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Navegando a la Deriva...
Y el barco de papel, aunque mojado, ponía todo su empeño en continuar flotando
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Que el barco se hunde!!!!!!!!!!!!!!!!!! Noooo, que no se hunde, que esto sigue adelante, aunque sea dando tumbos. Y si se hunde... pues habrá que aprender a sobrevivir ahí abajo también ¿no?


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Sindicación
 
Ilusos
Hace mucho mucho tiempo, cuando yo era un ser inocente al cual todavía le quedaba demasiado por aprender (y yo que me quejaba, de haber sabido lo que me quedaba por vivir habría dicho más veces aquello de “virgencita que me quede como estoy”) estaba sentado en la peluquería dejando que mi querido y guapo estilista me hiciera un corte de pelo cojonudo (con el cual ligaría como el que más, aunque el que vale vale) y hablábamos sobre lo divino y lo humano (qué raro). Entonces dejó de cortarme el pelo momentáneamente (no se sabe si para descansar, rascarse el paquete o, sencillamente, para dar más énfasis a las palabras que me iba a dirigir mientras miraba a mis ojos a través del espejo), y entonces me dijo:

-Paper, nunca esperes nada de nadie. Te ahorrarás muchas decepciones.

He de reconocer que me dejó perplejo (y no sólo porque yo por aquella época babeara por él) y me sobrevino a la cabeza la idea de que en buena parte tenía razón: me vi a mí mismo como alguien tendente a hacerse demasiadas ilusiones, crearse expectativas de manera arriesgada que, evidentemente, y teniendo en cuenta el mundo en el que vivimos y los seres humanos con los que hemos de relacionarnos, terminarían siendo defraudadas sin remedio.

Con el tiempo me volví más justo y me di cuenta de que no se trataba de mí. En realidad, todos y cada uno de nosotros tiene esta propensión en algún momento. Todos somos un poco ilusos en el fondo. Si nos detenemos a pensar un momento y nos deshacemos de nuestra personalidad unicelular de ameba, ¿quién no ha sufrido la situación de que su imaginación corriera más que la realidad?

Pongamos un caso bastante fácil. Conoces a alguien (ya sabes, uno de esos momentos en el que te dices “venga, va, voy a abrirme a conocer gente y a dejar de ser un antisocial. Voy a creer que todavía queda algún tío medio decente en el planeta y que voy a tener suerte”) y te presentan a un chico que en cualquier otra circunstancia te habría parecido tan insulso como una figurita del todo a cien. Sin embargo, esta noche (porque si lo conoces por la noche todo fluirá de forma distinta) tienes un grado de gilipollez acusado y cuando el sujeto te da dos besos y comienza a hablarte un clic se activa en tu retorcido cerebro, una musiquilla romántica al más puro estilo Disney comienza a sonar desde algún lugar indeterminado y tus pensamientos se vuelven medio locos. La cosa sería más o menos así:

-Qué mono es, qué barbaridad. Y qué bien habla. Su voz es bonita. Mira, viste bien (repaso inconsciente de la cabeza a los pies, pero no en plan buitre asqueroso, sino quinceañera con coletas enamorada del capitán del equipo de rugby). ¿Ha dicho que se dedica a la arquitectura? Yo siempre he pensado que terminaría con un arquitecto. ¿Y si le gusto? ¿Y si esta noche me besa y terminamos la mar de acaramelados? ¿Y si resulta que es estupendo, fantástico, genial y estratosférico, todo lo que siempre he querido en un hombre? ¿Cómo quedaría mi nombre junto al suyo en la invitación de boda? Paper y... y... ¿cómo ha dicho que se llamaba? Bah, qué más da. Me imagino a los dos viviendo juntos en un ático (que queda siempre muy cool) de muchos metros cuadrados, maravillosamente decorado y con la música jazz sonando de fondo, acompañándonos como la banda sonora de nuestra vida (si hay que ponerse cursi, pues uno ya se pone). Él estará regando las plantas (porque mima a todo ser vivo con enorme cuidado y esmero) mientras el sol se posa en su rostro y yo estaré escribiendo mi quinto best seller con mi portátil Mac blanco, ultimísimo modelo. Él se dará cuenta de que le estoy mirando y entonces me sonreirá manguera en mano (emmm... esto... mejor no digo nada), dejará de regar y se acercará a mí para comerme la boca a destajo y propiciar mi mente para escribir un capítulo tórrido entre los dos protagonistas de mi novela (por la que me darán el Planeta por enésima vez). Luego se marchará a su estudio de arquitectura a trabajar y mientras sale por la puerta le prometeré que miraré por Internet los vuelos para nuestra semana de vacaciones en Atenas (donde tenemos grandes amigos de nuestras ya frecuentes rutas por Europa). Y suena “Un mundoooooo ideeeeaaaaaaaallll.... un mundo en el que tú y yo... podamos decidir como vivir sin nadie que lo impida”, al tiempo que te imaginas al sujeto vestido con una túnica y un turbante estilo Aladdin y, lo que es peor, a ti mismo con el ombligo al aire, una peluca morena cuyos mechones alcanzan ese lugar donde la espalda pierde su nombre y un velo semitransparente cubriéndote la cara en plan Princesa Jasmine. Y todo esto sin coca, alucinógenos ni alcohol de por medio (a tope sin drogas).

Bueno, vale, sí, ¿qué pasa? Me he colado tres pueblos, pero es que uno es muy exagerado y tiene que transmitir el mensaje a los lectores para que capten de lo que hablo. Yo jamás imaginaría algo así.

¿Por qué acaba de asomarse el perro de mi hermano a la puerta de mi habitación descojonado de la risa y señalándome con la pata izquierda? Maldito chucho...

La cosa es que cuando el clic se activa nuestra imaginación vuela. La idealización es un proceso francamente espontáneo y difícilmente controlable. Cuando te das cuenta ya has medio idealizado al sujeto. Por supuestísimo, la idealización no está basada en ningún hecho real, pues si no hubieras desconectado hacia mundos paralelos en cuanto te ha dicho que estudia arquitectura habrías descubierto por sus frases que el tío en cuestión tendrá una voz muy bonita, pero hace comentarios estúpidos a cada momento. Odia a los seres vivos, puesto que te está contando que una vez roció con gasolina a un gato e intentó prenderle fuego. Sus gustos musicales se alejan demasiado del jazz: le gusta Camela y King África, además de lo que él llama música jaus (por supuesto, no tiene ni pajolera idea de qué es eso). No se ha leído un libro completo en su vida (exceptuando el de la auto escuela) y además uno de cien páginas y sin dibujos le parece ya de entrada un tostón. Su programa favorito es el Salsa Rosa y la mayor ilusión de su vida cogerse un pedo con Belén Esteban (sobre la cual asegura que tiene que ser la bomba). Además ha realizado una serie de comentarios entre obscenos y poco ingeniosos que te dejan ver que va de rompecalzoncillos por la vida, que se ha cepillado hasta al extintor de la biblioteca de su facultad, que tiene la sensibilidad en la punta del capullo y que aparte de un rabo de veinte centímetros (dato que ha dejado caer casualmente en la conversación justo cuando te lo imaginabas sonriéndote manguera en mano) no tiene mucho más que ofrecerte (y eso contando con que lo sepa usar, que ya es decir). Total, que el sujeto al cual has idealizado es, a efectos prácticos, un gilipollas de remate. Pero tu mente perversa y malvada ya se ha empeñado en rodearle de toda una serie de cualidades pretendidamente especiales que no concuerdan en ningún sentido con la realidad.

Y todo sería perfecto en tu atribulada imaginación si no fuera porque, por suerte o por desgracia, terminas conociendo del todo al sujeto de marras y entonces otro clic, bastante diferente al primero, se activa en tu cabeza para hacer que te escoñes de tu nube de algodón y te des de bruces con el frío suelo para descubrir que ese tío que te presentaron en aquella fría noche de invierno no es, para nada, lo que tú creías. Para esto, según el amigo Pau, no hay explicación: se activa el clic sin más y se inicia el proceso de desidealización a vertiginosa velocidad. Lo peor es la decepción que te llevas porque habías puesto demasiadas expectativas en alguien sólo por inercia o por necesidad (a veces necesitamos desesperadamente creer en algo o en alguien para dar sentido a nuestra vida).

Esto mismo ocurre a todos los niveles. Por regla general, esperamos cosas de nuestros amigos, de nuestro puesto de trabajo, de nuestra familia, del vecino del quinto o de nuestra pareja. ¿Pero están fundamentadas en algo real esas expectativas o se basan sólo en una mera ilusión del subconsciente?

Esta tarde venía yo en el autobús. Un chófer muy guapo me ha recibido mediante un cordial saludo y me ha sonreído. Ya lo ha hecho otras veces, no es la primera vez que le veo y que me parece guapo, encantador y simpático. Pero durante el trayecto de hoy he imaginado algunas cosas. He pensado qué ocurriría si me invitara a cenar o algo así en plan teleserie, pidiéndome una cita en sentido estricto. No he podido evitar sonreírme mientras comenzaba a desvariar y a dejarme enredar cómodamente en los hilos de una ilusión, muy tonta, sí, pero una ilusión al fin y al cabo. No quiere decir que me haya enamorado de él o que le vaya a pedir en matrimonio la próxima vez que el bus se pare frente a mis narices con su cara sonriente tras el cristal de la puerta de entrada (esto, aunque parezca que no, es algo muy extendido. En cuanto alguien muestra el menor atisbo de ilusión la otra persona corre más que si hubiera visto a Farruquito en un semáforo). Ni siquiera se trata de que me vaya a acercar a él en un momento de enajenación mental y le vaya a pedir el número de teléfono. Sin embargo, me ha hecho gracia darme cuenta de que por mucho que las idas y venidas de la vida me hagan mantener los pies en la tierra, eso no me impide fantasear.

Las decepciones deben enseñarnos a diferenciar la ficción de la realidad. Pero no deben fulminar nuestra capacidad para soñar.

Puede que mi peluquero tuviera algo de razón, pero, desde luego, no toda.

Después de todo, ¿qué sería de nosotros sin la capacidad de imaginar que todo puede ser distinto?

 
Comentario:
Venga soy un corderito más de estos q han balado en el rebaño, sí la ilusión es necesaria y tod@s soñamos en algún momento de nuestra vida. Yo personalmente creo q cuanto más imagino nunca ocurre, por eso tiendo a pensar en exceso cuando veo la situación peligrosa, así tengo la firme convicción de q nunca va a pasar (ya te he dicho antes q soy masoca) Pero la parte de tu peluquero diciendote q cuanto menos te ilusiones menos te decepciona la gente,verdad como la vida misma. Para mí lo mejor es no esperar nada y lo q llegue.... oye como caido del cielo!!!! (sí, mi madre tb dice q a veces soy tonta)
Ahora, sí, ya me puedo ir tranquila a la camita, ya lo he leido todo y lo he escuchado todo.
Mua
 
Comentario:
Link: el proceso que describes es muy lógico. Cuando idealizas a alguien y lo sitúas por encima del escalón que ocupas tú, terminas comparándote y obteniendo la impresión de que tú eres menos que esa persona. Pero no es cierto, es sólo un problema de autoestima que hay que superar porque nadie es más ni menos que nadie. Y hay que quererse a uno mismo.

En cuanto a que la gente huye despavorida en cuanto aprecia el menor atisbo de ilusión es otra realidad. Normalmente, la gente, cuando advierte que hay expectativas sobre ellos, terminan huyendo atemorizadas porque albergan la impresión de que no estarán a la altura de las mismas. Es una pena que no se den cuenta que corriendo y huyendo, no queriendo afrontar los problemas, es como, precisamente, consiguen situarse por debajo de esas expectativas. En fin...

Gracias por tu visita también y bienvenido. Me alegro de que el post de las relaciones te gustara y no temas por poner tu correo, hombre :)

Finnegan: a ti te echaba yo ya de menos. No te preocupes, porque tu sitio en el redil está bien reservado. Don't worry, desestrésate y espero que nos leamos más a menudo los dos, que yo también ando algo falto de tiempo.

Besos a todos y gracias por comentar.
 
Comentario:
Kichiaya: Desde luego. Soñar no es malo. Lo realmente dañino es creer que esos sueños son realidades consumadas.

Amanu: Cínicos y descreídos??? Pues no sé por qué lo dices, la verdad... :p Fallar en las elecciones es demasiado común. Empiezo a pensar que no importa lo que elijamos, siempre nos estaremos equivocando en cierto modo y acertando de alguna otra manera. Yo tampoco lo sabré o, al menos, eso espero.

Perséfone: te haré caso. Soy consciente de mi cinismo. Pero también soy consciente de que a pesar de él puedo ilusionarme y dar oportunidades a otros para que me demuestren que no todo el mundo merece estar en el mismo saco.

Xaxe: ciertamente, todos nos ilusionamos y pensamos qué pasaría si... es bonito hacerlo. Y es más bonito aún cuando das el paso y descubres que todo es mucho mejor de lo que imaginabas. Para eso hace falta suerte, pero no es imposible.

Pau: esto va a quedar muy mal, pero creo saber tu opinión y creo que tus desencuentros no son más que fruto de algunas circunstancias. Dudar no es malo. Recuérdalo :)

Peter Hook: Siempre que hacemos algo esperamos otra cosa a cambio. O casi siempre. No me creo el altruismo en toda regla, siempre se mira por el interés propio. Eso sí, hay que dejar que nos sorprendan, no estar pensando en lo que recibiremos en contrapartida. El rasero de cada cual es distinto. Me alegro de que te rieras, mi chucho es mucho chucho.

Chequebo: hay que soñar, siempre soñar... lo improbable no tiene por qué ser imposible. Por eso, hay que pedir lo imposible :)

Salva: qué barbaridad, menudo desglose que has hecho, jajaja. Muy bueno. La idealización es lo que tiene. No hay que abandonar los cuentos de la lechera, sólo diferenciarlos de la realidad y saber los bueyes con los que haramos. Ese alguien tiene mucha razón, no hay que perder la fe. Porque cualquier día la vida nos sorprende y nos deja con la boca abierta (o no, váyase usted a saber :p).

Sonia: merece la pena correr riesgos. Estoy de acuerdo. Pero en cada riesgo que se corre uno pierde un pequeño pedacito y es duro de reencontrar o aprender a vivir sin él. El aprendizaje es bueno, pero siempre se consigue perdiendo algo a cambio. Ni siquiera eso obtenemos por libre.

Hairblue: todos deberíamos perseguir aquello que esperamos. Te aseguro que yo soy como tú, no me quedo de brazos cruzados.
 
Comentario:
niño, qué mal. que sepas que voy de culo (y no en el sentido que parece) últimamente, así que no tengo el tiempo que quisiera para leerte y comentarte. pero prometo enmendarme de cara a las navidades y volver al redil. muchos besos.
 
Comentario:
A mi me pasa una cosa curiosa. Cuanto mas voy idealizando a un tio, mas me voy infravalorando yo, asi que al final acabo viendo a un angel rodeado de nubes, y yo una mierda pinchada en un palo. A lo cual viene la correspondiente rallada de "no se fijara nunca en mi, pero fijate como es, puede tener a cualquiera". Y si se fija en mi, viene otra rallada "¿como coño se ha fijado en mi? pero fijate como es, puede tener a cualquiera". Y al final se queda en un ronroneo constante "pero fijate como es..." En fin, conclusion: quedate en casa que sufres menos.
Jaja, no me hagas mucho caso, que yo siempre tiendo a exagerar mucho.
Y en una cosa te doy la razon, la mayoria de los tios huelen a los tios que se ilusionan. Si, como los perros que huelen el miedo, pues igual. Yo conoci a un chico, que al parecer pensaba que me estaba haciendo muchas ilusiones (vaaale, tal vez ya lo veia con un arpa volando entre las nubes, pero es culpa del dichoso click, que le da por accionarse cada vez que ve pasar a un tio XD), y vamos, que solo le falto desadmitirme. Pero joder, que soñar es gratis, no? yo ya sabia muy bien hasta donde podia llegar, pero un tonteo no es malo no? Y luego, cuando se entero que tenia novio, las cosas volvieron a ser como antes, tan majo y simpatico, jaja. Pues nada, el truco va a ser tener un novio inventado, asi caeran todos wuajaja!
Ainss como desvario...

Besos majo!

PD: Gracias por pasarte por mi blog! Yo ya te habia leido (el post de las relaciones entre los bloguers fue simplemente genial... estooo... no se si poner mi email o no XD), pero es que el tiempo no me da para mas! Malditos examenes! Cuidatee
 
Comentario:
Siempre que espero estoy persiguiendo
 
Comentario:
Yo creo que es bonito tener ilusiones y conceder el beneficio de la duda, nunca se sabe cuando vas a acertar y merece la pena correr el riesgo.
 
Comentario:
Ains niño! con la idealización hemos topado XDDD.

A grosso modo (me encanta esta expresión con una clara connotación sexual XDD) creo que la idealización es algo connatural en el ser humano, es decir algo que no se puede evitar. Con el tiempo he llegado a la conclusión que la idealización es una derivación de los famosos castillos en el aire o del cuento de la lechera aplicado a las personas que nos rodean y que de alguna manera u otra no nos resultan indiferentes más bien lo contrario.

Un servidor que de natural se come mucho la cabeza he establecido diferentes tipos de idealización:

1)IDEALIZACIÓN ORDINARIA, que tan bien describes querido Peip (con el permiso del natural Pau claro está) y sobre la cual, después de tu magistral disección poco hay que decir.

2)Idealización "auotoinducida", que se da cuando la idealización se aplica a uno mismo hasta el extremo de convertirte a tus propios ojos en alguien que no tiene defectos y que nunca se equivoca. Peligro: de este tipo de idealización al narcisismo obsesivo-compulsivo media una estrecha senda. Para entendernos ¡quiérete pero no te adores! XDD.

3)Idealización "abusiva", es otro enfoque de la idealización y comporta hacer un "mal uso" o "abuso" de ella, de ahí el nombre.
¿Qué implica esta idealización? pues algo muy sencillo`: precisamente por idealizar a una persona te muestras con ella mucho más intransigente que con otras personas que te dan igual y eso en el fondo no deja de ser eoísta y dañino de forma bilateral, primero hacía uno mismo porque te das cuenta que no tienes razón y te sientes una mala persona y segundo hacía la persona que idealizas que por el mero hecho de idealizarla no valoras en igualdad de condiciones que los demás.
Muchas veces no medimos las consecuencias de nuestros actos y a veces algo que puede resultar inofensivo como una idealización puede hacer daño creando a la persona que se idealiza presiones y preocupaciones donde no las hay que muchas veces tienen su germen de cultivo en las ralladas del que idealizar.
Y para evitarla simplemente hay que ponerse en el sitio del otro e intentar ser comprensivos con su situación o circunstnacias. En este caso idealizar se convierte en un acto de egoísmo, y debo reconocer que en ocasiones he hecho un mal uso de la idealización y he acabado haciendo daño a personas que no lo merecen. Desde aquí confieso mi "mea culpa" particular.
Mi mejor amiga qme dijo un día que a veces le costaba soportar el "peso" de ser mi mejor amiga, es un ejemplo práctico de idealización mal entendida, aunque debo reconocer que como ya me conoce y sabe lo osbservio y neurótico que soy no le echa cuenta, pero eso no significa que no deba reconocer mi culpa.

Y centrándonos en la idealización propiamiente dicha usease el primer apartado tengo que decir que un servidor que estudió derecho y es mucho de la presunción de inocencia no le queda más remedio que hacer una reformulación sui generis de este principio y aplicarlo al campo de la idealización es decir "todo el mundo tiene derecho a ser idealizado hasta que se demuestre lo contrario" o dicho de otro modo "todo el mundo puede idealizar hasta que se dé con la puerta en las narices" XDDD.Y es que de puertas en las narices o en los morros como dicen en mi tierra todos nos hemos topado con unas cuantas pero incluso en los casos en que el golpe es muy fuerte existe en nosotros la capacidad de curar las heridas y lo curioso es que tal vez el soñar con los ojos abiertos, el no sucumbir al desaliento, el creer que las cosas pueden ser de otra forma, el aferrarse a esa FE sea lo que nos haga seguir para adelante.

Personalmente seguiré con mi cuento de la lechera personal porque alguien me dijo que nunca HAY QUE PERDER LA FE, y a ello me refiero.

PD: Este comment es una forma indirecta.....

Desde el coño y vaciando su cabezita SALVICAAAAA
 
Comentario:
Me quedo con la frase:

"Las decepciones deben enseñarnos a diferenciar la ficción de la realidad. Pero no deben fulminar nuestra capacidad para soñar."

Que sería de nosotros si esos sueños despiertos...jajajaj

Un abrazo muy grande

DEW
 
Comentario:
Aix... yo soy un iluso en toda regla, y según como esté el primer click lo hago muy rápido, a veces demasiado, y a veces el segundo tarda demasiado en llegar o simplemente llega en el momento adecuado y si, caigo de mi nube de algodón y me doy de bruces contra la realidad.
En cuanto a las amistad me pasa lo mismo, siempre espero que hagan lo que hago yo por ellos o lo que haría yo por ellos si estuvieran como yo, pero como dice mi sabia madre si haces algo hazlo porque quieres sin esperar nada a cambio, porque de lo contrario te llevarás una desilusión y una gran decepción. Y yo me pregunto ¿somos capaces de dar sin esperar nada a cambio? Porque aunque no lo reconozcamos abiertamente en un recóndito lugar de nuestro interior una voz dice que no hace las cosas porque si, que siempre espera algo a cambio.
Pero como dice la canción... "No me llames iluso porque tengo una ilusión".


PD: Me he partido con lo de "¿Por qué acaba de asomarse el perro de mi hermano a la puerta de mi habitación descojonado de la risa y señalándome con la pata izquierda? Maldito chucho...", aix... el chucho se ríe de las fantasías de los humanos...

Besos
 
Comentario:
Sigo teniendo opiniones encontradas sobre este tema, supongo que serán las consecuencias de ser un signo de tierra con ascendente de aire, jejeje, pero no sé que decir. Un besito, Pape [pronunciado peip]
 
Comentario:
me ha encantao lo del autobús... todos hemos suspirao x alguien detrás de un cristal y llenándolo de vaho... besos
 
Comentario:
Tengo la sensación de que Chueca me vacila. Había escrito un post que intentaré repetir (y odio escribir cosas que ya he escrito, me salen artificiales).

Decía que como dices, no hay que perder la capacidad de ilusionarse. Estar preparado para todo conduce al cinismo (algo que tú conoces bien y yo he padecido alguna que otra vez). Pero a veces la vida da sorpresas, oye. Yo misma, con mi prudencia habitual y mi norma de "ilusiones 0" tuve que mandarlo a tomar por culo ante la evidencia de que a veces hay suerte. Y si no hubiera sido valiente y me hubiera permitido soñar, ahora no tendría a mi bollito de crema.
 
Comentario:
Cuando somos jovenes e inocentes estamos llenos de ilusiones,luego la realidad se encarga de desinflarlas y normalmente nos volvemos bastante cinicos y descreídos.Pero eso también pasa y llega un dia en que nos damos cuenta que no merece la pena vivir sin ilusiones.

La idealización de las personas no es más que un desesperado intento de encajar nuestros sueños a la realidad pero tarde o temprano no nos queda más remedio que aceptar que tal vez nos hayamos equivocado.Eso no significa que estemos equivocados o que buscamos no exista simplemente que fallamos en la elecciones

Qúe sería de nosotros sin la capacidad de imaginar que todo puede ser distinto?Eso es algo que yo no quiero saber y no lo sabré besos
 
Comentario:
La falta de respuestas a veces duele más que asimilar la propia realidad. Por eso todos nos inventamos fachadas, fantaseamos y nos creamos mundos paralelos, ajenos al que nos incumbe, donde somos los protagonistas de una vida en rosa, con un final feliz.

Después de todo, los sinsabores de la vida serían inaguantables sin ensueños.

Pdta: Son las 6:30 de la mañana, no son horas de comentar...
No