logotipo

img_google
Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Más vale maña que fuerza
Las peleas entre hermanos son algo normal. Mis dos hermanos pequeños se peleaban con una virulencia extrema. No sé como no acabaron en el hospital más de una vez.

Mi hermano mayor y yo también nos peléabamos cuando éramos niños, pero creo que con mucha menos violencia. La mayoría de las veces era más un juego que una pelea real. De hecho, nuestro principal entretenimiento consistía en apresar al otro bajo el propio cuerpo y abofetearlo o inmovilizarlo hasta que dijera "Me rindo". Esa era la única regla de nuestro juego: el que dijera "me rindo" perdía. Mi hermano era mayor y casi siempre ganaba él.

Casi siempre.

Una vez me tenía totalmente inmovilizado, mi cuerpo en el suelo, él sentado sobre mí, mis dos brazos bajo sus piernas. No tenía escapatoria. Pero a mí se me ocurrió decir:

- Me rinduá, ¿cómo se dice en español?

A lo que él respondió:

- Me rindo.

Aprisionado y sin escapatoria, había ganado la batalla.
 
No