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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
La segunda estafa
Puestos a contar los problemas que tuve en mi infancia con el dinero, no puedo dejar de relatar la manera en que perdí una peseta por arte de magia.

De nuevo me sentía muy contento con una peseta en mi poder. Iba camino de casa de mi abuela cuando me encontré con un conocido, otro niño algo mayor que yo.

Este niño me enseñó una pequeña caja de madera y me dijo que era mágica. Yo no tenía ningún motivo para dudar de ello. Me preguntó si tenía una peseta y yo, tan ingenuo como siempre, le mostré la mía. Nunca aprenderé.

Él abrió la caja y me dijo que metiera dentro la peseta. La metí. Él cerró la caja y volvió a abrirla inmediatamente. La peseta había desaparecido. Puso la caja bocabajo y de allí no caía nada. Seguí mi camino sorprendido por el número de magia, pero apesadumbrado por la terrible pérdida.

No recuerdo por qué azares del destino, la dichosa cajita mágica acabó en mi poder algún tiempo después. Sólo entonces comprendí que el supuesto poder del artefacto consistía simplemente en un doble fondo.

Aún hoy me pregunto cuánto tiempo estuvo riéndose aquel niño a mi costa.
No