Ñoñeando
A raíz de mi post anterior de Ñoñilunes, algunos han pensado que el mundo se acababa porque no había escrito más de una frase (sí, Arrierita, te estoy mirando a ti), otros que lo de que el mundo entero podría cambiar significaba que era yo el que iba a cambiar (juas, me parece a mí que no, que es casi más sencillo que el mundo cambie) y sólo quería tranquilizar los ánimos y decirle a mis fieles y queridísimos lectores que no, que ni una cosa ni otra, que cuando dije que el mundo entero podría cambiar en un día como hoy me refería a que, para variar y tratando de expresar algo positivo (eso que sabéis que se me da bastante mal), la vida pasa (y pasa la vida) y las cosas pueden cambiar de un momento a otro y, si no, la percepción que puedas tener sobre el mundo en general y sobre tu propio mundo en particular. Aunque algunos no nos conformamos con tener un mundo y construímos universos ;)
La cosa es que, por mucho que le pese a unos cuantos, he inaugurado la I Semana Internacional del Ñoñismo, que ha comenzado con un lunes Ñoño hasta el hastío y por el que estoy a punto de vomitar sobre mí mismo (a ver, que me haya propuesto ser ñoño un puñado de días no implica necesariamente que lo consiga de buenas a primeras. Y si hago un solo post en el que no me ralle o en el que no utilice mi vena cínica, entonces sí habrá llegado el fin del mundo). Y es que, claro, uno, de vez en cuando, se vuelve más marica que de costumbre, se percibe más cara de gilipollas de lo habitual y, en contrapartida, se aplica el consabido método según el cual se repite constantemente aquello de “no soy una quinceañera, no soy una quinceañera, mi vida no es un anuncio de compresas”. Saca su lado más duro (con látigo de cuero incluído) para castigarse a sí mismo por pensar semejantes idioteces (otros se aprietan el cilicio cuando tienen pensamientos impuros, la cuestión es castigarse por lo que entendemos que está mal). Así que yo, por joder más que nada, me he decidido a dar rienda suelta a esa pequeña quinceañera que llevo dentro con coletas y falda de tablitas (punto número uno: que a nadie se le ocurra imaginarme de esta guisa. Punto número 2: esta descripción no tiene nada que ver con la zorra chupapiruletas registrada en fotografías que algunos me atribuyen. Esa imagen está sacada de contexto, repito, sacada).
Soy consciente de lo que esto supone, puesto que ya lo he hecho alguna que otra vez y más de un desaprensivo ha tenido a bien dejarme algún comentario malintencionado dispuesto a hacerme llorar desconsolodamente sobre mi osito de Winnie de Pooh (y es que es lo que tiene que algunos te vean ligeramente más débil o vulnerable durante un segundo, que no lo pueden evitar, ahí que van ellos a joder. Eso sí, allá cada cual con sus satisfacciones personales. Entre las mías no se encuentra, desde luego, hacer daño por hacer daño y menos a través de un blog, que ya es patético), pero esa es otra historia y me la trae al pairo en estos momentos, porque además soy una quinceañera pasota (¿a que molo mazo, tía?).
Esto del Ñoñismo tiene mucho que ver con la Quinceañera que todos albergamos dentro, tema sobre el que ya escribí en una ocasión (como me gusta el automarketing), hace un año chispa más o menos, y que a muchos les sonará muy pero que muy familiar. Pero me gustaría indicar que el ser Ñoño no implica necesariamente un bajo nivel neuronal ni una lobotomía practicada en el momento justo, sino que se trata más bien de ese lado especialmente sensitivo que muchos tenemos dentro y que nos permite emocionarnos a múltiples niveles, liberarnos de los lastres y elevarnos por encima de la nube de polvo que cubre ésta y todas las ciudades para soñar.
Mi quinceañerismo no tiene nada que ver con el capitán del equipo de rugby ni con que me haya enamorado descerebradamente de nadie, ni con que me encuentre violentamente cachonda, que quede esto muy claro. Mi quinceañerismo se debe, sobre todo, a que algunas veces me dejo llevar y siento. Y siento tantas cosas que no sé por qué a veces me planteo que me estoy desensibilizando, cuando lo cierto es que no es verdad, y que sólo tengo que arrimarme a personas que tengan la capacidad de hacerme sentir (y no, sentir ganas de vomitar no es a lo que me refiero). En todo caso, estaré eufórica, tanto que ni siquiera sé por qué estoy hablando de mí en femenino, eso que queda tan moña y que me hace sentir un gay de pro que, por lo visto, va a poder casarse, como mínimo durante los próximos cuatro años (otra cosa es que encuentre a un integrante del sexo masculino lo suficientemente coherente y cuerdo como para querer estar conmigo, que también es como pedir peras al cactus, que ni al olmo ya).
A mí, por si alguno se disponía a decirme eso de “tú pides mucho, blablabla, pero ¿estás dispuesto a dar lo que pides? Blablablabla”, se me pueden pedir peras, a pesar de que alguno haya mencionado así, de pasada, en un momento de rabia contenida o de complejo de inferioridad, váyase usted a saber, que soy un cactus que acabará solo en el desierto. Lo que pasa es que no todo el mundo sabe ganarse las peras, con lo fácil que es comprarlas en la sección de frutería del Mercadona, aunque los pepinos llamen mucho más la atención. Pero en fin, que no es lo mismo juntar dos manzanas que una manzana y una pera y qué más da, si la señora Botella podía desvariar en los medios de comunicación yo también puedo y encima lo hago en mi blog (y no me relacionan sentimentalmente con Aznar, de momento sólo con Rajoy).
Y, bueno, que me desvío del tema, me voy por las ramas y ni yo sé lo que quiero decir. Que sí, que esta semana soy ñoño, que no sé hasta cuando narices me va a durar, pero sí sé que no es malo, que no puede ser malo querer a tus amigos, darles sorpresas, conocer a gente nueva, repartir abrazos sinceros y extraer esa parte de mí que tanto me asusta y que tanto me gusta al mismo tiempo cuando la saco, esa parte que a veces creo olvidada pero que se encuentra enterrada debajo de muchas cosas que, mezcladas, no tienen ningún sentido. El ñoñismo, cuando se descubre, tiene mucho sentido, para ti y para otros que lo aprecian. Que algunos no sepan valorarlo o no quieran hacerlo no significa que debas hacerlo desaparecer para no dejar rastro.
Y qué leñe, que estoy hasta las pelotas de que la gente te intente hacer ver por activa y por pasiva (sobre todo por activa, que no sé de donde se saca Amanuense eso de que todos los maricas somos unas pasivorras menos él -claro, claro) que ser sensible está mal y que lo bueno es ir de malote y machote por el mundo, pisando cabezas y riéndote de los sentimientos ajenos en plan “jo jo jo, cuánto me mide la polla”. (vale, sé que este párrafo no me ha quedado muy ñoño que digamos, pero es que me enciendo). Me quema lo inhumano que la gente confunda ñoñería con simpleza, bondad con estupidez e insensibilidad con fortaleza.
El Ñoñismo nos recuerda todo aquello que se nos olvida con demasiada falicidad. Y nos recuerda también que no estamos solos porque es contagioso y hace que aquellos que te rodean dibujen en sus caras la mejor de sus sonrisas.
Construír universos mediante los mundos de muchos, que se podría decir ;)
Y qué mejor momento para construir universos que, precisamente, éste.
[THE CORRS – The Right Time]
La cosa es que, por mucho que le pese a unos cuantos, he inaugurado la I Semana Internacional del Ñoñismo, que ha comenzado con un lunes Ñoño hasta el hastío y por el que estoy a punto de vomitar sobre mí mismo (a ver, que me haya propuesto ser ñoño un puñado de días no implica necesariamente que lo consiga de buenas a primeras. Y si hago un solo post en el que no me ralle o en el que no utilice mi vena cínica, entonces sí habrá llegado el fin del mundo). Y es que, claro, uno, de vez en cuando, se vuelve más marica que de costumbre, se percibe más cara de gilipollas de lo habitual y, en contrapartida, se aplica el consabido método según el cual se repite constantemente aquello de “no soy una quinceañera, no soy una quinceañera, mi vida no es un anuncio de compresas”. Saca su lado más duro (con látigo de cuero incluído) para castigarse a sí mismo por pensar semejantes idioteces (otros se aprietan el cilicio cuando tienen pensamientos impuros, la cuestión es castigarse por lo que entendemos que está mal). Así que yo, por joder más que nada, me he decidido a dar rienda suelta a esa pequeña quinceañera que llevo dentro con coletas y falda de tablitas (punto número uno: que a nadie se le ocurra imaginarme de esta guisa. Punto número 2: esta descripción no tiene nada que ver con la zorra chupapiruletas registrada en fotografías que algunos me atribuyen. Esa imagen está sacada de contexto, repito, sacada).
Soy consciente de lo que esto supone, puesto que ya lo he hecho alguna que otra vez y más de un desaprensivo ha tenido a bien dejarme algún comentario malintencionado dispuesto a hacerme llorar desconsolodamente sobre mi osito de Winnie de Pooh (y es que es lo que tiene que algunos te vean ligeramente más débil o vulnerable durante un segundo, que no lo pueden evitar, ahí que van ellos a joder. Eso sí, allá cada cual con sus satisfacciones personales. Entre las mías no se encuentra, desde luego, hacer daño por hacer daño y menos a través de un blog, que ya es patético), pero esa es otra historia y me la trae al pairo en estos momentos, porque además soy una quinceañera pasota (¿a que molo mazo, tía?).
Esto del Ñoñismo tiene mucho que ver con la Quinceañera que todos albergamos dentro, tema sobre el que ya escribí en una ocasión (como me gusta el automarketing), hace un año chispa más o menos, y que a muchos les sonará muy pero que muy familiar. Pero me gustaría indicar que el ser Ñoño no implica necesariamente un bajo nivel neuronal ni una lobotomía practicada en el momento justo, sino que se trata más bien de ese lado especialmente sensitivo que muchos tenemos dentro y que nos permite emocionarnos a múltiples niveles, liberarnos de los lastres y elevarnos por encima de la nube de polvo que cubre ésta y todas las ciudades para soñar.
Mi quinceañerismo no tiene nada que ver con el capitán del equipo de rugby ni con que me haya enamorado descerebradamente de nadie, ni con que me encuentre violentamente cachonda, que quede esto muy claro. Mi quinceañerismo se debe, sobre todo, a que algunas veces me dejo llevar y siento. Y siento tantas cosas que no sé por qué a veces me planteo que me estoy desensibilizando, cuando lo cierto es que no es verdad, y que sólo tengo que arrimarme a personas que tengan la capacidad de hacerme sentir (y no, sentir ganas de vomitar no es a lo que me refiero). En todo caso, estaré eufórica, tanto que ni siquiera sé por qué estoy hablando de mí en femenino, eso que queda tan moña y que me hace sentir un gay de pro que, por lo visto, va a poder casarse, como mínimo durante los próximos cuatro años (otra cosa es que encuentre a un integrante del sexo masculino lo suficientemente coherente y cuerdo como para querer estar conmigo, que también es como pedir peras al cactus, que ni al olmo ya).
A mí, por si alguno se disponía a decirme eso de “tú pides mucho, blablabla, pero ¿estás dispuesto a dar lo que pides? Blablablabla”, se me pueden pedir peras, a pesar de que alguno haya mencionado así, de pasada, en un momento de rabia contenida o de complejo de inferioridad, váyase usted a saber, que soy un cactus que acabará solo en el desierto. Lo que pasa es que no todo el mundo sabe ganarse las peras, con lo fácil que es comprarlas en la sección de frutería del Mercadona, aunque los pepinos llamen mucho más la atención. Pero en fin, que no es lo mismo juntar dos manzanas que una manzana y una pera y qué más da, si la señora Botella podía desvariar en los medios de comunicación yo también puedo y encima lo hago en mi blog (y no me relacionan sentimentalmente con Aznar, de momento sólo con Rajoy).
Y, bueno, que me desvío del tema, me voy por las ramas y ni yo sé lo que quiero decir. Que sí, que esta semana soy ñoño, que no sé hasta cuando narices me va a durar, pero sí sé que no es malo, que no puede ser malo querer a tus amigos, darles sorpresas, conocer a gente nueva, repartir abrazos sinceros y extraer esa parte de mí que tanto me asusta y que tanto me gusta al mismo tiempo cuando la saco, esa parte que a veces creo olvidada pero que se encuentra enterrada debajo de muchas cosas que, mezcladas, no tienen ningún sentido. El ñoñismo, cuando se descubre, tiene mucho sentido, para ti y para otros que lo aprecian. Que algunos no sepan valorarlo o no quieran hacerlo no significa que debas hacerlo desaparecer para no dejar rastro.
Y qué leñe, que estoy hasta las pelotas de que la gente te intente hacer ver por activa y por pasiva (sobre todo por activa, que no sé de donde se saca Amanuense eso de que todos los maricas somos unas pasivorras menos él -claro, claro) que ser sensible está mal y que lo bueno es ir de malote y machote por el mundo, pisando cabezas y riéndote de los sentimientos ajenos en plan “jo jo jo, cuánto me mide la polla”. (vale, sé que este párrafo no me ha quedado muy ñoño que digamos, pero es que me enciendo). Me quema lo inhumano que la gente confunda ñoñería con simpleza, bondad con estupidez e insensibilidad con fortaleza.
El Ñoñismo nos recuerda todo aquello que se nos olvida con demasiada falicidad. Y nos recuerda también que no estamos solos porque es contagioso y hace que aquellos que te rodean dibujen en sus caras la mejor de sus sonrisas.
Construír universos mediante los mundos de muchos, que se podría decir ;)
Y qué mejor momento para construir universos que, precisamente, éste.
[THE CORRS – The Right Time]
Comentario:
ejejej.Me gusta la idea.A veces conviene dejar el cilicio y el látigo en a un lado y concedernos un respiro.Quizás porque nos lo hemos ganado a pulso.Bueno el miedo ese a me estoy dessensibilizando me es muy familiar pero viniendo de ti cielo me da risa Si eres la persona más empatica que conozco una verdadera esponja emocional.En fin veo que ya te lo has sacado de encima.Eso es bueno
Bueno,podría decir muchas cosas que no diré porque aun no me he desembarazado del todo de ciertos tópicos como que mostrarse sensible es ser débil y cosas asi aunque reconoxco lo absurdo de todo eso,también porque uno tiene su pudor y esto es un sitio público y porque tu sabes leer perfectamente entre líneas asi que no me es necesario explayarme.Solo diré que estoy muy contento.Ybueno si la cosa te va bien pues a lo mejor podrías darme algunas lecciones que ultimamente por más que salto toco el suelo pronto.Pero como diria Aznar con su mejor acento tejano seguimos trabajandooo en elloooo.
Por cierto yo nunca he dicho eso.Hay muchos maricas activos y tb los hay muy machos pero querida ese..... no es tu caso
besos me alegro muchoYa iba siendo hora que la quinceañera volviese.La añoraba
Bueno,podría decir muchas cosas que no diré porque aun no me he desembarazado del todo de ciertos tópicos como que mostrarse sensible es ser débil y cosas asi aunque reconoxco lo absurdo de todo eso,también porque uno tiene su pudor y esto es un sitio público y porque tu sabes leer perfectamente entre líneas asi que no me es necesario explayarme.Solo diré que estoy muy contento.Ybueno si la cosa te va bien pues a lo mejor podrías darme algunas lecciones que ultimamente por más que salto toco el suelo pronto.Pero como diria Aznar con su mejor acento tejano seguimos trabajandooo en elloooo.
Por cierto yo nunca he dicho eso.Hay muchos maricas activos y tb los hay muy machos pero querida ese..... no es tu caso
besos me alegro muchoYa iba siendo hora que la quinceañera volviese.La añoraba
Comentario:
lo que diga la rubia....estoooo el surrealista.
además todo esto viene porque de pequeño tu padre no iba a verte jugar al beisbol..
además todo esto viene porque de pequeño tu padre no iba a verte jugar al beisbol..
Comentario:
Dios... es que no sé ni qué decir.
Necesito releerlo para asimilar todo esto.
Yo es que soy muy muy ñoña, pero lo disimulo en blog, claro.
Un beso!
Necesito releerlo para asimilar todo esto.
Yo es que soy muy muy ñoña, pero lo disimulo en blog, claro.
Un beso!
Comentario:
puag que derroche de felicidad que asco.
Creo que boicotearé tu primera semana internacional del ñoñismo declarandola primera semana internacional de boicot contra la primera semana internacional de ñoñismo de paper. Ala, a tomar por culo
(crees que son este tipo de despedidas las que me convierten en un borde??)
Creo que boicotearé tu primera semana internacional del ñoñismo declarandola primera semana internacional de boicot contra la primera semana internacional de ñoñismo de paper. Ala, a tomar por culo
(crees que son este tipo de despedidas las que me convierten en un borde??)





