La estrategia MISS en el mundo de las inversiones financieras
Recuerdo que hace unos años, cuando estudiaba Ciencias de la comunicación y finanzas en EEUU un compañero me recomendó una máxima llamada MISS como estrategia para muchas situaciones en la vida. MISS, aparte de significar perder o echar de menos algo o a alguien (que no viene del todo al caso), era el acrónimo de "Make It Simple, Stupid" (algo así como "hazlo sencillo, estúpido") y que viene a colación por el contenido del último informe de la gestora Dexia del que os hemos hecho eco desde www.finanzas.com.
La gestora revisa los riesgos de los complejos productos financieros y la crisis crediticia que hemos importado desde Estados Unidos y destaca una frase que merece mayor análisis: "La actual crisis ha demostrado que hemos alcanzado los límites de esa complejidad que ha tenido el efecto perverso de crear la ilusión a los inversores de que era posible lograr grandes rentabilidades sin que fueran conscientes del riesgo que estaban asumiendo".
Su lectura es un poco más amplia y profesional, pues sus analistas explican que "la titulización de los préstamos hipotecarios en EEUU (quizás maquillada por la ingeniería financiera) ha permitido a las entidades financieras transferir el riesgo de estos préstamos entre los inversores que buscaban una rentabilidad en activos de renta fija algo mayor que la que les ofrecían los bonos, pero que desconocían realmente en lo que estaban invirtiendo".
Los expertos belgas continuaban explicando que "esto ha sido así en una extensión mayor de la que parece, pues gestores de fondos, planes de pensiones, banca privada, etc. habrían entrado en estos productos olvidando el viejo dicho de: "Invierte sólo si estás seguro de que conoces y entiendes los riesgos que estás asumiendo". Y llegaban aún más lejos al apuntar que "los desequilibrios entre las habilidades técnicas de los creadores de los productos (bancos de inversión) y consumidroes finales (gestores de fondos), por ejemplo, para explicar la situación".
Según parece, los mercados han llegado a tal complejidad que los mismos creadores de mercado no son capaces de detectar que les están 'metiendo un gol'. Al menos es esa la idea que extraigo yo del informe. Así, aplicando ese asunto de la complejidad de los mercados y del riesgo que conlleva meterse (invertir) en algo que supera tus habilidades técnicas y capacidad de análisis, entro en un tema que me ha preocupado siempre como inversor: la enorme variedad de herramientas de inversión que tenemos a nuestro alcance los jugadores de campo.
Me abstendré de dar nombres de productos debido a mi trabajo, pero les invito a aplicar la máxima MISS en sus inversiones a partir de ahora. No se dejen llevar por cantos de sirena de dinero fácil; el dinero fácil no existe. Como me dijo alguno de ustedes en un post hace unas semanas, "si los analistas fueran ricos, sus consejos serían más creíbles" (más o menos esa era la idea). Y tampoco, porque Warren Buffet es uno de los tres hombres más ricos del mundo y también se ha equivocado.
Inviertan en bolsa, que es lo divertido, cantidades que no precisen en el corto o medio plazo (por si se equivocan) pero -sobre todo- no se metan en productos financieros que no conozcan al dedillo, a los que puedan acceder con la tecnología de la que disponen y en su tiempo libre para ello. Inviertan con sencillez, que no es oro todo lo que reluce y que si se cuidan de entrar en el primer valor que pasa, por favor, tampoco inviertan con una herramienta o un producto que no entiendan y manejen a la perfección. Que en bolsa, como el la ruleta, la banca gana... siempre.
José J. Martín
La gestora revisa los riesgos de los complejos productos financieros y la crisis crediticia que hemos importado desde Estados Unidos y destaca una frase que merece mayor análisis: "La actual crisis ha demostrado que hemos alcanzado los límites de esa complejidad que ha tenido el efecto perverso de crear la ilusión a los inversores de que era posible lograr grandes rentabilidades sin que fueran conscientes del riesgo que estaban asumiendo".
Su lectura es un poco más amplia y profesional, pues sus analistas explican que "la titulización de los préstamos hipotecarios en EEUU (quizás maquillada por la ingeniería financiera) ha permitido a las entidades financieras transferir el riesgo de estos préstamos entre los inversores que buscaban una rentabilidad en activos de renta fija algo mayor que la que les ofrecían los bonos, pero que desconocían realmente en lo que estaban invirtiendo".
Los expertos belgas continuaban explicando que "esto ha sido así en una extensión mayor de la que parece, pues gestores de fondos, planes de pensiones, banca privada, etc. habrían entrado en estos productos olvidando el viejo dicho de: "Invierte sólo si estás seguro de que conoces y entiendes los riesgos que estás asumiendo". Y llegaban aún más lejos al apuntar que "los desequilibrios entre las habilidades técnicas de los creadores de los productos (bancos de inversión) y consumidroes finales (gestores de fondos), por ejemplo, para explicar la situación".
Según parece, los mercados han llegado a tal complejidad que los mismos creadores de mercado no son capaces de detectar que les están 'metiendo un gol'. Al menos es esa la idea que extraigo yo del informe. Así, aplicando ese asunto de la complejidad de los mercados y del riesgo que conlleva meterse (invertir) en algo que supera tus habilidades técnicas y capacidad de análisis, entro en un tema que me ha preocupado siempre como inversor: la enorme variedad de herramientas de inversión que tenemos a nuestro alcance los jugadores de campo.
Me abstendré de dar nombres de productos debido a mi trabajo, pero les invito a aplicar la máxima MISS en sus inversiones a partir de ahora. No se dejen llevar por cantos de sirena de dinero fácil; el dinero fácil no existe. Como me dijo alguno de ustedes en un post hace unas semanas, "si los analistas fueran ricos, sus consejos serían más creíbles" (más o menos esa era la idea). Y tampoco, porque Warren Buffet es uno de los tres hombres más ricos del mundo y también se ha equivocado.
Inviertan en bolsa, que es lo divertido, cantidades que no precisen en el corto o medio plazo (por si se equivocan) pero -sobre todo- no se metan en productos financieros que no conozcan al dedillo, a los que puedan acceder con la tecnología de la que disponen y en su tiempo libre para ello. Inviertan con sencillez, que no es oro todo lo que reluce y que si se cuidan de entrar en el primer valor que pasa, por favor, tampoco inviertan con una herramienta o un producto que no entiendan y manejen a la perfección. Que en bolsa, como el la ruleta, la banca gana... siempre.
José J. Martín