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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Juegos II
En un sitio con tan buen clima como mi pueblo, era inevitable que el lugar de juegos fuera también la calle.

Si hago una lista de a qué jugábamos, probablemente ganaran juegos como el piola, el bote-bote, la contra, carne (pronunciado canne), cadena, y algo después, el beso-verdad-o-atrevimiento.

No creo que haya pasado tanto tiempo como para no saber de qué estoy hablando, pero los nombres varían mucho de un sitio a otro, así que tal vez no estaría mal un pequeño resumen de cada uno.

El piola es el clásico juego de uno agachado y otro saltando por encima, a estilo potro. A cada salto había que hacer algo distinto (dar con el pie en el culo a la vez que se salta y cosas así). No recuerdo si había ganadores en este juego.

El bote-bote es una variante del escondite en que se pone una botella de plástico en el punto de referencia y gana el que consigue llegar a ese punto sin ser visto por el que "la está quedando". Al llegar allí, hay que agarrar la botella, dar varios golpes (a veces una patada) y gritar : "¡¡Bote-bote por mí y por mis compañeros, y por mí primero!!".

La contra, o el pillá, o el tú-la-llevas eran simplemente juegos de correr y alcanzar a los demás.

Carne (pronunciado canne), era un juego de resistencia. El grupo que perdía se inclinaba, ofreciendo el lomo al grupo que iba ganando. Uno a uno, los del grupo ganador iban saltando encima del grupo "sufridor". El peso iba aumentando poco a poco. Si alguno de los de debajo no podía más gritaba ¡Canne!, y se deshacía el juego, habiendo ganado los que estaban arriba y volviendo a jugar ellos en esa posición. Si se resistía, no sé cuánto tiempo, estoicamente ganaba el grupo de debajo y se cambiaba de posición. El juego podía entrañar ciertos peligros, o al menos así lo percibía yo desde el día en que mi hermano mayor se desmayó en el colegio jugando a esto.

Cadena era un juego de guerra-estrategia. El que "la llevaba" salía de una zona de seguridad marcada con tiza en el suelo. Corría tras los demás hasta tocar a alguien, desde ese momento, ese alguien la llevaba conjuntamente con él. Los dos tenían que volver corriendo hacia la zona de seguridad huyendo de las patadas y golpes de los demás. El juego se reanudaba, pero ahora salían los dos que "la llevaban" agarrados de la mano persiguiendo a los demás. Mientras fueran agarrados, eran intocables. Pero en el momento en que alguno de los miembros de la cadena tocaba a un nuevo incauto, éste pasaba a convertirse en eslabón. De nuevo, los tres tenían que seguir corriendo hacia la zona de seguridad huyendo de los golpes, y de nuevo en esa zona se rehacía la cadena y salía a buscar un nuevo eslabón. Lo que no consigo recordar es cómo terminaba el juego.

Y bueno, el beso-verdad-o-atrevimiento no hace falta que recuerde cómo era, su definición va en su propio nombre. Yo era de los más pequeños de la calle, pero eso no evitaba que también jugara con los mayores y que incluso en alguna ocasión llegara a pedir "beso".

Había más juegos (el látigo, las prendas,...), pero entre una cosa y otra, todavía no he hablado de los juguetes.
 
Comentario:
en todos ellos, querido cuevas, yo era arroz.
No