El rincón de Carax
Estoy con una potente gripe, así que he llegado a aun acuerdo con Carax para que cuelgue algunos articulos que dice que tiene por ahi... habrá colaboraciones suyas de tanto en cuanto por el blog ya que dice que no se quiere hacer uno y se ha dispuesto invadir el mio, que se le va a hacer.
En cuanto se me pase la fiebre me vuelvo a poner, mientras, disfrutad de Carax...
En cuanto se me pase la fiebre me vuelvo a poner, mientras, disfrutad de Carax...
Comentario:
EL PORVENIR DE NUESTRO PASADO
La materialización de la interacción de los límites de nuestra existencia es el presente. Éste se nutre de las más recónditas y anacrónicas experiencias vividas a lo largo de nuestro proyecto vital, así como de las mutaciones derivadas de las autopercepciones de la realidad que nos envuelta. Esto significa que el ser humano es como un rompecabezas, donde las piezas configuran el todo, y donde el todo nos ayuda a encajar las piezas. Pero no es un sistema perfecto, pues las piezas a su vez están formadas por subpiezas que a su vez están formadas por piezas más pequeñas, y así sucesivamente. Todas ellas evolucionan no siempre coherentemente hacía un estado presente encriptado difícil de explicar sino analizamos la evolución estructural del conjunto. Éste hecho nos obliga a afrontar la realidad desde una perspectiva global, sin tener que renunciar a la singularidad y a las causas de los acontecimientos más insignificantes. Es más, debemos penetrar en el núcleo más profundo de las cosas para poder desarrollar una percepción estructural insesgada de nuestra existencia. Es vital entender el porqué de la realidad, y ésto sólo se consigue entendiendo el porqué de nuestro presente. El presente es el todo temporal que configura nuestra existencia actual, pero es a su vez una pieza más de nuestra existencia global. Ésta va más allá del presente y absorbe otros espacios atemporales de nuestra configuración existencial actual. Con ésto quiero decir que somos una operación ponderada de nuestra historia, de manera que evolucionamos en función del peso relativo de los acontecimientos experimentados a lo largo de nuestro ciclo vital. Por tanto, todo individuo para poder ser entendido debe ser analizado desde una óptica atemporal de su existencia, ya que sino la simple percepción derivada de la observación externa del tiempo presente nos llevará a errores perceptivos difíciles de modificar en un futuro, ya que tendemos a configurar una visión por defecto significativa del entorno sin analizar antes la dimensión atemporal de la cual he hablado antes.
Ahora bien, soy una persona que nunca me limito a analizar el pasado y por extensión el presente, sino que intento ir más allá de éste. Me fascina el hecho de poder anticiparme a las reacciones causadas por los estímulos externos o internos de nuestro entorno. Todos aquellos que piensen que el pasado, pasado es, creo que se equivocan. Para poder entenderme es fundamental analizar como evolucionamos en función de nuestras reacciones, y como éstas a su vez están explicadas por otras. Como dijo Umberto Eco, el gran semiótico y escritor, “cuando se buscan conexiones al final siempre se encuentran por todas partes y entre cualquier cosa. El mundo explota en una red, un torbellino de relaciones en que todo remite a todo, y donde todo explica todo”. Pues bien, yo digo que pertenecemos a este todo, y por tanto, nuestra existencia es un subtodo donde se puede aplicar la misma teoría. El pasado nos aporta parte de la explicación del todo. Es una parte importante de las conexiones de la red, ya que crea las bases sobre las cuales extender la red presente y futura. El pasado es, por tanto, la llave maestra del futuro. No podemos evolucionar sin entender éste, de manera que como seres humanos deberíamos autoindagar en nuestra historia, por más dolorosa que sea, para poder crecer como personas y como miembros de un colectivo, porque de esta manera encontraremos el porqué de nuestro presente, podremos valorar cuáles son sus causas y anticiparnos al futuro modificando los elementos causales históricos presentes que contaminan el porvenir de nuestro proyecto. El futuro está en vuestras manos. Aprovechadlo.
“Los errores del pasado nos ofrecen los éxitos del mañana”®
FIN
La materialización de la interacción de los límites de nuestra existencia es el presente. Éste se nutre de las más recónditas y anacrónicas experiencias vividas a lo largo de nuestro proyecto vital, así como de las mutaciones derivadas de las autopercepciones de la realidad que nos envuelta. Esto significa que el ser humano es como un rompecabezas, donde las piezas configuran el todo, y donde el todo nos ayuda a encajar las piezas. Pero no es un sistema perfecto, pues las piezas a su vez están formadas por subpiezas que a su vez están formadas por piezas más pequeñas, y así sucesivamente. Todas ellas evolucionan no siempre coherentemente hacía un estado presente encriptado difícil de explicar sino analizamos la evolución estructural del conjunto. Éste hecho nos obliga a afrontar la realidad desde una perspectiva global, sin tener que renunciar a la singularidad y a las causas de los acontecimientos más insignificantes. Es más, debemos penetrar en el núcleo más profundo de las cosas para poder desarrollar una percepción estructural insesgada de nuestra existencia. Es vital entender el porqué de la realidad, y ésto sólo se consigue entendiendo el porqué de nuestro presente. El presente es el todo temporal que configura nuestra existencia actual, pero es a su vez una pieza más de nuestra existencia global. Ésta va más allá del presente y absorbe otros espacios atemporales de nuestra configuración existencial actual. Con ésto quiero decir que somos una operación ponderada de nuestra historia, de manera que evolucionamos en función del peso relativo de los acontecimientos experimentados a lo largo de nuestro ciclo vital. Por tanto, todo individuo para poder ser entendido debe ser analizado desde una óptica atemporal de su existencia, ya que sino la simple percepción derivada de la observación externa del tiempo presente nos llevará a errores perceptivos difíciles de modificar en un futuro, ya que tendemos a configurar una visión por defecto significativa del entorno sin analizar antes la dimensión atemporal de la cual he hablado antes.
Ahora bien, soy una persona que nunca me limito a analizar el pasado y por extensión el presente, sino que intento ir más allá de éste. Me fascina el hecho de poder anticiparme a las reacciones causadas por los estímulos externos o internos de nuestro entorno. Todos aquellos que piensen que el pasado, pasado es, creo que se equivocan. Para poder entenderme es fundamental analizar como evolucionamos en función de nuestras reacciones, y como éstas a su vez están explicadas por otras. Como dijo Umberto Eco, el gran semiótico y escritor, “cuando se buscan conexiones al final siempre se encuentran por todas partes y entre cualquier cosa. El mundo explota en una red, un torbellino de relaciones en que todo remite a todo, y donde todo explica todo”. Pues bien, yo digo que pertenecemos a este todo, y por tanto, nuestra existencia es un subtodo donde se puede aplicar la misma teoría. El pasado nos aporta parte de la explicación del todo. Es una parte importante de las conexiones de la red, ya que crea las bases sobre las cuales extender la red presente y futura. El pasado es, por tanto, la llave maestra del futuro. No podemos evolucionar sin entender éste, de manera que como seres humanos deberíamos autoindagar en nuestra historia, por más dolorosa que sea, para poder crecer como personas y como miembros de un colectivo, porque de esta manera encontraremos el porqué de nuestro presente, podremos valorar cuáles son sus causas y anticiparnos al futuro modificando los elementos causales históricos presentes que contaminan el porvenir de nuestro proyecto. El futuro está en vuestras manos. Aprovechadlo.
“Los errores del pasado nos ofrecen los éxitos del mañana”®
FIN





