La malvada bruja
El cine me gustaba tanto porque me creía todo lo que veía. Aunque más de una vez eso me provocó un enorme desasosiego.
La vez que peor lo pasé fue un día que fui a ver una película titulada La flauta mágica, pero que no debe tener nada que ver con la ópera del mismo título. Buceando en internet he creído adivinar que se trataba de una película americana que llevaba por título original Pufnstuf. Pero eso no importa para contar lo que me sucedió.
La película comienza con una bruja hablando a cámara. La bruja amenaza a todos los niños: si a alguno se le ocurre levantarse durante la proyección, ella misma lo convierte en rana.
Cuando oí aquello, no dudé ni un segundo de su veracidad. Por eso, cuando a mitad de la película un niño se levantó para ir al baño, yo empecé a preocuparme por él. ¿Qué hacía ese insensato? ¿No se daba cuenta de que iba a acabar convertido en rana? ¿Qué hacer?
Duranto un buen rato, no estuve pendiente de lo que ocurría en la pantalla, sólo me fijaba en la puerta por la que el niño había salido. Sabía que la próxima vez que se abriera, por allí entraría una rana. Estaba muy angustiado. Por suerte, el niño volvió no sobre ancas, sino sobre sus propias piernas. Respiré aliviado y seguí viendo la película.
Al fin y al cabo, tal vez la bruja no tenía tanto poder como ella creía.
La vez que peor lo pasé fue un día que fui a ver una película titulada La flauta mágica, pero que no debe tener nada que ver con la ópera del mismo título. Buceando en internet he creído adivinar que se trataba de una película americana que llevaba por título original Pufnstuf. Pero eso no importa para contar lo que me sucedió.
La película comienza con una bruja hablando a cámara. La bruja amenaza a todos los niños: si a alguno se le ocurre levantarse durante la proyección, ella misma lo convierte en rana.
Cuando oí aquello, no dudé ni un segundo de su veracidad. Por eso, cuando a mitad de la película un niño se levantó para ir al baño, yo empecé a preocuparme por él. ¿Qué hacía ese insensato? ¿No se daba cuenta de que iba a acabar convertido en rana? ¿Qué hacer?
Duranto un buen rato, no estuve pendiente de lo que ocurría en la pantalla, sólo me fijaba en la puerta por la que el niño había salido. Sabía que la próxima vez que se abriera, por allí entraría una rana. Estaba muy angustiado. Por suerte, el niño volvió no sobre ancas, sino sobre sus propias piernas. Respiré aliviado y seguí viendo la película.
Al fin y al cabo, tal vez la bruja no tenía tanto poder como ella creía.
Comentario:
Esa película es genial, tenía tres años cuando la vi por primera vez (ahora tengo 36) y pese a que la dinámica era ingenua y con efectos especiales precarios, el film estaba lleno de energía, espíritu y una vica influencia hippie.
Me encanta, de hecho fué un puente para el mundo de las energías sutiles y el arte.
Me encanta, de hecho fué un puente para el mundo de las energías sutiles y el arte.





