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Memorias de un mindundi
Un día se nace y otro se muere, pero en medio pasan muchas cosas. ¿Por qué no contarlas?
Acerca de
Ya me ireis conociendo, ya. Al fin y al cabo, este cuaderno va sobre mí. AH, AQUÍ APARECEN LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS, PERO PARA QUIEN LE INTERESE CONOCERME DESDE MI NACIMIENTO ("hay gente pa tó"), ES MEJOR QUE EMPIECE LEYENDO EN ORDEN, DESDE LOS ARCHIVOS DE MARZO.
Sindicación
 
Uno contra todos
En el colegio aprendí que hay veces que hay que tener confianza en uno mismo.

Un día, mi maestro explicaba matemáticas e hizo una pregunta. Creo que era algo del tipo "¿cuántos números van del cero al cien?", o algo parecido. Le hizo a alguien esa pregunta y respondió. Si realmente esa era la pregunta, la respuesta tuvo que ser "cien". Y el profesor la dio por válida.

Yo vi claro que aquella respuesta estaba mal. Si sigo con el ejemplo de la pregunta anterior, la respuesta era "ciento uno", puesto que el cero también se contaba. Yo levanté el brazo y comenté mi desacuerdo. El maestro me dijo que estaba equivocado. No sólo él, todo el mundo pensaba que yo estaba equivocado. Pero, lejos de callarme, insistí. Me sentía muy mal dejando pasar aquello. Si yo lo veía tan claro, ¿por qué los demás no?

Tras un rato de discusión (lo que pudiera discutir un niño de segundo o tercero de E.G.B.), el maestro cayó en la cuenta de su error. Me pidió perdón y dijo delante de todos que él era el errado y yo el que había dado la respuesta correcta.

Ahora que lo pienso, ¿pudo ser esa la vez que me pintó la nariz con un rotulador?
No