Cuando la impotencia supera la rabia

Vecinos de varios pueblos de la parroquia de Muñís, en Navia de Suarna, vivieron ayer una tarde de angustia y caos como consecuencia del incendio más grave ocurrido en la comarca por lo menos desde el año 1991, según los miembros de una brigada. El fuego entró en la aldea de Larxentes y afectó a sus seis casas que se encontraban deshabitadas, aunque es habitual que en algunas de ellas residan personas durante las vacaciones de verano. La zona está situada a unos ocho kilómetros de la capitalidad municipal.
Una de las viviendas quedó totalmente calcinada por las llamas y las otras se vieron afectadas, pero los equipos de extinción consiguieron que el fuego sólo quemase los alpendres y palleiras anejas.
El incendio, con varios frentes, discurrió amenazante hacia otros pueblos. Saltó un río y se encaminó hacia la aldeas de Quinta de Moia y Vilar de Moia, que fue preciso desalojar. En este último lugar ardió una casa, según informó el alcalde naviego, Vicente Flores. El regidor dijo que, en sus once años de alcalde, no se había enfrentado a un fuego de tales características.
Otra de las aldeas que fue desalojada fue la de Navallos. «Vamos intentar defender esta aldea», explicó el alcalde pasadas las nueve de la tarde. En total, fueron sacadas de sus casas alrededor de unas 40 personas, muchas de ellas de edad avanzada. En las últimas horas de la tarde un vehículo municipal recogió a algunos de los evacuados y los trasladó de nuevo a sus viviendas porque el peligro ya había pasado. El fuego, sin embargo, discurría amenazante por la Serra de Murias hacia otras aldeas y resultaba muy difícil aventurar lo que podría ocurrir. De hecho muchas personas, especialmente veraneantes, subieron a sus coches y abandonaron las viviendas por temor a que un cambio de viento o cualquier otra circunstancia pusiese en peligro sus vidas.
La Guardia Civil cortó el tránsito de vehículos por algunas carreteras de la zona con la finalidad de evitar desgracias personales. Al lugar acudieron patrullas del instituto armado, dos helicópteros, brigadas de extinción y también numerosos vecinos.
A varios lugares era imposible el acceso y existía el temor de que las llamas se pudiesen encaminar a los pueblos de Ventosa y Moia. «Non sabemos nin os frentes que ten, nin que se poda controlar, ni anticipar unha extensión arrasada. Falar de hectáreas é unha simple hipótesis», relató el alcalde. Se sabe, eso sí, que el fuego comenzó en la denominada Fonte de Muñís y que, en poco tiempo, adquirió proporciones espectaculares, dramáticas, debido a las altas temperaturas y al intenso viento del norte.
Para quien no lo sepa, mi padre es originario de Vilar de Moia (Lugo, Galicia), un pueblo de literalmente cuatro casas, una de las cuales es de mi familia paterna.
Las fincas, montes y hectareas de terreno nuestro rodean la casa y ocupan gran parte del monte, ahora estan todas calcinadas.
... putos pirómanos