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PARCELA DE CIELO.
VA DE LETRAS.
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CRÍTICA, COMENTARIOS, INFORMACIÓN SOBRE LIBROS, AUTORES Y LITERATURA, NO NECESARIAMENTE ASOCIADA A LA VORÁGINE DE LAS NOVEDADES. REFLEXIONES SOBRE EL ACTO DE LEER Y ESCRIBIR. CREACIÓN...

PARCELA DE CIELO. PREÁMBULO.

PARCELA DE CIELO. El Castillo.
Sindicación
 
LA AVENTURA EQUINOCCIAL DE LOPE DE AGUIRRE. Gloria y tragedia en el Nuevo Mundo.
    Hace años, que yo sepa, que no se reeditan, salvo algunas excepciones en colecciones de bolsillo ( que también están ya desapareciendo en favor de otros autores más de moda ), las obras de R.J. SENDER (foto de la derecha). Sería muy interesante una recopilación de sus mejores títulos agrupados en unas " obras escogidas " o por el estilo, debidamente presentadas, para fruición de sus antiguos lectores, entre los que me cuento, y para ser descubiertas tal vez por nuevas generaciones de lectores que las desconocen y por tanto no han tenido oportunidad de disfrutarlas. En esta recopilación, a mi entender, no podría faltar la novela que me propongo reseñar en este artículo y que me temo se encuentra completamente descatalogada de los circuitos editoriales actuales y por eso resulta imposible de encontrar en nueva edición, no así en antiguas, ya sea en bibliotecas o librerías especializadas.

    Se trata de un gran libro de aventuras, como su título indica, pero que además, y sobre todo, engloba otros géneros, como el histórico, tan en boga hoy en día, el documental, el thriller sicológico y la crónica de una época difícil y trágica pero apasionante como fue el encuentro del mundo Europeo ( España ) con el mundo aborigen de América del Sur, y la exploración y conquista de este continente.

    La novela, basada en hechos reales históricamente documentados, relata la expedicón que en 1560 partió desde tierras del Perú y se embarcó en el rio Marañón para seguir su curso adentrándose en las selvas en busca del mito de El Dorado, la ciudad mágica repleta de oro y riquezas que en esa época constituía uno de los grandes retos para los conquistadores ansiosos de gloria. Formaban el contingente trescientos soldados españoles, trescientos servidores indígenas y unos veinte negros, embarcados en dos bergantines y nueve chatas para transportar los caballos y el ganado para disponer de carne fresca, y varias canoas donde viajaban los indios. Mandaba la expedición el Capitán Pedro De Ursúa, que a su vez había obtenido el encargo y la autorización del Virrey Cañete.

    Transcurriendo las jornadas cada vez más alejados de toda civilización, sin contacto alguno posible con las autoridades del Virreinato u otras jurisdicciones cristianas, expuestos a los rigores del clima extremo de calor y humedad del rio, a los insectos que los mortifican y demás penalidades propias de la estrecha convivencia en los bergantines y de la selva misma, como los dardos envenenados que les lanzaban los salvajes desde la espesura, fueron contándose múltiples bajas por enfermedad y fallecimiento y pronto el ánimo en la expedición se enrareció y emponzoñó de tal modo que que la semilla del motín y la rebelión empezó a germinar. Empezaron a formarse facciones y grupos contrarios, cada cual conspirando en secreto y con cautela pues, en plena campaña y con esas túrbias intenciones, una confianza en falso podía resultar fatal. Los soldados provenían en su mayoría de tropas excedentes, irregulares y conflictivas, eran gente aventurera, ruda y acostumbrada a las pendencias y la sangre, que el Virrey Cañete le endosó a Ursúa y demás hidalgos al mando, para desprenderse en lo posible de ellos y sanear los cuarteles.

    Y entre estos soldados de tal catadura se encontraba Lope De Aguirre, con cerca de cincuenta años, pequeño de cuerpo y mermado por algunas heridas y lesiones de guerra, resentido, amargado y desengañado de todo pues al cabo de casi tres décadas de rigores militares y muchas y agotadoras refriegas en Las Indias, no había alcanzado ninguna gloria ni fortuna ni reconocimiento, aunque a su entender acumulaba tantos o más méritos que otros mejor encumbrados. Ese desencanto profundo de la persona que entra en la madurez, cuyos prolongados esfuerzos no le han bastado para acomodarse en la vida, es perfectamente extrapolable a cualquier época y por supuesto a la actual, y deriva en una sicología abrupta propicia tanto a la melancolía y la apatía, como al despecho irreverente y activo. Esa es una de las principales claves para explicarse esta y tantas otras historias tremendas. Lope De Aguirre había nacido en Oñate, Guipuzcoa, entre los años 1511 y 1515. Más tarde se trasladó a andalucía, donde vivió un tiempo y aprendió el oficio de domador de caballos, antes de embarcarse hacia América cuando contaba unos veinte años. En la expedición le acompañaba su hija adolescente y mestiza Elvira, única persona en el mundo por la que profesaba algo de cariño.


Edición de 1982, Editorial Magisterio Español, s.a. Colección Novelas y cuentos. Serie Literatura Española del Siglo XX. Copyright 1962, Ramón J. Sender.

    Ramón J. Sender nos introduce en esta historia de intriga, continuas y sucesivas conjuras, traiciones, conspiraciones, asesinatos, lealtades y deslealtades, caos y terror, con una sencillez admirable y claridad de conceptos asombrosa, porque a la vez va construyendo una atmósfera densa donde confluye toda la tragedia de la condición humana acorralada contra la adversidad. Sender consigue que nos encontremos inmersos tanto en la sicología tenebrosa de personajes que matan y mueren en pugna por la pura supervivencia pero también por la dignidad y el honor corrompidos, como además nos hace percibir con toda nitidez el ámbito tangible y en ocasiones claustrófobico de la selva amazónica, tan exhuberante de vida y misterios que se nos desvelan acompasados al relato.

    Con la expedición ya desmembrada y andrajosa, sumida en el hambre y las penalidades, perdidos en medio de la amazonia y con el objetivo de El Dorado desvanecido, después de muchas muertes y algunas alternancias de poder, habiéndose mantenido en principio alejado de las rebeliones pero acechando e instigando en un segundo plano, Lope De Aguirre se alza con el mando. Todo el resentimiento acumulado a lo largo de su vida al servicio infructuoso de la causa de La Conquista, combinado con el desenfreno de una dinámica cruenta, le incita a proclamarse independiente de la Corona de España, encarnada esa época en el joven Felipe II. Lope De Aguirre lanza proclamas contra el Rey y contra España, hace jurar las mismas a sus hombres e instaura un régmen dictatorial incontestable y terrorífico. A pesar de todos los inconvenientes, la expedición consigue alcanzar la desembocadura del rio, casi un año dspués de haber partido, y navegar por mar hasta la isla Margarita, ocpada ya por españoles, que la invade y somete en un clima de locura, proclamas políticas y violencia y crueldad gratuitas. Más tarde, con una tropa muy inestable de deserciones y nuevos reclutamientos, regresa de nuevo al continente por la zona de la actual Venezuela y se adentra en tierrra con la idea patética de reconquistar para sí y contra el Rey todos los territorios hasta el Perú.

    Antes de morir a tiros de arcabuz disparados por sus propios hombres, cuando ya su ejército se encuentra en desbandada ante las fuerzas leales que le han salido al paso, Lope De Aguirre, viéndose perdido, mata a puñaladas a su propia hija para que no acabe siendo
"colchón de rufianes ".



    El autor consigue integrar en esta obra, en torno al relato de acción y aventura, unas reflexiones nítidas respecto al poder, al desencanto y la ambición, a los ideales perdidos y la frustración, con una maestría basada en la naturalidad, que muy pocos como Sender dominan. Es una historia, por otro lado, tristemente premonitoria del devenir futuro que le esperaba a América Latina en los próximos siglos, tan castigada por desafueros e ideales traicionados.
No