado unos cuantos y has actuado de lo más diplomático, el resto ve vía libre y se empiezan a colocar en fila. Pero no para casarse conmigo, precisamente.

- Hola, ¿me invistas a una copa?

- Claaaaro. ¿Tengo pinta de Banco de España? ¿O de Fondo Monetario Internacional?

Hombre 6:

- Hola, mi amigo, el que está ahí, se va a casar mañana con su novia de toda la vida. Pero dice que te ha visto y se ha enamorado perdidamente de ti, de tus ojos... y que sería capaz de no casarse si le haces caso.

Lo miras fijamente y a continuación miras a su amigo, con cara de descojone detrás de él y le dices:

- Oye, tú casate ¿eh? Por mí que no quede, que te vayas directo de aquí a la Iglesia y que la muerte os separe.

Hombre 7:

- Hola, soy nuevo en la ciudad y me preguntaba si.. tú me la podías enseñar... decirme donde puedo comer, donde están los cines... lo del transporte, que no me acabo de enterar...

Te vuelves a tu amigo que está junto a ti y le dices:

- No, este no me ha visto cara de Fondo Monetario. ¡Este me ha visto cara de Pelocho!

Hombre 8:

- Hola, guapo. ¿Nunca te han dicho que bailas estupendamente?

- ¿Y a usted nunca nadie le ha dicho que es un pelín mayor para acercarse a chavalines de mi edad? Vamos que podría ser mi abuelo, oiga.

Hombre 9:

- Hola. Tengo un problema. No sé si me gustan los hombres... es que necesito probarlo, porque... snifff, mi novia y yo...

- ¡Ahí va! ¡Pero si me he dejado el potaje de lentejas puesto en la candela y ya debe de estar hirviendo! Lo siento, pero me voy. (En este caso también se puede utilizar: "ains, perdona, me tengo que ir que me acabo de acordar de que me he dejado la plancha encendida").

Inevitablemente te sales a tomar el aire un rato con un esguince del codo a la rodilla, el potaje de lentejas en la candela, fastidiado porque no has podido bailar la canción que más te gustaba de todas las que han puesto y preguntándote si tienes cara de ONG o de número de información gratuita. Cuando te calmas entras y descubres que el chulito del fuego está hablando con los del trío, que el hombre mayor se está morreando con el de las dudas sexuales, que el que se iba a casar le está tirando los tejos a su amigo...

En esos instantes te acuerdas de la famosa frase "Siempre hay un roto para un descosido". Pero... ¿y mi roto? Se estará rompiendo la boca de la risa, porque lo que es aparecer.... ¿o es que al final voy a acabar casado con una mujer y compartiendo hasta los hombres con ella?

Saludos a todosssssssssss y gracias por vuestros comentarios

Actualización: Como veis he puesto otra plantilla, cortesía de azulica. Muchas gracias por poner a nuestra disposición cosas tan bien hechas y que da gusto mirar :)
 
Reacción fatal
No sé por que extraña razón me siento más identificado con las lesbianas que con los gays. No me pregunteis por qué, yo tampoco lo entiendo. ¿Tendré una disforia? ¿Seré una lesbiana oculta en el cuerpo de un hombre gay? No tiene ningún sentido, vamos a ver... de cualquier manera, no quería dejar de promocionar un libro estupendo que sale ya de ya y que se titula ¿De Otro Planeta?

En él podeis encontrar blogs tan buenos como el de Las Lesbianas son de otro planeta, (en mis favoritos lo véis) que no tiene desperdicio, tanto si eres gay como si eres hetero. Se trata de tomarse con humor aquellas cosas de la vida cotidiana que van marcando nuestra vida, teniendo en cuenta que muchas vienen sin maldad, más por ignorancia o miedo de la gente que otra cosa.

El tema me viene al pelo porque hace un par de días mi amiga Quiu me dijo que estaba hablando de mí en su casa y que su primito de siete años le preguntó si yo era su novio. Ella le dijo que no, que yo soy gay (y es que me tienen que publicar la vida, oye, que cuando menos me lo espere hay una editorial en mi contra en La Razón, ese gran periódico para gente progre, jijiji). El nene, claro está, le preguntó que qué era eso y su madre le explicó que se trataba de que simple y llanamente me gustaban los hombres. Por lo visto, el chaval reaccionó de lo más abierto, como si fuera lo más natural del mundo (esto era irónico. Es que es lo más natural del mundo) y hasta dijo que me quería conocer. Imaginaos el cuadro: "venga, vamos a poner la mesa, que el gay va a venir a ver al niño, que le tiene que preguntar no sé qué". No sé, quizás el niño espera que vaya a verlo con un traje de Batman con una G enorme en el pecho o que lo deje subirse al Gaymóvil (aparcado en la acera de enfrente, claro está, jijijiji).

Hay unas cuantas preguntas y reacciones que la gente suele tener cuando le dices que eres gay.

1. A ti lo que te hace falta es echarte una novia. Reacción típica de madre. Equiparable en el caso de las lesbianas a "A ti lo que te hace falta es una buena polla", pero menos zafio, claro está. En estos casos analizas lo que acabas de decir en plan de "¿a ver... qué parte de me gustan los hombres no has entendido o ha resultado confusa para que llegues a pensar que lo que necesito es una mujer? No te lo tomas a mal, porque como digo es la típica reacción de madre.

2. ¿Pero tú estás seguro? Nooo, que va, no estoy seguro, sólo lo digo porque cualquier tío hetero se lo plantea y lo dice en voz alta y además se lo cuenta a sus amigos de toda la vida. No sé... es que se me acaba de ocurrir que no estaría nada mal "cambiar de aires". Es que como con las tías me va tan mal... (y tan mal, como que no me he enrollado nunca con ninguna y jamás te he dicho que me gustaba Pepita o los melones de Juanita... ¿no te decía nada eso? ¿no? ¿Y tampoco cuando te decía por lo bajini que el novio de Juanita es... guapete?)

3. Ah, bueno. Entonces ¿tú que quieres? ¿Ser una niña?. Claro, ahí le has dado. Quiero ser una niña: a partir de mañana me visto con el traje de la comunión de mi prima, me hago dos trenzas y saco la barbie que tengo escondida en el fondo del armario. Verás lo mono que voy a estar.

Reacción b: Claro, así le has dado. Quiero ser una niña. Por eso a partir de mañana me visto de estrafalario y me pongo a cantar eso de "tiempos malos, tiempos raros, pa la gente de este planeta..." "Niñas, somos las niñas, si no te gusta lo que hacemos te damos una piñaaa"

4. ¿Y cuando te vas a operar? Pues mira, no lo sé, porque tengo que atar muchos cabos, entre otros tengo que mirar que nombre ponerme, si Eufrasia o Eustaquia y además, no sé qué hacer después con lo que me sobra, porque digo yo que a alguien se lo tendré que dar. ¿Me lo guardas tú? ¿O tu madre?

5. Ahhh, entonces si eres gay es que te vistes de mujer y eso ¿no? Joerrrr, pero que lince ¿eh? Sí, sí, eso es. Me pongo unos escotazos del quince, y un liguero que tengo... No veas lo sexy que estoy con los pelos del pecho saliéndose por el escote de la camiseta de piel de tigre, soy el no va más de las fiestas, oye. No hay machote que se me resista

6. Que guarro. ¿Por qué? Nu sé... los gays son muy promiscuos ¿no?. Sííííí, otro que le ha dao. No veas, nada más decírtelo y mientras mirabas la hora me lo he montado con los cuatro que pasaban y al quinto le he mirado el paquete y no le he dicho nada porque veinticinco en el mismo día me parecía excesivo. ¡¡¡¡Más quisiéramos muchos ser un poquito más promiscuos, leche!!!! (Ejem, que se me va la pinza, perdón)

7. Y cuando tengas pareja ¿quién va a ser la mujer? Pues mira, aún no lo tengo decidido, oye, porque depende de la cantidad de pelo en el sobaco que tenga mi pareja. O del número de gilipollas que me pregunten lo mismo de aquí a que Ana Obregón consiga el Óscar.

8. Entonces... ¿yo te gusto? (típica reacción del amigo hetero que se echa para atrás mientras va pronunciando las palabras y se pega a una pared por si acaso). Sí, mira, tú me gustas. Todos me gustáis. Me quiero cepillar a todos los tíos de este mundo, me da igual que sean viejos, jóvenes, feos, telecos, actores, humoristas, amigos, vecinos, compañeros de trabajo....

Reacción B: Claro, me encantas. Y ahora que te he dicho que soy gay ten cuidado, porque, como soy un degenerado, a la mínima de cambios te estaré sobando el paquete a lo Marlene Mourreau y, además, (lo que más miedo les da) en cuanto te des la vuelta y te pille desprevenio te la enchufo. Anda, tonto, pero si a lo mejor hasta te gusta....

9. ¿Y cómo te diste cuenta de qué eras gay? Pues mira, me compré un predictor y me comí un bocata de chorizo mientras soplaba la varita en cuestión. Eso sí, para hacer la prueba hay que estar escuchando a Mónica Naranjo o, en su defecto, el "I Will Survive". Si salía color macho es que no era gay y si salía rosa mariquita es que sí. La segunda prueba consiste en poner el Macho Men a todo volumen y si no puedes evitarlo y te pones a bailar es que hay muchas probabilidades de que seas gay o, al menos, mariliendres. Y la última, la definitiva, si ves a un tío bueno y te notas un bulto raro en tu cuerpo... sí, lo más probable es que seas gay y, lo que es peor, que te gusten los hombres...

10. ¿Y eso no se cura o algo?. Esta es de las que más me gusta y la suele decir el gracioso gilipollas de turno que se cree que está haciendo el chiste del siglo y que va a ir directo al casting del Club de la Comedia. Sí cariño, se cura, a base de comer almejas y de comprarte el Interviú. Lo tuyo seguro que no tiene cura y es grave de verdad. ¿Seguro que tu madre está bien?

11. Joder, que guay. ¿A qué sí, tío? Molo mogollón. Es superguay... la gente no te tolera, te mira mal, lo tienes mucho más difícil para encontrar pareja, tus amigos creen que se la vas a clavar en cualquier momento, tu madre no para de presentarte a todas las hijas de sus amigas y a todas las chicas que se encuentra en la frutería, tus compañeros de trabajo piensan que te vistes de mujer, tu vecino el del quinto te mira cuando te ve con algún hombre (sea quien sea) y se plantea cuál de los dos es el que se pone el liguero cuando váis a echar un polvo y para colmo un profesor que te da una grima impresionante y que jurarías que por las noches paga a todo chapero viviente para que le haga un apaño no deja de mirarte de arriba y abajo mientras te guiña el ojo y te dice que "las notas de final de curso dependen del esfuerzo que vayas haciendo y de lo bien que lo vayas haciendo. Pero ante todo hay que disfrutar...que aprender es eso, disfrutarrrr (cuando llega a este punto del discurso tiene los ojos vueltos y tú retrocedes lentamente y compruebas que las puertas no están cerradas)". ¡Es superguay! ¡¡¡No me había dado cuenta de la suerte que tengo!!!

Bueno, hay muchas reacciones más, como, por ejemplo, la de aquel que te dice "ah, ¿sí? que bien. Me tengo que ir, nos vemos". Y os veis con las pestañas, porque no vuelves a verle el pelo nunca jamás.

Contra todo esto que he escrito tengo que alegar que nada es tan malo y que, como todo en la vida, hay cosas que suprimen todo lo demás y que te hacen sonreír de verdad. Pero, desde luego, como los niños nadie. El más peque de mi familia, con diez años, cuando se lo dije me contestó: ¿Y qué te crees? ¿Qué ahora te voy a querer menos? Frases como esas, dichas con la máxima ternura, hacen que todo lo demás merezca la pena.

Un saludo a todos.

Pd: a algunos de vosotros he intentado dejaros posts en los últimos días y no ha habido forma humana de hacerlo. No sé por qué, el post se borraba. Lo siento. Pero seguiré visitando y posteando a los que pueda.

Pd: Tampoco encuentro forma humana de poner un contador de visitas. Ainsss, es que me gusta saber que venir a verme :)

Besitos, besitos, besitos.



 
La Cajita de Pandora
Estoy completamente seguro que después de este comentario va a quedar totalmente patente mi mente maquiavélica y malvada como ser antisocial que no desea relacionarse con nadie. Ya conté mis experiencias cotidianas y mis experiencias nocturnas. Recientemente, justo al día siguiente de contar mis estupendas salidas nocturnas, tuve un pequeño encuentro feliz que hizo que me acordara de lo que había escrito aquí.

Situación: Te estás tomando una cerveza en un bar y te encuentras con una ex-compañera de facultad con la que no has tenido mucho trato. Resulta que conoce a uno de tus amigos, y cuando te la presentan dices aquello de: "pero si a esta mujer la conozco yo, estaba en mi clase".

Claro, uno dice eso por educación y también por variar de lo típico: hola, ¿qué tal? encantado... etc etc. Y lo que espera uno en estos casos es que te digan:

- Sí, es verdad, tú te juntabas con... Pepito y Rafalito, pero no me acordaba de tu nombre.

En fin, una cosa normal. Pero como en mi vida nada es normal, la susodicha no tuvo otra cosa que soltarme:

- Sí, y la verdad es que me caías fatal.

- Encant... ?????????????????......... ?????????????????????????

Mmmmmmmm, momento mis ojos se hacen tan tan tan grandes que no me caben en las órbitas. Ejem, amos a ver.... ¿¿¿Cuando he cruzado yo una palabra contigo??? ¿¿¿Y a qué viene este genial comentario en una amena reunión de amigos en la que tú eres la invitada??? ¿¿¿A qué huelen las nubes??? ¿¿¿Y las compresas con alas??? Preguntas sin respuesta.

- ¿Ah, sí? ¿Y eso?

La verdad es que me sorprendió la sinceridad del comentario, no haberle caído mal, porque la verdad es que en mi clase eran todos imbéciles y eso de que yo le caiga mal a la gente ya lo tengo un poco asumido, sólo es que estoy acostumbrado a que sean un pelín más hipócritas (o educados, según se mire)

- Pues no sé, es que tu siempre ibas por ahí riéndote de mí. Me mirabas y te reías y yo me preguntaba ¿qué le pasa a éste?

En fin, no es de extrañar que yo mirara a ciertas personas y me riera, porque había cada cual... lo reconozco, he criticado pero sólo cuando intuía que lo estaban haciendo conmigo. Pero juro y perjuro que esa niña jamás ha estado en mi boca. Pero bueno, si ella es feliz... en fin... no le vamos a quitar la ilusión de todos los días.

Mi amiga Puka y yo tenemos una pequeña coña acerca de cosas que sabemos y comentarios que podemos soltar para dejar planchada a la gente en un abrir y cerrar de ojos. Lo llamamos la caja de pandora. Para quien no lo sepa, los dioses crearon a Pandora como la primera mujer y le dieron un montón de cualidades maravillosas. Efesto la moldeó, Afrodita la puso muy mona y Apolo le dio talento musical y el don de sanar.

Pero Hermes, que es un poco cabroncete, le dio una caja y le dijo que nunca jamás la abriera. La pobre Pandora allí, todo el día con la caja en la mano y preguntándose "¿qué tendrá la puta cajita que el mariquita de las sandalias con alas no quiere que la abra?" Fíjate tú, que marrón se tenía que comer la pobre día tras día. Vamos, es que no podía ni jincar pensando en lo que tenía la caja (bueno, la versión oficial del mito no es así, pero yo me lo imagino). Así que un día la curiosidad le pudo a Pandora y la abrió (si es que es normal, yo la hubiera abierto nada más que el mariquita se hubiera dado la vuelta) y dejó escapar todos los males de este mundo. Tan asustada estaba que la cerró en cuanto pudo para que no saliera nada más, dejando una sola cosa dentro.

En fin, como todos habeis podido apreciar, la mujer es en la mitología también la causante de los males de este mundo (de hecho, Zeus la mandó como castigo a los hombres o alguna historia así), lo cual me indigna profundamente y tengo muchas cosas que decir al respecto, pero me frenaré porque si no no acabo.

Puka y yo decimos que tenemos una caja de Pandora cada uno y que si la abriésemos estallaba más de un infierno para muchas personas. Entonces, en los casos en los que ciertas personas nos tocan las narices solo podemos jugar con la cajita, disfrutándola entre nuestros dedos y cantar "Jueeeeegooo, juuuueeeegooooo" (musiquilla sin copyright, pero no os la podeis bajar del emule, hay que ponerla uno mismo) si no queremos hacer mucha pupa. Aysss, pero si es que en el fondo somos unos buenazos (jijiji) con lo perversos que podríamos llegar a ser....

Esto viene al cuento de que haciendo memoria cuando la cosa de "que mal me caes" se zanjó (porque yo y mi elegancia interior decidieron no darle más vueltas) y mientras me presentaban al novio de toda la vida de esta mujer, recordé que la había visto recientemente. Sí, en un bar, cuando se acercó y le tiró los tejos a un amigo mío y además me preguntó por mi vida de lo más simpática (sí, sí, la muchacha era de lo más cordial, interesándose por lo que había hecho después de la carrera y tal). Le tiró los tejos a un amigo mío hacía tan sólo un mes... perdona, ¿has dicho novio de toda la vida? uyssss.... pos si yo la vi que le dio hasta un beso en la boca.... ainssss...... "JUEEEEEEEGOOOOOOO, JUUUUUUUEEEEEGOOOOO". La caja de Pandora era más grande que todo el bar, amos, que no cabían ni la caja ni mi gozo en aquel pequeño espacio. Sólo pude decir...

- Sí, sí yo sabía que te caía mal. Por eso me sorprendió tanto que me saludaras tan alegremente la última vez que nos vimos...

JUEEEEEGOOOOO, JUUUUUUEEEGOOO....

Pero fui muy bueno y no le dije nada. Es que esto de tener elegancia interior te impide ser malo. + 5 puntos de orgullo sobre mi cabeza.

Cuando se fue, a los pocos minutos, le di otros dos besos y le dije aquello de:

- Ennnnncannntaaadooo

Así, con un poco de retintín. (Un mucho de retintin, que uno es bueno, pero no gilipollas y también le gusta disfrutar un poco y más con la gente que se pasa).

El final del mito, es que tras una época de desolación y tristeza, Pandora volvió a abrir la caja y salió la Esperanza, que se había quedado dentro. Así que gracias a la curiosidad de la Pando, tenemos tristeza, guerras, desolación y amargura (simpática, la jodía), pero también tenemos esperanza.

Hasta tal punto ha llegado nuestra coña que apostamos que le regalaría una auténtica caja de Pandora (tal y como yo me la imagino, de madera y calada en la tapa, de forma que aunque no sale lo que hay dentro se puede adivinar un poquito, para que los demás se anden con cuidado y nos traten bien) si pasaba cierta cosa que ella ha adivinado totalmente. No era nada bueno, pero hasta le puso fecha y así ha sido. Puka no lo sabe, pero ya ando buscando la caja.

A título personal diré que que en esa caja que voy a comprar espero que haya mucha mucha esperanza, porque es lo que más necesito en estos momentos de mi vida.

Espero que lo hayais disfrutado, que el mito después de todo es mono. Un saludazo para todos los que me leéis.
 
Salidas nocturnas
Hace ya bastante tiempo que no tomo por costumbre eso de salir todos los fines de semana. En parte por cansancio físico (no hay ganas), psicológico (siempre la misma gente, siempre hacer lo mismo) y... bueno, tal vez por vejez. La gente tiende a decirte eso de que te comportas como un viejo porque no te vas todos los viernes y sábados hasta las tantas a ponerte hasta arriba de alcohol (eso sí, sólo alcohol, porque de otras cosas ni hablamos). Y a veces hasta te lo crees, no sé, de tanto escucharlo. Uno hace sus pinitos, pero de cuando en cuando sólo. Y ahí es donde reside su gracia ¿no? Amos, digo yo que si hago todos los fines de semana lo mismo, que era más o menos lo que me pasaba antes, ir a los mismos bares, encontrarte con los mismos caretos pasados.... llega un momento en el que uno se satura. Como cuando escuchas 14 veces al día la canción nueva de la Shakira. Al principio te gusta, pero llega un momento en el que pierde su gracia.

La cuestión es que en el año nuevo me hice una promesa: que iba a salir más, aunque sólo fuera a tomar cervecitas. Bueno, no hay ni que decir que, como la gran mayoría de las promesas que uno hace en año nuevo, a estas alturas no la he cumplido. Pero no es por mi culpa, oye, que hago el intento. Pero entre otras cosas, mi amiga Puka y yo hemos llegado a la conclusión de que es el resto de las personas lo que nos molestan. Suena muy mal, ejem, a ver... cómo arreglo esto... no, no soy un ser antisocial que vive rodeado de gatos sin usar nunca el teléfono móvil. No, no es eso. Pero es que cuando sales te encuentras cada cosa... a modo de ejemplo explicaré lo que me pasó las últimas dos veces (y casi las únicas en lo que va de año) que me han enganchado para salir de marcha.

Noche 1: ¿Pero qué es esto, un baño o el pasaje del terror?

La noche se presenta de lo más normalito. Vamos de tapas, para apagar el hambre antes de beber unos cubatillas, nada malo.

Factor sorpresa nº 1: Voy al servicio de la tapería. Abro lentamente la puerta del baño de los tíos, como si estuviera en una película de miedo americana, porque no sé qué me voy a encontrar. Es que no tenía pestillo, y tampoco era plan de sorprender allí al que sea con la churra fuera, que uno sabe por experiencia que eso incomoda un poquitín. Bueno, lo primero que veo son unos pantalones vaqueros tirados en el suelo. (???????????????). Vale, el WC, que es lo siguiente que diviso, está vacío. Pero ¿qué cojones hacen los pantalones tirados en el suelo? Sigo abriendo por instinto (no, no era curiosidad, es que simplemente me estaba meando), y veo un cinturón, una camiseta... pero nadie. Hasta que cuando casi tengo la puerta abierta entera, me detiene algo o alguien que estaba detrás, diciendo incongruencias (no, no era un loco, es que yo estaba tan sorprendido que no me enteraba de nada). Total que lo único que puedo esbozar es un "perdón" e irme a esperar a mear en otro lugar o en otro momento. Caben dos posibilidades:

a. Que fuera Superman que se estaba cambiando y quería ocultar su identidad secreta.

b. Que alguien estuviera echando un polvo, aunque yo sólo vi ropa para una sola persona. Con lo cual.... no sé que estaría haciendo relacionado con lo sexual porque soy una persona bueeeena, y no tengo pensamientos impuros (mi otro yo se está descojonando en este momento).

c. ....... esta prefiero ni imaginármela.

Factor sorpresa número 2: Vamos a un pub, enganchados por la consabida labor de "relaciones públicas" (sí, esos que te dan las invitaciones para las copas y que no entiendo por qué se llaman así porque las relaciones públicas, tal y como yo las entiendo, no tienen nada que ver, y no creo yo que exista una carrera universitaria para acabar repartiendo invitaciones en la calle a las dos de la mañana para que las tías buenas llenen un local - porque a los tíos ni se nos mira-). Fíjate, 4 años estudiando una carrera pa eso. Bueno, la cuestión es que un colega nos da una invitación de copas más baratas y nos vamos al cutrerío aquel, que quitando alguna canción medio buena, pinchaba Camilo Sesto y Rafaela Carrá (todos mis respetos a la gente que le guste, pero no pega a esas alturas de la noche con una tapa de berenjenas con miel y una de pinchitos y dos cervezas en el cuerpo.) En fin, que decido ir al servicio. Me detengo delante de la puerta con arrojo. Intento abrirla. No puedo. Es una puerta de esas que dan a un rellano donde se encuentran las otras dos puertas de los servicios. Alguien la está sosteniendo. ¿Por qué? No sé. Cuando ese alguien se da cuenta de que pretendo entrar me permite el paso sin dejar de mirarme. Una tía con una cara que prefiero no describir que, tras entrar y situarme en el rellano a esperar mi turno, me dice: "Cierro la puerta, porque la música está muy alta". Y me lo dice así, bajito, y en plan "no te vayas a pensar que estoy loca por cerrar, que tengo mi motivo justificado".

Y digo yo, ¿¿¿¿¿es que hay algún pub, de esos en los que la gente baila, que tenga la música baja????? Me no entender nada. Me quedo callado con aquel siniestro personajillo. Cuando la puerta del baño de los tíos se abre y pienso que por fin me voy a deshacer de la situación (me limitaba a sonreír con cara de "lo que tú digas, pero no me hagas daño") sale otra tía con una cara muy similar a la primera, que se mete dentro. La segunda sale y sujeta la puerta que da al pub dándome la misma excusa. Y yo, con mi capacidad deductiva de Sherlock Holmes, llego a la conclusión de que son amigas. Y de que tal vez necesiten silencio para mear, vete tú a saber. Y luego me dice: "Deberían ser unisex, ¡¡¡¡¡porque así podríamos ir todos juntos al baño!!!!" como la genialidad más grande del mundo después de la vacuna contra la rubeola. Yo la miro y le sonrío mientras pienso "pero si yo no tengo ningún interés en ir contigo al servicio, yo solito me basto". No tengo nada en contra de los servicios unisex (válgame, por favor, a estas alturas de mi vida), pero aquello me estaba empezando a dar miedo.

Después de esto, podreis decir: "A lo mejor tu problema son los baños públicos" (ejem, eso puede interpretarse de múltiples maneras y ha sonado bastante mal). Pues no, para discutir vuestra teoría tenemos la noche número 2.

Noche 2: A partir de mañana llevo un lanzallamas a todos lados, a ver quien tiene narices...

Macrodiscoteca. Las odio. No puedo. Pero una vez al año.... qué le vamos a hacer, pasé por el aro. Tras esperar una cola de 45 minutos y pagar 10 euros por entrar (ains, con lo que me cuesta aguantar a mi jefa y a algún que otro subnormal), me encuentro con muchas habitaciones oscuras (?????, ejem, también ha sonado mal) repletas de gente. No se puede andar, no se puede bailar, no te puedes mirar el dedo pulgar de la mano derecha... en fin... una pasada, oye, las discos son lo más. Y...¡¡¡¡ tantatachán!!!! No se puede fumar. "Oiga, aquí no se puede fumar." Me voy a otra sola "Aquí no se puede fumar", a otra, lo mismo... y digo yo, fumar no, pero drogarte todo lo que quieras, porque allí el que más y el que menos veía a Snoopy entre circulito rosa y azul. Y piruletas de colores, me atrevería a decir, vamos, que casi podían cantar aquello de "mi mamá me mima, reina de mis sueños, esa es mi mamá....flores, arcoiris, plastilina..." (Como es la publicidad, hay que ver lo que enseña a los niños...)

Pues sólo se podía fumar en una sala que era más o menos como la picha de un chanquete de pequeña. Allí que me voy con mi Puka, que esa noche sí que venía conmigo. Nos ponemos a fumar y a criticar la macro como descosidos. Vemos que hay una parejita delante en actitud "¡Tenemos bronca! ¡Uuuuu, la fiesta del siglo!". A esto que el tío se acerca y le pide un cigarro a mi Puka en actitud de "hola nena, si me das un cigarrillo te dejo que me lleves la mochila el lunes de camino al instituto". A continuación se acerca la novia en actitud "Guarraaaa, no te acerques a mi novio". Y me pide fuego. Yo me busco en los bolsillos para darle, porque aunque no me molaba nada el plan en el que nos estaba mirando pensé que mejor era dárselo y que se marcharan al cuerno (lo del cuerno me ha quedado muy propio, porque menudos tendrían los dos, jejeje). Situación incómoda. Yo, que de lo más oportuno, no encuentro el mechero. Y ante mi comprensible tardanza me dice: "Mira, guapo, métete el mechero en los huevos". Y yo, que ya tenía el mechero en la mano, me lo volví a meter en el bolsillo del pantalón, lo más cerca de los huevos que pude (uno es muy bien mandado, qué le vamos a hacer).

Dos minutos después estábamos cruzando las puertas de salida mientras le decía al portero "Oye, no, no te molestes en ponerme el sello que no voy a volver. Pero ni esta noche ni nunca..."

Malas experiencias. Tengo otras anteriores, como una vez que se nos coló un atracador en el servicio mientras una amiga y yo ayudábamos a otra a vomitar. (Lo del servicio es recurrente, me estoy empezando a preocupar. A partir de hoy con la cuña a todos sitios). Pero eso fue hace mucho mucho tiempo, (ahora que calculo, hace unos 6 años, que barbaridad, ¿que habrá sido de esas dos amigas? ¿Y del atracador?) cuando yo era joven y enérgico y esas cosas no me importaban tanto.

Y este finde, en casita..... a martes ya lo puedo afirmar con total seguridad. :)

Un saludo a los que me escribís.... y tened cuidado con los servicios de cualquier lugar al que vayáis... y con el mechero.
 
Piensa en positivo
Normalmente, la gente te dice eso de "Tienes que ser positivo". Se ha convertido en una coletilla muy usual para cualquiera. A ver, resulta que te levantas de mal humor, en uno de esos días tontos, como la canción de Pastora, en la que por más que saltes tocas el suelo pronto. En resumen, uno de esos días en los que directamente piensas que el mundo es una mierda (y, además, lo peor de todo, es que no te faltan razones para pensarlo). Siempre hay alguien que te puede conocer más o menos, que te dice eso de... ¿Qué te pasa, hombre? Hay que ser más positivo con la vida, cuando lo eres las cosas marchan mejor.

Evidentemente, tú en esos momentos te dices a ti mismo: "¿¿¿¿Pero qué coño sabrá este o esta de mi vida y de cómo me siento???? Positivos, dice, como si la cosa fuera tan fácil como despertar una mañana y mientras te estás calzando las zapatillas con los ojos pegados pensar "Enga, ale, hoy voy a ver la vida de color de rosa".

Pongámonos en el hipotético caso de que decides alguna vez hacer caso del consejito de marras. Y efectivamente, te levantas una mañana y decides sonreír, aunque sea con esa sonrisa de imbéciles que todos ponemos cuando nos hacen una foto. O la misma que usamos cuando nos encontramos a un compañero de la facultad que siempre nos ha caído como el culo pero que se empeña en saludarnos y en contarnos lo maravillosa que es su vida desde que papá lo colocó en su empresa. "Fíjate, ¿quién se lo iba a imaginar? Yo, que con papá nunca me he llevado bien". (Sonríes, pero yo creo que para no meterle una torta). Muy bien, esa es la actitud, sonreír aunque te estés cagando en la madre del que sea.

En un principio piensas que la cosa tampoco es para tanto. Oye, sonríes y ya está y te miras al espejo y a pesar de ver al mismo cayo de todos los días con más mala cara que los pollos del pryca, te esfuerzas por esbozar un "mira, que mono que soy, de verdad". Pero ya está, porque habitualmente, después de esa frase viene el habitual "y que desaprovechado que estoy leche, que solo se me pegan gilipollas." No, eso es conducir tu día hacia el negativismo y eso no puede ser. Cuando sales de tu cuarto, descubres que no hay nada que desayunar. Ahm... no pasa nada, bajo al bar de la esquina y me como cualquier cosita antes de irme al curro. Enciendes el móvil para mirar la hora y descubres que no es la hora que tú creías que era. ¡¡¡¡¡¡¡Es muy tarde!!!!!!! Pueden haber sucedidos dos cosas:

a. Que te hayas quedado dormido.
b Que el móvil no haya sonado a su hora.

En cualquiera de los dos casos te cagas o en las nuevas tecnologías o en lo tarde que te acostaste la noche anterior aguantando al pesado de turno por el messenger que le dio por contarte su vida en una arranque de vena sensible que ya no interesa a ninguno de sus amigos. Y como ninguno de sus amigos es ya capaz de aguantar su victimismo, pues te toca a ti que, inocentemente entraste a mirar el correo y se te olvidó cambiar el estado a "no conectado". Muy mal, muy mal, no te puedes enfadar. Así que sin pensarlo te metes en la ducha y resulta que cuando estás todo mojado te das cuenta de que no hay gel de baño. Mierda, te lo has dejado en la mesa del salón, lo compraste ayer y en lugar de guardarlo en el baño se te ocurrió que ya lo harías. Bueno, te lavas con champú que pal caso... en fin, que te vas hasta el trabajo con la hora pegada en el culo, sabiendo que vas a llegar tarde y en el tren alguien que huele fatal se sienta a tu lado. No te lo explicas, porque no son las ocho de la tarde sino las nueve de la mañana. Y si esa persona acaba de salir de casa, como tú, se supone que por mucho calor que haga debe oler a rosas (o a champú de camomila restregado por todo su cuerpo en su defecto). Pero no. Y además te bajas tú antes que esa persona en esa extraña regla de tres de que si hay alguien oliendo a podrido ocupará el asiento contiguo al tuyo y además aguantará a tu lado todo el trayecto.

La camomila se ha ido, y tu sonrisa de imbécil casi que también. Pero aguantas. Al salir de la estación, te suena el móvil. Un mensaje. Te alegras. "Hoy va a ser mi día, seguro que es un admirador o algo así o, al menos, vodafone que me regala cien mensajes gratis". Yo que sé, algo que me anime. Pues no. Es tu ex, que te escribe para decirte que se acuerda de ti, porque han puesto en la radio una canción que habla de vuestra relación y no sé qué pajas mentales más. En fin, yo todos los días veo mierda de perro por la calle y no por eso le escribo un mensajito para decirle que me he acordado de él, vamos. Respiras hondo (un dos un dos, inspira, respira, inspira, respira) y justo entonces la canceladora no te coge el billete. Te peleas con el de la taquilla que te dice que tienes que abonar el billete de nuevo y tú no lo mandas a la mierda, sino que mantienes tu sonrisoterapia para ver si las cosas van mejor. Pero no. Sales de la estación con un humor de perros, desconectas el móvil y te diriges al trabajo.

Allí te esperan tus compañeros. Te cruzas con la chochito con su modelo minifaldero que no hace nada y que cobra tres veces más que tú, que además te mira de arriba a abajo como si le fuera a dar un síncope porque no vas vestido de diseño. Después pasa por tu lado el típico chulito que también te mira con cara de asco o como si estuviera estreñido desde hace diez días por lo menos. A continuación pasa tu jefa. Ésta ni se digna a mirarte. Y después, por último, ves al único que te puede hacer sonreír de verdad. Uno que te gusta y que tontea contigo de cuando en cuando. La verdad es que tú siempre has pensado que también le gustas y que cualquier día te invita a tomar algo fuera de aquellas cuatro paredes infernales. Entonces te quedas mirándolo y te saluda con una sonrisa de las de verdad. Te sientas y tu compañera de al lado, que también es tu amiga, te dice con cara de malévola que se ha enterado de que el nene se va a casar en pocos meses.

- No, no puede ser. Pero si...

- Que no, que no, que se casa.

- Pero...

- Pero si ya te lo decía yo, que es que estás muy creído últimamente, de verdad. Te crees que es que todo el mundo quiere echar un polvo contigo.

El comentario te duele profundamente, sobre todo porque nunca has tenido la autoestima ni la mitad de alta de lo que tu compañera y amiga se atreve a afirmar. Pero lo que más te duele es que parece que ella está disfrutando mientras te repite la palabra boda como un eco incesante en tu mente. Como cuando el prota de la película tiene reminiscencias de una pesadilla. Bueno, mantener la calma, uno dos uno dos, inspirar, respirar, inspirar... ves que se te acerca y entonces la sonrisa de imbécil se transforma en una mirada acusadora que reza "calienta, que eres un calienta..."

No obstante, te queda la esperanza de que el día mejore.Y en esos momentos llega tu jefa, que esta vez si te mira, pero para decirte que el trabajo que hiciste ayer es una mierda. Eso sí, con otras palabras.

El día se hace eterno. Tu compi no deja de mirarte y sonreír, como si estuviera esperando que te derrumbaras porque el que te gusta sigue intentando hacer el capullo lanzándote tonterías y paseándose alrededor tuya para llamar tu atención. Y tú que no despegas la mirada del ordenador, oye, que cualquiera diría que estás trabajando y no deseando que ardieran todos en el infierno. Pero tú te mantienes, hay que ser positivo, hay que verle el lado bueno a la vida.

Cuando da la hora de salida, y estás recogiendo tus cosas para volver a casa a ser positivo solo contigo mismo y no con los demás, llega tu jefa:

- Oye, que es el día de la madre este fin de semana. ¿Me puedes diseñar una tarjeta para mi madre

- Sí claro. Mañana a primera hora.

- ¿No podía ser ahora? Es que mañana no voy a venir porque me voy de viaje con mi marido a Tánger, y , claro, como que me haría falta ya.

-...........................?????????

- En cinco minutos vengo, ¿ok?

- ..............................!!!!!!!!

Y te pones a hacerle una tarjeta para su madre. Sí, sí, para su puta madre. Una tarjeta que te hace repetir tres veces, porque a la señora no le gusta. Y te hace que la imprimas otras 3, porque la señora se ha equivocado escribiendo la dedicatoria.

Sales una hora más tarde de tu trabajo.

Al día siguiente te levantas otra vez tarareando la canción de Pastora. Ni siquiera te miras al espejo y mandas a freír monas a cualquiera que se siente a tu lado en el tren, huela bien o huela mal. La sonrisa, ni que decir tiene que la tiraste por el retrete cuando llegaste a casa y te diste cuenta de que se te había olvidado comprar algo para cenar. Entonces tu compi, la de "boda, boda" te dice "alegra esa cara, hombre. No te deprimas. Hay que buscarle el lado positivo a todo".

Conclusión: cuando te ven mal simulan querer verte animado, pero cuando lo estás no lo soportan porque en realidad ni ellos mismos se creen la moto que te quieren vender.

Bueno, este ha sido mi primer post. Denso, lo sé. No sé si alguien me leerá, pero si lo hace ¡GRACIAS!