Cuando todo falla, queda la paciencia
Como no me gusta ponerme medallas que no me corresponden y siempre me ha gustado la sinceridad, reconozco hoy que traigo como lastre de 2007 acciones mal compradas, y que de tantas pérdidas que acumulan ya no quiero venderlas; me da hasta vergüenza.
No soy el gurú inversor de nadie y, en realidad, ni siquiera soy analista; sólo periodista, por lo que asumo estos errores sin menoscabo de mi capacidad como bolsista y con la conciencia tranquila de saber que en mis 'cagadas' no arrastro a nadie, pues a nadie digo dónde me meto ni porqué.
Reconozco que no tendría que haber llegado a este punto, que tendría que haber salido de esos valores antes, pero por lo que fuera -quizás escaso instinto inversor- no lo hice a tiempo; y ahora acepto mi penitencia.
Quizás debería vender hoy a precio de mercado, aceptar pérdidas y empezar de nuevo, pero no puedo. De pobre que soy me niego a asumir esas minusvalías y, tal vez por orgullo inversor, rechazo aceptar mi tremendo error. Como sea, da igual; no escribo hoy para dar lástima a los que nunca se equivocan (si es que los hay) sino para hacer terapia de grupo y tratar de animar a los que están en mi situación.
Como soy optimista por naturaleza, me agarro a las palabras de Ram Bahvnani que leía hace unos días en nuestro foro de bolsa y que apuntaban a la paciencia como virtud entre los inversores. El inversor indio venía a decir que "si hemos invertido en una empresa de la que conocemos casi todo, y cuyo funcionamiento entendemos, y su cotización comienza a bajar sin que haya variado ninguno de los fundamentos que nos llevaron a comprarla, esa desazón momentanea puede verse más como oportunidad para fortalecernos que como una excusa para salir de allí como alma que lleva el diablo".
Pues eso, que con la que está cayendo ahí fuera me siento un poco como el que se queda pillado en un atasco: He elegido la ruta que creía adecuada y me he equivocado. Sólo han evitado el atasco los que no han cogido el coche, pues otros se han quedado pillados en otros atascos en otras carreteras. Y no se ustedes, pero yo, uno de los motivos por los que invierto en bolsa es para entretenerme, pues con las cifras que manejo ni podré salir de pobre, ni dejaré de tener un plato de lentejas que comer cada día.
Y eso, sinceramente, lo que significa es que me gusta estar en el mercado; y también, que reconozco que de no estar pillado en estos mis atascos estaría, probablemente, pillado en otros, pues el riesgo de equivocarse es intrínseco en cualquier inversión.
En realidad, lo que quiero decir es que lo único que lamento es no estar ahora mismo fuera del mercado para poder estar estudiando dónde y cuándo volver a meterme, que es, a fin de cuentas, lo que me gusta... ¿O no les pasa también un poco eso a ustedes?
Jose J. Martín
No soy el gurú inversor de nadie y, en realidad, ni siquiera soy analista; sólo periodista, por lo que asumo estos errores sin menoscabo de mi capacidad como bolsista y con la conciencia tranquila de saber que en mis 'cagadas' no arrastro a nadie, pues a nadie digo dónde me meto ni porqué.
Reconozco que no tendría que haber llegado a este punto, que tendría que haber salido de esos valores antes, pero por lo que fuera -quizás escaso instinto inversor- no lo hice a tiempo; y ahora acepto mi penitencia.
Quizás debería vender hoy a precio de mercado, aceptar pérdidas y empezar de nuevo, pero no puedo. De pobre que soy me niego a asumir esas minusvalías y, tal vez por orgullo inversor, rechazo aceptar mi tremendo error. Como sea, da igual; no escribo hoy para dar lástima a los que nunca se equivocan (si es que los hay) sino para hacer terapia de grupo y tratar de animar a los que están en mi situación.
Como soy optimista por naturaleza, me agarro a las palabras de Ram Bahvnani que leía hace unos días en nuestro foro de bolsa y que apuntaban a la paciencia como virtud entre los inversores. El inversor indio venía a decir que "si hemos invertido en una empresa de la que conocemos casi todo, y cuyo funcionamiento entendemos, y su cotización comienza a bajar sin que haya variado ninguno de los fundamentos que nos llevaron a comprarla, esa desazón momentanea puede verse más como oportunidad para fortalecernos que como una excusa para salir de allí como alma que lleva el diablo".
Pues eso, que con la que está cayendo ahí fuera me siento un poco como el que se queda pillado en un atasco: He elegido la ruta que creía adecuada y me he equivocado. Sólo han evitado el atasco los que no han cogido el coche, pues otros se han quedado pillados en otros atascos en otras carreteras. Y no se ustedes, pero yo, uno de los motivos por los que invierto en bolsa es para entretenerme, pues con las cifras que manejo ni podré salir de pobre, ni dejaré de tener un plato de lentejas que comer cada día.
Y eso, sinceramente, lo que significa es que me gusta estar en el mercado; y también, que reconozco que de no estar pillado en estos mis atascos estaría, probablemente, pillado en otros, pues el riesgo de equivocarse es intrínseco en cualquier inversión.
En realidad, lo que quiero decir es que lo único que lamento es no estar ahora mismo fuera del mercado para poder estar estudiando dónde y cuándo volver a meterme, que es, a fin de cuentas, lo que me gusta... ¿O no les pasa también un poco eso a ustedes?
Jose J. Martín
Comentario:
Estoy en tu misma situación y me debato todos los días entre vender y acumular la pérdidas o aguantar que el efecto rebote está ahí al lado.
Bueno decirte que espero el efecto rebote, que la famosa crisis subprime pase y como se indica en varios artículos sólo sea una limpieza del mercado para su propio fortalecimiento.
Bueno decirte que espero el efecto rebote, que la famosa crisis subprime pase y como se indica en varios artículos sólo sea una limpieza del mercado para su propio fortalecimiento.
Comentario:
Es toda una explicacion que no podia darme. Lo has clavado, de verdad, gracias.
Un saludo.
Un saludo.
Comentario:
Has escrito lo que yo siento, por que estoy en una situación similar.
gracias, en especial por el último parráfo.
gracias, en especial por el último parráfo.