La Cuerda de Terciopelo
Dice nuestra querida Janet en el mejor CD que ha hecho hasta ahora (en humilde opinión de este bloguero) que todos tenemos una cuerda de Terciopelo rodeando nuestros corazones, similares a las que se colocan en las zonas VIP de las discotecas más fashions y estupendas. Esta cuerda, como ya habréis deducido, evita que un cualquiera entre en esa zona delimitada y permite preservar el espacio tan solo para aquellos "elegidos" que tengan el privilegio (o la desgracia, según se mire) de sobrepasar la media y ser considerados especiales por cualquier motivo recibiendo atenciones preferentes.
Sabiamente, en la canción homónima "The Velvet Rope", Janet con la ayuda de Vanessa Mae nos aclara que todos tenemos una necesidad de sentir que pertenecemos, que formamos parte y que esto saca lo mejor de nosotros (excepto en aquellas personas carentes de sentimientos y escrúpulos que conforman el ochenta por ciento de la población -no os quejéis que he bajado el porcentaje). Es esa necesidad de sobrepasar la cuerda de terciopelo, de que el portero nos la abra y nos deje andar a nuestro libre albedrío en aquella zona considerada exclusivamente para seres especiales, lo que determinan algunas de nuestras acciones para con los demás.
Ni que decir tiene que tenemos distintos criterios a la hora de abrir la maldita cuerda y que eso depende, fundamentalmente, de las instrucciones que le hayas dado al portero para que permita el acceso a las personas que crea conveniente. El criterio de cada uno es una cuestión harto importante, pues mientras unos abogarán por reunir a gentes de físico maravilloso con las que ser relacionadas (aquellas pandillas de especimenes superchachis-guays, tremendamente estupendos y que concentran las miradas de todos durante los primeros cinco minutos y con eso se sienten realizados - qué poco piden algunos), otros preferirán albergar a entes feos para destacar y sentirse por encima (como hacía la Britney en sus primeros tiempos, cuando despidió a sus bailarines por ser estos demasiado guapos o como cuando en sus películas se rodeaba a Marisol de niños feos para que destacara).
Para muchos, abrir la cuerda es el pan suyo de cada día y no tienen ningún reparo en confesarte a la segunda frase que cruzas con ellos que eres uno de sus mil mejores amigos de toda la vida. Otros siguen una estudiada estrategia para conseguir sus objetivos, de modo que convierten a las personas en meros satisfactores potenciales de sus deseos y en medios para conseguir sus fines. En mi caso siempre me he dejado llevar por principios más peregrinos que poco o nada tenían que ver con estrategias (pero es que soy taaaaan sensillo...).
Anteriormente, yo tenía un portero más buena gente: era bastante blandengue y se dejaba llevar por cualquier engaño. Digamos que era bastante inocente y cuando alguien le decía: "oye, que yo soy estupendo, ideal de la muerte, divino del coño y si me abres la cuerda te pondré un piso en Sitges y seremos inseparables / seremos amigos para siempre y protagonizaremos un anuncio de colonia rodado en una playa perdida" (lo que se conoce popularmente como promesas y castillos en el aire) él se lo creía sin más, sin necesitar prueba alguna. Bueno, romperemos una lanza a su favor, ya que al dejar entrar a estos personajillos me permitía descubrir sus verdaderos comportamientos. Lo cual viene provocado por esa extraña regla de tres, según la cual cuando alguien pasa a la zona VIP se cree que todo el monte es orégano (dicho de otra manera, se cree que eres idiota) y entonces extrae sus verdaderos bajos instintos y ocultas intenciones. Porque si bien la necesidad de sentirnos especiales saca lo mejor de nosotros, cuando por fin lo somos y nos lo hacen saber, pocas personas luchan por seguir manteniéndolo.
Sin embargo, lo despedí. Se pasaba demasiado tiempo pateando culos y echando a gente que no se merecía ese lugar ni por asomo. Además, los sujetos me dejaban la zona VIP hecha un asco, medio destrozada y me gastaba unos buenos leuros en volver a habilitarla (sustitúyase leuros por valiosos minutos, como en el anuncio del coche en el que te encuentras tropecientos euros todas las mañanas y tienes que gastarlos porque al final del día desaparecerán). Los limpiadores estaban hasta el gorro de él y me pedían aumentos de sueldo (y no me extraña, porque como todo buen empresario español del siglo equis equis palito los explotaba hasta más no poder por un sueldo mísero con el que debían pagar una hipotética vivienda... esto... quise decir hipoteca, y mantener a sus hijos).
El Kevin, el portero que tengo ahora, además de estar más bueno e imponer más (y esto no quiere decir que me lo haya montado con él para contratarlo ni que el muchacho haya tenido que hacer uso de buenas rodilleras), es más sabio en estos menesteres y antes de dejar entrar a alguien lo somete a intensas pruebas y test psicotécnicos. No se la cuelan tan fácilmente, a pesar del perfeccionamiento de los engaños que se le plantean. Deja que hagan cola un rato para ver las reacciones, estudia su comportamiento en relación al resto de posibles inquilinos y los cachea para descubrir sus armas blancas con las que reducirían a jirones el decorado. Se nota que posee más experiencia y si tiene que echar a alguien de allí porque se haya pasado de listo lo hace elegantemente (lo invita amablemente a abandonar la academia). Me llevo muy bien con él, aunque reconozco que a veces es demasiado duro y desconfiado. Es, como alguno que otro lo ha calificado, muy retorcido pero, en el fondo, sé que lo hace por mi bien.
Aún así, echo de menos al anterior portero, sus insistentes charlas sobre que hay que confiar más en los demás, darles la oportunidad y reservarles un hueco desde el principio. Echo de menos su inocencia, su credulidad y su confianza, su semblante idealista. Porque, lo quiera o no, supongo que era más fácil cuando creías en las personas sin necesidad de que llegaran a demostrarlo. Solía decirme "todo el mundo es bueno hasta que se demuestre lo contrario".
Mientras el Kevin insiste en justo lo opuesto. Lo cual no implica que, como de hecho ocurre, no haya overbooking. De esta manera no puedo atender a todos los que allí se alojan como se merecen (comprended que no siempre tengo tiempo de ofereceros un Ferrero Rocher para que me digáis aquello de "Paper, nos has conquistado". Soy un chico muy ocupado y todas esas cosas que me hacen parecer muy activo, dinámico e interesante, jijiji). Pero, aún así, me gusta comprobar como a pesar de la dureza del Kevin, la cuerda se sigue abriendo de cuando en cuando.
No todo está perdido.
Sabiamente, en la canción homónima "The Velvet Rope", Janet con la ayuda de Vanessa Mae nos aclara que todos tenemos una necesidad de sentir que pertenecemos, que formamos parte y que esto saca lo mejor de nosotros (excepto en aquellas personas carentes de sentimientos y escrúpulos que conforman el ochenta por ciento de la población -no os quejéis que he bajado el porcentaje). Es esa necesidad de sobrepasar la cuerda de terciopelo, de que el portero nos la abra y nos deje andar a nuestro libre albedrío en aquella zona considerada exclusivamente para seres especiales, lo que determinan algunas de nuestras acciones para con los demás.
Ni que decir tiene que tenemos distintos criterios a la hora de abrir la maldita cuerda y que eso depende, fundamentalmente, de las instrucciones que le hayas dado al portero para que permita el acceso a las personas que crea conveniente. El criterio de cada uno es una cuestión harto importante, pues mientras unos abogarán por reunir a gentes de físico maravilloso con las que ser relacionadas (aquellas pandillas de especimenes superchachis-guays, tremendamente estupendos y que concentran las miradas de todos durante los primeros cinco minutos y con eso se sienten realizados - qué poco piden algunos), otros preferirán albergar a entes feos para destacar y sentirse por encima (como hacía la Britney en sus primeros tiempos, cuando despidió a sus bailarines por ser estos demasiado guapos o como cuando en sus películas se rodeaba a Marisol de niños feos para que destacara).
Para muchos, abrir la cuerda es el pan suyo de cada día y no tienen ningún reparo en confesarte a la segunda frase que cruzas con ellos que eres uno de sus mil mejores amigos de toda la vida. Otros siguen una estudiada estrategia para conseguir sus objetivos, de modo que convierten a las personas en meros satisfactores potenciales de sus deseos y en medios para conseguir sus fines. En mi caso siempre me he dejado llevar por principios más peregrinos que poco o nada tenían que ver con estrategias (pero es que soy taaaaan sensillo...).
Anteriormente, yo tenía un portero más buena gente: era bastante blandengue y se dejaba llevar por cualquier engaño. Digamos que era bastante inocente y cuando alguien le decía: "oye, que yo soy estupendo, ideal de la muerte, divino del coño y si me abres la cuerda te pondré un piso en Sitges y seremos inseparables / seremos amigos para siempre y protagonizaremos un anuncio de colonia rodado en una playa perdida" (lo que se conoce popularmente como promesas y castillos en el aire) él se lo creía sin más, sin necesitar prueba alguna. Bueno, romperemos una lanza a su favor, ya que al dejar entrar a estos personajillos me permitía descubrir sus verdaderos comportamientos. Lo cual viene provocado por esa extraña regla de tres, según la cual cuando alguien pasa a la zona VIP se cree que todo el monte es orégano (dicho de otra manera, se cree que eres idiota) y entonces extrae sus verdaderos bajos instintos y ocultas intenciones. Porque si bien la necesidad de sentirnos especiales saca lo mejor de nosotros, cuando por fin lo somos y nos lo hacen saber, pocas personas luchan por seguir manteniéndolo.
Sin embargo, lo despedí. Se pasaba demasiado tiempo pateando culos y echando a gente que no se merecía ese lugar ni por asomo. Además, los sujetos me dejaban la zona VIP hecha un asco, medio destrozada y me gastaba unos buenos leuros en volver a habilitarla (sustitúyase leuros por valiosos minutos, como en el anuncio del coche en el que te encuentras tropecientos euros todas las mañanas y tienes que gastarlos porque al final del día desaparecerán). Los limpiadores estaban hasta el gorro de él y me pedían aumentos de sueldo (y no me extraña, porque como todo buen empresario español del siglo equis equis palito los explotaba hasta más no poder por un sueldo mísero con el que debían pagar una hipotética vivienda... esto... quise decir hipoteca, y mantener a sus hijos).
El Kevin, el portero que tengo ahora, además de estar más bueno e imponer más (y esto no quiere decir que me lo haya montado con él para contratarlo ni que el muchacho haya tenido que hacer uso de buenas rodilleras), es más sabio en estos menesteres y antes de dejar entrar a alguien lo somete a intensas pruebas y test psicotécnicos. No se la cuelan tan fácilmente, a pesar del perfeccionamiento de los engaños que se le plantean. Deja que hagan cola un rato para ver las reacciones, estudia su comportamiento en relación al resto de posibles inquilinos y los cachea para descubrir sus armas blancas con las que reducirían a jirones el decorado. Se nota que posee más experiencia y si tiene que echar a alguien de allí porque se haya pasado de listo lo hace elegantemente (lo invita amablemente a abandonar la academia). Me llevo muy bien con él, aunque reconozco que a veces es demasiado duro y desconfiado. Es, como alguno que otro lo ha calificado, muy retorcido pero, en el fondo, sé que lo hace por mi bien.
Aún así, echo de menos al anterior portero, sus insistentes charlas sobre que hay que confiar más en los demás, darles la oportunidad y reservarles un hueco desde el principio. Echo de menos su inocencia, su credulidad y su confianza, su semblante idealista. Porque, lo quiera o no, supongo que era más fácil cuando creías en las personas sin necesidad de que llegaran a demostrarlo. Solía decirme "todo el mundo es bueno hasta que se demuestre lo contrario".
Mientras el Kevin insiste en justo lo opuesto. Lo cual no implica que, como de hecho ocurre, no haya overbooking. De esta manera no puedo atender a todos los que allí se alojan como se merecen (comprended que no siempre tengo tiempo de ofereceros un Ferrero Rocher para que me digáis aquello de "Paper, nos has conquistado". Soy un chico muy ocupado y todas esas cosas que me hacen parecer muy activo, dinámico e interesante, jijiji). Pero, aún así, me gusta comprobar como a pesar de la dureza del Kevin, la cuerda se sigue abriendo de cuando en cuando.
No todo está perdido.
Comentario:
Yo es que tengo portero electrónico.
Comentario:
Lamirada: no, esto es un continuo, no se trata de una primera impresión. Para eso se evalúa a la persona. Pero da igual cuánto trates de saber, te sigues llevando puñaladas traperas.
Gatazul: qué alegría verte por aquí!!! La mezcla, sí, pero es taaaaan difícil de conseguir....
Betty Boop: uy, esa es de mis favoritas, la de más sabe el diablo por viejo que por diablo. Sí, es cierto, hay que saber echar la gente que puede hacer que el barco zozobre perjudicando a los justos.
Lallamada: me alegro de que me leyeras entero (ha merecido la pena ¿eh?) :p También es un punto de vista interesante el tuyo, dejar entrar pero sin tomar apego, pero eso es algo poco controlable, incluso más que lo de dejar pasar abriendo la cuerda.
Nanny-Ogg: ahí es adonde quería yo llegar. Porque muchas veces me planteo que siendo tan duro con el tiempo me imposibilito para conocer personas que pueden merecer la pena y que, a lo mejor, no tienen ninguna intención de hacer daño. Es muy difícil volver a confiar. Me alegro sinceramente por lo del husband. Y me encantan tus comentarios largos!
Jo: lo de atacar en lugar de practicar la defensa también es otra forma de verlo, claro que yo siempre he sido demasiado pacífico y no se me da demasiado bien. De todas maneras, no estaría mal colocar unos antidisturbios. Estudiaré tu opción.
Tatojimi: como siempre, espectacular. Muchas gracias por todo lo que has escrito. El final de la historia no lo sé, eso es algo que se irá viendo con el tiempo. Lo cierto es que uno realiza esfuerzos y se lo propone, porque tampoco es plan de mirar a todo el mundo como un resentido y desconfiado. No me quiero perder las sorpresas que me puedo llevar, aunque me hagan daño (que cada vez me afecta menos, por otro lado). Gracias, gracias, gracias desde el fondo de mi cuerda que, of course, se abrió para ti hace tiempo.
Etiam: halaaaaa, tú un muro directamente. Eso es solo para momentos de vulnerabilidad emocional absoluta, pero no por costumbre, que entonces te quedas solo y rodeado de gatos antes que decir who!!
Valentina: contrata otro a la voz de ya!!!! Si quieres te doy el teléfono del club de porteros y que te recomienden uno ;)
Jo: eso se verá con el tiempo. Y vosotros lo iréis sabiendo, claro.
Hairblue: ufff, lo del alambre de espino ya empieza a convertirse en una mini guerra extraña y tampoco es plan de eso, hombre. Además, ya sabes lo que dicen, las armas más poderosas son aquellas que menos daño físico realizan ;)
Afrodita: doy fe de que sale rentable, menos mal. Aunque ahora hay que velar porque el Kevin no se nos vuelva un blandengue en plan "yo también tengo zentimientoz".
Besos a todos y gracias por vuestros comentarios, que han sido la mar de interesantes y han abierto muchos puntos de vista, jejeje.
Gatazul: qué alegría verte por aquí!!! La mezcla, sí, pero es taaaaan difícil de conseguir....
Betty Boop: uy, esa es de mis favoritas, la de más sabe el diablo por viejo que por diablo. Sí, es cierto, hay que saber echar la gente que puede hacer que el barco zozobre perjudicando a los justos.
Lallamada: me alegro de que me leyeras entero (ha merecido la pena ¿eh?) :p También es un punto de vista interesante el tuyo, dejar entrar pero sin tomar apego, pero eso es algo poco controlable, incluso más que lo de dejar pasar abriendo la cuerda.
Nanny-Ogg: ahí es adonde quería yo llegar. Porque muchas veces me planteo que siendo tan duro con el tiempo me imposibilito para conocer personas que pueden merecer la pena y que, a lo mejor, no tienen ninguna intención de hacer daño. Es muy difícil volver a confiar. Me alegro sinceramente por lo del husband. Y me encantan tus comentarios largos!
Jo: lo de atacar en lugar de practicar la defensa también es otra forma de verlo, claro que yo siempre he sido demasiado pacífico y no se me da demasiado bien. De todas maneras, no estaría mal colocar unos antidisturbios. Estudiaré tu opción.
Tatojimi: como siempre, espectacular. Muchas gracias por todo lo que has escrito. El final de la historia no lo sé, eso es algo que se irá viendo con el tiempo. Lo cierto es que uno realiza esfuerzos y se lo propone, porque tampoco es plan de mirar a todo el mundo como un resentido y desconfiado. No me quiero perder las sorpresas que me puedo llevar, aunque me hagan daño (que cada vez me afecta menos, por otro lado). Gracias, gracias, gracias desde el fondo de mi cuerda que, of course, se abrió para ti hace tiempo.
Etiam: halaaaaa, tú un muro directamente. Eso es solo para momentos de vulnerabilidad emocional absoluta, pero no por costumbre, que entonces te quedas solo y rodeado de gatos antes que decir who!!
Valentina: contrata otro a la voz de ya!!!! Si quieres te doy el teléfono del club de porteros y que te recomienden uno ;)
Jo: eso se verá con el tiempo. Y vosotros lo iréis sabiendo, claro.
Hairblue: ufff, lo del alambre de espino ya empieza a convertirse en una mini guerra extraña y tampoco es plan de eso, hombre. Además, ya sabes lo que dicen, las armas más poderosas son aquellas que menos daño físico realizan ;)
Afrodita: doy fe de que sale rentable, menos mal. Aunque ahora hay que velar porque el Kevin no se nos vuelva un blandengue en plan "yo también tengo zentimientoz".
Besos a todos y gracias por vuestros comentarios, que han sido la mar de interesantes y han abierto muchos puntos de vista, jejeje.
Comentario:
Alobada: jejeje, desde luego, es una buena manera de entender como funciona el resto. Mi portero es duro, pero conoce perfectamente lo que se mueve en este mundillo porque va a congresos de porteros. Tiene en cuenta que no todo el mundo es igual.
Salva: gracias! Bueno, intento merecer la pena, y es cierto que la cuerda se sigue abriendo porque, al fin y al cabo, por muchos controles que quieras imponer, hay que vivir la vida.
Arrierita: ays, nena, no sabes como te entiendo. Me intentaré ligar a las Angelinas estas, a ver si se suavizan un poco :)
Ken TeDen: pues precisamente no es tiempo lo que me sobra, pero no es que me coma la cabeza, tan solo son teorías y metáforas sobre como vivir la vida. No tiene nada que ver con una comedura de tarro que vaya más allá de lo normal.
Porvos: jajaja, qué bueno lo de la puerta con sensor :p Espero que el cartel haga el efecto oportuno.
Brujita: muy interesante tu punto de vista. Es verdad, nadie cuida del negocio mejor que el propietario. Menos mal que el Kevin es de confianza.
Pau: hummm, sí, sigue así. Mi portero empieza a mirarte con cara de querer abrite el cordón de terciopelo si te pasas otros veinte minutos alabándome :p
Noe: pues sí, ese es el tema, que por severo no te puedes perder lo que te puede traer la vida en un momento dado. Ser tan rígido hace que no vivas la vida como deberías.
Salva: gracias! Bueno, intento merecer la pena, y es cierto que la cuerda se sigue abriendo porque, al fin y al cabo, por muchos controles que quieras imponer, hay que vivir la vida.
Arrierita: ays, nena, no sabes como te entiendo. Me intentaré ligar a las Angelinas estas, a ver si se suavizan un poco :)
Ken TeDen: pues precisamente no es tiempo lo que me sobra, pero no es que me coma la cabeza, tan solo son teorías y metáforas sobre como vivir la vida. No tiene nada que ver con una comedura de tarro que vaya más allá de lo normal.
Porvos: jajaja, qué bueno lo de la puerta con sensor :p Espero que el cartel haga el efecto oportuno.
Brujita: muy interesante tu punto de vista. Es verdad, nadie cuida del negocio mejor que el propietario. Menos mal que el Kevin es de confianza.
Pau: hummm, sí, sigue así. Mi portero empieza a mirarte con cara de querer abrite el cordón de terciopelo si te pasas otros veinte minutos alabándome :p
Noe: pues sí, ese es el tema, que por severo no te puedes perder lo que te puede traer la vida en un momento dado. Ser tan rígido hace que no vivas la vida como deberías.
Comentario:
Yo al principio tenía un portero blandengue, y luego lo cambié como tú a uno del estilo del Kevin, y mucho mejor, donde va a parar!! Era más severo, pero no entraba cualquiera. A veces el negocio no iba bien de lo exigente q era, pero luego a la larga te sale más rentable. Te lo digo con conocimiento de causa.
Besotes
Besotes
Comentario:
Yo me voy a vallar con alambre de espino... con eso te lo digo tó.
Comentario:
Bueno, bueno, qué historia la de tatojimi... Quiero saber el desenlace, ¿se puede?
Comentario:
Ahora que miro..mi portero se ha largado, así me pasan las cosas que me pasan...
Besitos.
Besitos.
Comentario:
Más que cuerda de terciopelo, a veces dan ganas de poner muro de terciopelo XD si es que no se puede ir de bueno por la vida...
Comentario:
Ufffffffffff, y ¿por qué no tengo alcohol de quemar en mi casa ya? Me he tenido que conformar con un vasito de Absenta... hip, hip, hip... pero tíos... quedaros quietos... jo... dejad de moveros malditos... hip, hip. Hip...
Y para que mentir, lo vi todo perdido. Nunca, ni yo ni nadie, con semejante portero, podríamos traspasar la cuerdecita esta de los cojones... perdón, que era de terciopelo, en que estaría pensando... Me volví a sumir en mi perpetua timidez, en mi ostracismo. Bajé la cabeza, y... esperé la sentencia.
- Ya le avisaremos. Tenemos su número de teléfono, ya le llamaremos para darle una respuesta. – respuesta esta típica que, todo el que haya ido a una entrevista de trabajo, se puede suponer lo que significa.
- Gracias. Espero su llamada
Y me levanté, trastabillando... la esperanza es lo último que se pierde... esperando que un rayo de sol se asomara por las densas nubes que provocan algunos. Después de esos momentos de tensión provocados por la entrevista, me empezó a doler otra vez todos los músculos del cuerpo... no me acordaba ya del trompazo de la entrada... ¡¡Quiero una grúa para levantarme!!
- Una cosa... ¿Cuál es el post de Paper que más te gustó?
Volví al cara hacia el tío bueno éste... (ni se había presentado el marrano). Le miré a esos ojos inexpresivos. No, no, que quedamos antes que era una mirada asesina... voy a dejar ya el Absenta... y pensé en que contestar. Tantas cosas escritas, tantas cosas buenas... Tantas cosas para reir y llorar...
- Pues creo que me quedaría, aunque es difícil, con un post que se llamaba algo así como Gracias... no, se llamaba Agradecimientos. Y era allá por mayo del año pasado.
- ¿Y cual fue el primer post que leíste y comentaste?
- Pues... – me empecé a rascar la cabeza... es que han sido tantos... atrás, adelante... – creo que sería el de los Besos de Muerte. Por cierto una encuesta que deberíamos retomar... la que propuse en ese post.
- ¿Deberíamos? – joder, con el tío éste, que miradas...
- Debería retomar Paper... ¿Contento?
- Ahora dirás que has comentado todos los post....
- Pues no... no lo he hecho... ¡¡qué más hubiera querido!! ¿Alguna preguntita más? Total, para el caso que me va a hacer usted... y todo por un imbécil
- No, nada más. Ya te llamaremos.
- Sí, ya... ya se como van estas cosas...
- A lo mejor te llevas una sorpresa.
- Ya, sí... ya te veo la cara... – pues sí, me sonaba a mí mismo con un poco escéptico... el tío este... ufffffffffff.
- Adiós – última muestra de amistosa amabilidad del portero de día.
Y aquí estoy, esperando la llamada. El alma en un puño. La botella de Absenta en el regazo. Mis ojos se cierran.... el cansancio me vence... ¿sonará el teléfono?... ¿Se abrirá el corazón?... ¿recibirá a muchos buenos amigos? ... que bonitos son los finales abiertos en los relatos...
Y para que mentir, lo vi todo perdido. Nunca, ni yo ni nadie, con semejante portero, podríamos traspasar la cuerdecita esta de los cojones... perdón, que era de terciopelo, en que estaría pensando... Me volví a sumir en mi perpetua timidez, en mi ostracismo. Bajé la cabeza, y... esperé la sentencia.
- Ya le avisaremos. Tenemos su número de teléfono, ya le llamaremos para darle una respuesta. – respuesta esta típica que, todo el que haya ido a una entrevista de trabajo, se puede suponer lo que significa.
- Gracias. Espero su llamada
Y me levanté, trastabillando... la esperanza es lo último que se pierde... esperando que un rayo de sol se asomara por las densas nubes que provocan algunos. Después de esos momentos de tensión provocados por la entrevista, me empezó a doler otra vez todos los músculos del cuerpo... no me acordaba ya del trompazo de la entrada... ¡¡Quiero una grúa para levantarme!!
- Una cosa... ¿Cuál es el post de Paper que más te gustó?
Volví al cara hacia el tío bueno éste... (ni se había presentado el marrano). Le miré a esos ojos inexpresivos. No, no, que quedamos antes que era una mirada asesina... voy a dejar ya el Absenta... y pensé en que contestar. Tantas cosas escritas, tantas cosas buenas... Tantas cosas para reir y llorar...
- Pues creo que me quedaría, aunque es difícil, con un post que se llamaba algo así como Gracias... no, se llamaba Agradecimientos. Y era allá por mayo del año pasado.
- ¿Y cual fue el primer post que leíste y comentaste?
- Pues... – me empecé a rascar la cabeza... es que han sido tantos... atrás, adelante... – creo que sería el de los Besos de Muerte. Por cierto una encuesta que deberíamos retomar... la que propuse en ese post.
- ¿Deberíamos? – joder, con el tío éste, que miradas...
- Debería retomar Paper... ¿Contento?
- Ahora dirás que has comentado todos los post....
- Pues no... no lo he hecho... ¡¡qué más hubiera querido!! ¿Alguna preguntita más? Total, para el caso que me va a hacer usted... y todo por un imbécil
- No, nada más. Ya te llamaremos.
- Sí, ya... ya se como van estas cosas...
- A lo mejor te llevas una sorpresa.
- Ya, sí... ya te veo la cara... – pues sí, me sonaba a mí mismo con un poco escéptico... el tío este... ufffffffffff.
- Adiós – última muestra de amistosa amabilidad del portero de día.
Y aquí estoy, esperando la llamada. El alma en un puño. La botella de Absenta en el regazo. Mis ojos se cierran.... el cansancio me vence... ¿sonará el teléfono?... ¿Se abrirá el corazón?... ¿recibirá a muchos buenos amigos? ... que bonitos son los finales abiertos en los relatos...
Comentario:
Uffffffffffffffffff, se había acabado el Absollut Lemon... seguí con el Cardhu a palo seco.
- ¿Pero hay que hacer méritos? ¿Qué clase de méritos?
- Mira, voy a ser clarito contigo. Antes esto era un coladero. Paper abría su corazón a todos. Abrazaba, besaba, reía,... con todo el mundo. Pero muchos de ese “todo el mundo”, en lugar de besarle y abrazarle, y pasarlo bien, y disfrutar de la compañía... se aprovecharon para pisarlo, humillarlo. Tortas en lugar de besos. Patadas en los... en lugar de abrazos. ¿Qué buscas?
- Hombre... yo es que no busco nada... no sé. Nada especial. Busco lo que se busca en estos casos... un buen amigo, alguien con el que poder hablar, en el que confiar... alguien con el que poder reírme, al que poder abrazar... compartir momentos, compartir sensaciones, sentimientos... esas cosas... cosas normalitas, sin pretensiones.
- Eso suena a falso. Nadie busca esas cosas hoy en día. Todos buscan algo más.
- Mire usted,... que haya un 80% de gilipollas en este mundo, no significa que todos lo seamos. Vale, seré raro. Pero no el único. Eso también se lo digo, hombre. Ya me está haciendo enfadar. Hay chulos, chuloputas, imbéciles y gilipollas. Hay personas que pisan, que humillan. Que engañan con los sentimientos. Qué juegan con ellos. Pero no todos somos así, hombre. Pero míreme, hombre de Dios... ¿crees que tengo pinta de pisar, de humillar? ¿cree que con esta pinta tengo fuerza moral para destrozar a los demás? Peso si no tengo media ostia, además.
- A veces las apariencias engañan... Mi misión es cortar el paso a todo el mundo que pueda hacerle daño.
- Usted es más fácil que haga daño a los demás. Claro está que no todo el mundo puede entrar así, con alegría en el corazón de nadie. Pero tampoco cerrar la puerta a cal y canto. Hay un espacio intermedio. Hay gente que, puede hacer, que puede aportar muchas cosas a Paper. No debería encerrarse en sí mismo. Debería volver a ser un poco como antes. No, no, que ya le veo venir... no dejarse pisar por bobos, sino querer a la gente que le demuestre que... tiene algo q aportarle, y que recibiría a gusto las muchas cosas que él tiene para aportar...
Se hizo un silencio denso. Se podía cortar con un cuchillo. Si vale, mejor con uno de esos cuchillos eléctricos que con tanta ilusión compramos y que a la segunda, queda abandonado en el fondo de los armarios de la cocina. Pero aquí vendía bien. El tío ese (¿Había comentado lo bueno que está?... y eso que no es mi tipo... pero hay que reconocer... qué está guapo) me miraba con cara de pocos amigos. Yo creo que estaba pensando que, si mis palabras llegaban a oídos de Paper, a lo mejor peligraba su puesto de trabajo. O puede que en realidad lo quisiera solo para él... que este “portero” quería acaparar a Paper para él solo, amparándose en los gilis que habían pasado antes por su vida.
Ufffffffffffff, voy a tomar algo... para afrontar los últimos momentos de este relato... un vasito de alcohol de quemar... sería lo más apropiado.
- ¿Pero hay que hacer méritos? ¿Qué clase de méritos?
- Mira, voy a ser clarito contigo. Antes esto era un coladero. Paper abría su corazón a todos. Abrazaba, besaba, reía,... con todo el mundo. Pero muchos de ese “todo el mundo”, en lugar de besarle y abrazarle, y pasarlo bien, y disfrutar de la compañía... se aprovecharon para pisarlo, humillarlo. Tortas en lugar de besos. Patadas en los... en lugar de abrazos. ¿Qué buscas?
- Hombre... yo es que no busco nada... no sé. Nada especial. Busco lo que se busca en estos casos... un buen amigo, alguien con el que poder hablar, en el que confiar... alguien con el que poder reírme, al que poder abrazar... compartir momentos, compartir sensaciones, sentimientos... esas cosas... cosas normalitas, sin pretensiones.
- Eso suena a falso. Nadie busca esas cosas hoy en día. Todos buscan algo más.
- Mire usted,... que haya un 80% de gilipollas en este mundo, no significa que todos lo seamos. Vale, seré raro. Pero no el único. Eso también se lo digo, hombre. Ya me está haciendo enfadar. Hay chulos, chuloputas, imbéciles y gilipollas. Hay personas que pisan, que humillan. Que engañan con los sentimientos. Qué juegan con ellos. Pero no todos somos así, hombre. Pero míreme, hombre de Dios... ¿crees que tengo pinta de pisar, de humillar? ¿cree que con esta pinta tengo fuerza moral para destrozar a los demás? Peso si no tengo media ostia, además.
- A veces las apariencias engañan... Mi misión es cortar el paso a todo el mundo que pueda hacerle daño.
- Usted es más fácil que haga daño a los demás. Claro está que no todo el mundo puede entrar así, con alegría en el corazón de nadie. Pero tampoco cerrar la puerta a cal y canto. Hay un espacio intermedio. Hay gente que, puede hacer, que puede aportar muchas cosas a Paper. No debería encerrarse en sí mismo. Debería volver a ser un poco como antes. No, no, que ya le veo venir... no dejarse pisar por bobos, sino querer a la gente que le demuestre que... tiene algo q aportarle, y que recibiría a gusto las muchas cosas que él tiene para aportar...
Se hizo un silencio denso. Se podía cortar con un cuchillo. Si vale, mejor con uno de esos cuchillos eléctricos que con tanta ilusión compramos y que a la segunda, queda abandonado en el fondo de los armarios de la cocina. Pero aquí vendía bien. El tío ese (¿Había comentado lo bueno que está?... y eso que no es mi tipo... pero hay que reconocer... qué está guapo) me miraba con cara de pocos amigos. Yo creo que estaba pensando que, si mis palabras llegaban a oídos de Paper, a lo mejor peligraba su puesto de trabajo. O puede que en realidad lo quisiera solo para él... que este “portero” quería acaparar a Paper para él solo, amparándose en los gilis que habían pasado antes por su vida.
Ufffffffffffff, voy a tomar algo... para afrontar los últimos momentos de este relato... un vasito de alcohol de quemar... sería lo más apropiado.
Comentario:
Uffffffffffffffff, ya me he tomado un lingotazo de Absollut Lemon...
Estabamos... ¡ah! Sí. Ya me acuerdo... empezaba la entrevista propiamente dicha...
- No, jejejeje, no... no tengo ganas de coña... es que...
- Bueno, dájalo, no me importa una mierda lo que te pase.
- Bien, jejejeje – maldita risa tonta.
- Quiere ingresar en el corazón de Paper. Quiere traspasar la cuerda de terciopelo.
- Bueno, sí, me gustaría... Una preguntita... jejejeje... ¿de qué color es? Va, solo por curiosidad... jejejeje.
- Bobo, es una metáfora... y deja esa risa boba... que me cansa.
- Jejejeej... glups, perdón. – las bobadas que se hacen a veces por hacerse el simpático...
- Y ¿por qué quiere entrar en ese selecto club? No entiendo como alguien como tú pretende que Paper le admita.
- Bueno...
- Joder, con la muletilla esa... ¿dónde le ha conocido y que le ha llamado la atención de Paper? Es una pregunta fácil, responde con decisión, cojones.
- B.... glups... – casi caigo de nuevo – Esto, pues le empecé a leer en su blog. Yn blog muy interesante. Divertido.
- Sí solo ves en el blog algo divertido, mal vamos.
- Déjeme que le explique, hombre... Pues sí, es un blog divertido. Pero es mucho más ¿me entiende?
- Sí, yo entiendo, pero eso a ti no te importa, no eres mi tipo.
- Ya, bueno, ni Vd. el mío, si es por eso. Decía, que, su blog es muy interesante. Porque habla de muchas cosas, pero lo hace con un estilo diferente. Habla de lo que sufre, de las cosas que no le gustan, pero lo hace con humor, con sarcasmo, con ironía. Y hace pensar.
- Eso se lo dirás a todos.
- Se lo digo a los que me inspiran esas sensaciones. Nada más. Hay otros blogs que me causan también buenas sensaciones. Y no por ello lo voy a tener que ocultar. Y otros no me inspiran ninguna atracción, y esos me callo. No los leo y ya está. Pero si me gustan, lo digo. Ya, ya sé que no se lleva. Decir cosas buenas de otras gentes que no conoces, incluso decir cosas bonitas de la gente que conoces. Pero soy así. Y el blog de Paper, me inspira. Lo leo con atención. Y varias veces.
- Ya será menos... no sé si examinarle...
- Haga lo que le dé la gana, hombre. Ya está bien – no me reconozco ni yo... este tío estaba acabando ya con mi paciencia.
- Siga, siga.
- Decía que, su blog me inspira. Y quería decir también, que, lo que más me gusta es lo que dice de su dueño, lo que transmiten sus palabras. Y quiero conocer más del que lo escribe. Y quiero poder abrazarle de vez en cuando. Quiero que pueda llorar en mi hombro, y llorar yo en el suyo, que narices.
- ¿Y qué méritos has hecho para ello? No te creerás que, por tu cara bonita, por decir dos lindezas ensayadas en el espejo antes de venir, vas a tener las puertas abiertas.
Ufffffffffffffff, creo que me voy a tomar algo fuerte... ¿Otro lingotazo de Absollut?
Estabamos... ¡ah! Sí. Ya me acuerdo... empezaba la entrevista propiamente dicha...
- No, jejejeje, no... no tengo ganas de coña... es que...
- Bueno, dájalo, no me importa una mierda lo que te pase.
- Bien, jejejeje – maldita risa tonta.
- Quiere ingresar en el corazón de Paper. Quiere traspasar la cuerda de terciopelo.
- Bueno, sí, me gustaría... Una preguntita... jejejeje... ¿de qué color es? Va, solo por curiosidad... jejejeje.
- Bobo, es una metáfora... y deja esa risa boba... que me cansa.
- Jejejeej... glups, perdón. – las bobadas que se hacen a veces por hacerse el simpático...
- Y ¿por qué quiere entrar en ese selecto club? No entiendo como alguien como tú pretende que Paper le admita.
- Bueno...
- Joder, con la muletilla esa... ¿dónde le ha conocido y que le ha llamado la atención de Paper? Es una pregunta fácil, responde con decisión, cojones.
- B.... glups... – casi caigo de nuevo – Esto, pues le empecé a leer en su blog. Yn blog muy interesante. Divertido.
- Sí solo ves en el blog algo divertido, mal vamos.
- Déjeme que le explique, hombre... Pues sí, es un blog divertido. Pero es mucho más ¿me entiende?
- Sí, yo entiendo, pero eso a ti no te importa, no eres mi tipo.
- Ya, bueno, ni Vd. el mío, si es por eso. Decía, que, su blog es muy interesante. Porque habla de muchas cosas, pero lo hace con un estilo diferente. Habla de lo que sufre, de las cosas que no le gustan, pero lo hace con humor, con sarcasmo, con ironía. Y hace pensar.
- Eso se lo dirás a todos.
- Se lo digo a los que me inspiran esas sensaciones. Nada más. Hay otros blogs que me causan también buenas sensaciones. Y no por ello lo voy a tener que ocultar. Y otros no me inspiran ninguna atracción, y esos me callo. No los leo y ya está. Pero si me gustan, lo digo. Ya, ya sé que no se lleva. Decir cosas buenas de otras gentes que no conoces, incluso decir cosas bonitas de la gente que conoces. Pero soy así. Y el blog de Paper, me inspira. Lo leo con atención. Y varias veces.
- Ya será menos... no sé si examinarle...
- Haga lo que le dé la gana, hombre. Ya está bien – no me reconozco ni yo... este tío estaba acabando ya con mi paciencia.
- Siga, siga.
- Decía que, su blog me inspira. Y quería decir también, que, lo que más me gusta es lo que dice de su dueño, lo que transmiten sus palabras. Y quiero conocer más del que lo escribe. Y quiero poder abrazarle de vez en cuando. Quiero que pueda llorar en mi hombro, y llorar yo en el suyo, que narices.
- ¿Y qué méritos has hecho para ello? No te creerás que, por tu cara bonita, por decir dos lindezas ensayadas en el espejo antes de venir, vas a tener las puertas abiertas.
Ufffffffffffffff, creo que me voy a tomar algo fuerte... ¿Otro lingotazo de Absollut?
Comentario:
Ufffffffffff, ya sigo... ya he bebido un vaso de agua fresquita...
Estaba yo, ahí, tirado en el suelo (que vergüenza) mirando con cara de pánfilo a un tío de nosecuantosmetrosdealtura, y que la verdad estaba... vamos que... Bueno, en realidad no porque no es mi tipo... pssssssssssssss, para nada.
- ¿Tato supongo?
- Esto si, si – que voz de papanatas me salió, por favor.
- ¿Va a estar toda la entrevista ahí en el suelo, o piensa levantarse en algún momento? - ¡Qué voz de simpatía tenía este tío! ¡Menos mal que no es mi tipo... sino se me bajaba de golpe, por favor!
- Sí, esto, sí, ya me levanto... es que estoy un poco dolorido y...
- Cuando quiera, estaré en ese despacho. Pero le advierto que no tengo toda la mañana. Y si se lo ha pensado mejor, ya que está con medio cuerpo dentro y medio fuera, con un movimiento del pie, le ayudo a que tenga todo el cuerpo fuera...
- Gracias, gracias, caballero... jejejeje – risa tonta – yaaaaa, yaaaa me levanto... un segundito... jejejeje – otra ración de risa tonta.
- Bien. Aunque creo que se ahorraría su tiempo y el mío si pusiera todo su... cuerpo fuera de esta oficina.
- Gracias, gracias... es que soy un poco masoquista... jejejejeje.
- Tiene que haber de todo en el mundo – juraría que ponía cara de asco... pero a lo mejor solo son imaginaciones mías.
Y se fue a la habitación anunciada. ¡¡¡Qué culo!!! Es que no he dicho que...jejejeje... el pantalón que llevaba era también elástico... y bueno, eso de la segunda/primera piel... y los cachetes se movían al andar... bueno... sí... esto... así, duros, redondos, con sustancia... levantaditos... esto... ejem.... uffffffffff.
Y con verdadera dificultad, conseguí levantarme del suelo. Comprobé que no me faltaba ningún músculo del cuerpo, sí, sí, me dolían todos... no faltaba ninguno... ¡¡¡ninguno!!! Qué parece que alguno es duro de oido. Y no voy a dar más explicaciones al respecto. Que escribir en un blog, aunque sea de invitado, no supone el que haya que dar toda serie de detalles... ¡¡¡hombre!!!!
Y me encaminé vacilante hacia la habitación que tan “amablemente” me había señalado el maromo ese. En fin, no detallaré mis andares... baste decir que, los descritos para el amable señor este... pues todo al revés, al contrario... vamos, nada que ver los suyos con los míos.
Y conseguí llegar. Haciendo el ridículo, pero llegué.
- ¿Se puede? – dije con voz trémula y ... bueno, paso de describir más mis carencias, jo.
- Pasa ya de una vez, que no tengo toda la mañana.
- ¡Huy! Eso creo que ya lo había oido. – Puta ironía... ¿por qué me saldrá en los momentos menos indicados?
- ¿Tienes ganas de coñas?
Uffffffffffffffff, ya sigo luego... necesito mojar el gaznate... no sé si darme al Absollut...
Estaba yo, ahí, tirado en el suelo (que vergüenza) mirando con cara de pánfilo a un tío de nosecuantosmetrosdealtura, y que la verdad estaba... vamos que... Bueno, en realidad no porque no es mi tipo... pssssssssssssss, para nada.
- ¿Tato supongo?
- Esto si, si – que voz de papanatas me salió, por favor.
- ¿Va a estar toda la entrevista ahí en el suelo, o piensa levantarse en algún momento? - ¡Qué voz de simpatía tenía este tío! ¡Menos mal que no es mi tipo... sino se me bajaba de golpe, por favor!
- Sí, esto, sí, ya me levanto... es que estoy un poco dolorido y...
- Cuando quiera, estaré en ese despacho. Pero le advierto que no tengo toda la mañana. Y si se lo ha pensado mejor, ya que está con medio cuerpo dentro y medio fuera, con un movimiento del pie, le ayudo a que tenga todo el cuerpo fuera...
- Gracias, gracias, caballero... jejejeje – risa tonta – yaaaaa, yaaaa me levanto... un segundito... jejejeje – otra ración de risa tonta.
- Bien. Aunque creo que se ahorraría su tiempo y el mío si pusiera todo su... cuerpo fuera de esta oficina.
- Gracias, gracias... es que soy un poco masoquista... jejejejeje.
- Tiene que haber de todo en el mundo – juraría que ponía cara de asco... pero a lo mejor solo son imaginaciones mías.
Y se fue a la habitación anunciada. ¡¡¡Qué culo!!! Es que no he dicho que...jejejeje... el pantalón que llevaba era también elástico... y bueno, eso de la segunda/primera piel... y los cachetes se movían al andar... bueno... sí... esto... así, duros, redondos, con sustancia... levantaditos... esto... ejem.... uffffffffff.
Y con verdadera dificultad, conseguí levantarme del suelo. Comprobé que no me faltaba ningún músculo del cuerpo, sí, sí, me dolían todos... no faltaba ninguno... ¡¡¡ninguno!!! Qué parece que alguno es duro de oido. Y no voy a dar más explicaciones al respecto. Que escribir en un blog, aunque sea de invitado, no supone el que haya que dar toda serie de detalles... ¡¡¡hombre!!!!
Y me encaminé vacilante hacia la habitación que tan “amablemente” me había señalado el maromo ese. En fin, no detallaré mis andares... baste decir que, los descritos para el amable señor este... pues todo al revés, al contrario... vamos, nada que ver los suyos con los míos.
Y conseguí llegar. Haciendo el ridículo, pero llegué.
- ¿Se puede? – dije con voz trémula y ... bueno, paso de describir más mis carencias, jo.
- Pasa ya de una vez, que no tengo toda la mañana.
- ¡Huy! Eso creo que ya lo había oido. – Puta ironía... ¿por qué me saldrá en los momentos menos indicados?
- ¿Tienes ganas de coñas?
Uffffffffffffffff, ya sigo luego... necesito mojar el gaznate... no sé si darme al Absollut...
Comentario:
Ring, ring.
Estoy nervioso. En realidad estoy casi histérico. Bueno, no. ¡¡¡¡Estoy histérico!!!! Diría que en mi ya larga vida, no he estado tan nervioso nunca. ¡¡¡¡Ehhhhhhhhhhh, no tan larga la vida, no exageremos!!!!!!!!!
Ring, ring.
No contestan. Y el caso es que me dijeron por teléfono que, esta era una buena hora para venir. No lo entiendo. Uffffffffff, y el caso es que... voy a encender un cigarro. Ya sé que no se da buena imagen entrar en un sitio fumando. Pero lo siento... ¡¡¡es que me consumo!!! Y prefiero consumir un poco de tabaco, que consumirme yo. Llámalo egoísmo si quieres... Voy a llamr otra vez...
Ring, ring... ring, ring.
Ni ostias. No hay forma. Y el caso es que no oye nada. Y por la cerradura no se ve nada. Una casa así, con encanto, podría tener una cerradura de esas antiguas, de llaves tamaño miembro de estrella del porno (45 x 17,43875423). Que permiten ver un poquito a través de ellas... vale, se llama cotillear... pero es que no aguanto los nervios... ¡¡¡He vuelto a comerme las uñas!!!!
Ring, ring, ring, ring, ring, ring...
Se abrió la puerta. De golpe. Pero de una forma... cómo definirlo... como con mala ostia... estoy utilizando demasiado hoy lo de ostia... vale, borremos.... “como con mala leche” ... mas fino., pero mejor en inglis, que suena como mas laigt y más cul... “mala milk”. Y bueno, fue un poco... ridículo. Naaaa, más que nada porque entre que tenía el dedo apoyado en el timbre, la otra mano en la puerta, a la vez que la oreja intentando escuchar algo... pues... al abrirse la puerta así, como de repente... pues... que me caí de bruces... y vaya... encima con el cigarrillo encendido... me quemé... estoooooo así, en la cara... pero solo un poco... vamos que tampoco... bueno, sí, fue un poco ¿humillante? ¿ridículo? Yo ahí, con mi traje de... bueno, mejor no digo la marca, mi corbatita... de esas de goma, porque ni puta idea de hacer el nudo... una camisa recién estrenada, de un azulito elegante, a la par que sencillo, vale, sí, todavía con las marcas esas de recién comprada... pero uno no es perfecto... pues eso, ahí caído cuan largo y ancho que es uno, en el suelo... las gafas así de medio lado... los restos del cigarro en el pómulo izquierdo (joder, encima quemaba) y ... no sigo, me avergüenzo de mí mismo solo de rememorar la escena...
Y claro, a los pies de un... ¡¡¡Madre mía!!! Cuadrado. Cara de mala... eso. Unas piernas... un... bueno, un.... ya me entendéis, va, ¡¡que tampoco hay que describirlo todo!! Y un abdomen... es que llevaba una camisa de esas elásticas, que parecen una segunda piel... o primera, dependiendo del punto de vista... bueno, cuadraditos, tableta de chocolate... pero Valor, del grande, del tradicional... un cuello... no hay manos capaces de estrangularlo... los del CSI podrían descartar un método de muerte violenta, vamos... y una cara... Bueno, lo estropeaba un poco la mirada, como de malas pulgas...
Ufffffffffffff, ya sigo luego... voy a tomar un vaso de agua fresquita...
Estoy nervioso. En realidad estoy casi histérico. Bueno, no. ¡¡¡¡Estoy histérico!!!! Diría que en mi ya larga vida, no he estado tan nervioso nunca. ¡¡¡¡Ehhhhhhhhhhh, no tan larga la vida, no exageremos!!!!!!!!!
Ring, ring.
No contestan. Y el caso es que me dijeron por teléfono que, esta era una buena hora para venir. No lo entiendo. Uffffffffff, y el caso es que... voy a encender un cigarro. Ya sé que no se da buena imagen entrar en un sitio fumando. Pero lo siento... ¡¡¡es que me consumo!!! Y prefiero consumir un poco de tabaco, que consumirme yo. Llámalo egoísmo si quieres... Voy a llamr otra vez...
Ring, ring... ring, ring.
Ni ostias. No hay forma. Y el caso es que no oye nada. Y por la cerradura no se ve nada. Una casa así, con encanto, podría tener una cerradura de esas antiguas, de llaves tamaño miembro de estrella del porno (45 x 17,43875423). Que permiten ver un poquito a través de ellas... vale, se llama cotillear... pero es que no aguanto los nervios... ¡¡¡He vuelto a comerme las uñas!!!!
Ring, ring, ring, ring, ring, ring...
Se abrió la puerta. De golpe. Pero de una forma... cómo definirlo... como con mala ostia... estoy utilizando demasiado hoy lo de ostia... vale, borremos.... “como con mala leche” ... mas fino., pero mejor en inglis, que suena como mas laigt y más cul... “mala milk”. Y bueno, fue un poco... ridículo. Naaaa, más que nada porque entre que tenía el dedo apoyado en el timbre, la otra mano en la puerta, a la vez que la oreja intentando escuchar algo... pues... al abrirse la puerta así, como de repente... pues... que me caí de bruces... y vaya... encima con el cigarrillo encendido... me quemé... estoooooo así, en la cara... pero solo un poco... vamos que tampoco... bueno, sí, fue un poco ¿humillante? ¿ridículo? Yo ahí, con mi traje de... bueno, mejor no digo la marca, mi corbatita... de esas de goma, porque ni puta idea de hacer el nudo... una camisa recién estrenada, de un azulito elegante, a la par que sencillo, vale, sí, todavía con las marcas esas de recién comprada... pero uno no es perfecto... pues eso, ahí caído cuan largo y ancho que es uno, en el suelo... las gafas así de medio lado... los restos del cigarro en el pómulo izquierdo (joder, encima quemaba) y ... no sigo, me avergüenzo de mí mismo solo de rememorar la escena...
Y claro, a los pies de un... ¡¡¡Madre mía!!! Cuadrado. Cara de mala... eso. Unas piernas... un... bueno, un.... ya me entendéis, va, ¡¡que tampoco hay que describirlo todo!! Y un abdomen... es que llevaba una camisa de esas elásticas, que parecen una segunda piel... o primera, dependiendo del punto de vista... bueno, cuadraditos, tableta de chocolate... pero Valor, del grande, del tradicional... un cuello... no hay manos capaces de estrangularlo... los del CSI podrían descartar un método de muerte violenta, vamos... y una cara... Bueno, lo estropeaba un poco la mirada, como de malas pulgas...
Ufffffffffffff, ya sigo luego... voy a tomar un vaso de agua fresquita...
Comentario:
¿Sabes lo que hice yo? Dejé al portero blandengue controlando el tema, y para compensar la entrada masiva de degenerados, contraté un grupo de antidisturbios que son los encargados de echar al otro lado de la cuerda a los que sólo viene con jaleo y ganas de mentir.
O dicho en otras palabras... En vez de doblar la protección de mi escudo, me compré una espada.
O dicho en otras palabras... En vez de doblar la protección de mi escudo, me compré una espada.
Comentario:
Ays, Paper que me parece a mí que tu anterior portero y el mío deben ser familia porque es que son iguales pero iguales.
Claro que yo no pude despedir al mío con lo cual me han dejado la zona VIP hecha unos zorros pero, oye, que me quiten lo bailao porque también ha dejado pasar cada espécimen super especial que ya... ya... En realidad creo que si le hubiera despedido igual no hubiera conocido al "husband"
Vamos, que yo opté por mi portero de toda la vida pero cada uno debe elegir el que mejor le vaya.
Besos
(Haces unos posts tan largos que, claro, al final los comentarios nos salen casi igual de largos :D)
Claro que yo no pude despedir al mío con lo cual me han dejado la zona VIP hecha unos zorros pero, oye, que me quiten lo bailao porque también ha dejado pasar cada espécimen super especial que ya... ya... En realidad creo que si le hubiera despedido igual no hubiera conocido al "husband"
Vamos, que yo opté por mi portero de toda la vida pero cada uno debe elegir el que mejor le vaya.
Besos
(Haces unos posts tan largos que, claro, al final los comentarios nos salen casi igual de largos :D)
Comentario:
que conste que me he leido el post de cabo a rabo, que ni yo mismo me lo creo.
la sabiduria del portero aumenta con los años, el mío ahora deja pasar a gente o niega la entrada así sin más porque ha desarrollado un instinto el jodío que ya lo quisiera esperanza gracia... lo cierto que mi caso es completamente opuesto al tuyo... mis primeros porteros cerraban a cal y canto desde el principio y ya podias llevar un buen curriculum y todo tipo de referencias y pasar por millones de pruebas y test psicotecnicos. ahora, se pasa con más facilidad pero tb es porque le resulta más fácil echarlos que antes, es lo bueno de ser cada vez menos dependiente emocional.
la sabiduria del portero aumenta con los años, el mío ahora deja pasar a gente o niega la entrada así sin más porque ha desarrollado un instinto el jodío que ya lo quisiera esperanza gracia... lo cierto que mi caso es completamente opuesto al tuyo... mis primeros porteros cerraban a cal y canto desde el principio y ya podias llevar un buen curriculum y todo tipo de referencias y pasar por millones de pruebas y test psicotecnicos. ahora, se pasa con más facilidad pero tb es porque le resulta más fácil echarlos que antes, es lo bueno de ser cada vez menos dependiente emocional.
Comentario:
En mi opinión a todos nos llega la hora de contratar al segundo portero porque todos con el tiempo nos volvemos más exquisitos y no sólo por eso...
Si ya lo dicen los dichos populares... Más sabe el diablo por viejo que por diablo...
Cuando eres más pequeño y tu corazón está intacto dejas que entre la gente a tropel. tienes un corazón del tamaño del Titanic y todo el mundo tiene un huequito. Según vas creciendo el Titanic se va hundiendo, primero acabas en una patera con otros 30 perdidos de la vida buscando el norte y para acabar estás tu sólo con esa persona a la que quieres en un trocito de hielo, que es tu mundo, luchando para que no se desmorone y, sobretodo, para que la persona que está contigo no muera ahogada.
Si ya lo dicen los dichos populares... Más sabe el diablo por viejo que por diablo...
Cuando eres más pequeño y tu corazón está intacto dejas que entre la gente a tropel. tienes un corazón del tamaño del Titanic y todo el mundo tiene un huequito. Según vas creciendo el Titanic se va hundiendo, primero acabas en una patera con otros 30 perdidos de la vida buscando el norte y para acabar estás tu sólo con esa persona a la que quieres en un trocito de hielo, que es tu mundo, luchando para que no se desmorone y, sobretodo, para que la persona que está contigo no muera ahogada.
Comentario:
Creo que en la mezcla está la solución perfecta...
Mucho que no te leía niño!!
Mucho que no te leía niño!!
Comentario:
El portero perfecto, mezcla entre los dos, ni tanto ni tan poco...aunq yo soy de las que no suelo juzgar por la primera impresión, ya en las posteriores jaja me decanto...
ufff...pero tiene que haber de todo en este nuestro mundo, no??
bueno besines dulces!!!
ufff...pero tiene que haber de todo en este nuestro mundo, no??
bueno besines dulces!!!
Comentario:
El primero es el portero de la inocencia y el segundo el de la experiencia, tarde o temprano todos acabamos contratando al segundo porque, a pesar de que echamos de menos al primero, cuando recordamos todos esos destrozos nos cuesta abrir esa cuerdecita de nuevo, pero a veces está bien hacerlo porque nos llevamos una sorpresa agradable :D
Comentario:
Ay niño... divino del coño, así como eres tú (haciendo peloteo a ver si Kevin me deja pasar, jejeje). Un beso!
Comentario:
Estoy más de acuerdo con lo que dice tu segundo portero: más bien es al revés, y todo el mundo es malo hasta que se demuestre lo contrario. Así al menos no hay desilusiones después.
En realidad yo no tengo portero, creo que soy una empresaria sin empleados, ¿quién va a cuidar la puerta mejor que yo?
En realidad yo no tengo portero, creo que soy una empresaria sin empleados, ¿quién va a cuidar la puerta mejor que yo?
Comentario:
yo hubo un tiempo que tenia un puerta con sensor que se abria cuando se acercaba alguien, tipo centro comercial jajaja.. ahora creo que tengo puesto un cartel, pase sin romper nada.
un besazo
un besazo
Comentario:
¿No te comes demasiado la cabeza, nen?
Claro que a mi puerta ya no hay colas, jajajja, pero cuando las había como que dejaba las cosas seguir su curso.
A lo mejor es que yo estaba menos ocupado que tú, o al revés, que tienes demasiado tiempo libre. ¿Puede ser eso?
jajjaj, cuídate
Max
Claro que a mi puerta ya no hay colas, jajajja, pero cuando las había como que dejaba las cosas seguir su curso.
A lo mejor es que yo estaba menos ocupado que tú, o al revés, que tienes demasiado tiempo libre. ¿Puede ser eso?
jajjaj, cuídate
Max
Comentario:
Jo, en mi puerta no hay portero sino portera. En concreto dos. Y van armadas hasta los dientes. Son dos clones de Angelina Jolie. Una va de Lara Croft y la otra de la Sra. Smith, espia profesional. Se pasean por el perímetro del cordón de terciopelo portando metralletas con sus gafas de visión nocturna activadas. Para que dejen pasar a alguien le someten a duros interrogatorios y exhaustivas investigaciones. Pocos y pocas son los que consiguen pasar...
Pero claro, esto es comprensible porque antes ni siquiera tenía portero ni cordón ni nada de nada y la gente entraba y salía cuando y como le apetecía...
Pero claro, esto es comprensible porque antes ni siquiera tenía portero ni cordón ni nada de nada y la gente entraba y salía cuando y como le apetecía...
Comentario:
Esas contradicciones las tenemos todos, a veces estamos más predispuestos a relacionarnos con los demás y a dejarnos conquistar, otras veces por circunstancias de la vida te han hecho daño y desconfías por sistema de la gente, otras veces simplemente valoras demasiado a la otra persona y piensas que le harás daño y tampoco la dejas pasar en tu vida, son momentos como todo.
Lo importante es que lleguen a un acuerdo, ni un extremo ni otro son del todo buenos, pero lo importante es que la cuerda se siga abriendo.
Además queridos lectores de paper (os digo en confianza) que merece la pena que haya tantos controles para acceder a él porque lo que hay detrás merece la pena, así que ¡animaros los que queráis a traspasar la puerta!!!!!!!!!!!!!!!, la recompensa lo merece, pensad como en el anuncio de Loreal ¡porque Paper lo vale!!.
Por cierto a mí me encantan los FERRERO ROCHER!!!, soy adicto a ellos y a mi portero se le puede fácilmente sobornar con una cajita de ferrero rocher xddddd.
Lo importante es que lleguen a un acuerdo, ni un extremo ni otro son del todo buenos, pero lo importante es que la cuerda se siga abriendo.
Además queridos lectores de paper (os digo en confianza) que merece la pena que haya tantos controles para acceder a él porque lo que hay detrás merece la pena, así que ¡animaros los que queráis a traspasar la puerta!!!!!!!!!!!!!!!, la recompensa lo merece, pensad como en el anuncio de Loreal ¡porque Paper lo vale!!.
Por cierto a mí me encantan los FERRERO ROCHER!!!, soy adicto a ellos y a mi portero se le puede fácilmente sobornar con una cajita de ferrero rocher xddddd.
Comentario:
Hablale a tu portero un poco del anterior, pero que no olvide a los porteros de los demás, se aprende muchoen todos los conceptos.