Una mirada irónica sobre la actualidad económica y financiera.
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Por fin, un espacio en el que poder hablar de temas económicos y financieros con un poco más de libertad, exponiendo mi opinión y dejando una puerta abierta para recibir las vuestras. Vamos a probar juntos el periodismo del futuro, ¿te animas?
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¿Por qué no arranca el comercio electrónico en España?
Pocas tiendas online, miedo ante los pagos con tarjeta y tanto la escasez como el precio de la banda ancha lastran el crecimiento del comercio electrónico en España, según apuntan los expertos.

En España, tan solo el 30% de los internautas compra por Internet, cuando esta cifra asciende a un 85% en Reino Unido o un 70% en Francia o Alemania. Pese a ello, las perspectivas del comercio electrónico son espectaculares ya que la tasa de penetración del mercado es muy pequeña y existen nichos en los que la facturación se ha ido doblando cada año durante los últimos tres.

Según las últimas cifras publicadas por la sociedad pública Red.es, el comercio electrónico creció un 29,6% en España en 2006, hasta los 2.778 millones de euros, y más de uno de cada cuatro internautas (27,3%) realizó compras por la Red el año pasado.

Así, más de uno de cada cuatro (27,3%) internautas compró por Internet durante 2006. O lo que es lo mismo, que en 2006 ha habido un total de 5.064.510 internautas compradores.

De éstos, más de siete de cada diez (72,8%) considera que en España existe una oferta suficiente para la adquisición de productos o servicios en Internet. En este sentido, la percepción de los compradores respecto a la oferta nacional en la Red ha mejorado desde el ejercicio anterior, en el que el 65% consideraba que era suficiente.

Sin embargo, Olivier Mathiot de PriceMinister.com y Bastien Duclaux de Twenga.com coinciden en que, comparado con otros países en Europa, España no cuenta con una mentalidad emprendedora tan desarrollada, lo que se traduce en relativamente pocos portales de compra-venta en la red. Por ello, comparadores de precios como Twenga.com notan una clara discrepancia en cuanto al número de comercios que poseen una página Web: en España, no existen tantas tiendas en la red como en el resto de Europa.

Según confirma Olivier Mathiot de PriceMinister.com, “en Francia existen unos 20 portales exclusivamente franceses con un peso real y marcas reconocidas por todos los consumidores en el mercado del comercio electrónico. Desearíamos que hubieran más emprendedores en España, porque el futuro del comercio es definitivamente el e-comercio”.

Además, el acceso a Internet de banda ancha real también dificulta el comercio electrónico, así como lo hacen los propios precios del ADSL, que todavía son muy altos. Muestra de ello es lo sucedido en el mercado francés: cuando los precios bajaron significativamente en 2002 / 2003, se notó claramente la entrada masiva de nuevos actores de comercio electrónico en el mercado galo.

Según Bastien Duclaux de Twenga.com, “el mercado español tiene unos 3 años de retraso comparado con el francés. Es indispensable para que el mercado despegue que más españoles tengan acceso al ADSL y que éste tenga una velocidad superior a la actual”.

Además, según Carlos Blanco, Director General de Grupo ItNet, cofundador y moderador de los encuentros de First Tuesday, “cabe también destacar que el coste de creación de un portal de comercio electrónico en España es más caro comparado con el resto de Europa, y la eficiencia del sistema de Correos, que se ve mejorada cada día, también constituye un reto para el sector.”

Por otro lado, en países como Alemania, Reino Unido o Francia, no existe ninguna reticencia a la hora de facilitar el número de tarjeta de crédito por Internet, lo que agiliza la compra en la red. En España sin embargo, hay una tendencia cultural de ser más cautos a la hora de facilitar los datos de tarjeta bancaria.

Sí es cierto que para las compras de billetes de avión y hoteles esto ya no es tan cierto. Da la casualidad precisamente que es en el sector de viajes donde los portales como Rumbo.es, Viajar.com y eDreams.es, han invertido más en marketing y han conseguido crear marca de confianza.

A pesar de ello, existen por ejemplo portales como Twenga.com, que cuenta con más de 2.200 tiendas españolas disponibles de comercio electrónico referenciadas, y muy pocas de ellas invierten en construir marca a través de esfuerzos e inversión publicitaria y de gabinete de prensa.

Asimismo, Olivier Mathiot de PriceMinister.com destacó que ellos mismos invierten más de 5 millones de euros anuales en marketing, presupuesto muy alejado del promedio que manejan portales de comercio electrónico españoles.

Pese a todo, el comercio electrónico en España está en plena expansión. Según Bastien Duclaux de Twenga.com, “la moda y accesorios, pero también los artículos deportivos están entre los que más se venden en Internet, así como los productos culturales como DVDs, libros y CDs”. Asimismo, Benjamin Coll de CodigoBarras corrobora que “en estos momentos, lo que mejor se vende online son los jeans a 20 euros”.

José J. Martín
 
La estrategia MISS en el mundo de las inversiones financieras
Recuerdo que hace unos años, cuando estudiaba Ciencias de la comunicación y finanzas en EEUU un compañero me recomendó una máxima llamada MISS como estrategia para muchas situaciones en la vida. MISS, aparte de significar perder o echar de menos algo o a alguien (que no viene del todo al caso), era el acrónimo de "Make It Simple, Stupid" (algo así como "hazlo sencillo, estúpido") y que viene a colación por el contenido del último informe de la gestora Dexia del que os hemos hecho eco desde www.finanzas.com.

La gestora revisa los riesgos de los complejos productos financieros y la crisis crediticia que hemos importado desde Estados Unidos y destaca una frase que merece mayor análisis: "La actual crisis ha demostrado que hemos alcanzado los límites de esa complejidad que ha tenido el efecto perverso de crear la ilusión a los inversores de que era posible lograr grandes rentabilidades sin que fueran conscientes del riesgo que estaban asumiendo".

Su lectura es un poco más amplia y profesional, pues sus analistas explican que "la titulización de los préstamos hipotecarios en EEUU (quizás maquillada por la ingeniería financiera) ha permitido a las entidades financieras transferir el riesgo de estos préstamos entre los inversores que buscaban una rentabilidad en activos de renta fija algo mayor que la que les ofrecían los bonos, pero que desconocían realmente en lo que estaban invirtiendo".

Los expertos belgas continuaban explicando que "esto ha sido así en una extensión mayor de la que parece, pues gestores de fondos, planes de pensiones, banca privada, etc. habrían entrado en estos productos olvidando el viejo dicho de: "Invierte sólo si estás seguro de que conoces y entiendes los riesgos que estás asumiendo". Y llegaban aún más lejos al apuntar que "los desequilibrios entre las habilidades técnicas de los creadores de los productos (bancos de inversión) y consumidroes finales (gestores de fondos), por ejemplo, para explicar la situación".

Según parece, los mercados han llegado a tal complejidad que los mismos creadores de mercado no son capaces de detectar que les están 'metiendo un gol'. Al menos es esa la idea que extraigo yo del informe. Así, aplicando ese asunto de la complejidad de los mercados y del riesgo que conlleva meterse (invertir) en algo que supera tus habilidades técnicas y capacidad de análisis, entro en un tema que me ha preocupado siempre como inversor: la enorme variedad de herramientas de inversión que tenemos a nuestro alcance los jugadores de campo.

Me abstendré de dar nombres de productos debido a mi trabajo, pero les invito a aplicar la máxima MISS en sus inversiones a partir de ahora. No se dejen llevar por cantos de sirena de dinero fácil; el dinero fácil no existe. Como me dijo alguno de ustedes en un post hace unas semanas, "si los analistas fueran ricos, sus consejos serían más creíbles" (más o menos esa era la idea). Y tampoco, porque Warren Buffet es uno de los tres hombres más ricos del mundo y también se ha equivocado.

Inviertan en bolsa, que es lo divertido, cantidades que no precisen en el corto o medio plazo (por si se equivocan) pero -sobre todo- no se metan en productos financieros que no conozcan al dedillo, a los que puedan acceder con la tecnología de la que disponen y en su tiempo libre para ello. Inviertan con sencillez, que no es oro todo lo que reluce y que si se cuidan de entrar en el primer valor que pasa, por favor, tampoco inviertan con una herramienta o un producto que no entiendan y manejen a la perfección. Que en bolsa, como el la ruleta, la banca gana... siempre.

José J. Martín