logotipo

img_google
Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Albero en los zapatos II
"Papá, papá, a los coches locos.

El padre compraba una ficha y buscaba el veintiuno blanco. Es el que más corre. A pesar del cartel luminoso que prohibía montar a niños menores de ocho años, él rodeaba a su hijo con el brazo en el tres verde. Déjalo, no lo sueltan. La madre esperaba de pie que acabara el tiempo. Sonaba la sirena y decenas de personas cruzaban la pista chocando, corriendo sin orden. Dos parejas se apoderaban de un coche al mismo tiempo y, tras una rápida discusión, se lo quedaba la de rojo y verde. Déjalo, déjalo, que no os pillemos montados. En el siguiente viaje se iniciaba una venganza que acababa cuando se acababan las fichas a algunos de ellos. Después ambas parejas saldrían satisfechas de haberle dado su merecido a la contraria.

Al tren de la escoba, al tren de la escoba.

En la ventanilla compraban tres billetes y subían al tren. Pronto estaba repleto y comenzaban a andar. Una bruja con cara de goma repartía golpes con su escoba, dejándosela arrebatar de vez en cuando. El niño sentía el paso por el túnel como una verdadera aventura. El padre intentaba no darle importancia a aquello, aunque miraba con recele a su alrededor.

Venga, niño, vamos a dejar los cacharritos por un momento.

Esta vez los llantos no valían. Los padres estaban dispuestos a ir a las casetas y allí irían. Después de todo, un refresco y unas gambas tampoco están nada mal..."

Aún hay una entrega más.
No