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Navegando a la Deriva...
Y el barco de papel, aunque mojado, ponía todo su empeño en continuar flotando
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Que el barco se hunde!!!!!!!!!!!!!!!!!! Noooo, que no se hunde, que esto sigue adelante, aunque sea dando tumbos. Y si se hunde... pues habrá que aprender a sobrevivir ahí abajo también ¿no?


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Sindicación
 
El Afecto Artificial
Hace unas cuantas semanas (la verdad es que no puedo precisar cuándo porque el tiempo va careciendo de importancia para mí últimamente, no sé por qué) me hallaba yo en una papelería aguardando a que me atendieran cuando la dependienta me indicó el camino hacia un catálogo de regalos para amenizar mi espera e incitar mi ya incipiente consumismo. “Que la Navidad se acerca”, me dijo (la muy maja) y yo me sonreí (porque sí, porque soy así de amable), a pesar de que le estuviera rogando con una mueca de hastío que no pronunciara semejante palabrota en mi presencia (shhh ¡Eso no se dice, leñe, y menos tan pronto!).

La oferta era de lo más variopinta. Había de todo. Ciertamente, encontré detalles muy originales. Pero mi mirada (que es casi tan retorcida como mi mente) se detuvo en un punto fijo. Entonces lo vi. Increíble. Me quedé boquiabierto. No podía ser posible. No podía estar sucediendo. Una frase que muchos ya conocen demasiado bien a fuerza de escuchármela repetir cuando me ofusco o excito (esto último en un sentido que nada tiene que ver con el de vuestras mentes calenturientas), que viene a ser “¿nos hemos vuelto locos ya?” luchaba por escaparse de mi garganta. Pero no lo dije (tampoco es plan de que la gente tenga pruebas tan claras de que me estoy volviendo majara. Con la cara de zumbado me basta). ¿Era un pájaro? ¿Era un avión? ¿Era un autógrafo de Jesulín? ¿Era una pregunta rosa del trivial cuya respuesta Arrierita desconoce? No. Era más revelador aún.

Os estaréis preguntando qué narices fue lo que encontré (¿no? Y, entonces ¿qué carajo hacéis leyéndome?). Se trataba de una especie de almohadón, la mar de mono, en rosa o celeste, que contaba con un brazo de semejante color y hecho del mismo material. La modelo de la foto (a la cual no sé cuanto pagaron para que fuera partícipe de tan patética escena) apoyaba su cabeza en la almohada en cuestión haciéndose la dormida (aunque otra opción es que la hubieran drogado y hoy esté demandando al estudio de fotografía en cualquier juzgado) y se dejaba acoger por un brazo de pega que sobresalía del lateral del cachivache. ¡Una almohada que te abraza, coñe! ¿A dónde vamos a llegar? Para más descojone, se puede incluir en plena tela del almohadón la foto de quien quieras, de modo que cuando te dejes abrazar contemplando la imagen de tu ser amado te teletransportes a una especie de ensoñación de quinceañera pasajera y relajante que te haga pensar que estás en brazos de él o ella y no completamente solo, más solo que la una, en tu amplia y fría cama en una noche de invierno y sin esperanzas de calentarla. Para añadir más patetismo al asunto, (aunque penséis que tal cosa no podría ser posible) la foto que ocupaba el espacio dispuesto era de Brad Pitt. Demoledor. Te ves a la buena mujer haciéndose la dormida junto al careto de Brad Pitt y sujetando son su mano la de la almohada. Aunque reconozco que si la foto hubiera sido de Nick Carter habría terminado conmigo de un plumazo.

Ahora sí: ¿nos hemos vuelto locos ya?

¿Quién habrá sido tan destroyer como para incluir algo así en un catálogo de regalos? Porque veréis, a mí me aparecen mis amigos con uno de esos... ¡y se lo tiro a la cara tras haberles lanzado un escupitajo gargajoso! Acto seguido me iría a casa a llorar y a frotarme la piel insistentemente con un estropajo para disipar el olor a patético y me miraría a la cara tratando de desgranar qué rasgo exactamente es el que denota esa tremenda falta de afecto, tan descomunal y pomposa como para que esos seres a los que jamás volveré a llamar amigos hayan decidido obsequiarme con, poco más o menos, un muñeco hinchable que me proporcione el cariño que necesito. Imagináos la escena:

Todos (con caras de haberse merendado un tripi) -¡¡¡¡¡Felicidadesssssssssssss!!!! Feliiii, feliiii en tu día...
Yo (con cara de querer cortarme las venas con una gillete for men) -...
El que tuvo la genial idea: -¿Por qué no dice nada?
El otro gilipollas que la secundó: -No puede, se está comiendo el almohadón a bocaos mientras llora torrencialmente. Así, sin anestesia ni un poquito de ketchup ni nada.

Vale, analizando el asunto, que no deja de ser espeluznante y tragicómico a partes iguales, mi pervertida mente comenzó a viajar. A ver, ¿tan mal estamos que necesitamos que una almohada con la foto del tío o tía que nos gusta nos acoja por las noches mediante un cacho de tela relleno de algodón? ¿Tan necesitados estamos de cariño y tan desesperanzados estamos que creemos que no lo vamos a encontrar si no lo compramos? ¿Tan mal estamos que decidimos adquirir un utensilio de estas características? Obviamente, las respuestas a estas preguntas son: sí, por supuesto y no lo sabes tú bien, cariño, por este orden.

¿Y esto? ¿Qué nos está pasando? ¿Qué nos ocurre? ¿No podemos dar cariño? ¿No podemos recibirlo? ¿No podemos ser versátiles? (Esto... me he desviado del tema, pero también sería una cuestión interesante para analizar). ¿No podemos ser consecuentes y coherentes y decirles a las personas que son importantes en nuestra vida que les queremos? ¿No podemos experimentar el afecto que nos despiertan los demás? ¿Nos resulta tan complicado romper un silencio o un aislamiento que parece pactado pero que se ha colado en nuestras vidas como un intruso que no deja de hacernos la puñeta? ¿Tan sumamente complicado es demostrar sentimientos? ¿Y por qué cuando los demostramos la gente piensa que se te va la olla o que lo estás haciendo para arrimar la cebolleta y meterla hasta el fondo? ¿No puede uno ser sincero y ya está? ¿Decir mira, me gustas, me pones, te adoro, me caes de puta madre, lo he pasado genial contigo, te echo de menos, etcétera? ¿Hola? Eco, ecooooooooooooooo

Supongo que es triste imaginar que las personas tendremos que comprarnos uno de estos para deshacernos del sentimiento de soledad al que nos sometemos continuamente y que se azuza con el advenimiento de esas fechas tan señaladas cuyo nombre no quiero pronunciar (por si me echo a llorar o algo del susto y el impacto cerebral). Supongo que, más que triste, es verdaderamente desolador.

¿Y si se convierte en el regalo perfecto? Casi puedo vislumbrar a hordas de compradores atravesando las puertas de un centro comercial, como si estuviéramos en rebajas, propinándose codazos, pisotones, empujones, mordiscos en la oreja y puntapiés en las espinillas con la esperanza de conseguir uno de esos almohadones que, sin duda, se convertirán en compañeros imprescindibles que hasta viajarán en nuestra maleta, por si nos echamos un sueñecito en el autobús o nos da la vena melancólica al mirar por la ventanilla y simultáneamente comprobar que el señor del asiento contiguo huele igual que nuestro último ex. Ya puestos, habría que comercializar toda una gama de accesorios. Para los momentos en los que se nos alegre la pajarilla un cuerpo de latex con la boca en forma de O y alguna que otra parte de su plastificada anatomía exhibiendo semejante círculo. Me pregunto si habría alguna posibilidad de inventar alguna forma de acoplarlo al almohadón para tener el todo en uno y que tras el coito con sabor a plástico nos abrace automáticamente, sin que tengamos que pedirlo. Me pregunto también si se podrá instalar un sensor como el de los muñecajos que venden para los críos, que lloran y piden de comer, de manera que cuando le aprietes el brazo diga un “te quiero”, aunque sea con voz de contestador automático, que nos sirva de banda sonora para coger el sueño. Y ya que estamos, cuando le toquemos el culete que nos diga “eres maravilloso y estás para mojar pan”, que nos suba la autoestima, que de eso también andamos mal. ¿Y si le añadimos un sensor más en el hombro para que asienta con la cabeza cuando necesitemos contarle un problema y llorar y nos apoyemos en él? Venga, va. Todo puede ser posible en el mundo del cariño artificial.

Lo mismo con uno de estos la peña pasa de relacionarse y decide que la carne y el hueso dan demasiados problemas y que el mundo de la gomaespuma y el látex es mucho más seguro y estupendo. La de ideas que les estoy dando a los fabricantes, la virgen, espero que al menos anoten la dirección de mi blog en el trasero del invento para que la gente me visite. Además, un cacharro de estos se me antoja el complemento perfecto para una vejez solitaria rodeado de gatos. Es simplemente maravilloso. Ya no necesitaremos a nadie, no tendremos que expresar lo que sentimos, no tendrá por qué haber un feedback entre las personas, no habrá necesidad de arriesgarse a hacer el ridículo... Si te enamoras de alguien le sacas una foto, la colocas en la almohada y en paz. ¿Que la semana que viene te gusta otro? Cambiazo de foto al canto. Hasta puedes tirarte a tres o cuatro la misma noche y elegir a uno de ellos para que te abrace. Lo malo es que tu hermano, mientras duermes, te cambie la foto y cuando te despiertes te encuentres el careto de Paco Clavel y te quedes en el sitio de la impresión.

Por descontado, las sesiones de messenger, cuando la peña me pida una foto, ya no serán lo mismo. Siempre desconfiaré y pensaré que la colocará en su almohadón para hacer de todo con un yo artificial, un Paper de cartónpiedra (porque, claro está, como yo soy lo más de lo más, mi foto debería ir incluida en el catálogo en lugar de la de Brad, que no me llega ni a la suela de los zapatos ni física, ni emocional ni intelectualmente. Y ahora me sacudo la pelusilla del hombro con el dorso de la mano).

Lo que digo es que si existen este tipo de productos es porque hay una necesidad. De lo contrario, nadie se plantearía fabricarlos. Y, digo yo, ¿no seremos nosotros mismos los que estamos creándonos la necesidad de encontrar cariño fácil en los brazos del algodón? ¿Será por eso de que el algodón no engaña? ¿Será que los caminos difíciles no nos gustan o nos dan pereza? ¿Será que con las malas experiencias nos negamos a continuar mostrándonos o abogando por relaciones en las que ya no creemos? ¿Será que tenemos miedo (justificado, sí, pero miedo al fin y al cabo)? ¿Será que es mucho más fácil que te echen un polvo a que te den un abrazo sincero? ¿Será que resulta tan lejano como completamente irreal la idea de sentirse querido por un ser de carne y hueso? ¿Será que nadie quiere arriesgarse a que le hagan daño? Tantas cosas se me retuercen en mi, ya de por sí, retorcido cerebro...

Yo, por mi parte, aunque la oferta resulte realmente tentadora, no necesito un almohadón de estos. Tengo en mi memoria, procedente de las últimas semanas, cantidad de afecto suficiente como para que se me salte la lagrimilla cuando, sentado en esta habitación, recuerdo (o tengo reminiscencias). Tengo pataditas, palmadas, miradas de cariño, caricias en la cabeza, sonrisas reconfortantes, codazos de complicidad, comentarios maliciosos cargados de cariño, besos inesperados, bailes, regalos, frikismo, roces de manos, promesas, cafés, invitaciones, conexiones reforzadas, momentos con banda sonora, conversaciones hasta las tantas, cigarros compartidos y abrazos. Gran cantidad de abrazos.

Y en cada uno de estos gestos siento la importancia que cada persona tiene para mí.

Personas de carne y hueso que, como yo, ofrecen y reciben emociones tangibles y, sobre todo, reales.



Anda, pero si incluso siendo tan cínico también me pongo moña... qué cosas... ;)
 
Comentario:
Pues imagínate que tu careto aparece en un bolso cuya única función es que te vayan metiendo cosas.....
 
Comentario:
Buenas!! Pues si, puede que mostrar los sentimientos sea signo de debilidad, y los escondamos por eso, pero yo creo que es más bien porque "el que primero enseña las cartas es el que pierde" como dicen por ahí y pienso que es la verdad, que no es bueno mostrar los sentimientos pronto, porque en general espantas al contrario... Con lo cual mejor esperar y así pasa, todos esperando y nadie hace nada...

Vaya chapa te he solatao... Donde está esa papeleria??

Saludos!
 
Comentario:
Claro que demostrar sentimientos es complicado! Sólo hay que ver a Elsa Pataky actuando.
 
Comentario:
Ains... Necesito un abrazo YA!

...

PD: ¿Pero que te dan de comer para que escribas perlas como esta?? Jeje.
Besos majo!
 
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Lo que seria muy fuerte no es comprarlo, sino que te lo regale tu pareja para que le dejes dormir a gusto :D
 
Comentario:
Antes de que se me adelanten: te adoro, me caes de puta madre, lo he pasado genial contigo, te echo de menos, etcétera. ¿Ves? Hay personas que sabemos hacer eso, jejeje.

Por cierto, recuérdame que te haga un comentario malicioso, pero con cariño, por supuesto, cuando hablemos, que me he partido el culo cuando me he imaginado un determinado momento.

Muchos besos!
 
Comentario:
me he reido mucho con tu post!!

está muy bien y yo creo que valdría como monólogo de humor a la altura de los buenos!!

sigue así.. (yo ahora me pondré a rebuscar entre tus archivos buscando más cosas como la presente)
 
Comentario:

Estimadísimo peiper!! Como soy supersincero te confieso q no me he leído tu seguro-q-magnifico post xq ahora mismo ando a la carrera!! En breve lo leeré con atención pero necesitaba plasmar inmediatamente mi euforia al ver cómo he escalado en la lista de enlacessss!! jajajja Ains, lo q hace una chapita de nada... :D

Un besote muy fuerteeeee!!
 
Comentario:
Dior, qué frikada!! PEro lo que tu dices, si lo ofertan es porque alguien lo querrá comprar... qué lástima...
 
Comentario:
Yo vi el mismo artilugio en una revista, tb de regalos, de aqui. Pensé q claro, como son estos de aquí tan sositos, pues ya tenían q inventar este tipo de cosas y me pareció de lo más triste, pero cuando he leido tu post....me he quedado alucinada, en mi España tb!!!!!!! Dios, casi me dió el otro día por enviarle uno de esos a mi novio, cuando mientras hablabamos me dijo: sí, dormiré abrazado a mi almohada ya q mi novia esta a ···· de distancia, pero me pareció demasiado patético, aunque reconozco q una sonrisilla maliciosa se me escapó, jejeje.
mua
 
Comentario:
Rebelde: mis reses están bien limpias, gracias. No dejan de preguntarme por ti, porque tienen ganas de ir a tu monte. A ver si les dejas y que vean el pueblo grande ese en el que vives ;)

Peter Hook: espero que nunca llegue un día en el que no sepamos relacionarnos. Al menos hay quienes todavía quieren seguir haciéndolo, con resultados muy satisfactorios :)

Arrierita: qué fuerte. Ya lo he arreglado. Se me va la olla. Por supuesto que sé que eres capaz :p Me puedes mandar un mail si te apetece extendiéndote ;)

Besos a los tres
 
Comentario:
Primero: son las preguntas rosas del Trivial, cariño, no del Monopoly... ;-p

Segundo: Mejor no digo nada acerca del tema de hoy porque corro el riesgo de que mi comentario sea más largo que el propio post (y sabes perfectamente que soy capaz!!!).

Besitos.
 
Comentario:
Joder, que fuerte! Me ha entrado la risa cuando he leído lo del anuncio, pero después de todo, más que ganas de reír dan ganas de llorar... Si que estamos mal. ¿Qué le pasa a la mayoría de gente? Nos estamos volviendo locos. Quizás llegue un día en el que no sepamos ni relacionarnos, pero vamos que yo me quedo con los gatos y la gente que se que siempre estará ahí para dar abrazos cuando se necesiten.

Besos
 
Comentario:
Aaay poor favooor! Pues yo voy a encargar ahora mismo uno con tu foto!!!!
Besis y no te olvides bañar a tus reses antes de pasarte por el breska!
No