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Españoles vs. inmigrantes: ¿Quién saldrá del paro antes?
El paro ya afecta a 2,3 millones de personas en España (datos de febrero). Unos 260.000 no son españoles. Ahora que falta trabajo ¿Quién saldrá del paro antes, los españoles o los inmigrantes?

Según el índice de ocupabilidad del INEM, las posibilidades de salir del paro son menores para las mujeres, los inmigrantes, los trabajadores de mayor edad, los que tienen menor nivel de estudios, los demandantes de más antigüedad y los perceptores de prestaciones, especialmente los que cobran ayudas asistenciales, subsidios para mayores de 52 años y la Renta Activa de Inserción (RAI).

Este indicador recoge que el 82% de los 2.300.975 desempleados de las listas del Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE), tienen dificultad para encontrar un empleo y que sólo dos de cada diez cuentan con "alta" posibilidad de volver al mercado laboral. Este índice alcanza esas conclusiones basándose en cuatro elementos: duración del paro, ámbito de búsqueda, actividades solicitadas y cobro de prestaciones.

¿Y qué facilita encontrar empleo? Cuanto más amplio es el ámbito territorial de búsqueda de empleo, más probabilidades hay de encontrar un trabajo. También ayuda demandar más de tres ocupaciones, explican en el INEM.

Otro dato interesante es la procedencia sectorial de los parados extranjeros: Más de la mitad de los mismos se encuadran en el sector servicios, con 140.617 desempleados. Le siguen la construcción, con 58.020 parados extranjeros, el colectivo sin empleo anterior (25.552), la industria (17.501) y la agricultura (16.675).

El problema es que la construcción, el segundo sector que más empleo daba a los extranjeros se desinfla y que la industria y los servicios, sectores llamados a absorber ese empleo que desaparece en el 'ladrillo' no presentan mejores ratios, puesto
que el 55,5% los desempleados en la industria presentan una ocupabilidad baja o muy baja, porcentaje que, al menos, se reduce al 42% en el caso de los servicios.

¿Cuál es la lectura de todo esto? Lógicamente que el desempleo va a aumentar para todos y que el futuro se presenta incierto para mujeres, mayores, parados más antiguos y extranjeros. Desestimemos a los que cobran prestaciones porque no tendrán verdadero interés en encontrar trabajo (pues no lo necesitan) y a los que lleven más tiempo desempleados (si no han encontrado trabajo cuando había, es difícil creer que lo van a encontrar ahora).

Esto último puede sonar injusto, pero habría que plantearse si los parados de larga duración no han encontrado trabajo porque no han puesto todos los medios necesarios (movilidad geográfica o reciclaje profesional, por ejemplo, como explica el mismo INEM). Habría que estudiar caso a caso, pero la conclusión vendría a ser esa: Lo van a tener mucho más difícil.

Nos quedamos entonces con mujeres, 'mayores' y extranjeros como demandantes de empleo, y con movilidad, capacidad de reciclaje y carencia de subsidios como elementos para facilitar la vuelta al empleo. Si aceptamos que ninguno de los tres grupos de desempleados cobra prestación alguna que le permita aplazar su retorno al mundo laboral, podemos presumir que encontrará más fácilmente empleo entre ellos el que ofrezca mayor movilidad geográfica y mayor capacidad de reciclaje.

Desde un punto de vista totalmente personal, creo que un profesional cerca del fin de su vida laboral no ofrece esa capacidad de reciclaje que demanda el mercado. Probablemente, el mismo mercado apueste en su contra y no permita a un profesional veterano en una actividad intentar hacerse un hueco en otra. Por eso, el mismo INEM les ha puesto en la picota. Tampoco creo que un profesional veterano pueda ofrecer una auténtica flexibilidad laboral, cuando es probable que tenga familia y hogar que 'tiren' de él.

Si de movilidad hablamos, creo que gana el extranjero 'de calle' pues con los kilómetros que se ha hecho para llegar a España, unos pocos más arriba o abajo no van a influir demasiado. Fíjense que cada vez hay inmigrantes trabajando en lugares más remotos de nuestra geografía. Probablemente, proque están aceptando irse a trabajar a lugares donde los españoles no irían o no quieren ir.

Si hablamos de capacitación o reciclaje, también creo que los extranjeros cuentan con ventaja. Si han aceptado trabajar en España en empleos de menor capacitación de la que tenían en origen (caso de licenciados procedentes de Europa del Este) o no tenían ninguna en origen y se han adaptado al mercado español (caso de muchos hispanoamericanos en la hostelería) creo que ofrecerán una mayor flexibilidad para hacerse un hueco en el mundo laboral.

Eso deja a los inmigrantes con ciertas ventajas teóricas a la hora de encontrar empleo, siempre según las claves del INEM; si bien no podemos obviar otras muchas cuestiones que tendrán su peso, tales como el idioma o la más importante para todos y cada uno de ellos, las ganas o la necesidad de trabajar, porque en esto, como en todo, la clave es querer.

José J. Martín
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