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Partículas de luz
Lugar para desvelar secretos y aburrir con infinitos silencios y líneas sin sentido.

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convocado por:
20minutos.es

Acerca de
Soy un ser blanco que busca, inventa, adivina, intuye... No tengo respuestas y muchas veces ni siquiera pensamientos. Me extiendo y encojo dependiendo del día de la semana y la posición del sol. Entre mis adicciones está la cama en todos sus sentidos, el coche en todos sus sentidos, los caminos, y las palabras con su justo sentido. Para saber el resto de colores que me componen solo hay que seducirme... cómo...
Sindicación
 
Huellas

Un pequeño destello para teletrasportaros:

quien guste y deguste de mis sintonías que me acompañe a mi nueva frecuencia bloggera



voalá!

 
EXIT

Poco tiempo, poca imaginación, etc, etc.
Cierro esto y os dejo mi cariño, pero no desaparezco, sólo me mudo.
Ya os iré dando mi nueva dirección.
Quiero bambalinas.
abrazos
y
gracias



 
Bit-achús

Por vacilar el otro día de que nunca cojo resfriados, he pillado uno bueno. Maldito frío-calor-frío de esta Granada loca.
Y encima con trabajo por hacer... ay! que pereza!

Mi dulce voz aterciopelada se ha vuelto camionera.
Mi naricilla de ángel (jo jo jo) un pimiento colorao.
Mi ganas de soñar mientras duermo, en ansias por marmotar (sí, es un verbo inventado e improvisado)
Mi organización en escaqueo y mis múltiples tonterias en quejas de niña mimada.

Esta es la otra función de cabaret. La menos rítmica.
Voala!


 
Fe-me-linas


Hay multitud de mujeres que quiero ser.
No sé de qué tiempo a esta parte me he vuelto más observadora de lo femenino. Me fascina la estética de la mujer, la belleza de su cuerpo, de su ropa, de aire. Y me paso mirando a chicas por todos lados igualito que si fuera un chico. Y es que algunas captan mi atención irresistiblemente y dudo entre mi sensaciones.
La verdad es que es fántastico y me lo paso pipa con unas y otras. Bueno, en realidad el número de mujeres que destacan es mucho menor que el de las que pasan desapercibidas. Pero cuando ocurre, es diverdísimo.
Como puros objetos se vuelven mis fetiches, porque luego está el interior, claro. Pero ya tuve oportunidad de escuchar hablar a alguna y rompió estrepitosamente todo el encanto.
Pobres muñequitas, si ellas supieran lo que mejoran calladas.
Pobre de mi vena superficial machista, pero miradla, hoy hace acto de presencia... y yo sin saber de ella.
Ay...
 
Una sensación en voz alta

Tengo un viejo amante cerca de mi mesa, que a diario me mira a ratos y a largas horas me olvida. Lo tengo como si fuera mío y tan poco me pertenece que según pasa la luz se va volviendo un desconocido. A veces viene acicalado, como un príncipe previo a un gran acto. Otras desaliñado o vestido de soldadito de plomo como si su mamá hubiera elegido las mejores combinaciones.
Yo confienso entrentenerme con sus gestos y volverme una cínica en pensamientos. Reconozco mi prepotencia de dama exclusiva y enigmática, nada más que una idea preconcebida para no creerme ridícula.
Y él sigue, sentado a mi lado, ignorando mi silueta, algún recuerdo prohibido. Desconociendo todo lo que yo pienso. Lo que realmente pienso.


 
Un posible decálogo

No veais Mi mujer se llama Mauricio.
Escuchad la BSO de Descubriendo Nunca Jamás
Tomad golosinas, sobre todo: pica pica, regaliz negro, tronquitos, ladrillos y habichuelas de colores.
Abrid la mente a blog nuevos
Imaginad el futuro deseado, aunque sólo sea por unos minutos.
Permitíos un día de pereza. Sí: no hacer nada, o no más de lo que os plazca.
Ordenad en álbumes las fotos.
Releed antiguas cartas, viejos textos, lejanos diarios.
Pensad quiénes sois. Por qué sois. Para qué sois.
Tomad los últimos helados de la temporada y las primeras castañas del otoño.
Escuchad.
Leed algún periódico.
Miraos desnudos al espejo.
Poned en duda.
Tened fe.
Rezad por las noches a quiénes creais.
Enviad un sms a quien menos se lo espere.
Confesad algún secreto.
Cocinad un pastel.
Salid de la ciudad.
Rellenad esta línea en blanco.

Hasta el próximo.
 
Acuerdos, concuerdos, acordes...

Armando tiene razón: ¿es que los sábados hay que ponerse camisa y engominarse el pelo? -pregunta con su pelo rubio a lo pumuki, sus zapatillas verdes y sus vaqueros gastados-.

Él, como yo, también odia al rebaño. "no es que me moleste exactamente, pero sí me doy cuenta", me dice en la bolera.

También tiene razón cuando en su rato de soledad mientras yo he ido al baño ha reflexionado sobre el imperialismo americano y a mi vuelta ha comentado: "estaba pensando cómo son capaces los americanos que en un país pequeño como España, en la otra punta del mundo, se beba cocacola, vean sus películas y hasta jueguen a los bolos". (Nosotros tan sólo mirábamos el espectáculo bolero desde una sala recreativa que había al lado, todo en el marco de un nuevo centro comercial)

Yo, como él, comparto muchas ideas sobre el mundo, la percepción de la realidad, las aspiraciones, las ilusiones y los ritmos.
Ambos formamos un buen trío: él, yo, los dos.
Y ni americanos, españolitos o malafollás granadinos nos hacen cambiar de parecer.
Es así. Nos queremos.



 
Esto y aquello

He intentado echarme la siesta, pero los grillos de mis pensamientos no me han dejado dormir.
Empiezo con trabajo nuevo y de manera un tanto precipitada tengo que tener todo listo para el martes. Colaboraré con un suplemento semanal sobre el mundo universitario y hasta que le coja un poquito las riendas al tema ando como oveja descarriada (volviendo sobre lo mismo) en busca del camino.
Mientras intento dormir pienso en eso, en los libros que quiero sacar de la biblioteca, qué vestido compraré para la próxima boda, qué zapatos para el próximo otoño, cuándo podré escapar de nuevo con Armando, cuándo veré a los compis, cuándo y cómo celebraré mi fiesta, etc, etc, etc,
y así un minuto tras otro, me voy a volver una tarada.

Bueno, y vuestras vidas qué?

 
Yo quiero que me compren una ciudad nueva

Anda que vaya día...
He perdido la mañana de la manera más absurda que podían conjugar los astros. Madrugué para buscar unos pantalones y subir a la facultad, después de más de 20 minutos esperando el bus, llegó uno lleno que decidió no parar, así que desistí del intento académico y me fui a buscar ropa. En Mango me probé 5 y nada me convenció y en Pull and Bear después de 15 minutos de cola para el probador, mi reloj me recordaba quen en otros 15 entraba a trabajar.
Divina de la muerte y cagándome en la puta urbis y aquellos que la inventaron, me encaminé de nuevo hacia la parada con la esperanza de que un 4 ó un 6 llegarán en breve.
Afortunadamente así fue.

La tarde no ha mejorado mucho porque encima de que he salido tempranito he dado vueltas cual Miss Bean en la bibloteca pública intentado encontrar dos libros de los que he pasado finalmente.
Espero que mañana sea un día más productivo. ¡Dios lo quiera!

 
Auto-foto-shop

Mi madre comenta que cuando yo era pequeña siempre estaba aburrida, y que por más que me mimaban y hacían cosas por mí, yo más decía: "ya mamá, pero me aburro".
Reflexionaba el otro día sobre esto porque ahora no es que me aburra con todo, pero es verdad que no me divierto con lo que se supone que es para divertirse. La gente sigue unos ritmos de ocio: discotecas, baretos, alcohol, drogas, sexo con unos y otros...
Y resulta que a mí estas cosas me gustan, por supuesto, pero en una variante inusual.
Adoro bailar, ir de vinitos, disfrutar del punto justo de la embriaguez, "explotar" el sexo... Pero son otras las maneras.
En ocasiones me he sentido fuera de la manada y finalmente ha resultado desembocar en mi estado de vida y donde más agusto me encuentro.
Igual soy ser muy extraño y llego a rozar lo repelente (me temo que esta imagen ya la he dado más de una vez, antes de conocerme): me gusta leer filosofía, ver cine independiente, asistir al teatro e ir a conciertos de la OCG. Odio los botellones, el 90% de la programación televisiva y nunca he visto ni Friends, ni Sexo en Nueva York.
¿Soy un personaje insufrible?
¿Incompatible con el mundo actual?

No sé, no contesto...



Ésta sí soy yo...