logotipo

img_google
Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Mammy Blue
No es que tuviera una revelación ni nada parecido, pero en la casa de aquel amigo escuché la primera canción que se me pegó.

Me acuerdo que el suelo del soberao de mi vecino estaba combado, como si en cualquier momento fuera a ceder o se fuera a abrir un enorme boquete. No creo que llegara a ocurrir nunca.

El caso es que subíamos allí a menudo. Él sacaba un pick-up, lo abría y ponía un disco. A mí aquel aparato me fascinaba. Pronto comenzaba a sonar la música. Y entonces oí aquella canción: "Oh, mammy, oh mammy, o mammy, mammy blue, oh mammy blue, ¡Oh, mammy, mammy!". Me encantó. No podía dejar de cantarla.

Cada vez que la cantaba movía la cabeza todo lo acompasadamente que sabía. Aquello le hacía mucha gracia a todo el mundo, porque recuerdo que a menudo me pedían que la cantara para ver ese movimiento de cabeza sin el cual yo era incapaz de cantar.

Pero a pesar de todo, no tuve ni un simple radiocassete hasta mucho después, hasta que no cumplí los catorce o quince años.
No