Bricomanía
Sábado, once y media de la mañana.
Paper camina alegremente por el Carrefús en un día tan especial como un sábado acompañado de su hermano. La vida es bella, los pajaritos cantan (los de la tienda de animales al menos sí, no sé que clase de droga le añaden al alpiste los dependientes), el sol playero quema las espaldas veraniegas y ansiosas de calor (humano también), la voz de la megafonía resulta menos impersonal que de costumbre y hasta los gilipollas que saben conducir un coche (o al menos eso es lo que pone en su carnét) y que no tienen ni puta idea sobre como llevar un carrito sin que las cuatro ruedas (la virgen, las cuatro) te pasen por encima del pie izquierdo te ofrecen la impresión de ser menos subnormales de lo habitual.
Hermano de Paper: -Pues mira, esta es la silla que me compré yo el otro día.
Paper: -Qué bien, qué barata, qué estupenda, qué genial, qué maravillosa, qué divina (grado de gilipollitis: muy por encima del normal, que ya es decir)... esto... me la llevo.
(Voz del Tomate): Paper no lo sabe, pero acaba de cometer el mayor error de toooda su vida (en eco: vida, vida, vida, vida...)
Sábado, tres de la tarde. Temperatura ambiente: treinta y cinco grados. Temperatura el la habitación de Paper: mete el dedo (he dicho el dedo) en una sartén con aceite hirviendo (he dicho en una sartén con aceite hirviendo) y lo sabrás. El infierno se ha desatado.
Montar una silla de oficina del Carrefús, en teoría, no debe ser tan difícil. Uno saca todas las cosas de la caja y las coloca encima de la cama. La bolsita de los tornillos a un lado, el resto desparramado estratégicamente para ser reconocido de un solo vistazo y se dice a sí mismo: “venga, esto en lo que dura la sección de cultura en un telediario de Antena 3 lo monto y después me voy a la playa”. Ja. Iluso... Si es que el ser humano es un puto iluso, que te lo digo yo.
En el fondo de la caja, al final de todo, descubres la que se supone debe ser la solución a todos tus problemas. La salvación. El antídoto a la torpeza de la que hacemos gala los que tenemos menos maña que un gato de escayola. El santo Grial. El Bricomanía abierto las veinticuatro horas: las instrucciones de montaje. Coges el papel arrugado con lágrimas en los ojos, sonriendo e imaginándote sentado en tu nueva silla. Todavía te preguntas por qué no has hecho eso antes, por qué has tardado tanto en renovar el viejo cachivache de tapicería de dudoso color y con el respaldo medio roto que te hacía una lesión en la columna cuando llevabas dos minutos seguidos sentado clavándote los tornillos. Abres las instrucciones arrugadas y descubres que:
a. Las instrucciones para montar la silla se resumen en dos carillas del folio (con lo cual no debe ser muy difícil).
b. No tienen texto (con lo cual, más fácil todavía. Los libros con dibujos los mejores, o eso dicen todos mis amigos cuando les insto a que se lean un libro de más de veinticinco páginas).
c. Es una fotocopia en blanco y negro. Las imágenes están borrosas. Qué coño, no se ve un carajo. Seamos sinceros, no sabes si la viñeta cuatro es el respaldo de la silla o un mal retrato de la Duquesa de Alba recién levantada y tras una sesión triple de rayos uva. Se ve que el día en el que tuvieron que enviar el pedido la fotocopiadora estaba rota y solamente imprimía una mancha negruzca con alguna que otra brizna blanca.
d. ¿Por qué la pieza cuatro que se incluye en el montaje de la tercera viñeta, en la sexta ha desaparecido y en su lugar va un tornillo de tamaño mediano que tú no ves en tu mágica bolsita transparente en la que se presume se incluyen todas las herramientas necesarias para el montaje?
e. ¿Por qué la pieza dos (el cacho plástico que recubre el respaldo de la silla) que se supone que debería encajar perfectamente con la pieza seis (el respaldo de la silla) resulta que no encaja en absoluto y, lo que es peor, encaja en la parte inferior con asombrosa facilidad?
f. ¿Por qué narices no se te ocurrió preguntarle a alguno de esos amables dependientes si te podías llevar la silla que estaba expuesta ya montada y todo? Joder, si es que seguro que el Coliseo se hizo en menos tiempo.
Los chorreones de sudor te resbalan por la frente con suma fluidez. El sol se va poniendo, descubriendo que tu tarde de playa se está yendo al garete mientras tratas de descifrar el jeroglífico fotocopiado. Llega un momento en el que te hartas, lo tiras todo al suelo sin entender nada y levantando el puño a lo Escarlata O’Hara pones a Dios por testigo que pondrás de moda lo de sentarte en el suelo forever. Ahora entiendes por qué no habías cambiado la vieja silla antes, recordando el suplicio que te supuso montarla en su momento. Barajas la posibilidad de descambiar la silla, llegar y decir que no te gusta, que está rota, que no va con el color de tus ojos, lo que sea y que te devuelvan el dinero. Pero entonces, entonces te da la crisis de autoestima:
-Dios, soy patético. Tengo una carrera y un máster. Escribo en un blog desde hace más de un año. Acierto todas las preguntas del “No sé más que un niño de primaria”. De pequeño veía el Cifras y Letras y superaba a mis hermanos en los cálculos matemáticos. Soy capaz de escribir posts de quinientas líneas y de hacer el pino con un bollicao en la boca cantando Camela... ¡pero no puedo armar una puta silla de oficina! (en esta última parte, momento álgido el dramaqueenismo´, se acepta hacer una pira con los títulos académicos y pegar un puñetazo a la pared en plan machote y “me subo el ego, tengo fuerza bruta animal”).
Y te pones de nuevo a ello. Por tu dignidad. Porque la silla no va a poder contigo. Porque los fabricantes (los que la hacen en algún país tercermundista por tres céntimos la jornada semanal no, me refiero a los que comercializan el producto) no van a poder contigo. Y lo consigues con tu espíritu de superación, tu alma de McGuiver, una tuerca por allí, un poquito de superglue por allá (te has cargado una pieza en un momento de enfado), un botón en el otro lado, un imperdible abajo, un poco de pintauñas a la derecha y
tachánnnnnnnnnnnnnn....
a. La silla no se parece en nada a la que había en el muestrario del Carrefús ni a la fotografía que se ve en la cajita. Carece de toda esa perfección y glamour. ¿Te habrán engañado? ¿Es que te han dado otro modelo? Sí, seguro que sí. NO puede ser culpa tuya.
b. Si te sientas para probarla se tambalea peligrosamente y, es más, si haces un movimiento brusco puede que acabes descubriendo a qué huelen las baldosas del suelo de tu habitación.
c. Hay una pieza sobrante (esto siempre pasa) que no tienes ni puta idea de donde va. Aunque lo supieras, a ver quién es el guapo que se desmonta la silla otra vez para colocarla en su debido lugar (de modo que escondes la pieza en el fondo de la caja y haces como si nunca hubiera existido mirando al suelo y haciendo círculos con el pie como si hubieras perdido tu virginidad en un campo de heno la noche anterior).
d. Todos los días deberás enfrentarte a ese adefesio de silla, que servirá para recordarte tu patetismo, tu torpeza y tu fracaso como manitas. No te cabe duda, eres un marica típico tópico.
Pero lo que importa, lo que realmente importa, es que ahora mismo os estoy escribiendo desde esa silla y es la mar de cómoda. Tengo miedo, sí, porque acabo de oír un ruido parecido al que hace un tornillo cuando se cae al suelo. Luego he escuchado otro ruido parecido al que hace un tornillo rodando por el suelo hasta debajo de la mesa, confinado a la no existencia al igual que la pieza sobrante, empujado por un pie totalmente consciente de lo que estaba haciendo.
Pero esto, lo he montado yo. YO.
Interesados en mi salud física y mental, vayan llamando a una ambulancia. Gracias.
Paper camina alegremente por el Carrefús en un día tan especial como un sábado acompañado de su hermano. La vida es bella, los pajaritos cantan (los de la tienda de animales al menos sí, no sé que clase de droga le añaden al alpiste los dependientes), el sol playero quema las espaldas veraniegas y ansiosas de calor (humano también), la voz de la megafonía resulta menos impersonal que de costumbre y hasta los gilipollas que saben conducir un coche (o al menos eso es lo que pone en su carnét) y que no tienen ni puta idea sobre como llevar un carrito sin que las cuatro ruedas (la virgen, las cuatro) te pasen por encima del pie izquierdo te ofrecen la impresión de ser menos subnormales de lo habitual.
Hermano de Paper: -Pues mira, esta es la silla que me compré yo el otro día.
Paper: -Qué bien, qué barata, qué estupenda, qué genial, qué maravillosa, qué divina (grado de gilipollitis: muy por encima del normal, que ya es decir)... esto... me la llevo.
(Voz del Tomate): Paper no lo sabe, pero acaba de cometer el mayor error de toooda su vida (en eco: vida, vida, vida, vida...)
Sábado, tres de la tarde. Temperatura ambiente: treinta y cinco grados. Temperatura el la habitación de Paper: mete el dedo (he dicho el dedo) en una sartén con aceite hirviendo (he dicho en una sartén con aceite hirviendo) y lo sabrás. El infierno se ha desatado.
Montar una silla de oficina del Carrefús, en teoría, no debe ser tan difícil. Uno saca todas las cosas de la caja y las coloca encima de la cama. La bolsita de los tornillos a un lado, el resto desparramado estratégicamente para ser reconocido de un solo vistazo y se dice a sí mismo: “venga, esto en lo que dura la sección de cultura en un telediario de Antena 3 lo monto y después me voy a la playa”. Ja. Iluso... Si es que el ser humano es un puto iluso, que te lo digo yo.
En el fondo de la caja, al final de todo, descubres la que se supone debe ser la solución a todos tus problemas. La salvación. El antídoto a la torpeza de la que hacemos gala los que tenemos menos maña que un gato de escayola. El santo Grial. El Bricomanía abierto las veinticuatro horas: las instrucciones de montaje. Coges el papel arrugado con lágrimas en los ojos, sonriendo e imaginándote sentado en tu nueva silla. Todavía te preguntas por qué no has hecho eso antes, por qué has tardado tanto en renovar el viejo cachivache de tapicería de dudoso color y con el respaldo medio roto que te hacía una lesión en la columna cuando llevabas dos minutos seguidos sentado clavándote los tornillos. Abres las instrucciones arrugadas y descubres que:
a. Las instrucciones para montar la silla se resumen en dos carillas del folio (con lo cual no debe ser muy difícil).
b. No tienen texto (con lo cual, más fácil todavía. Los libros con dibujos los mejores, o eso dicen todos mis amigos cuando les insto a que se lean un libro de más de veinticinco páginas).
c. Es una fotocopia en blanco y negro. Las imágenes están borrosas. Qué coño, no se ve un carajo. Seamos sinceros, no sabes si la viñeta cuatro es el respaldo de la silla o un mal retrato de la Duquesa de Alba recién levantada y tras una sesión triple de rayos uva. Se ve que el día en el que tuvieron que enviar el pedido la fotocopiadora estaba rota y solamente imprimía una mancha negruzca con alguna que otra brizna blanca.
d. ¿Por qué la pieza cuatro que se incluye en el montaje de la tercera viñeta, en la sexta ha desaparecido y en su lugar va un tornillo de tamaño mediano que tú no ves en tu mágica bolsita transparente en la que se presume se incluyen todas las herramientas necesarias para el montaje?
e. ¿Por qué la pieza dos (el cacho plástico que recubre el respaldo de la silla) que se supone que debería encajar perfectamente con la pieza seis (el respaldo de la silla) resulta que no encaja en absoluto y, lo que es peor, encaja en la parte inferior con asombrosa facilidad?
f. ¿Por qué narices no se te ocurrió preguntarle a alguno de esos amables dependientes si te podías llevar la silla que estaba expuesta ya montada y todo? Joder, si es que seguro que el Coliseo se hizo en menos tiempo.
Los chorreones de sudor te resbalan por la frente con suma fluidez. El sol se va poniendo, descubriendo que tu tarde de playa se está yendo al garete mientras tratas de descifrar el jeroglífico fotocopiado. Llega un momento en el que te hartas, lo tiras todo al suelo sin entender nada y levantando el puño a lo Escarlata O’Hara pones a Dios por testigo que pondrás de moda lo de sentarte en el suelo forever. Ahora entiendes por qué no habías cambiado la vieja silla antes, recordando el suplicio que te supuso montarla en su momento. Barajas la posibilidad de descambiar la silla, llegar y decir que no te gusta, que está rota, que no va con el color de tus ojos, lo que sea y que te devuelvan el dinero. Pero entonces, entonces te da la crisis de autoestima:
-Dios, soy patético. Tengo una carrera y un máster. Escribo en un blog desde hace más de un año. Acierto todas las preguntas del “No sé más que un niño de primaria”. De pequeño veía el Cifras y Letras y superaba a mis hermanos en los cálculos matemáticos. Soy capaz de escribir posts de quinientas líneas y de hacer el pino con un bollicao en la boca cantando Camela... ¡pero no puedo armar una puta silla de oficina! (en esta última parte, momento álgido el dramaqueenismo´, se acepta hacer una pira con los títulos académicos y pegar un puñetazo a la pared en plan machote y “me subo el ego, tengo fuerza bruta animal”).
Y te pones de nuevo a ello. Por tu dignidad. Porque la silla no va a poder contigo. Porque los fabricantes (los que la hacen en algún país tercermundista por tres céntimos la jornada semanal no, me refiero a los que comercializan el producto) no van a poder contigo. Y lo consigues con tu espíritu de superación, tu alma de McGuiver, una tuerca por allí, un poquito de superglue por allá (te has cargado una pieza en un momento de enfado), un botón en el otro lado, un imperdible abajo, un poco de pintauñas a la derecha y
tachánnnnnnnnnnnnnn....
a. La silla no se parece en nada a la que había en el muestrario del Carrefús ni a la fotografía que se ve en la cajita. Carece de toda esa perfección y glamour. ¿Te habrán engañado? ¿Es que te han dado otro modelo? Sí, seguro que sí. NO puede ser culpa tuya.
b. Si te sientas para probarla se tambalea peligrosamente y, es más, si haces un movimiento brusco puede que acabes descubriendo a qué huelen las baldosas del suelo de tu habitación.
c. Hay una pieza sobrante (esto siempre pasa) que no tienes ni puta idea de donde va. Aunque lo supieras, a ver quién es el guapo que se desmonta la silla otra vez para colocarla en su debido lugar (de modo que escondes la pieza en el fondo de la caja y haces como si nunca hubiera existido mirando al suelo y haciendo círculos con el pie como si hubieras perdido tu virginidad en un campo de heno la noche anterior).
d. Todos los días deberás enfrentarte a ese adefesio de silla, que servirá para recordarte tu patetismo, tu torpeza y tu fracaso como manitas. No te cabe duda, eres un marica típico tópico.
Pero lo que importa, lo que realmente importa, es que ahora mismo os estoy escribiendo desde esa silla y es la mar de cómoda. Tengo miedo, sí, porque acabo de oír un ruido parecido al que hace un tornillo cuando se cae al suelo. Luego he escuchado otro ruido parecido al que hace un tornillo rodando por el suelo hasta debajo de la mesa, confinado a la no existencia al igual que la pieza sobrante, empujado por un pie totalmente consciente de lo que estaba haciendo.
Pero esto, lo he montado yo. YO.
Interesados en mi salud física y mental, vayan llamando a una ambulancia. Gracias.
Comentario:
Bueno, al final estás cómodo en ella, no? pues es lo que importa. Sentirte cómodo....!
Yo tb. soy bastante inutil para esas cosas del bricolaje. Hay una frase que mi madre repite mucho cuando montamos algo, y la dice asi con ironia: "¿Hay que llamar a un hombre?" jajaja
Bezos.
Yo tb. soy bastante inutil para esas cosas del bricolaje. Hay una frase que mi madre repite mucho cuando montamos algo, y la dice asi con ironia: "¿Hay que llamar a un hombre?" jajaja
Bezos.
Comentario:
A mi que me la monten.
Me alegra volver a reirme tanto contigo.
Me alegraría mas volver a oir tu voz.
Y ya verte ni te cuento.
Me alegra volver a reirme tanto contigo.
Me alegraría mas volver a oir tu voz.
Y ya verte ni te cuento.
Comentario:
A mí me pasaba lo miso q a ti. y me la acabó montando mi compañera de piso. Bollera para más inri. Así q en mi casa se cumplían los estereotipos.
Luego descubrí Ikea y me sentú superorgulloso cuando supe montar las mesas y estanterías.
Ya nada se em resiste, pero si lo puede hacer otro, mejor.
Besotes!!!
Luego descubrí Ikea y me sentú superorgulloso cuando supe montar las mesas y estanterías.
Ya nada se em resiste, pero si lo puede hacer otro, mejor.
Besotes!!!
Comentario:
Estimado paciente.. ¿un aire acondicionado en Carrefour?. No. Prefiero una silla.
Comentario:
¿Qué es eso de que los gays no saben montar esas cosas?
¡En casa lo monto todo yo! Ains, no me vengas con estereotipos.
Más te vale echarte un novio que monte tu casa mientras tu le pasas las herramientas y los tornillos de la bolsita, jajaja Pero para ello, tu chico no podra ser un poco de ONG lo que haría que evitara carrefus e ikeas a toda costa ;)
Mil besos
¡En casa lo monto todo yo! Ains, no me vengas con estereotipos.
Más te vale echarte un novio que monte tu casa mientras tu le pasas las herramientas y los tornillos de la bolsita, jajaja Pero para ello, tu chico no podra ser un poco de ONG lo que haría que evitara carrefus e ikeas a toda costa ;)
Mil besos
Comentario:
Pues imagínate si en lugar de montar una sola silla, tienes que montar media casa entera... y no solo, sino con tu pareja... xDDDD
Llegados a ese punto, o te divorcias, o te lo quedas para toda la vida, porque es una auténtica prueba de fuego.
Entrena bien, para cuando llegue el momento... que yo casi me quedo en el intento xDD
Un abrazo enorme :)
Llegados a ese punto, o te divorcias, o te lo quedas para toda la vida, porque es una auténtica prueba de fuego.
Entrena bien, para cuando llegue el momento... que yo casi me quedo en el intento xDD
Un abrazo enorme :)
Comentario:
Jajajajajaja... ay, Paper ¿para qué te metes en esos follones? Hay gente que no ha nacido para menesteres manuales... bueno, ejem, para según qué menesteres manuales...
En fin, al menos sigues vivo. Porque... Sigues vivo ¿verdad? :D
Besos
En fin, al menos sigues vivo. Porque... Sigues vivo ¿verdad? :D
Besos
Comentario:
Si es qeu vales para muchas cosas... pero qeu muchas, muchísimas...
Pero acabas de descubrir qeu en vez de cifras y letras, tenías que haber visto más bricomanía, jejeje, porque ver "un chapuzas en casa" nunca fue lo mismo...jeje
Disfruta de la emoción y el peligro "in de limit"... que siempre han dicho qeu es de lo más reconfortante...jeje
Un besazo!!!
Pero acabas de descubrir qeu en vez de cifras y letras, tenías que haber visto más bricomanía, jejeje, porque ver "un chapuzas en casa" nunca fue lo mismo...jeje
Disfruta de la emoción y el peligro "in de limit"... que siempre han dicho qeu es de lo más reconfortante...jeje
Un besazo!!!
Comentario:
Hay tiendas en las que pagas un pequeño extra y te montan la silla. A la larga sale más rentable.
A ver si visitas nuestro blog algún día!
A ver si visitas nuestro blog algún día!
Comentario:
creo q no correspondo al prototipo bollo de manitas bricomaníaca...no soy capaz de montar ni una simple estantería....
creo q no soy un buen partido ;-)
kss nene
creo q no soy un buen partido ;-)
kss nene
Comentario:
a ver paper... los gays no estamos hechos xa este tipo de trabajos tan simples como montar una silla!!! nosotros tenemos capacidades superiores, mucho mas intelectuales xD
estas cosas hay qdejarselas a los heteros, qluego se kedan tan felices creyendose utiles xD y nosotros entonces ya nos opdremos dedicar a resolver los problemas del mundo, hombre ya!
bye!
estas cosas hay qdejarselas a los heteros, qluego se kedan tan felices creyendose utiles xD y nosotros entonces ya nos opdremos dedicar a resolver los problemas del mundo, hombre ya!
bye!
Comentario:
Lo mejor es comprar de una sola pieza, lo que pasa es que si la montas tú parece como que es más tuya, aunque la tengan dos millones de personas más.
Lo de las piezas sobrantes es la historia de siempre, pero piensa que es mejor que te sobre de una silla que de un ordenador.
Lo de las piezas sobrantes es la historia de siempre, pero piensa que es mejor que te sobre de una silla que de un ordenador.
Comentario:
cuando quieras te invito a ikea,si, ha comer en el restautante.
quillo no es mas facil montar la silla despues de la playa con el frequito de to la noche montando la silla? como pone eso, luego te ves un morenazo qeu te pregunta que haces los fines de semana y vas tu y le sueltas, hago bricolaje hasta las tantas de la mañana, pone tio, te imaginan que le vas a amublar to la casa, na ya sabes, cuando quiera vamos a ikea,
quillo no es mas facil montar la silla despues de la playa con el frequito de to la noche montando la silla? como pone eso, luego te ves un morenazo qeu te pregunta que haces los fines de semana y vas tu y le sueltas, hago bricolaje hasta las tantas de la mañana, pone tio, te imaginan que le vas a amublar to la casa, na ya sabes, cuando quiera vamos a ikea,
Comentario:
Montar sillas no es la típica cosa que hacen los novios? Vale que da mucha alegría hacerlo por ti mismo, pero nosotros tenemos glamour y las tareas de bricomanía no deberían estar entre nuestras actividades de fin de semana. Reflexiona sobre esto.
Comentario:
Pobrecito Paper. Lo que te faltaba a ti es darte un coscorrón en la cabeza... Tú ves, yo he salido a mi padre, ya lo sabes. Qué hace él?? Que lo monte otro y si no hay más remedio y tiene que montarlo él dice algo así, como: Pues si yo la veo bien. No sube la persiana?? Pues yo le doy un tironcito con la mano y ya está, eso le pasa a todas las persianas... Y de esta forma, con la negación, al final consigue que todos lo dejemos tranquilo. Yo aspiro a perfeccionar esta capacidad innata :D jajajaja No, en serio... Mi mejor técnica es y, ahí va el secreto de todo esto: Echarme una novia más eficiente que yo. Ropilotaaaa!!!! Menos mal que te tengo a ti para abrirme los botes de conserva!!!! Muakaaaaaa
Comentario:
Paper te pasa como a mí soy una completa nulidad en eso de montar cualquier aparato que requiera más de 4 tornillos y 3 tuercas, además también soy nulo para interpretar esas instrucciones que nadie entiende, pero es que además también soy nulo intentando encontrar las respuestas de sabes más que un niño de primaria, y además también era nulo en el cifras y letras, ergo ¡no valgo para nada!, crisis existencial por la mañana (primera del día xdd) ni tengo habilidad manual ni intelectual, lo tengo claro!!!!! pero bueno eso sí tengo una habilidad para soltar comentarios mega largos que no tienen nada que ver con el post y que hacen creer a los que los leen que estoy chalao que lo flipas!.
Por lo menos soy bueno en algo (dudoso consuelo) xdd.
En esto de montar diferentes aparatejos (yo me he quedado en enroscar y desnroscar bombillas xdd) siempre llamo a mi hermano que tiene esa habilidad pero no puedo evitar sufrir las burlas de mi madre que me recuerda que tanta carrera para luego no saber arreglar un enchufe ¡hay que joderse!, pero es que mi madre es de esas mujeres que piensan que el hecho de ser hombre ya supone llevar en los genes el arreglar cualquier aparato y ser experto en albañilería, electricista, montador de muebles y de todo lo que se precie, y cuando le digo que soy una manazas y que las cosas no se aprenden por ciencia infusa me mira con ojos incrédulos como diciéndome ¡estoy apañá!, pero es así, muy humana y la quiero.
Buen post!!!!!!!!!.
Gracias por hacerme reír!.
Por lo menos soy bueno en algo (dudoso consuelo) xdd.
En esto de montar diferentes aparatejos (yo me he quedado en enroscar y desnroscar bombillas xdd) siempre llamo a mi hermano que tiene esa habilidad pero no puedo evitar sufrir las burlas de mi madre que me recuerda que tanta carrera para luego no saber arreglar un enchufe ¡hay que joderse!, pero es que mi madre es de esas mujeres que piensan que el hecho de ser hombre ya supone llevar en los genes el arreglar cualquier aparato y ser experto en albañilería, electricista, montador de muebles y de todo lo que se precie, y cuando le digo que soy una manazas y que las cosas no se aprenden por ciencia infusa me mira con ojos incrédulos como diciéndome ¡estoy apañá!, pero es así, muy humana y la quiero.
Buen post!!!!!!!!!.
Gracias por hacerme reír!.